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Declaraciones: Nada de esto es mio, todo, a excepción de la trama es de J.K. Rowling, la verdadera mujer maravilla que no sabe nada de amor… pero si de mundos extraordinarios, personajes fantásticos y vidas fuera de lo común con las cuales la pequeña mente humana se libera de la realidad y se adentra en las profundidades de las palabras.

Nota: una amiga (gracias a la cual estoy haciendo este fic) no me permitió hacer lo que iba a hacer con Tonks... solo déjenme disfrutar un momento de algo¿si? Descuiden, si piensan "dijiste que nada iba a pasar con Tonks…" ¡esperen! Ya verán… eso era lo que quería que me dejaran disfrutar xD… si no les pareció, me dejan un comentario y me dicen¿ok? Pero recuerden, todas deben ser criticas constructivas… si no, voy a llorar : (

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Capítulo 3: Inevitables

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Hay cosas que no son difíciles de comprender, otras que tan solo, verdaderamente no queremos aceptar… o aceptar que entendemos, pero si hay algo que en realidad por más que sea explicado es casi imposible de aceptar, es el perdón. Siempre se dijo "que Dios te ampare", pero¿nunca pensamos en el perdón humano¿o es que solo no le tomamos importancia al sentimiento de resentimiento de las personas? Pues bien, Harry no creía en ello, y a pesar de que Malfoy no hubiese dicho explícitamente "lo siento", él sabía que se arrepentía; lo supuso desde aquella tarde en la que casi lo mata con el dichoso "sectumsempra"; lo supo en la Torre de Astronomía y lo confirmó esa tarde con solo verle la cara.

Quiso su amistad, quiso perdonarle todas las peleas, odios y rencores, deseando que él también lo perdonase. Y así lo hizo, con una simple mirada y una sonrisa sincera, todos los años de enemistad se fueron por el caño, así de fácil.

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Cuando Malfoy pudo estarse bien en pie, McGonagall se acercó a él con una rara expresión en el rostro, pero que se podía asegurar que no era temor ni desprecio, era, más bien, compasión. Le tomó el brazo y Malfoy la vio con tristeza antes de echar una mirada a los presentes en la sala de los Weasley, y luego, ambos desaparecieron.

-Harry… -Iba comenzar Lupin, pero la Señora Weasley entró al lugar, un poco apurada.

-Um… Harry, creo que tu tía prefiere estar con familia de ella y no aquí… creo que aun nos tiene resentimiento por lo de su sala hace tres años…-El chico asintió y agregó.

-Creo que si… pero¿Y mi primo¿y la casa, mis cosas, Vernon? –Preguntó. Todos se miraron, y no pudieron evitar sonreir un poco; Harry y la Señora Weasley los miraban, esperando.

-Bueno… -Habló Kingsley- En cuanto a tu tío y primo no te preocupes. En cuanto los morífagos desaparecieron de Privet Drive, entramos a la casa para verificar que había pasado o si había daños por dentro, mientras llegaban agentes del ministerio que desmemorizarían a los testigos, pero solo nos encontramos con tu familia petrificada, así que primero desperté a tu primo, pues no encontraba a tu tía, pero en eso llegó tu tío y, pues, creyó que nosotros habíamos hecho el desastre y como tu primo ya estaba despierto huyó con su papá por que tampoco encontraron a la vista a tu tía. Por eso decidí traerla conmigo.

-Acerca de tus cosas –Ahora era Lupin-, iremos por ellas luego¿hay algo de mucha importancia allá?

-Pues –Harry trató de pensar en algo aparte de su ropa, artículos personales o su escoba-, solo las cosas de la esc… -. El chico paró en este punto, abrió mucho los ojos y los miró- ¿Qué va a ser de Hogwarts? –preguntó con una firmeza que casi era brusca. Y por millonésima vez en la noche, nadie contestó. Harry suspiró- ¿Van a cerrarla?-.

-No, Señor Potter –Oyó Harry decir a una voz desconocida, proveniente de alguien que acababa de entrar en la sala. El pelinegro volteó hacia la puerta y vio al joven que Lupin había hablado antes de ir a su encuentro. Era alto, delgado, de ojos azules tan claros y brillantes que parecían zafiros y cabello negro como la noche, lacio y un poco largo, recogido detrás de su cabeza en una coleta.

