NOTA DE RAMONIUM: Hemos tardado un poco en publicar este nuevo apoyo por las vacaciones de Navidad, pero aquí lo tenéis. Tendréis el próximo capítulo pronto, ya que volvemos a tener más tiempo para escribir.
Siguiendo la petición de un lector, hemos decidido hacer esta vez el apoyo entre la Daraen femenina y Link. Y sí, también hay un rango S, como cabría esperar. Leedlo y juzgad vosotros mismos.
Aunque planeábamos publicar otro apoyo diferente antes, hemos decidido priorizar y hacer antes los pedidos. El próximo que haremos será el otro que sugirió otro lector, y tras eso continuaremos con el que teníamos previsto... a no ser que haya otra sugerencia.
Eso es todo. Espero que os guste este capítulo. Nos leemos.
Recuerdo que la autoría del fic es compartida: está hecho tanto por Varanus K como yo. Os dejo también una anotación suya:
NOTA DE VARANUS K: ¡Y volvemos a la carga! Esta vez, con una pareja un poco más "humana" para Daraen. Recordad que si queréis sugerir nuevos apoyos no tenéis más que pedirlo en vuestros comentarios.
Ojalá os guste lo que hemos preparado para estos dos:
Apoyo C
Música recomendada: 60 So, I'm staying! Okay
— ¡Hyaaa!
*BOOM* *BOOM*
— Día 2. Hoy ha sacado una bomba con cara de gato y una bomba normal... — Murmuró Daraen mientras anotaba sus palabras en un cuaderno, escondida detrás de las gradas del escenario.
— ¡Seaahhh!
— Día 3. Hoy ha sacado dieciocho bombas, un bumerán de apariencia sospechosa y una nuez.
—¡Ugh...! ¡Ah!
— Día 7. Hoy un gancho, un martillo y un mangual. ¡UN MANGUAL Y UN MARTILLO! Misterio: ¿Dónde guarda las cosas este hombre?
Tan concentrada estaba Daraen en su cuaderno, que ni oyó la voz del comentarista anunciando el final del combate. Link se despidió de Pac-Man con un gesto y se dirigió hacia las gradas. Llevaba varios días notando algo sospechoso.
— Perdona... ¿Daraen?
La estratega gritó y lanzó el cuaderno al suelo, sobresaltada.
—¡Ah, Link! ¿Qué... qué haces aquí? Je, je... je...
Se agachó para intentar recoger el diario, pero Link fue más rápido. Cuando vio la primera página abrió los ojos como platos.
— ¡Daraen! ¡Ya decía yo que últimamente te estaba viendo demasiado en las gradas! ¿Me estás... siguiendo? Por Farore, ¿qué...?
— ¡No! ¡esto no es lo que parece! Solo estaba... eh...
— Llevas varios días viendo todos mis combates y ayer te vi hablando con Ganondorf. ¿Qué planeas? Escucha, no quiero problemas con nadie, pero...
— ¡No, no, no! O sea, sí que hablé con Ganondorf y sí que llevo siguiéndote varios días...
Link arqueó una ceja y se cruzó de brazos.
—¡Ahhh, NO! ¡No saques conclusiones precipitadas! ¡Te digo que todo tiene una explicación!
El hyliano se mantuvo en silencio, aunque cada vez parecía más enfadado. Daraen, en un impulso, le agarró del cinturón.
— ¡ESTE es el problema!
Link sacudió la cabeza y apartó a Daraen con un gesto suave pero firme.
—Mira, no sé qué os traéis Ganondorf y tú entre manos, pero no te recomiendo seguir con ello. Deja de seguirme.
Y con eso, el hyliano se marchó de la sala y Daraen suspiró.
— Ay, ¿cómo puedo ser tan torpe...?
Daraen y Link llegan al nivel de apoyo C.
Apoyo B
Música recomendada: 61 I had forgotten I'd done that
Daraen estaba sentada en una silla, pensativa. Miraba a Link desde lejos, que estaba charlando con Marth y Pit.
(Se piensa que quiero hacerle daño. Me pregunto cómo puedo explicarle que lo único que quiero es saber cómo funciona su alforja. ¡Yo solo puedo llevar unas cinco cosas encima a la vez, y voy más que cargada con ellas!).
Link se percató de que la estratega le estaba mirando. Les dijo algo a Pit y Marth, y tras eso los dos guerreros se miraron y se fueron. El héroe de Hyrule se acercó a paso firme a Daraen.
— Por las Diosas, Daraen, ¿otra vez?
— Escucha, yo... solo quiero saber cómo logras llevar tantos objetos encima a la vez. ¿Cómo te caben tantas herramientas dentro de esa bolsita tan pequeña? Lo increíble es que al sacar el mangual o las botas de plomo haces ver que te pesan... ¿o es que realmente te pesan? Porque no me lo explico.
