La verdad no pensé que mi fics de FMA tuviera tanto éxito n.n me alegro de ello, es un honor contar con tales seguidoras con solo dos capítulos, con este tres xD. He tardado solo un poquito por que ando distraída, a ver si termino este fics n.n. Por que tengo muchos ases bajo la manga :P. Espero sinceramente que os guste este capítulo que es un poco más humorístico.

Tren

Ya era por la mañana del cuarto día que el hermano mayor de los Elric estaba de nuevo en el mágico mundo de la alquimia. Su brazo casi estaba curado, su apetito era ya normal para ser él y su desagradable sentido con la leche seguía igual. Había estado cuatro días de reposo y este era el último que iba a pasar ahí, no era que no le gustara, sino que tenía demasiados sitios a los que ir y ver gente a la que tenía demasiadas ganas de ver, Roze le dijo que descansara un poco más, pero él ya estaba completamente recuperado para continuar, pero no tenía ni dinero, ni ropa nueva, ni nada. Solamente el reloj de alquimista nacional que serviría para entrar en el cuartel general y ver al coronel Mustang dándole un susto de muerte, momento feliz para el joven alquimista.

La ropa que había traído el día que apareció, estaba algo rota, pero gracias a las dotes de costura que desconocía de la chica morena, parecía como nueva, y había adherido a su gabardina una especie de capucha que no sabía para que le serviría la verdad.

- Oye Roze... ¿para que es la capucha? – preguntó extrañado.

- Ahora mismo hay muchas tormentas y te servirá por que es de un material impermeable, y también para ocultar tu cara para el mundo, por que creen que estas muerto y quien te reconozca no querrás que crea que ha visto un fantasma¿verdad? – sonrió mientras se levantaba y buscaba algo en unos cajones.

- Oh... sí tienes razón – ahora mismo en su mente se imaginaba él entrando en el despacho del coronel se quitase la capucha y le diera un infarto al corazón.

- ¿Te encuentras bien? – dijo Roze preocupara al ver la cara de ausente del joven.

- Oh sí, muy bien – nervioso - ¿qué buscabas?.

- Dinero – entregándole una pequeña suma – esto te será suficiente como para llegar a la ciudad donde está tu hermano sin problemas – terminó aún sonriendo.

- Pero... no lo puedo aceptar, me has ayudado demasiado, no puedo aceptar tu dinero – devolviéndoselo.

- ¡No digas eso! – poniéndoselo en las manos – Tú tienes que ver a tu hermano, llevas cuatro años sin verle y no vas a ir andando hasta la ciudad, cuando nos veamos, me devolverás en dinero, por que los alquimistas nacionales cobráis mucho – rió pícaramente – tómalo como un préstamo que pagas a plazos – empujándolo hasta la puerta.

- Oye, no tienes que echarme de tu casa a rastras – se quejó.

- Pero es que sino no te irás y yo tengo que ir a las afueras, así me ahorro un viaje que si tu te quedas – cerró la puerta tras de sí y le echó la llave – ya está. – sonrió y se dio la vuelta – Creo que esto es una despedida, aunque a mí no es que me gusten mucho – le miró.

- No te preocupes – le hizo un débil gesto con su mano – cuando arregle todos mis asuntos pendientes volveré y te devolveré el dinero, y de pasó traeré a Al para que te conozca, otra vez – en tono de burla.

- Bueno... hasta la vista entonces, nos vemos – se despidió con la mano y se perdió en la esquina próxima.

- Sí – sonrió débilmente mientras miraba su reloj de alquimista nacional – nos volveremos a ver.

Y tras decir eso guardó su reloj en el bolsillo del pantalón, se puso la capucha negra que le ocultaba de la mirada ajena hasta los ojos, pero el podía ver perfectamente, era como un efecto sombra, puedes ver sin que te vean. Las calles de era ciudad no habían cambiado mucho, pero algunas casas eran nuevas, el templo ahora parecía más una iglesia normal que un rito de adoración, al parecer había habido muchos cambios los años que había estado fuera de ahí. En Munich también ahora reinaba la paz y si lo que según su padre ambos mundos eran paralelos exceptuando la alquimia, entonces ahora ese mundo estaba en paz, como las ciudades Europeas que había visitado. Sonrió al ver a la gente caminar sin miedo por las calles, divisó a lo lejos el primer lugar que habían visitado de aquella ciudad Al y él, una especie de bar donde les habían tomado por unos cómicos ambulantes.

