Capítulo 3: Tomorrow
-Quedamos así, ¿vale? Mañana a las once me pasas a buscar.
Tras aceptar salir con Aya para poner celoso a Hanamichi, Rukawa y la chica habían pasado toda la tarde en la cafetería concretando el plan de acción que pondrían en marcha la mañana siguiente. Lo ideal era comenzar de inmediato, ya que tampoco tenían todo el tiempo del mundo. En un mes y medio Aya se iría de nuevo a Inglaterra y si para entonces no habían conseguido nada tendrían que renunciar a su plan; o buscar un plan alternativo, claro. Pero de momento su prioridad era que Hanamichi pensara que estaban juntos lo más pronto posible.
Cuando los dos jóvenes se despidieron, Aya comprobó que ya había anochecido, por lo que ya no iba a llegar a tiempo a la cita con Hanamichi. Finalmente se fue hacia su casa, donde un impaciente pelirrojo la esperaba enfadadísimo. Aya se disculpó como pudo, convenciéndole de que había perdido la noción del tiempo y que se había olvidado completamente de que tenía que ir a conocer a Haruko y a los demás.
-Compréndeme - dijo la chica, poniendo su mirada más tierna - pero es difícil pensar en otra cosa cuando se está en tan buena compañía.
-¿Pero no estabas con Rukawa?
-A eso me refería, idiota. ¿Por qué le tienes tanta rabia? A mí Rukawa me ha caído muy bien, es más, es muy guapo y muy agradable. ¿Sabes qué? Me gusta un montón.
Hanamichi no respondió. Sólo abrió los ojos con sorpresa.
-Y lo mejor de todo es que yo también le he gustado a él. Mañana tenemos una cita, así que vete acostumbrando a la idea de que Rukawa y yo vamos a salir juntos.
El pelirrojo estaba en shock. ¿Aya y... Rukawa? ¿Pero cómo? Rukawa no había salido nunca con nadie, al menos desde que lo conocía... No parecía estar interesado en tener pareja. ¿Y ahora de repente conocía a su mejor amiga y decidía salir con ella? ¿Tan rápidamente? ¿Y precisamente ahora que él se sentía tan confuso?
-P...¿Pero cómo puede ser? - balbuceó Hana, haciendo un esfuerzo por hablar coherentemente - Aya, no hace ni un día que os conocéis, no es posible que os haya dado tiempo a gustaros tanto como para salir juntos.
Aya sonrió para sus adentros. De momento Hana parecía bastante molesto con la idea, lo cual era el primer paso para que su plan funcionara. Había dos opciones para esa reacción: una, que Hana estuviera molesto por ver a su mejor amiga saliendo con su peor enemigo; y dos, que tuviera celos de que Rukawa estuviera con alguien. Esperó que fuera la segunda.
-Perdona - respondió Aya, fingiendo un ligero grado de enfado - pero dime si no fuiste tú el que se enamoró de Haruko nada más verla. ¿No hubieras salido con ella ese mismo día si ella te lo hubiera pedido?
-¡Eso fue diferente! - contestó el chico, cada vez más nervioso.
-¿En qué, Hana? Dime, ¿cuál es la diferencia?
Hanamichi trató de buscar una respuesta lo suficientemente convincente, pero fue incapaz. En realidad, Aya tenía toda la razón del mundo. Súbitamente se sintió realmente cansado y se sentó en una silla, tratando de poner orden a sus ideas. A Aya le dio un poco de pena verlo tan abatido, pero si quería que Hana fuera feliz junto a Rukawa, primero tenía que pasar por esto.
-Lo siento, Hana... Pero tú mejor que nadie sabes que el amor es imprevisible. Sólo voy a estar un mes y medio aquí, y no sé que pasará con Rukawa y conmigo cuando tenga que irme. Así que mientras déjame disfrutar de esto, ¿vale? Voy a preparar la cena.
Aya dejó que Hanamichi fuera asumiendo las noticias que acababa de darle. Sabía que iba a ser una situación difícil... pero tenía que hacerlo. Tenía que hacerlo por Hanamichi.
Al día siguiente, como habían planeado, Rukawa vino a buscar a Aya a casa de Hanamichi. Aya quería que Hana se fuera acostumbrando a ver a Rukawa casi todos los días por allí, quería una presencia constante del zorro en la vida del pelirrojo. Aya se colgó del brazo del moreno en cuanto éste llegó y le dio un beso en la mejilla, asegurándose que Hanamichi los veía. Rukawa vio algo en la mirada de Hanamichi tras el beso de Aya. Eran... ¿celos? No podría asegurarlo. Y aunque fueran celos, Rukawa tenía miedo de que Hana no estuviera celoso de ella, sino de él. Aya parecía bastante segura de que a Hanamichi le gustaba él, ¿pero y si era al revés? ¿Y si Hanamichi estaba enamorado de su mejor amiga? Trató de no pensar en eso. Había decidido confiar en la palabra de Aya pasase lo que pasase.
Los dos jóvenes pasaron el día juntos, y Rukawa tuvo que reconocer que lo pasó en grande. Al tener una vida muy solitaria, el jugador del Shohoku nunca habia experimentado los placeres de tener un buen amigo con quien compartirlo todo. Y pese a que acababan de conocerse, Rukawa sentía que había encontrado una buena amiga con la que podía abrirse. Quizá era hora de comenzar a confiar en alguien, después de todo. Así, si el plan para conquistar a Hanamichi fallaba, al menos habría ganado una buena amiga.