Link se cruzó de brazos y se llevó la mano a la barbilla, pensativo.
— Yo no sé dónde ves que esto sea anormal. Simplemente caben dentro... es todo cuestión de orden y organización.
— ¿Qué? ¿Es algún tipo de conjuro mágico? ¡Sería muy útil algo así para el ejército de los Custodios!
— No. Simplemente cabe todo.
El guerrero de ropajes verdes le enseñó el contenido de su alforja a Daraen. Inexplicablemente, la estratega vio todos los objetos de Link dentro de ella, cuidadosamente ordenados.
— Esto es... imposible.
— No veo por qué.
Link comenzó a sacar todos los objetos que llevaba encima y los fue colocando encima de la mesa. El garfio, el arco, un carcaj con 99 flechas, una bolsa con 999 rupias, el aerodisco, el bumerán, una bolsa con 99 bombas, el mangual, el martillo, el cetro del domino, cuatro botellas con varias cosas dentro, un cetro mágico de color rojo, otro azul, otro garfio, una cámara fotográfica, tres orbes de colores, un cuco vivo...
— ¡Vale, basta, no saques nada más! Vas a lograr que me estalle la cabeza. Esto va en contra de toda lógica. Voy a volverme loca... Especialmente por el cuco. ¿¡Por qué llevas un pájaro vivo encima!? Bah, da igual...
— Pero Daraen, de verdad que no lo entiendo. En mi mundo todos lo hacemos así, y aquí también. ¿No has visto al Aldeano?
—¡No! ¡No entiendo nada! ¡En mi mundo hay que elegir entre si llevas una poción, un libro de magia o una espada! ¡Es absurdo! ¡Mira!
Con un gesto, Daraen se desprendió de su abrigo y de su cinturón y se lo mostró a Link, que retrocedió, sorprendido.
—Esto... Daraen...
— ¡Mira en los bolsillos! ¡No cabe NADA más!
El hyliano deslizó a disgusto la mano en los bolsillos de la prenda y comprobó que, en efecto, eran demasiado pequeños. Con la bolsa pasaba lo mismo. Se los devolvió a Daraen y luego se pasó una mano por la nuca, sin saber muy bien qué decir.
— ¿Cómo... sobrevivís en vuestro mundo?
—¡Exacto, a eso me refiero, Link! Si pudiera copiar este sistema, todo sería mucho más fácil. Fue por esto por lo que hablé con Ganondorf... De verdad, nunca pretendí hacer nada raro, lo siento...
El hyliano se sintió algo culpable por haber sospechado de ella. Sonriendo, le dio una palmadita amistosa en el hombro.
— No, lo siento yo por haberte tratado así.
Tras eso se despidió de Link y se puso a reflexionar sobre lo que para ella era un gran misterio.
(Tiene que haber una explicación. Me niego a creer que esto sea una simple cuestión de los mundos).
Daraen y Link llegan al nivel de apoyo B.
Apoyo A
Música recomendada: 62 Kweehahah!
Daraen todavía le daba vueltas al "incidente" de la bolsa de viaje de Link. La estratega había realizado numerosos experimentos con diversos recipientes que encontró por la mansión para explicar las extrañas propiedades del equipamiento del mundo del hyliano, sin éxito.
Dándose ya casi por vencida, de repente Link apareció en la sala en la que se encontraba y se dirigió a ella.
— ¿Daraen? Te estaba buscando. Mira, tengo algo para ti.
El hyliano sacó de su alforja... otra alforja exactamente igual que la suya, del mismo peso y tamaño. La cara de la estratega al ver lo que para ella era una violación de todas las leyes elementales de la física era todo un poema, pero el héroe la ignoró y se la dio.
— Toma. Es una bolsa vacía que me traje de repuesto de Hyrule, por si se me rompía la mía. Te la regalo.
La joven la cogió cuidadosamente, como si estuviera agarrando a un bebé. Comenzó a mirarla de arriba a abajo.
— Gracias.
— He pensado que quizá querrías una, aunque fuese solo para estudiarla. En cualquier caso, toma: es para ti.
Daraen metió la mano dentro de la alforja, tocando su interior. La tela parecía normal, y su tamaño también.
— Mmm... vamos a ver.
La estratega sacó su Espada Trueno de su cintura, e intentó meterla dentro. Esperaba que la bolsa se tragase el objeto y este entrara sin dificultades, pero... nada, que no cabía de ninguna manera.
— No cabe. Las leyes de la física vuelven a cumplirse: no puedes meter un objeto grande en uno pequeño.
Link se sorprendió mucho. Tanto, que miró de un lado a otro la alforja que le acababa de dar a la chica.
— Qué raro... a ver, déjame coger la Espada Trueno. Voy a probar yo.
El hyliano introdujo el arma sin ninguna dificultad dentro de la bolsa. Los dos luchadores se volvieron a quedar perplejos.
— Esto no tiene ningún sentido, Link.
