Entre la espada y la pared

Cap.3 cómo pasa el tiempo… ¿Verdad, Hermione?

Cinco años, que fácil se dicen pero que difícil se viven, o eso era lo que pensaba Hermione. Su vida ya no era la misma; para empezar ya no era una estudiante de Hogwarts, ahora trabajaba para el ministerio de magia, en el departamento de regularización mágica, ya no vivía con sus padres, vivía en un pequeño departamento en el centro de Londres, hacía ya años que no veía a sus mejores amigos, y lo más extraño…

"flasback"

Cuando Harry se fue mi mundo se desplomo, Ron como un buen amigo intentó consolarme, cosa que poco a poco fue funcionando… o eso creía. Justo antes de terminar mi último año yo y Ron nos convertimos en una pareja. Todo parecía color de rosa, pero yo en mi interior sabía que eso no era cierto. Constantemente soñaba con Harry, con su risa, soñaba que volvía, pero al despertar me daba cuenta de que todo era una cruel y gran mentira.

A los pocos días de salir de Hogwarts recibí miles de propuestas de trabajo, pero yo ya tenía muy en claro lo que quería hacer, Ron por su parte entró a la academia de aurores, en esos momentos yo me sentía aun muy culpable de no saber nada de Harry, de no haber sido capaz de darme cuenta que algo le pasaba. Ron notaba mis preocupaciones y me decía que me calmará, pero el hecho de que yo solo pensará en Harry comenzó a arruinar nuestra "relación".

En unos meses Ron cambió de ser amble, comprensivo y cariñoso, a ser celoso, posesivo, pero a pesar de eso era muy frio conmigo, cuando estábamos solos ni una caricia recibía de parte de él, ni una palabra linda ni nada por el estilo.

Así que una noche decidí que eso cambiaría, Ron estaba de vacaciones y yo bueno tenía suficiente tiempo. Lo cité en mi departamento para una cena romántica, cuando él llegó no noto ni mi vestido nuevo, ni mi pelo. Prácticamente solo llego a comer y bien después de la cena le serví un poco de vino, al poco rato Ron ya estaba ebrio y yo… bueno ebria no estaba, tan solo un poco pasada de copas.

A la mañana siguiente desperté con un terrible dolor de cabeza, estaba envuelta en las sabanas y no recordaba nada de lo que había pasado la noche anterior, cuando las imágenes de lo sucedido llegaron a mi mente no pude hacer nada más que sonrojarme, miré y a mi lado no había nadie.

-Ron- grité, pero nadie me respondió

Me olvide del asunto y seguí con mi día normal, de seguro el tenía algo importante que hacer. Pero no me llamó, eso me preocupó un poco. Pasaron días y yo seguía sin saber de él.

Días después estaba en una cafetería cuando vi a Luna y Ginny, estas me sonrieron y se acercaron a mí.

-¡Hermione!- gritó Ginny- ¿Dónde diablos te has metido, mujer?, ya no has ido a visitarme- esto último lo dijo con un puchero.

No pude evitar reírme al ver su cara.

-Ya déjala, Ginny- dijo Luna mientras me sonreía- de seguro ha de estar muy ocupada con su trabajo del ministerio, pero Hermione no trabajes tanto, luego ¿Qué tal si se te mete un ñamito a la cabeza?

-¿Un qué?- dijimos Ginny y yo al mismo tiempo

- Un ñamito, son pequeños paracitos que se te meten en el cerebro y se lo empiezan a comer y eso pasa por el estrés- dijo con su mirada perdida en algún punto.

-Si no le entró ningún chamito en Hogwarts ahora menos- replicó Ginny

- Son ñamitos Ginnebra

La discusión entre ellas continuo, mientras yo muy tranquilamente tomaba mi café.

-¿Y cómo te va con mi hermano?- me preguntó Ginny, ya harta de discutir con Luna.

- Pues…

- No va bien ¿eh?- dijo ahora Luna

-Para que les miento

Después de unas semanas Ron y yo hablábamos cada vez menos él por la escuela y yo por el trabajo, durante varios días me comencé a sentir enferma; tenía mareos muy frecuentes y casi todas las mañanas vomitaba. Solo una opción venía a mi mente:

-Estoy embarazada- fue lo primero que dije al ver a Ron entra por la puerta de mi departamento, él me miró por unos instantes como si yo fuera un bicho raro

-¿Qué?