Pasaron la tarde charlando de todo un poco. Rukawa explicó a la chica cómo se había enamorado de Hana, lo mucho que había cambiado su vida desde entonces, las ganas que tenía de ayudar a Hana cada vez que este se encontraba en dificultades, y cómo tenía que disimular haciendo ver que lo único que quería era molestar al pelirrojo... Por su parte Aya le contó muchas cosas de su infancia, lo que incluía contarle un montón de anécdotas y detalles sobre Hanamichi, además de explicarle varias cosas sobre su vida. Gustarse quizá no, pero que se habían caído bien no lo ponía nadie en duda.
Antes de que se dieran cuenta comenzaba a atardecer, así que dieron por finalizada su primera cita. Rukawa se ofreció a acompañar a su nueva amiga a casa, a lo que ésta accedió de buen grado. De camino a casa del pelirrojo se toparon con un conocido de Rukawa y éste se detuvo a saludar.
Aya observó al conocido de Rukawa. Era muy alto, incluso más que Rukawa, y encima su altura parecía mayor debido a su peinado, ya que llevaba el pelo de punta. Gozaba de unas facciones muy atractivas y de un cuarpo de escándalo, y, lo mejor de todo, su sonrisa. Amplia, reluciente, burlona, le hacía ser aún más apuesto, si es que eso era posible. Sí, realmente era un chico guapísimo, se podría decir que incluso más que Rukawa y todo.
-Qué sorpresa, Rukawa - dijo el chico, dándole unas palmadas en el hombro al zorro - No sabía que tenías novia, eso sí que no me lo esperaba yo de ti.
-Idiota - respondió Rukawa, pero no lo hizo con un tono frío, si no que en sus palabras había un atisbo de afecto. Quizá no lo podía meter en la categoría de amigo, pero con el tiempo había comenzado a apreciarlo - Ella no es mi nov - recordó que se suponía que sí lo era - Pues sí, ¿qué pasa?
-Nada, nada, no te pongas así, hombre, si yo me alegro un montón, es sólo que ha sido toda un sorpresa - el chico se dirigió a Aya y le dedicó una de sus sonrisas -. Me llamo Akira Sendoh, encantado.
-Yo soy Aya Horie, encantada de conocerte también - dijo, devolviéndole la sonrisa.
-Pues nada parejita, yo os dejo que lo paséis bien - Sendoh se dio la vuelta dispuesto a irse, pero se giró un último momento - Oye, preciosa.... Si te cansas de salir con el hombre de hielo, llámame, ¿vale?
Dicho esto, se despidió con la mano y se marchó. Rukawa bufó, acostumbrado a este tipo de actitudes por parte de su rival.
-¿Quién es, Rukawa? - preguntó la chica, con sumo interés.
-¿Sendoh? Fue mi mayor rival los dos primeros años de instituto. Él era el jugador estrella del Ryonan, uno de los equipos más fuertes de la prefectura, y no había quien pudiera con él, menuda máquina.
-¿Era mejor que tú? ¿Pero tú no eres el mejor jugador de Japón?
-Sí, ahora sí, pero me costó muchísimo superarle, me cuesta admitirlo, pero es realmente bueno.
Rukawa hablaba con admiración sobre el jugador del Ryonan. El paso del tiempo y el hecho de haber madurado desde los quince a los diecisiete le habían hecho olvidar todos los rencores que algún día sintió por él.
-Supongo que tendrá mucho éxito con las chicas - comentó Aya, más para sí misma que para su compañero.
-Sí, por lo que he oído sí, es un mujeriego empedernido. Las vuelve locas a todas con esa sonrisa - indicó el chico moreno, reparando en la expresión dubitativa de la chica.
-Mmmmmm - meditó Aya por un momento - ¿Tienes su teléfono?
Hanamichi estaba totalmente histérico. ¡Las nueve y aún no habían vuelto! ¿Pero qué estaban haciendo?
No había pegado ojo en toda la noche dándole vueltas a lo que le había dicho Aya el día anterior. Se alegraba mucho por ella - o más bien deseaba alegrarse, que no era lo mismo - , y seguro que si hubiera sido cualquier otro chico él la habría apoyado sin reservas desde el primer momento, pero, pero... ¡con Rukawa! ¡Precisamente con Rukawa! Con la de tíos que había en Kanagawa, y ella se había tenido que enamorar precisamente de Rukawa. Justo ahora... ahora que comenzaba a ser consciente de los sentimientos que albergaba en su corazón desde hacía meses.
Para tratar de distraerse, y para sacarse la imagen de Aya besando a Rukawa de esa mañana, había salido con Haruko a dar una vuelta. Pero no había tenido éxito. Ya hacía un tiempo que no había mucha comunicación entre Hana y su novia, pero esta vez es que Hanamichi no fue capaz ni de escuchar una sola de las palabras de Haruko. Tenía la mente en otro lugar, o mejor dicho, en otra persona. En esa persona que le había perturbado desde antes de conocerle incluso.
Así que llegó temprano a casa y se dedicó a dar vueltas arriba y abajo hasta que llegara Aya y se lo contara todo. Casi se subía por la paredes cuando su amiga llegó a casa, acompañada de Rukawa. Le despidió con un beso, esta vez en los labios.
Hanamichi se sintió perdido.
--TBC
¡Waaaaaa, por fin he terminado este capítulo! Siento el retraso, pero he tenido muchos problemas con este capítulo, no sabía por donde cogerlo Supongo que el próximo capi lo escribiré más rápido, no creo que me de tantos problemas como éste.
Muchas gracias de nuevo a todos por vuestras reviews, de veras. Kokoro, siento que este capítulo haya vuelto a ser tan corto, intentaré que el próximo sea un poquito más largo.
Saludos, hasta el próximo capítulo!