— No, la verdad es que no... a ver, prueba a sacar algún objeto de mi alforja.
Daraen metió la mano en la bolsa del héroe. Al hacerlo, todo el equipamiento de Link saltó por los aires, llenando toda la sala de cosas.
— ¡¿Pero qué demonios...?!
El cuco empezó a picotear la cabeza de Daraen, pero la chica no se inmutó. No entendía lo que acababa de pasar.
Tras unos segundos de silencio, se dio cuenta.
—Vale, ya comprendo... Esto tiene que ser una ley de vuestro mundo. Es como si a nosotros nos diera por... intentar comer como Kirby. No podríamos.
Link suspiró y agarró al cuco, quitándoselo a Daraen del pelo.
— Tú no puedes meter más cosas en mi alforja, pero a lo mejor al revés sí que funciona. A ver si el cuco cabe en tu bolsillo...
— ¡NO! ¡Aleja a esa bestia de mí ahora mismo! ¡Esas criaturas son demoníacas!
Pero Link ya estaba intentando meter, sin éxito, al animal dentro de la túnica de Daraen. A los pocos segundos, empezaron a escuchar un ruido terriblemente familiar.
— ¡KOKOKÓ, KOKÓ, KOKORIKÓ!
— No, no puede ser...
En menos de un segundo, una bandada de cucos atravesó las ventanas de la habitación y empezó a intentar picotear sin piedad a los Smashers.
— ¡A cubierto!
— ¡Ahhhhhh!
— ¡Que alguien llame a Doctor Mario!
— ¡Mi pelo!
Cuando una hora más tarde Master Hand descubrió el destrozo, Link y Daraen tuvieron que encargarse de limpiarlo. El hyliano estaba realmente arrepentido.
— Daraen, lo siento, en serio...
— ¡Bah, no le des importancia! Al menos ya he resuelto el misterio de la bolsa, así que todo ha salido bien.
Link se quedó en silencio unos segundos.
— Daraen...
— ¿Qué?
— Tienes plumas en la cabeza.
Daraen y Link llegan al nivel de apoyo A.
Apoyo S
Música recomendada: 71 I~Safety (Support Theme)
Daraen se despidió de Charizard dándole un cariñoso golpecito en la cabeza y se dispuso a salir del escenario. Cuando se giró, vio a Link sentado en las gradas... por quinta vez esa semana. El hyliano parecía estar siguiéndola.
— ¡Eh, Link! ¿Qué hay? Esta situación me suena...
El héroe, que estaba completamente sumido en sus pensamientos, se sobresaltó cuando Daraen se dirigió a él.
—¿Eh...? Ah, ya... Sí, es cierto. Todo esto empezó cuando me di cuenta de que me seguías...
—¡Sí! Parece mentira, ¿verdad? Antes no habíamos hablado mucho, pero desde lo de tu bolsa nos hemos hecho amigos. Estoy muy contenta por ello.
Link desvió la mirada, algo nervioso.
— Amigos, ¿no? Ya...
—¿Te pasa algo, Link? Tienes la cara un poco roj-
— ¡No, nada! Oye, he estado pensando en lo del espacio ilimitado, y me gustaría hacer una... comprobación.
Daraen dio un paso atrás con las manos en alto.
— ¡Más cucos no, por Naga! ¡No he podido volver a comer pollo después de eso!
Link se rió a carcajadas y señaló la túnica de la chica.
— Nada de animales rabiosos, lo prometo. ¿Me dejas tu túnica para que pueda ver los bolsillos? Será solo un momento.
— Claro. Aquí tienes.
Link, entonces, le dio la espalda a Daraen mientras hacía un gesto rápido con la mano. Después, le devolvió la prenda.
—Ya está, eso era todo. Creo que... me tengo que ir ya... yo...
— ¡Espera! ¿Qué es esto que has metido aquí? Es... ¡Es un anillo! ¡Y tiene tres triángulos! ¿Qué es esto, Link?
Rojo como un Tomate Máximo, el hyliano se acercó a la estratega.
— Es que... No quiero ser... solo tu amigo, Daraen. Yo...
— Pero yo pensaba que tú y Zelda...
— ¡No, jamás! Hay mucha gente que cree eso, pero es mentira. Yo... te quiero a ti. Me he dado cuenta de lo bien que estoy a tu lado, de lo divertida que eres, de...
— ¡Eh, eh! ¿Desde cuándo eres tan hablador? Link... — La chica bajó la mirada y después, sonriendo, se puso el anillo en el dedo anular — Link, yo también... te quiero.
Los dos se fundieron en un abrazo, hasta que Daraen rompió el silencio.
— Link...
— ¿Hm?
— Nada de cucos en casa. Júramelo.
El héroe de Hyrule soltó una carcajada.
— Por supuesto que no. Nada de cucos.
Daraen y Link llegan al nivel de apoyo S.