Cruzó esa calle hasta que llegó a una pequeña estación, sus ropas no llamaban la atención, pues mucha gente del norte iba de negro según pudo deslumbrar. Llegó hasta la taquilla y compró un ticket de ida hacia la cuidad deseada, su tren partía en 10 minutos, así que se dispuso a subir, no tenía equipaje, e iba solo, así que no tendría problemas en encontrar compartimiento. Subió al tren en el último compartimento como acostumbraba a hacerlo siempre que él y Al subía, casi siempre por que el tren partía antes de que se subieran, rió suavemente mientras se sentaba al lado de una ventana con las piernas estiradas. Había estado toda la noche soñando con el reencuentro de él y su hermano, como también la cara de todos los del cuartel, sino se quedaban pasmados les faltaría muy poco. Cerró los ojos y suspiró, era el examen de alquimia de Al pronto, y tal vez... solo tal vez, ese cabeza dura del coronel le dejaría hacer una cosa que tenía en mente desde que Roze le dijo que nadie le había vencido.

- Tal vez... – susurró para sí mismo – tú hermano puede que te enseñe lo que es una verdadera pelea de alquimistas – mucho había aprendido en este tiempo, y ahora que podía llevarlo en práctica con la alquimia, sus combates podían llegar a ser muy entretenidos.

Deseando descansar, se acomodó en el asiento mirando afuera de la ventana, con los párpados cerrados y su cara tapada por la capucha. Lo último que escuchó antes de dormirse fue la voz de un hombre gritando 'Pasajero al tren' y el oído del motor de la locomotora poniéndose en marcha, llevándolo hacia una ciudad donde había más de una cosa que descubrir y con muchas personas con las que hablar.

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Había pasado el medio día sin nada nuevo, solo un ajetreo de papeles, desde que su mujer le había dicho que un día de estos iba a hacer de niñero le temía más y más al día siguiente, no era que no quisiera pasar la tarde o el día con su hijo, eso le encantaría tomarse unas buenas vacaciones... A veces se preguntaba como es que llegó a ser padre de familia y no llegar a los 30 en el proceso... La teniente Riza tenía mucho que ver con eso, aunque claro, ahora no era la 'Teniente', sino que ahora era la esposa del General Roy Mustang, nombre de casada Riza Mustang, nombre de su hijo, una ricura por cierto, Takeshi Mustang... ¡Como entendía ahora a su antigua amigo Maes cuando su hija cumplió tres años!. Las hormonas de un padre cuando se acercaban fechas de compartir en fechas se disparaban, pero lo de Maes había sido algo descontrolado desde que Gracia quedó embarazada.

- ¿No podría tomarme un día o dos libre? – preguntó para sí mismo observando todos los papeles a su alrededor – No, definitivamente, no... ¡Y tengo que planear algo para el examen de alquimia de Alphonse! – poniéndose las mano en la cabeza – Este no es mí día... – entonces el teléfono empezó a sonar y lo cogió - ¿Sí?.

- Señor una llamada por la línea dos – contestó su secretaria.

- Pásala – algo cansado.

- Enseguida – se escuchó un clic y luego silencio.

- ¿Hay alguien? – preguntó encarando una ceja el adulto.

- ¡Papá! – gritó la voz de un niño casi rompiéndole el tímpano al mayor.

- ¿Takeshi? – desconcertado.

- ¡Mamá dice que Takeshi pasará un día entero con papá! – emocionado - ¿Es eso verdad? – con curiosidad.

- Sí es verdad – asintiendo pesadamente - ¿Te ha dicho tu madre cuando te piensa traer? – algo esperanzado con que su hijo pudiera decirle algo.

- No, solo ha dicho, 'Un día de estos pasarás el día con tu padre' – recordándolo - ¿Jugaremos?.¿Me comprarás algo? – la voz del pequeño tocaba muy hondo en su padre.

- Ajá, te llevaré donde tú quieras – sabía que eso era una mentira piadosa, pero si llegaba ese día, podría escaparse – Pero que no se entere tu madre que te he dicho esto¿de acuerdo?.