-Goodwill –se le acercaron los demás-

-Ya han desmemorizado a todos los testigos y reparado los daños. En realidad no eran muchos, solo unas ventanas rotas y un mapa de la privada destruido –Informó. Se acercó a Harry y le tendió la mano, sonriéndole-. Lorcan Goodwill, mucho gusto, Harry Potter –Harry correspondió al saludo, preguntándose quien sería ese muchacho. Le sonaba, en algún lugar lo había conocido, pero no podía recordar de donde. Seguía tratando de encontrar en su memoria de donde conocía a Goodwill mientras los miembros presentes de la Orden del Fénix hablaban del ataque. Entraba mas y mas a su cabeza… buscando algo… ajenándose a los demás… hasta que una pregunta que ellos se hicieron llegó a el y lo sacó de su búsqueda.

-¿Qué como me pudieron atacar en la casa si aún no tengo 17 años? –Repitió, sorprendido por no haberse hecho esa pregunta antes.

-Yo lo se… -Escucharon una voz, bastante conocida, por cierto. Todos voltearon rápidamente, sacando las varitas y apuntándole con ellas- ¡Ey! Seguimos en tregua, Potter, recuérdalo, además, no tengo una varita con que atacar ni ganas de hacerlo. Solo quiero sacarlos de su… -. Los miró despectiva- estúpida ignorancia. La razón por la cual los mortífagos pudieron atacar tu casa es que el vie… perdón, Dumbledore hizo el sortilegio de protección él mismo… con magia muy antigua, y poderosa, pero al morir él, murió el hechizo. –Todos la miraron- ¿Qué? Voldy me dijo… Bueno, creo que no me necesitan, ni me quieren aquí así que…-dio media vuelta…- ¡AH! –en dirección incorrecta. Se quedó paralizada, viendo el inerte cuerpo de su compañero mortífago- ¿está él muerto?-

-Si –respondieron todos después de unos segundos. La mujer los vio con una rara expresión en el rostro, como de confusión. Trató varias veces de hablar, pero no le salían palabras. Abría y cerraba la boca, intentando buscar algo que decir.

-Demonios –terminó por suspirar- ¿Quién fue? –. Todos se miraron, y luego vieron a una persona- ¿TU? -. Soltó una carcajada- Hay, sobrina, se nota que llevas la sangre de los Black en tus venas.

-¡Fue un maldito accidente! –Gritó Tonks. Harry la volteó a ver, impresionado. Jamás se imaginó que la "simpática bruja que lo sacó de la casa de sus tíos" fuese algún día a asesinar a alguien- Además, soy una auror, así que puedo usar algunas medidas para evitar desgracias… Iba directo hacia ti, Remus -. Trató de excusarse.

-¡Pero iba a decirme algo, Nymphadora¡Solo me alcanzó a decir "Lo hice por que es el hijo de…"! –Exclamó el licántropo, exasperado, como Harry nunca lo había visto. Suspiró –Nymph, esto no puede seguir así¿Qué es lo que está pasando? -.

Entonces Harry comprendió que clase de problemas estaban teniendo¿Qué estaba pasando con Tonks? Ahora que se daba cuenta¿Qué clase de persona, indiferentemente de que por fin fuese aceptada por la persona que "ama", estaría alegre con el cabello de color el día del funeral de una persona extremadamente importante como lo era Albus Dumbledore?

Harry vio como Bellatrix (quien en verdad parecía no tener intenciones de atacar) se mostraba mas interesada en lo que estaba sucediendo, sin que nadie la vigilase. El chico abrió la boca para hablar y recordarles que la mujer se encontraba ahí, pero la Señora Weasley se adelantó a hablar.

-Creo que Harry debería irse ya –Dijo de manera en que sonara, mas que una opinión, una orden.

-No me han respondido lo de Hogwarts –Contestó, un tanto retador.

-Creí haberle dicho que no Hogwarts no cerraría, Potter –Habló el joven Goodwill.

-¿No cerraran la escuelucha? –Interrumpió Lestrange.

-Pero¿bajo que dirección¿Y que maestros? –Siguió preguntando, casi exigiendo respuesta.

