-Elijah-.

-Damon-.

-¿Has venido a tener una charlita con nuestro nuevo bebé vampiro?-.

-Sí, así es-.

Damon se apartó para dejarle paso y gritó -¡Elena! Hay un caballero que pregunta por ti-.

Con su rapidez vampírica, Elena apareció por detrás de su hombro –Ya le oí- Dijo suavemente –Por favor, pasa-.

Damon dio otro paso atrás más, comentando –Pasa, pero te aviso de que hoy tiene un día algo rebelde. Se ha saltado la siesta y todo.

Elijah se paseó por la salita, observando y valorando los destrozos que Elena había realizado en la chimenea aquella mañana.

-Ya veo- se giró para mirar a Elena- Ya había escuchado que tenías dificultades en tu transición-.

Damon rodeó a Elijah para sentarse en la mitad del sofá que Elena había dejado sin destrozar antes de dedicarse por completo a la chimenea- ¿Escuchaste? ¿Ahora cotilleas por las ventanas?-.

Elena se sentó junto a él. Miró sus manos, entrelazadas con fuerza en su regazo-.

Elijah se sentó en un butacón, no sin antes comprobar que estuviera intacto –Me informó la Doctora Fell-.

Elena levantó la vista -¿Meredith? No sabía que os conocierais-.

-Sí, bueno... en parte es por lo que estoy aquí- Miró de forma sostenida a Elena antes de continuar- Antes de nada, tengo que disculparme por el comportamiento de mi familia. Espero que sepáis que no tenía ni idea de las intenciones de mi hermana aquella noche.

Elena sonrió tristemente –Tranquilo, me doy cuenta-.

Damon puso los ojos en blanco- Pues yo no. Tu fe en los Originales es de lo más enternecedora, Elena.

Elijah siguió hablando, ignorando a Damon olímpicamente –No quería esto para ti, Elena. Hubiera tratado de encontrar otra forma-.

-Gracias, significa mucho para mí- Replicó ella, dejando de nuevo caer la mirada hacia su regazo.

-Con esto quiero decir, creo que deberías saber toda la verdad: la sangre que había en tu interior aquella noche, era mía-.

-¿Cómo?- preguntó Damon, completamente sorprendido- ¿Cómo es eso posible?-.

-La Doctora Fell y yo, hemos estado en contacto desde hace un tiempo. Cuando me enteré que estaba usando la sangre de los vampiros para curar a sus pacientes, me preocupé. Fui a visitarla y a expresarle mi preocupación: temo que esté creando una situación que pueda llevar al desastre a los humanos de este pueblo-.

-¿Y esa discusión finalizó contigo ayudándola a crear ese desastre? ¿O simplemente te robó la sangre tal y como hizo conmigo?-.

-Claro que no- dijo Elijah sonriendo- Simplemente me limité a persuadirla de que destruyera todo resto de tu sangre que aún tuviera en su poder. Con todo, me impresionó su pasión por lo que estaba haciendo... y con su interés en preservar la vida humana. ¿Sabéis? Es bastante inteligente-.

-¿En serio? No me había dado cuenta. ¿Loca? Completamente. ¿Inteligente? No demasiado- Dijo Damon.

-Aproximadamente una semana después de nuestra "charla" en el hospital recibí una carta de la Doctora Fell haciéndome una proposición... Quería estudiar la sangre de los vampiros e intentar aislar el componente que permite curar a humanos. Si puede aislarse...-

-...Entonces puede sintetizarse- intervino Stefan desde el rellano-.

-Stefan. ¿Por qué no te unes a nuestra charla?- Dijo Elijah volviéndose hacia él-.

Stefan cruzó la habitación y se sentó en el lugar más alejado de Elena.

Mirándole, Damon dijo- Elijah nos está explicando cómo es a él a quien hay que agradecer la conversión de Elena-.

-Desde mi punto de vista, la mitad del pueblo es causante de que Elena se convirtiese en vampiro. Todo el mundo parece haber tomado parte en el proceso- Miró a Elena y sus ojos se volvieron más suaves- Mi hermana Rebekah, mayoritariamente-.