- Secreto entonces – asintiendo desde la otra línea – Nos vemos papi, muchos besos – entonces la línea se colgó dejando al general con la palabra en la boca.

- Adiós... – dijo mientras colgaba - ¡Quien coño me manda a mí meterme a general! – gritó mientras se daba un golpe en la cabeza.

Entonces la puerta se abrió y apareció la persona que menos quería ver en ese momento, Alphonse Elric, ese no era su día, definitivamente, había estado con ese muchacho 4 años cuando su hermano se convirtió en alquimista y otros 2 cuando él lo hizo, y era el doble del hermano, menos que este no tenía complejo de enano, y no se le sacaba de las casillas con tanta facilidad.

- General Mustang, no es por faltar – sonrió débilmente – pero tiene un feo golpe en la frente... ¿otra vez has discutido con tu mujer? – se acercó hasta el escritorio.

- Una palabra más Darkness y desearás no haber entrado por esa puerta – le amenazó.

- Tranquilo, he venido en son de paz, y sabes que no me gustan que me llames Darkness, con Al basta general – sentándose en la silla – Quería preguntarle que cuando va a ser el examen, y pronto no es una respuesta, sabe que tengo sitios donde ir, buscar a mi hermano, encontrar pistas...

- Simplemente lo que llevas haciendo dos años sin ningún logro – terminó el coronel – prometo que tu examen será en menos de cuatro días, déjame que lo prepare y podrás largarte de aquí como lo deseas – dictó mientras miraba unas cosas.

- No se por que, creo que mi hermano le hubiera respondido algo muy borde por ese comentario, pero gracias de todas formas – levantándose – espero que sea interesante y no lo termine en menos de cinco minutos como el examen anterior general - se despidió dejando al general más alterado de lo que antes estaba que ya era mucho decir.

- Te prometo que no sé como lo haré, pero este examen será el más difícil que hayas echo en tu vida – estrujando los papeles hasta convertirlos en una pequeña bola – Aunque tengas que luchar conmigo como lo hizo tu hermano, que no ganó precisamente.

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Se estiró poco a poco mientras abría sus ojos, había dormido bastante, no muy cómodamente, pero dentro de lo que cabe había sido un sueño placentero. Ya debían estar a medio camino de la ciudad, cuando llegase sería casi de noche, y no podría ir a ver al coronel, a no ser que tuviera un permiso... aunque enseñando su placa de alquimista nacional tal vez le dejaran alojarse en una de las habitaciones del cuartel, quien sabe. Bostezó girándose momentáneamente fijándose a su alrededor, el compartimiento estaba casi vacío, como se notaba que era el último... más adelante había cuatro o cinco personas, ninguna viajaba junta, todos separados en distintos lugares, como él... echaba de menos las conversaciones de Al en ese momento. Fugazmente vio como un niño corría por el pasillo... ¿Había un niño ahí solo?. Se acercó más al pasillo para poder ver adonde iba, y al verlo se quedó petrificado.

Un hombre cinco veces la complexión muscular de él, moreno, pelo negro con barbas junto a una mujer de pelo largo, vestida de blanco con piel pálida, sonriendo... ¿Sonriendo?. Eso le extrañó, mientras sentaba a su lado al pequeño que debía tener... tres años y medio o algo así, ojos verdes y cabello rubio tigreño... Reconocía a las dos personas que estaban ahí, y por nada del mundo quería que le reconocieran a él, más la segunda persona por temor a dos cosas, los golpes que proporcionaba, y la sarta de preguntas, la mayoría con respuesta, otras que no quería responder, de parte de su antigua maestra, que seguramente, también lo daba por muerto. Lo más extraño es que hacía con un niño... y más que no se parecía en nada ellos... ¿sería adoptado?. Sabía que Wrath era el hijo de Izumi, bueno de la transmutación fallida de su bebé, pero no se imaginaba a su maestra adoptando a un niño. De pronto la mujer le dirigió una mirada que parecía para él y se ocultó donde antes estaba dormido, si temía a su maestra cuando se hizo alquimista nacional, más aún cuando ahora había vuelto del otro lado de la puerta, por segunda vez, cosa que nadie que él supiera había echo.