-La profesora McGonagall será la nueva directora, Lupin de nuevo tendrá el puesto de Defensa contra las artes oscuras y será el nuevo jefe de la casa de Gryffindor; y yo seré el nuevo maestro de Transformaciones. Ahora, retírese por favor, señor Potter –Harry alzó las cejas en señal de asombro y miró hacia donde Lupin, éste asintió cansinamente, mientras sujetaba del brazo a Tonks.

-Bien –Pasó la lengua por sus labios, humedeciéndolos; asintió y dio media vuelta. Miró por última vez a los demás y evitó ver el cuerpo de Snape. Caminó hacia las escaleras, mientras miles de preguntas se amontonaban en su cabeza. Se vio tentado a regresar y expresarlas todas, pero se tragó todas sus ansias y continuó subiendo hacia la habitación de Ron, sintiendo como todos en la sala tenían sus miradas clavadas en él para asegurarse de que no se volviera e intentara espiarlos.

Entró al cuarto. Ron ya estaba dormido. No podía comprender como su amigo dormía tan tranquilamente en esa noche, sabiendo que él había sido atacado por mortífagos, además sin tener el conocimiento de si Malfoy aún seguiría en su casa. Como fuera, su pelirrojo casi-hermano dormitaba con una sonrisilla que daba a entender que tenía un agradable sueño. Se preguntó que estaría soñando… o ¿con quién estaría soñando? Tal vez con… No, no podía ser ¿o si¿Ron y Hermione?

"¿Y por que no?" Se preguntó a si mismo.

"Pues… no se, porque no se puede… digo, se la pasan peleándose. Se matarían juntos"

"Sabes que Lily y James también, y terminaron casándose. Del odio al amor solo hay un paso"

"Pero eso es diferente, aparte de que Ron no es James ni Hermione Lily, ellos no se odian, por el contrario, se quieren mucho… ¡Oh, Dios! Pero…"

"Pero nada… ¿Cómo estás tan seguro que no puede ser?"

"Pues por que Hermione y yo también nos queremos mucho, y eso no quiere decir que… pues yo nunca he soñado con Hermione"

"¿Quién quita que Ron si con Hermione¿o es solo que no lo quieres aceptar?"

"Yo soy tu¿recuerdas? Si yo no quisiera aceptar eso, es por que tu tampoco"

"¿Y quién te dijo que yo estoy de acuerdo?"

Harry abrió los ojos enormemente. Primero¿en verdad le molestaría que Hermione y Ron sintieran algo más que simple amistad entre ellos? Y ¿acababa de hablar con una voz que no era la típica vocecita de Hermione regañándole por las tonterías que hacía? Sacudió su cabeza para intentar alejar todos esos pensamientos estúpidos de él, y se dispuso a dormir… Aunque la intriga no lo dejaba en paz.

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Mientras tanto, en la sala principal de recibimiento de la Madriguera, solo quedaban presentes el señor Weasley, Shacklebolt, Lestrange y Goodwill.

Molly acababa de regresar de dejar a Petunia en algún lugar del mundo muggle… (¿Qué? Aun odia a los magos… no es su culpa, pobre mujer…)

Bellatrix había sido atada por cuerdas al igual que habían hecho con Malfoy, y Arthur Weasley había llamado a Ojo-loco Moody para regresar a Lestrange a Azkaban, cosa que no le sorprendió que hicieran, y aunque le daba gracia como se tomaban ellos su presencia ahí, no podía dejar de pensar en alguna manera de salir de aquella "Madriguera".

El ambiente era un poco tenso, nadie hablaba. Goodwill se hallaba en sus pensamientos; el señor Weasley, vigilando con recelo a Bellatrix; Shackebolt miraba impacientemente hacia cualquier punto de la sala, como esperando algo; la señora Weasley observaba fijamente a Bellatrix, muy irritada por la actitud que aquella mujer mantenía: tranquila y como si la situación fuese divertida.

Y por si fuera poco, la llovizna que había fuera de la casa golpeaba la ventana con un desesperante "tic-tic-tic" que ponía los nervios de punta a todos menos a Bellatrix. Hasta que, por fin, un CRACK retumbó en la sala, apareciendo tres personas: Alastor Moody, Minerva McGonagall y, junto a ella, Draco Malfoy.

-¡Minerva! –Exclamó la señora Weasley, caminando rápidamente hacia ella, pero detuvo su paso al ver las caras de los nuevos presentes- ¿Sucede al…?