Elena le miró brevemente, y después apartó la mirada. Sus dedos se retorcían sobre su regazo de forma compulsiva. Damon la miró con cautela y después puso una mano sobre su rodilla. Ella se quedó quieta.

Damon echó un vistazo a Stefan y después a Elijah- Entonces, ¿te decidiste a financiar la carrera de nuestra doctora hacia el Nobel?-.

-No le mandé dinero, s no una muestra de mi sangre, con la promesa de usarla sólo en procesos de investigación dentro del laboratorio y no para curar a otro paciente. Visiblemente, ella rompió esa promesa cuando se dio cuenta de que Elena iba a morir por una hemorragia cerebral.-.

-¿Por qué tu sangre? ¿Por qué no se limitó a pedírnosla a nosotros?- Preguntó Stefan.

-Porque tanto ella como yo, creemos que la sangre de un Original sería la más eficaz para el estudio. Nuestra sangre es la más pura y fuerte, la menos diluida y mancillada. Quería que su investigación funcionase puesto que considero que el tema a tratar merece la pena. Si realmente pudiera sintetizar el elemento de nuestra sangre que puede curar, sin crear nuevos vampiros... bueno, esperaba que fuera una manera de que mi familia pudiese reparar el daño causado tras siglos de tragedia y dolor que hemos causado a la humanidad-.

Elijah terminó diciendo- Por desgracia, nada ha salido como esperaba-.

-OK, de acuerdo. Entonces, Elena se convirtió usando tu súper chachi sangre de Original. Gracias por contárnoslo, nosotros nos encargaremos desde aquí- Dijo Damon señalando hacia la puerta-.

Elijah sonrió tristemente- Bueno, es mi "sangre súper chachi" como tú dices, lo que está causándole tantos problemas con la transición-.

Elena hizo ademán de levantarse con impaciencia, pero Damon la sujetó por el hombro- Tranquila, cocodrila- dijo- ¿Qué quieres decir exactamente?-.

-Has conocido a otros vampiros convertidos con sangre de un Original, Damon-.

-Tres exactamente, si contamos a Tyler- respondió Damon cuidadosamente- ¿Y qué?-.

-Los híbridos no cuentan. Sólo son mitad vampiros, y su corazón permanece como el de un licántropo. Pero Sage y Mary Porter... ¿No notaste nada raro en ellas?-.

-Que eran más fuertes, supongo- dijo él- Y eran bastante pervertidillas, ahora que lo pienso. Mary hacia esa cosa con los dedos de sus pies...-Resopló y compuso una pícara sonrisa.

Stefan bufó, y Elena puso los ojos en blanco antes de darle un puñetazo en el brazo.

-¡Ay!- se frotó el brazo- Hablando de gente fuerte-.

-Exacto- dijo Elijah- Sage y Mary Porter no eran fuertes sólo porque fueran vampiras viejas, convertidas hace mucho. Ya eran así de fuerte el día que fueron creadas. Tal y como es Elena. Y me temo que habrá otros efectos secundarios-.

-¿Qué otros efectos secundarios?- preguntó Elena.

-La sangre pura Original es algo con lo que tu organismo tendrá que lidiar. Tus emociones ya hubieran estado magnificadas por el vampirismo de todas formas, pero ahora... me temo que vas a ser algo voluble durante un tiempo. Así mismo, todos los diversos truquitos mentales que los vampiros podemos hacer (control mental, implantar sueños...) serán más fuertes y te resultará más fácil hacerlos. Además podrás controlarlos antes.

Stefan se giró hacia Elena- Eso explica algunos problemas que hemos tenido últimamente-.

Ella le miró brevemente antes de girar la cara.

De repente, Damon intervino- Un momento... Conocía a esas dos chicas, y sí, eran impresionantes con los truquitos vampíricos, pero ninguna de ellas era "voluble". Nada comparado con ese estilo Hulk que tiene Elena. Quiero decir, La Temible Mary podía ser un poco gruñona, a veces, y una vez me lanzó por la ventana, pero generalmente dejaba la casa en pie. Y Sage era uno de los vampiros con mejor autocontrol-.