Se apoyó contra el cristal, al parecer era la segunda persona más joven de ese lugar, la primera era el crío y luego él, por la que mayoría era gente adulta que viajaría por otros motivos. Lo suyo era familiar que otra cosa, suspiró hondamente dándose la vuelta para sentarse más normal y se asustó al ver un par de esmeraldas enfrente de su asiento.

- ¡Hola! – saludó con efusividad el pequeño.

- Eh... ¿Hola? – contestó el sin saber que decir.

- Mamá me ha dicho que no hable con desconocidos, así que no debería hablar contigo, pero pareces bueno – sonrió dulcemente – Yo me llamo Edy – poniéndose la mano en el pecho - ¿Y tú?.

- Yo... ehm... esto... – sin saber que decir.

- ¿No sabes como te llamas? – preguntó infantilmente.

- Claro que lo sé – reprochó – yo soy Ed.

- Tu nombre se parece al mío – se puso de pie en el asiento, pero al ser tan pequeño nadie lo veía – tengo tres años y algo – poniendo graciosamente las manos con esos números.

- Yo diecinueve – no sabía por que le contaba eso al niño, pero por lo menos se distraía.

- ¿No eres muy pequeño para tener tanto? – inocentemente provocando al mayor una ligera sensación de ira.

- Aún estoy creciendo – dictó - ¿Y tú no deberías estar con tus padres?.

- Sí, pero papá está durmiendo y mamá anda distraía, y en este vagón solo hay adultos así que me aburro – se encogió de hombros – pero como tú eres más joven jugarás conmigo¿verdad? – haciendo un puchero.

- ¿Cómo sabes que no soy una persona horrible que quiere secuestrarte o algo así? – intentado que se alejase.

- Por que no pareces mala persona, aunque no te vea la cara – parpadeó - ¿por qué no dejas que te vea la cara? – curioso.

- Por que no quiero que nadie me vea – refunfuñó.

- Ahm... ¿Tan feo eres? – Edward casi se cae de lado – prometo que no me reiré si es así.

- ¡No es por eso! – alzó un poco la voz.

- ¿Entonces por que? – le observó y se fijó en el reloj que tenía - ¿eres alquimista nacional? – sorprendido.

- Sí¿ocurre algo? – cansándose un poco de la conversación, pero menos aburrido.

- Que mamá no se entere – poniendo su mano en la boca en señal de silencio – dice que los alquimista nacionales son los perros de los militares, y nos les gusta – negó con la cabeza.

- Ya veo... – sonriendo un poco - ¿No tienes hermanos con los que poder jugar?.

- No, yo soy hijo único – feliz – aunque... la gente dice que soy un... un... – intentando recordar la palabra – abandonado o algo así, aunque no lo entiendo, yo tengo a mi papi y a mamá, no soy un abandonado – reprochó.

- Entiendo – poniéndose la mano en el mentón, ahora lo entendía.

Por eso ese crío no se parecía en nada a Izumi y a su marido... seguramente su madre lo abandonó y su maestra se encargó de cuidarlo y criarlo como suyo... su maestra en el fondo tenía un gran corazón. Miró al niño que estaba de pie mirando por la ventana como pasaban las cosas... le recordó un poco a Al cuando empezaron a practicar con la alquimia, aunque entonces tenían más edad que ese pequeño hablador. Alzó la vista dejando ver su débil sonrisa, mientras el chico pasaba de un asiento para estar a su lado y mirar atentamente el reloj, parecía que no era la primera ves que veía uno.

- ¿Te gusta el reloj? – preguntó.

- Sí, tito Al tiene uno igualito a este – intentando abrirlo.

- ¿Tito Al? – desconcertado.

- Sí, también es un alquimista nacional muy bueno – enfatizó el muy – lo llaman, Alquimista Darkness, mamá dice que es un nombre un tanto extraño por que tito no controla del todo la oscuridad, o algo así – frunciendo el ceño.

- Ajá, oye, cuéntame algo más de tú tío, tengo curiosidad – apoyándose en el cristal.