- Estoy embarazada- repetí, por un momento en mi mente se dibujó un Ron contento corriendo a abrazarme y prometiéndome que todo estaría bien pero bueno eso no pasó

- ¿Y es mío?- tan solo esas tres míseras palabras hicieron que mi mundo se viniera abajo

-¡Obviamente es tuyo! – le grité- ¿por quién me tomas? ¿por una cualquiera?- Ron bajó la mirada

- no es mío- susurró

-¿Qué?- ahora fue mi turno de mirarlo como si fuera un bicho raro

- que no es mío, Hermione – ¡yo no sé con cuantas personas te hayas metido!

-pero ¿Qué estupidez estás diciendo?- le grité

- pues... pues no sé- el estaba muy nervioso, podía notarlo- pero ese bebé no es mío y no pienso aceptarlo-

Ron cerró la puerta de un portazo dejándome sola y llorando "No puede ser… ¿Qué voy a hacer ahora?" la respuesta no se hizo esperar "voy a continuar con mi trabajo saldré adelante por mi y por mi bebé"

"fin flashback"

-Hermione, ¿estás allí?

-Si, Neville aquí estoy- la voz de Hermione sonaba cansada y adormilada- ¿Qué pasa?

-ah pues veras; tenemos informes de que dos hechiceros del ministerio americano llegan hoy, uno es auror, aun no tengo su nombre, y el otro es Joseph Miller es del departamento de regularización mágica de los ángeles. Y pues, ¿podrías recibirlos?

-Neville, lo siento pero hoy es mi día libre prometí pasarlo con Miranda.- dijo Hermione realmente apenada

- de acuerdo, está bien no te preocupes entonces nos vemos, Hermione disfruta tu fin de semana- con esa despedida Neville colgó el teléfono.

Hermione se recostó y dejó escapar un largo suspiro.

-¿Mami?- dijo una voz bastante aguda y adormilada.

Hermione dirigió su vista a la puerta de su recamara y le sonrió a la dueña de esa dulce voz, era una niña de unos tres o cuatros años con un largo cabello castaño y unos ojos azules realmente hermosos.

-¡Hey Miranda! Buenos días ¿Cómo dormiste?- preguntó haciendo señas para que la pequeña niña se sentará en su cama.

-Tuve una pesadilla- susurro mientras sus ojos se tornaban cristalinos.

Hermione sonrió de forma comprensiva y la abrazo .

-¿Qué sucedió?

-Soñé que miles de arañas me perseguían

Hermione no pudo evitar hacer una mueca que intento ser una sonrisa
-Pero tú no le tienes miedo a las arañas o ¿sí?

-no- dijo Miranda- pero es que eran demasiadas.

Hermione pensó por un momento y finalmente dijo:

-mmm ¿y si te dijera que hay alguien que puede acabar hasta con mil arañas de una sola vez?

-¿En serio?- dijo la niña con la mirada llena de emoción.

-Sip

-¿Quién es?

-Es un hechicero- susurro Hermione como si no quisiera que nadie se enterará .

-¡Como tú! ¿Cómo se llama?- Miranda también susurraba.

- No sé si debería decírtelo- dijo Hermione con una sonrisa de lado.

-¡Oh por favor mamá!- suplico la castaña más pequeña.

-Bien, bien te lo diré se llama… Harry Potter.

- ¡ah! Mamá tienes razón Harry Potter es increíble, todo lo que me has contado de él es asombroso, como cuando….- la niña comenzó a contar y actuar todas las historias que su madre le había contado, todas las historias que de las que ella misma había formado parte. Ver a su hija le traía tantos recuerdos buenos como malos. Y aun después de cinco años Hermione se preguntaba "¿Dónde está Harry Potter?"

Años sin actualizar! Pero de ahora en adelante me portaré bien :3 la verdad no me ha gustado mucho como termino el capitulo pero pues ya. Ah si un ñamito! No tengo idea de donde lo saque XD

Review?