-Juramento Inquebrantable –Dijo Moody antes que Molly pudiera terminar de hablar-, Malfoy hará el Juramento Inquebrantable. –Todos los miraron asombrados, pues creyeron que el chico iría directamente a Azkaban después de que McGonagall lo presentase con Ojoloco.

-¿Malfoy? –Llamó McGonagall, el chico levantó la mirada hacia ella y asintió. Caminó pesadamente hacia ella y estiró su mano derecha. McGonagall la tomó y ambos se miraron fijamente- Moody¿serás tu el…?

-No, necesitamos a alguien más inocente si queremos un Juramento poderoso -Volteó a su lado y dijo-. Que el muchacho lo haga. –Goodwill se acercó a ellos y colocó su varita por encima de las manos entrelazadas. McGonagall tomó aire, se aclaró la garganta, y habló:

-¿Juras dejar atrás todas las antiguas maneras de mortífago? –comenzó.

-Si, juro –apenas si susurró.

Una delgada y brillante lengua de fuego salió de la varita y se enroscó alrededor de las manos de Malfoy y McGonagall como un alambre al rojo.

-¿Y juras que permanecerás bajo las reglas de la Orden del Fénix, sirviendo con tus conocimientos acerca de los planes de Voldemort y sus Mortífagos? –

-Si, juro –Ahora era un poco más alto y claro. Y una segunda lengua de fuego salió de la varita, se entrelazó con la primera y formó una fina y reluciente cadena.

-Finalmente¿juras completa lealtad a la Orden del Fénix, conviviendo en armonía con todos sus integrantes?-

-Si, juro –

Un resplandor rojizo iluminó la sala y a los habitantes en ella al prender una tercera lengua de fuego que salió disparada de la varita, se enredó con las otras dos y se cerró alrededor de las manos fuertemente sujetadas. Después de brillar intensamente por unos segundos, las lenguas de fuego desaparecieron, y, solo entonces, Malfoy y McGonagall separaron sus manos.

McGonagall apoyó una de sus manos en el hombro de Malfoy y se dirigió a la Sra. Weasley.

-Molly¿podrías llevar al señor Malfoy a donde va a quedarse? –dijo muy bajo, casi cansinamente.

-Seguro –respondió-, ven, querido. –e hizo una seña al chico para que la siguiera. Este echó una última mirada a los presentes, especialmente a su tía (quien le sonrió de una extraña manera), y subió las escaleras detrás de la pelirroja mujer.

-Goodwill –habló Ojoloco-, ve a hacer guardia en la puerta de la habitación de Potter. Vigila un poco la de…-

-Moody –interrumpió McGonagall-, tengo cosas que hablar con Lorcan acerca del año que viene para Hogwarts. Creo que sería más prudente en estos momentos regresar a Lestrange a Azkabán.

-Pff… -bufó la mujer desde el sillón cuando Ojoloco soltó un resoplido y se dirigió hacia ella- Que buenos aurores los de hoy… -. Se burló- Está bien, está bien, me callo. -. Exclamó con sarcasmo e indignación por la cara que el auror le hizo. Moody tomó del hombro a Bellatrix y desaparecieron.

-Yo vigilaré a los muchachos –suspiró el señor Weasley, y subió las escaleras. Los últimos tres habitantes de la sala se quedaron en silencio.

-Bien, pues… ¿Qué tenía que decirme? -comenzó Goodwill, intentando romper el silencio.

-¡Oh! Cierto. Tomemos asiento. –dijo McGonagall, sentándose en el sillón más cercano. Lorcan y Kingsley se sentaron enfrente de ella.- Lo que sucede es que he hablado ya con madame Maxime, y le he contado cierta parte de la historia y lo que respecta a la señorita Smith. Está completamente de acuerdo en que regrese a Hogwarts: sabe que es indispensable si queremos ganar esta batalla.

-¿Pero le dijo todo¿Que Li… la Srta. Smith es…? –preguntó el joven rápidamente.

-No, solo que la necesitamos en Hogwarts junto a usted y Potter. No entré en detalles, además de que Albus sabía que esto pasaría y dejó una carta, no es muy explícita, pero la palabra de Dumbledore es la ley… -sonrió de lado.