- Pues es muy buen alquimista, nos visita mucho en casa, siempre me trae regalos – sonrió sinceramente – Busca una forma de encontrar a su hermano, pero yo no lo conozco, me dijo que cuando lo encuentra lo conoceré – rió débilmente – Se pelea mucho con mamá, a ella no le gusta que desaparezca de su vista mucho tiempo, papá dice que es demasiado sobre protectora... – frunció levemente el ceño – y si se pasa mucho tiempo sin verme hace...

- ¡Edward ven aquí ahora mismo sino quieres que utilice la alquimia para traerte! – se escuchó la voz atronadora de una mujer, y con la mención de esa frase, las dos personas sentadas se estremecieron, uno de miedo y la otra al recordar lo que era 'eso'.

- Eso... – musitó el niño agarrándose a su brazo – no dejes que me encuentre hermanito – escondiendo su cara para que su madre no le encontrara.

- ¿Hermanito? – parpadeó – oye, creo que has cometido un error, yo no quiero que... – levantó la cabeza y miró a su antigua maestra algo enfadada mirando al niño que tenía a su lado, dio gracias a dios por que Roze le hiciera ese apaño en la gabardina – Ho... hola – tartamudeó.

- Siento si mi hijo le ha causado algún problema – se disculpó cambiando su cara por una más apacible – Edy, vámonos que el tren está a punto de llegar – cogiéndole la mano.

- No, no importa – hizo un rápido gesto con la mano – es un niño muy simpático – puso una extraña mueca al ver al niño con un puchero con la carita de 'sálvame'.

- Es que a veces es demasiado confiado – se volvió a disculpar – Me resulta familiar... ¿no nos hemos visto antes? – suspicazmente.

- Puede... viajo mucho tiempo – se arrascó la cabeza – puede que nos hayamos cruzado alguna que otra vez – intentó disimular.

- Ah, ya veo... – entonces se fijó en el emblema de alquimista nacional, frunció ligeramente el ceño y apretó la mano de su hijo – Edy, vamos con tu padre, el tren casi llega – caminó por el pasillo hasta su asiento mientras el niño levantaba la mano como si se despidiera.

- ¡Hasta luego hermanito! – decía bajo la mirada de todos los presentes le miraran a él que bajó la cabeza algo abochornado.

Y tal como dijo Izumi, el tren paró a los pocos minutos de llegar hasta ahí. El cielo estaba ya en un tono azul oscuro y las estrellas. Sonrió ante tal espectáculo que se le ofrecía, el tren ya estaba detenido y el joven alquimista estaba de pie en medio de la estación de tren, toda la gente parecía ir rápidamente de un lugar a otro, pero él, ahora mismo, no tenía ninguna prisa, solo quería ver a su hermano, al coronel para intentar matarle de la impresión, a las gentes que conocía, al mayor Amstrong a ver que tal estaba, esperando no ser recibido por un efusivo abrazo del que tendría que escapar forzosamente... Había echado mucho de menos la central, y sobre todo a sus gentes... miró su reloj de alquimista nacional y sonrió, eso le daba un pase gratis para una noche en el cuartel si seguía donde lo recordaba.

Caminó sin parar en los tantos escaparates de tiendas nuevos que habían abierto en esa ciudad, solamente quería llegar por la calle principal, luego ver el inmenso cuartel y entrar como si nada hubiera cambiando... según lo que Roze le dijo, Al estaba ahí. Que sorpresa se llevaría al verle mañana por la mañana, después de claro, saludar como se debe al coronel Mustang... ¿lo habrían ascendido?. Posiblemente... ¿habría puesto en practica la regla del uniforme de las minifaldas?. Solo lo averiguaría cuando llegara a la central, pero si había puesto minifaldas significaba que era general... ¡eso tenía que verlo con sus propios ojos!. Se encaminó tras los últimos metros hasta que de lejos la divisó... la central general de los militares.

- He regresado... – sonrió mientras en su garganta se atascaban las emociones que sentía – Al.

Continuará...

Si queréis la verdad, siempre tengo que ponerlo en lo más interesante u.u no me miréis así, es la pura verdad, siempre lo dejo en lo mejor :P. ¿Os ha gustado Edy? Monada de crío n.n para tener 3 años y medio sabe mucho. Bueno os quería decir, en mi fics los que tienen menos de 5 años son muy listos, así que no os sorprendáis si alguna vez salen niños con cosas muy coherentes xD.

