- ¡Tetsuya! -Gritó la castaña-Finalmente te encuentro.
- ¿Qué sucede, Karine-san?
- Quería agradecerte nuevamente por ayudarnos, no sé qué hubiéramos hecho sin tu ayuda. Y ya te he dicho que no es necesaria tanta formalidad.
- No es nada, Karine.
- Así está mejor. Oh, ¿ellos son tus amigos? -Veía detrás del peliceleste.
- Sí, te los presento. Chicos, ella es Karine, aunque debieron de verla en el escenario. -Dirigiéndose a sus amigos- Karine, de derecha a izquierda: Aomine Daiki, Midorima Shintarou, Murasakibara Atsushi y Akashi Seijuuro.
- Mucho gusto, Tetsuya me ha hablado bastante de ustedes.
- Igualmente, pero en cambio él no nos ha hablado de usted.
- Por favor, trátame de "tú". ¿Y cómo que no les has hablado de mi? ¿Tampoco de los otros? -Puso su mano en el pecho fingiendo indignación- Me pierdes, Tetsuya.
- De todas maneras, no es como si pudiera decirles algo de ti o los demás.
- Lo sé. Por cierto, Gérard te quiere ver, pero como estás con tus amigos es mejor que sea después.
- No hace falta, de hecho, pensaba presentarlos a Youri-san y los demás.
- Très bien, en un momento traigo a Gérard. Pero antes... -Sacó varias latas de quien sabe donde- Es espuma, diviértanse en lo que regreso -Le dio una a cada quien y se fue.
- ¿Para qué la espuma? -cuestionó el gigante.
- Para esto -Aomine le echó espuma en el cabello y ropa al peliverde.
- Ahomine... -La víctima frunció su ceño (más de lo normal)- Ya verás, nanodayo... -Agitó la lata e intentó vengarse, el moreno lo evadió y la espuma terminó en la cara de Kuroko.
- ... -
- Kuroko... Yo...
- Así que... Esto es la guerra... -En cuanto terminó su frase les apuntó con dos latas y todos se llenaron de espuma, incluso los que eran inocentes.
- Tetsuya/Kuro-chin... -Se quejaron ambas víctimas.
- Dije que era una guerra. No es mi culpa que no se prepararan, Murasakibara-kun, Akashi-kun -El último suspiró y agitó su lata.
- Está bien, pero ¿cómo es que tienes dos latas?
- Karine me conoce bien.
- ...Okey, pero prepárense para la derrota.
Entonces empezó una guerra entre el grupito de amigos, tratando se llenarse de espuma entre ellos. Entre espuma y diversión, el peliverde quería llenar la cara del moreno de espuma, sin embargo, ésta termino en la cara de un pelinegro. Al percatarse, Shintarou se quedó pasmado al igual que los otros a excepción de Tetsuya que fue enseguida con la reciente víctima de ataque.
- Chris-kun, ¿estás bien?
- Oh, ¡Kuroko! Si, no te preocupes -Finalmente reaccionó el culpable y le tendió su pañuelo.
-Ten, es mi culpa, lo lamento.
-No te preocupes, estaban jugando, cosas así pasan -Dijo sonriente mientras tomaba el pañuelo y limpiaba el antifaz- Aunque me va a costar abrir los ojos por los restos que absorbió la tela.
- Dudo que puedas caminar así, te la vas a tener que quitar -Se burló Kuroko.
- ¡Que cruel! Bien sabes que no puedo -Hizo un puchero que se le hizo tierno al peliverde- Mejor me voy a la oficina.
-Te acompaño, es mi culpa después de todo -Dijo agarrándole el brazo.
- Ehmm... Gracias, pero es mejor si voy solo.
- Insisto.
- Está bien, subiendo las escaleras a la izquierda y al fondo hay una puerta.
- Bien, en un momento regreso -Con la mano en el brazo del otro se lo llevó.
Pasaron entre la gente y subieron las escaleras tal como le indico el enmascarado, pero al llegar a la puerta no la pudo abrir.
- Ah, cierto, un momento -El pelinegro se zafó del agarre con cuidado, puso su mano a un lado de la puerta y dijo una palabra en otro idioma, con eso finalmente la puerta de abrió- Pasa.
Entraron a la oficina, pasaron por un pasillo poco iluminado hasta una habitación blanca donde se encontraban tres sillones de diferentes colores (centro, plateado; lado izquierdo, vino; lado derecho , dorado) formando un cuadro incompleto, en el centro una mesa de vidrio y dos puertas grises que llevan a quién sabe dónde.
- Ponte cómodo, ahora vuelvo -Se metió en una de las puertas y la cerró tras de sí.
Se sentó de espaldas a la puerta donde había entrado el otro, observando el lugar que era bastante simple. Se quedó viendo un punto de la habitación perdiéndose en sus pensamientos ¿Pero qué es lo que piensa? Usualmente piensa en su lucky ítem o en qué posición estará Cáncer al día siguiente o incluso en su carrera como estudiante de medicina, sin embargo, esta vez se cuestionaba sobre los anfitriones del lugar, específicamente del que estaba esperando.
Cuando lo tenía agarrado del brazo se sintió algo cálido y extraño, quería tocarlo un poco más, pero no se limitaba a eso sino que también quería conocerlo más a fondo ¿cuál es el color de sus ojos? ¿cómo será su personalidad? ¿qué es lo que más le gusta? ¿tiene alguien especial? ¿a qué se dedicará? Y aunque se supone que ese tipo de preguntas fueron respondidas por él mismo hace poco, sólo podía recordar su nombre.
Salió del mar de pensamientos gracias al sonido de la puerta abriéndose, encontrándose con Youri qué tan rápido como cerró la puerta se acercó a él.
- ¿Qué haces aquí? -Preguntó.