-Entonces ¿Li…Smith va a regresar a Hogwarts este año? –El rostro de Lorcan se iluminó.

-Si, ella y dos compañeras de Beauxbatons… Sigue siendo tan convincente –

-¿Quiénes dos? –preguntó Kingsley.

-No lo se, solo se que las dos chicas son primas, y una de ellas es la mejor amiga de Lily-

-Creo saber de quienes se trata –dijo Lorcan con una sonrisa.

-Se mantuvo en contacto con Smith después de que saliera de Hogwarts¿no es así? –le sonrió McGonagall.

-¿de que hablan? –preguntó la señora Weasley, entrando en la sala y sentándose junto a la profesora.

-De los cambios que habrán en Hogwarts este año –respondió Kingsley.- ¿Y Malfoy?

-Lo deje en una habitación sin ventanas y aseguré la puerta con magia. Realmente ese chico esta mal, demasiado deprimido –dijo ella.

-Creo que no ha de ser bonito que un día tengas absolutamente todo lo que quieras y a la mañana siguiente lo hayas perdido todo –comentó Lorcan.

-Muy cierto… Pobre muchacho –Suspiró McGonagall- Bueno, regresando al tema de la señorita Smith…

-Cierto, Minerva¿los chicos se enterarán ahora o…? –comenzó la señora Weasley.

-No –dijo rotundamente-. Conozco a esos tres perfectamente y sé que van a querer investigar más sobre el tema, y teniendo a la señorita Granger… -suspiró, rodando los ojos- No, no podemos arriesgarlos a enterarse de cosas antes de tiempo.

-Entonces se encontrarán en el expreso –musitó Molly.

-Exacto –dijo McGonagall y se volvió hacia Kingsley-. Y tú, Kingsley, junto con Remus, y no estoy segura de Nymphadora, Irán a recoger a las tres señoritas a un cuarto en el "Caldero Chorreante" para llevarlas a King´s Cross. Y yo, Moody, Arabella, y Sabine escoltaremos al resto de los chicos a tomar el tren desde aquí.

-De acuerdo –dijo la señora Weasley- ¿nosotros no…?

-¡oh! Claro que si, nos acompañarán a dejar a Harry y los otros muchachos –

-Muy bien, creo que será mejor tratar el tema de la llegada de Lily y Lorcan a Hogwarts en otro lugar. Conozco a mis hijos y se que ninguno se quedará tranquilo con la llegada de Malfoy, de hecho, estoy segura de que Fred y George están tratando de usar sus orejas extensibles para escucharnos, pero descuiden, me encargué de hacer un hechizo para que no puedan usarlas…

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-Fred¿Por qué se oye así? –

-No tengo idea… -bufó- creo que mamá las bloqueó

-Maldición –

-Estúpido Malfoy –

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-Uhm… de acuerdo, hablaremos luego –

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Si, definitivamente no podía dormir.

Le era molesto no saber las cosas, que siempre le excluyeran de todo. Siempre Dumbledore lo hacía, y aún después de muerto, le seguían ocultando cosas, restringiéndole información, quitándole la verdad.

Y es que qué tan difícil podía ser decirle que era lo que pasaba con Malfoy, o todos los nuevos cambios de Hogwarts, pues si no fuera porque se negó a irse sin que le dijeran, no se habría enterado de que la escuela volvería a abrir bajo la dirección de McGonagall, que Lupin daría DCAO y el otro joven Transformaciones.

A pesar de que afuera estuviera casi nevando, sentía como si ardiera de calor. Sofocado, se levantó de la cama, se puso los zapatos y salió con cuidado hacia el baño para mojarse la cara. Caminó cautelosamente por el pasillo, y escuchó que aun hablaban en la sala, pero pasó de largo eso por el momento, pues si no se quitaba lo acalorado, temía morir de fiebre. Llegó al final del pasillo que dirigía al baño, que estaba junto al cuarto de Ginny y Hermione, miró la puerta de la habitación, inquietamente, y entró al baño.

Abrió la llave y vio el agua correr; suspiró, tomó el agua en sus manos y se la echó en la cara. Soltó una pequeña exclamación, pues el agua estaba helada. Sintió como su cara dejaba de arder y bufó mientras secaba su cara con la toalla. Suspiró frente al espejo y se talló el cuello para relajarse. Se disponía a salir y regresar al pasillo para escuchar la conversación, puso su mano sobre la perilla y, al querer empujarla para abrirla, esta se abrió antes de siquiera hacer fuerza, pues alguien detrás de ella la había abierto.