Kaori Asamiya: XD ¿Amenazando al PC? Eso lo hago yo, tu no tienes la necesidad de hacerlo, tu teclado es tan bueno, como el mío n.n un día de estos les ponemos una bomba y explotan juntos, no les echaremos de menos la verdad. Muchísimas gracias por tu apoyo, y sí, Edy es la ostia, pero Takeshi es el mejor sin duda alguna, tiene los genes de su padre, un día de estos ese niño llegará a ser un gran estafador n.n.

Dark Zeldalink: Me encanta que te guste, y tardaremos ver algo de Ed Win la verdad... se que el capítulo dos es mucho Ed Roze pero se aseguro que no tengo ninguna intención de ponerlos juntos aunque la vida me cueste, solo son amigos n.n aunque no lo creas Roze a madurado.

Ishida Rio: No XD otra con lo mismo, no pienso hacer un Ed Roze, solo es una amiga la cual le ha ayudado y no ha visto en 4 años por que ha estado en otro mundo, si fuera yo me alegraría de ver por fin una cara conocida, por eso es así. Bueno, mi primer fics no es, es mi primer fics de FMA, pero no es totalmente mi primer fics xD tengo muchos más repartidos por el FF así que no te preocupes, además ya hablé con esa y borró el fics n.n Si xD Roy con su instinto paternal, yo también adoraba a Huhges T.T Maldito Envy ToT.

Kayter: Bueno no, no se pone una máscara para luchar contra nadie, solo que tiene su cara oculta como bien leerás. Bueno, lo de no ser comedia... me lo pensaré, hay mucha pero sigue con su trama no te preocupes que esto seguirá serio con humor XD mucho humor.

Koibito tenshi totsuki: Si Ed volvió y tengo pensada unas cuantas cosas para nuestro joven alquimista que el pobre se va a llevar entre impresiones sustos risas y batallas... Bueno XD espero que te haya gustado el capítulo, este, y el 6 es uno de mis favoritos, tienen su toque humorístico xD aunque el 5 también está muy bien.

Annie-chan Diethel: Anne, primero muchísimas gracias por lo de Chobits n.n y segundo no me dejaste review olvidadiza xD. Y no será yaoi, como te he dicho, será Ed Win, pero falta mucho para eso u.u no es Roze Ed así que por favor xD tranquila no se me había ni pasado por la cabeza no te preocupes. Si juntas contra el plagio xD.

Ann Eleine: No hagas eso mujer que no es para tanto... je je. Si una lastima que se quedara solito, pero no va a ser así por ahora n.n. No y no es el hijo de Roy xD el hijo de Roy es mucho más capullo ya le conocerás un día de estos... es más... original y malicioso para un niño normal de 3 años. Si quien pudiera u.u oye, dame tu msn XD así nos comunicamos.

Lovelydeadgirl: Si o.o tranquila que parece que te va a entrar algo malo illa. Y no -.- no será Ed Roze aunque en estos capítulos lo parezca. Bueno espero que te haya gustado este capítulo n.n.

MisaoQ.Q: Que no es un Roze Ed como lo tendré que decir, que pena que no sé chino que sino u.u. Bueno lo que decía, no es un Roze Ed, así que no te preocupes a partir de este capítulo no vuelve a salir en un tiempo creo...

Muchísimas gracias por sus lindos comentarios y como siempre, os dejaré un trocito del capítulo siguiente por que sé que os impacientaréis pero tenedme paciencia, aunque no tenga que escribir el capítulo tengo muchas cosas metidas en la cabeza para actualizar cada dos por tres n.n Espero sinceramente que este capítulo haya sido de su agrado n.n.

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Y aquí tenéis vuestro pequeño adelanto n.n

- Está bien – musitó entre dientes – pero antes de que me largue con tu hijo me contestaría a una pregunta – se giró muy seriamente.

- ¿Cuál es? – parecía que había algo de tensión entre ellos en esos momentos.

¿Quién fue la desesperada? – preguntó rápidamente de allí antes si quiera que el general se inmutase, después de todo, Ed no quería quedar carbonizado.

¿Qué está haciendo Ed ahí xD?

¿Por qué tiene que cuidar del hijo del general?

Si lo quieres saber no te pierdas el próximo capítulo n.n