-Llegar a ese nivel debió haberle llevado siglos. Después de que mi hermano le clavara una estaca a Finn, Sage intentó varias veces liberarle. Tras el último intento fallido de atacar a Niklaus, arrasó un pueblo entero. Y después fue al siguiente y se comió a casi todo un monasterio- Elijah hizo una pausa- Fue... verdaderamente impresionante. Le debió haber llevado siglos conseguir dominar sus impulsos. Mary Porter debía tener ya más o menos controlados sus peores arrebatos cuando la conociste-.

-Entonces, es como ser un destripador- recalcó Stefan, mirando de nuevo a Elena- y debemos ser conscientes de ello-.

Elijah sacudió la cabeza- No, el nivel de ansia por la sangre experimentado por aquellos llamados "destripadores" no debería ser el problema de Elena, así como tampoco fue nunca el de Sage- La sangre no nos domina, lo hacen nuestras emociones. Si ya siendo un vampiro tienes picos emocionales, no puedo imaginar como debe de ser al tener sangre Original en tu sistema. Elena es capaz de sentir docenas de emociones que vosotros dos no podéis ni imaginar. Mis hermanos y yo hemos pasado casi mil años intentando desesperadamente no sentir- Le echó un vistazo a Elena, cuya cabeza estaba inclinada.- Aunque no siempre funcionaba-.

Stefan y Damon se miraron por encima de la cabeza de Elena. Ambos estaban sombríos.

-Podemos con esto- insistió Damon volviéndose hacia Elijah.

Stefan asintió, diciendo- Es muy útil saber con qué tenemos que enfrentarnos, por supuesto, pero Elena tiene la eternidad para conseguirlo, y nosotros tenemos la eternidad para ayudarla-.

-Por supuesto. Y no tengo ninguna duda de que vosotros os mantendréis a su lado. Con todo, sigo sintiéndome responsable de la existencia de Elena. Al contrario que mis hermanos, siempre fui lo bastante cuidadoso como para no convertir a nadie. Elena es la única descendiente viva de mi línea- Elijah se levantó y caminó hasta donde estaba Elena, sentada en el sofá. Sacó una tarjeta del bolsillo y se la colocó en la mano.

-Éste número puede localizarme en cualquier parte del mundo- La miró a los ojos solemnemente- Si me llamas, vendré. Ahora eres parte de la familia-.

Elena asió la tarjeta y le dio la vuelta. En el reverso, en la floreada escritura de Elijah, se leía "Por y para siempre". Levantó la cabeza para mirarle con los ojos llenos de lágrimas- ¿Cuándo dejaré de ser así? No quiero esto. No puedo sentirme así toda la vida-.

-No lo apagues, Elena- Le dijo Elijah- Tu humanidad es muy valiosa. Debes tratar de aferrarte a ella incluso cuando parezca un desafío- Miró a los hermanos Salvatore, en cuyos rostros se leía la misma preocupación- Estos son aquellos que te quieren más que a su propia vida, los que jamás te dejarán olvidar lo importante que es permanecer lo más humana que puedas-.

Elena dejó caer la tarjeta en su regazo tan pronto como las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas. Su mano temblaba mientras se las secaba. Con la otra mano, se aferró a la manga del abrigo de Elijah -¿A dónde vas?- Preguntó con voz trémula.

-Me vuelvo a Nueva York- respondió cubriendo brevemente su mano con la suya. Sonrió gentilmente cuando ella se soltó- Pero volveré a Mystic Falls en un par de semanas- Se levantó y se dirigió a la puerta.

-No veo por qué tendrías que hacerlo- Dijo Damon, quien ya estaba junto a la puerta, abierta para Elijah- Personalmente creo que ya hemos tenido bastantes Originales para un par de vidas, al menos-.

Elijah dudó- Bueno, respecto a eso... Mi hermana ha decidido quedarse aquí. He intentado convencerla de que se venga, pero se siente más como en casa aquí que en ninguna parte. Además, resulta que tiene un examen de Física el jueves, y está realmente ilusionada con ir a la Graduación, dentro de un par de meses-.

