Spencer no podía ser más feliz, finalmente el día de su cumpleaños y de la gran revelación de su pelicula habían llegado.
Todos sus conocidos habían accedido a ir a ver la película y hasta un gran productor estaba entre los presentes, era una gran oportunidad para demostrarles a todos lo buen cineasta que era y tal vez hasta de subir su popularidad en la escuela.
- Estoy muy nervioso- le dijo a Billy que estaba junto a él mientras la película era reproducida.
- Tranquilo Bro- le calmo el fantasma- tu película es genial todos la amaran.
- ¿Y si no lo hacen? ¿Y se me abuchean o algo peor?- pregunto el chico al punto de un ataque de pánico mientras revisaba la cara de sus conocidos en un vano intento de averiguar si les estaba gustando su creación.
- Yo estoy aquí, si algo sale mal te apoyaré- le aseguro el fantasma sonriendo tan confiado como siempre.
Spencer le sonrió de vuelta agradecido y espero un poco más tranquilo a que terminará la reproducción.
Cuando la película finalmente termino el lugar se lleno de silencio por un momento hasta que finalmente una ola de aplausos inundo el lugar, el film había sido un éxito total.
- Eso fue increíble amigo- le dijo entusiasmado Rajeev al cineasta sacudiéndolo por los hombros.
- Y lo mejor fue que el productor le dio su tarjeta- comentó Shanilla que en ese momento se encontraba junto a ellos.
- Te equivocas hermanita- le corrigió el indu- lo mejor fue la mirada que puso Mallory, es obvio que nuestro querido amigo aquí presente ahora tiene más posibilidades con ella.
La chica indu bufo y se cruzo de brazos pero ninguno de los otros dos le presto atención y siguieron hablando de lo genial que fue ese día, hasta que anocheció.
- Yo creo que ya es hora de irnos- propuso la chica a su hermano al final.
- Es cierto necesito mi sueño embellecedor.
Shanilla y Spencer se rieron ante lo dicho por el moreno.
Al final se despidieron y dejaron al castaño solo.
- Un momento ¿Donde esta Billy?- se pregunto Spencer extrañado de no ver a su amigo por ningún lugar- seguro esta en el cuarto jugando- concluyo antes de caminar hacia el ascensor y presionar el botón a su piso.
Sin embargo al llegar a su cuarto se sorprendió al encontrar todas las luces apagadas.
- Billy si esto es una broma..- anunció entrando al lugar con las manos al frente para evitar chocar contra algo.
Buscaba el interruptor en la oscuridad para encender las luces pero antes de llegar a cumplir su objetivo, una fila de luces se encendió revelando a su fantasma en medio de la habitación con una guitarra en las manos.
- ¡Feliz cumpleaños Bro!- expreso Billy sonriendo antes de comenzar a tocar el instrumento.
- ¿Pero qué...?- el joven no pudo terminar su pregunta porque el otro comenzó su cantar.
- "Hoy en medio de este día especial te vengo a cantar
sobre lo hace a mi corazón palpitar
este sentimiento que me hace suspirar
al tus ojos yo mirar."
Las luces de la habitación se encendieron por completo y el fantasma se acercó más al chico.
- "Hoy te vengo a agradecer
por permitirme conocerte
por dejarme día a día ver
tu verdadero ser.
Y es que por ti
la vida misma tiene sentido
desde que te vi
mi corazón a revivido.
Ya mi pensamiento no es mio
en tuyo lo haz convertido
mi mente esta hecha un lió
esto es lo mas intenso que he vivido."
Billy dejo de flotar y de tocar su guitarra, se puso de pie frente a Spencer y lo miró con una intensidad con la que nunca antes le había visto.
"Hoy en este día especial te vengo a cantar
sobre lo que hasta entonces he logrado callar
este sentimiento que ya no puedo ocultar
mi amor, yo te vengo a declarar."
Spencer estaba atónito, su corazón estaba latiendo a mil por hora y sentía sus tiemblas temblar.
- Yo...yo no se que decir- fue todo lo que pudo decir el castaño luego de aquella confesión.
Billy sonrió tan confiado como siempre y con la mano le acaricio la mejilla suavemente dejandole una sensación que le hizo estremecerse levemente.
- Lo sé, no espero una respuesta, solo tenía que decírtelo- el fantasma tomo su mano derecha y deposito algo en esta- este es mi regalo por tu cumpleaños.
El adolescente observó su palma con curiosidad y se encontró que sobre esta se encontraba un collar con dos dijes dorados, uno en forma de cámara y otro en forma de guitarra.
- Billy esto es hermoso- el castaño no podía creer que el de azul le diera aquel presente.
- Lo se, recuerda que fui el primer escultor en ganar un premio internacional a los 8 años de edad,- presumió tan humilde como siempre el cantante- es un recuerdo mio, quiero que lo lleves contigo en todo momento.
Spencer estaba apuntó de preguntarle sobre porque actuaba de manera tan dramática pero al quitar la vista del collar para fijarla en el fantasma se percato de que se estaba desvaneciendo.
- Billy ¿Qué te esta pasando?- pregunto angustiado e intento tocarle pero no lo logró.
Cobra sonrió consolador, él sabía que había llegado el momento de marcharse y no tenía miedo alguno.
- Spencer todos tenemos que irnos tarde o temprano, hasta los fantasmas- le explico con voz tranquila con una madurez que nunca antes el menor había visto en él.
- No... ¿Por qué? No es justo- se quejo el cineasta a punto de llorar.
El fantasma le miró de manera dulce.
- No llores, odio verte llorar,- le suplicó en un vano intento de calmarlo- Spencer eres lo mejor que me a pasado- se acercó hasta el menor y beso con suavidad su frente- te amo.
Spencer quiso tocarlo de nuevo pero no lo logro, y sin más lo vio desaparecer frente a sus ojos, desvaneciéndose como un simple recuerdo.