- Yo...
- Esta es una zona prohibida. ¿Cómo entraste?
-Yo sólo...
- ¿Estás trabajando con alguien más? Responde.
Ahí estaba un desconcertado Midorima sin saber explicar su situación, podría jurar que lo estaba matando con la mirada si no fuera por esa tela. Otra puerta se abrió y salió Chris.
- Youri, hola.
- Nada de hola, ¿sabes qué hace él aquí?
- Ah, sí. Mi antifaz se llenó de espuma y no podía abrir bien los ojos así que me acompañó.
- Mmm... Bueno, pero la próxima vez avisa.
- Sí, señor -Hizo un saludo de soldado.
- ¿Cuál es tu nombre? -Finalmente dirigiéndose al "intruso".
- Midorima Shintarou.
- Bueno, Midorima-kun, siento lo de hace un momento. Usualmente NO dejamos entrar a nadie -Volteando hacia el travieso quien estaba silbando distraídamente.
Volviendo con el resto del grupo, pidieron unas bebidas mientras esperaban a que el otro regresara. Hablando de cosas al azar y riéndose de las tonterías que decía Ahomine cada vez que trataba de invitar a alguna señorita voluptuosa pues éstas siempre terminaban rechazandolo. Al parecer no todos estaban de suerte hoy.
Todo iba bien hasta que Akashi sintió que alguien le tocaba el trasero, volteo para encontrar al responsable encontrándose con un castaño colorado hasta las orejas.
- L-lo siento. N-no fue mi intención.
- Oh, Kyllian. No sabía que fueras así-Dijo Karine- Perdona a mi hermano, Akashi-kun.
- F-fue un accidente.
- Si, claro...
- ¿Karine!
- Jajaja, cálmate un poco, mon frère.
- ¿Te tocaron el trasero, Akashi?-Se burló Ahomine.
- Cállate, Daiki.
- Mejor los presento, como he dicho él es mi hermano, Kyllian.
- Akashi Seijuurou, el tonto de aquí es Aomine Daiki y el que está con una bolsa de frituras -Dando a entender que se refería al gigante- Es Murasakibara Atsushi.
- Un gusto -Apenado dio una pequeña reverencia el castaño.
- Gérard viene en un momento, por cierto, les falta alguien.
- Si, Midorima-kun. Fue a ayudar a Chris pero no ha regresado.
- ¿Qué le pasó?
- Su antifaz se llenó de espuma.
- Jajaja, con razón Youri estaba todo exaltado. Me dijo que vio a alguien entrar en la oficina. Espero que no haya exagerado.
- ¿Quién exagera?
- Nadie, ni siquiera sé de lo que estábamos hablando.
- Sí, claro. Bueno, reprende a este niño, dejó entrar a alguien a la oficina.
- Sólo me acompañaba.
- Aún así sabes que no está permitido.
- Tiene razón y lo sabes, Chris -Puso su mano en el hombro del nombrado- La próxima vez, que espero que no haya, avisa por favor -Le sonrió maternalmente.
- Lo siento.
- Mientras lo entiendas. Espero que no hayas pasado un mal rato, Midorima-kun.
- No te preocupes, es comprensible.
Volvieron a sus pláticas al azar y momentos divertidos, especialmente cuando Daiki se le insinuó a Karine, ésta se rió y le rechazó directamente, le aconsejó que no sé dirigiera así a las mujeres aunque claramente había algunas excepciones. Nuevamente todo iba bien hasta que alguien hace que Kuroko casi caiga de bruces.
- ¡Kurokocchi!
- K-René-kun, por favor no hagas eso.
- Moo~ No puedo evitarlo, te extrañe mucho -Lo apretujó entre sus brazos.
- Por favor suéltame, me cuesta respirar -El otro relajó el abrazo sin realmente soltarlo.
- Pero hace mucho que no nos vemos -Hizo un pequeño puchero el cual se le hizo un poco adorable a cierto moreno obsesionado con pechos grandes.
- Será mejor que lo sueltes, ya sabes como se pone si se enoja -Dice el pelirrojo de cejas raras.
- ¿Qué insinúas, Gérard-kun?
- N-nada.
- Dejando de lado el hecho de que Tetsuya llega a dar miedo cuando está enojado, pensé en algo que podemos hacer ¿están de acuerdo?-Todos asintieron con algo de duda.
Sacó un micrófono de quién sabe dónde y antes de que lo encendiera dijo "3-3-5", tan pronto los enmascarados escucharon eso se dispersaron, excepto Kyllian. Bajó el volumen de la música y las luces se encendieron hacia ella.
- ¡Aquí de nuevo Karine! ¿Quién quiere jugar con nosotros? -La mayoría de los presentes dieron a conocer su afirmación- Vamos a hacer una pequeña actividad que consiste en quitarnos un balón de basketball el mayor tiempo y la mayor cantidad de veces posibles.
En cada planta van a estar dos personas, Gérard y Youri en la de arriba, y René junto a Chris abajo. Ellos no pueden bajar o subir respectivamente, sólo pueden mantenerse en su zona, ustedes tendrán que quitarles el balón durante más de 10 segundos. Kyllian y yo vamos a estar monitoreando el juego por lo que no participaremos en la actividad -Se escucharon abucheos y varios "Uy, así que chiste"- Calma, nosotros vamos a registrar quienes lograron quitarles el balón a nuestros queridos compañeros.
- Quienes lo logren por más de 10 segundos recibirán un premio, pero quienes lo tengan por más de 30 segundos podrán pedirnos lo que quieran, obviamente sin arriesgar nuestras identidades -Habló ahora el hermano- El juego durará 10 minutos, desde ahora.
- ¡Que empiecen los juegos del hambre!(?) -Exclamaron ambos castaños.