-Genial- dijo Damon- Nos aseguraremos de que se sienta bienvenida. Stefan incluso le guardará un baile-.

-Y luego está Klaus, de quien es muy difícil averiguar las intenciones- añadió Elijah.

Con los ojos muy abiertos, Elena exclamó- ¿Klaus? Pero...-.

Stefan cruzó la habitación rápidamente y se acercó a la puerta- Klaus está muerto. Sabemos que lo está-.

-Lo vimos arder, tío. Tu hermano es agua pasada- dijo Damon.

Sorprendido, Elijah miró a los tres- Suponía que lo sabríais. ¿Por qué creéis que seguís vivos?-.

-Supusimos que mentía sobre nuestra ascendencia- Dijo Stefan- ¿No es así?-.

-No, Niklaus es el creador de vuestra línea, sobre eso no hay duda- Hizo una pausa- Sobre lo de seguir vivo, creo que deberíais hablar con vuestra amiga Bonnie- Elijah sonrió de nuevo a Elena- No te preocupes. Mi hermano estará algo cabreado por tu conversión, pero no te culpa ni a ti ni a ninguno de tus amigos por ello. No necesitas temer su participación en tu vida más. Ya no tiene interés en ti, Elena, eres libre- Miró de nuevo a los hermanos- Buenos días, Salvatores-.

Cerrando la puerta tras Elijah, Damon hizo una mueca- Bonnie Bennett, por supuesto. Mágicamente irresponsable desde 2009-.

-No hagas juicios tan rápido, hermanito- dijo Stefan- Lo que sea que hiciera Bonnie, nos salvó la vida-.

-Con lo que Klaus sigue vivo. Perdóname, pero no voy a montar una fiesta para celebrarlo, Stefan-.

Ambos se giraron al escuchar algo romperse. Elena estaba en el medio de la habitación, rodeada de trozos de cristal, lo que quedaba del mueble bar todo destrozado a su alrededor. Observaba como los cortes en sus manos se curaban-.

-Yacu, ese era mi juego de copas favorito, Elena. En serio, ¿acaso tenemos que encerrarte en un cuarto tapiado?-.

Con un sollozo, Elena intentó dar un paso, antes de derrumbarse. Stefan apareció instantáneamente a su lado, acunándola entre sus brazos. Ella le apartó y luego salió corriendo hacia su cuarto.

-Tu turno, hermano- Dijo Damon mientras se disponía a agacharse y recoger los trozos de cristal- Yo lidié con el último arrebato, cuando intentó comerse al cartero hace unas horas-.

Justo cuando Stefan ponía el pie sobre el primer escalón, la cabeza de Elena apareció en lo alto de la escalera- Hay otro cuerpo-.

-¿Qué?- Damon se giró con incredulidad- ¿Cómo es posible que hayas matado a alguien entre la sala de estar y lo alto de las escaleras?-.

-Fue ayer a la noche. Lo... Lo acabo de recordar-.

Damon soltó un gran suspiro- ¿Dónde? Me encargaré de él-.

-No lo sé. Estaba... Estaba oscuro, y yo estaba enfadada. Era un aparcamiento en algún lado. Ni siquiera sé si era un hombre o una mujer. Creo que era pequeño. Puede que haya sido un niño-. Elena sonaba vacía, sin emoción alguna en la voz. Estaba simplemente de pie en las escaleras, mirándoles por un segundo, después se dio la vuelta y se dirigió a su cuarto sin decir una palabra más-.

Stefan sacudió su cabeza antes de decir- Ha apagado sus emociones, Damon-.

-No lo ha hecho- Dijo Damon- Créeme, te lo aseguro. Simplemente está fingiendo que lo hace porque así es más fácil- Se volvió a agachar para seguir recogiendo cristales y después miró a su hermano- ¿A que esperas? ¿Acaso necesitas que te entregue una invitación en mano? Ve y cuida a tu chica, Stefan-.

Stefan se quedó parado en las escaleras, dubitativo- Abby está arriba, con ella-.