-¡Harry¡Oh, Dios! Lo siento –

-Descuida, ya iba a irme de todos modos –le sonrió, un tanto nervioso.

-Si… Oh bueno… eh… entonces… am… -

-Buenas noches –cortó él, pasándola para salir del baño.

-Si… igualmente –contestó sin verlo.

Harry comenzó a caminar hacía el cuarto, pero algo lo hizo detenerse, voltear y llamarla. ¿Qué sería aquello? Las ganas de aclarar todo y quedar en paz, sin futuras esperanzas, sin ilusiones comprometedoras, sino simple amistad. Pero ella ya había entrado al baño. Bufó y se recargó contra la pared, mientras esperaría a que ella saliera. Después de un minuto, la puerta del baño volvió a abrirse, y por ella apareció la pelirroja, que se sorprendió al verlo aún ahí.

-¡Harry¿Necesitas algo…? –preguntó.

-Eh… -la miró, nervioso, y, tratando de relajarse, suspiró- Pues si, quería hablar contigo.

-Claro. ¿De qué quieres hablar? –Se acercó a él, y se recargó en la pared del pasillo en frente de él.

-… -Suspiró- De nosotros –

-¿Cómo? –Preguntó, confundida.

-Quiero… Mira, se que vamos a pasar mucho tiempo juntos, y realmente no quiero que… -mordió su labio inferior con nerviosismo.

-Harry –dijo Ginny, mirándolo como nerviosa-, si quieres que no nos crucemos de ahora en adelante, solo…

-No, no –negó con la cabeza-, para nada… Todo lo contrario –sonrió-: quiero que estemos en paz, sin problemas, ni vergüenzas; quiero decir, tu… bueno, yo…

-¿Te refieres a… olvidar? –lo miró.

-Si… bueno, no olvidar… Pero, dejar… eh… -¿Por qué tenía que ser tan complicado decirle a alguien que quería quedar bien, solo como amigos?

-¿dejar el pasado atrás…? –intentó ayudar, encontrando un tanto divertida la situación.

-… -Abrió la boca como para dar un enorme "exaaaacto", pero la volvió a cerrar y solo asintió- Si, es decir, tu eres una persona muy especial para mi, y en realidad no quisiera que lo del año pasado… -. Su voz iba bajando de tono cada vez más, hasta el grado de terminar siendo tan solo un susurro- Ginny, yo no quiero que estés en peligro. -. Soltó, al fin.

-Harry –ella lo miró, sonriendo tristemente-, se que no te conozco tan bien como Hermy, pero también soy tu amiga, y se que no quieres eso, no solo por mi, sino también para con los demás. Y sé que, pues –bajó la mirada-, tu corazón no te indica alejarte de mi por Voldemort, sino porque en realidad, tu ya no me amas.

Harry abrió la boca varias veces, un poco asombrado, pero no pudo decir nada, solo atinó a clavar sus ojos en los de Ginny, para ver si con ellos podía decirle que, tristemente, tenía razón.

-Descuida –le dijo, sonriendo sinceramente-, podemos seguir siendo amigos¿cierto?

-Pero¿tu…? –

-Yo

-Eso era lo que yo quería –sonrió, poniendo una mano sobre su hombro.

-Bien… amigo –hizo un gesto gracioso, que causó una, un poco fingida y tensa risa bajita.

-Creo… creo que hay que ir a dormir –Dijo suspirando.

-Creo que si. Buenas noches –caminó hacia la puerta de su cuarto, al tiempo que Harry le devolvía la frase y se acercaba al pasillo, cuando un fuerte CRACK sonó en la sala, seguido de unas exclamaciones alteradas.

Harry y Ginny corrieron al pasillo, con la finalidad de ver que estaba pasando allá abajo. Pero lo que oyeron decir a un muy exaltado y furioso Moody que acababa de aparecer en la sala de La Madriguera, hizo que la sangre se les helara; que Harry abriera la boca en desmedida y Ginny emitiera un ahogado grito y volteara a ver a Harry con horror.

-¡¿Cómo Que Lestrange Se Te Escapó?!

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