-¿Ah sí? Ella te necesita-.

-No sé lo que necesita- Stefan se paró en medio de la escalera y miró a su hermano- Hay una razón por la que puso esas imágenes de vosotros dos en mi cabeza, Damon-.

-No lo hizo a propósito, Stef. No puedes guardarle rencor por eso-.

-No, y eso es lo peor de todo. Estaban en mi cabeza porque estaban también en la suya, porque las estaba rememorando de una forma tan intensa que se vieron proyectadas hacia mí- Tomó una honda bocanada de aire- No creo que en este momento sea a mí a quien necesita, hermano. Creo que te necesita a ti-.

Stefan se marchó para comprobar que Jeremy estuviera bien, y mientras, y sólo después de limpiar los últimos pedazos de cristal de la alfombra, Damon subió las escaleras. S paró en la puerta de la habitación de Abby y vio como esta metía todas sus cosas de vuelta en la pequeña bolsa que había traído consigo. –Bueno, realmente no me sorprende, todavía no sé como aguantaste todo el día-.

-Me importa, ¿sabes?- Dijo Abby sin girarse –Es la mejor amiga de Bonnie, y la hija de Miranda. Podría quedarme, pero simplemente no puedo aguantarlo- Cerró la cremallera y le encaró- Cada vez que abres la boca recuerdo cómo me rompiste el cuello-.

Se echó la bolsa al hombro y se abrió paso hasta la puerta –Dile a Elena que lo siento. Espero que su situación mejore-.

Damon la siguió con la mirada mientras decía- Bien. Como quieras. De todas formas abandonar es la única cosa se te ha dado bien-.

Él siguió avanzando por la planta hasta llegar a la habitación de Stefan, pero se detuvo al constatar que Elena estaba acurrucada en la cama de la habitación de invitados que había justo al lado de la de Abby-.

-Eh tú, ¿qué estás haciendo?-.

-Damon-.

-Bueno, por lo menos no lloras, es un buen cambio. Últimamente parece que lo único que haces es llorar y matar. O rompiendo mis cosas. Por tu culpa no puedo tener cosas bonitas-.

-Entonces supongo que prefieres que llore-.

-Sinceramente, no tengo preferencia alguna. Bueno- hizo una pausa- Abby se acaba de marchar-.

-Lo sé. Obviamente- Ella se sentó en la cama, y el aprovechó el hueco para sentarse a su lado.

-De todas formas, cuatro vampiros son muchos para una sola casa. No hay privacidad- Señaló su oreja- El súper oído vampírico es un auténtico coñazo, tal y como habrás descubierto-.

-Uno de muchos, supongo- Comenzó a recorrer con los dedos el intrincado diseño de la colcha- Stefan también se ha marchado-.

-La diferencia es que él va a volver. Tan sólo se fue a comprobar que Jeremy estuviera bien-.

-Maté a Jeremy-.

-Ya. Bueno, eso pasa hasta en las mejores familias- Damon tomó su mano y entrelazó sus dedos con los de ella- ¿Quieres llamarle para ver cómo está?-.

Elena le miró –Yo maté a Jeremy-.

-Sí bueno... con grandes comillas. Únete al club. No significa que por eso no puedas hablar con él. Dile que lo sientes-.

Ella bajó la mirada hacia sus dedos, entrelazados-. Le maté y está muerto. No puedes hablar con gente que ha muerto-.

-Vale, ahora estás siendo un poco radical. Todos estamos muertos, sabes. Si crees que eso de verdad constituye una diferencia, entonces no has estado prestando ninguna atención-.

Ella no pareció acusar sus palabras, simplemente continuó mirando sus manos y acariciando los dedos de Damon con los suyos. Él se aclaró la garganta. –Entonces... damos por zanjado el asunto. Parece que has movido todas tus cosas a aquí. ¿Pasa algo con el cuarto de Stefan?-.

-No quiere que esté ahí. Ya no-.

-Eso no es cierto. Él sólo se está ajustando a los cambios. Stefan nunca dejará de quererte-.

-No soy buena para él, le hago hacer cosas malas-.

-Bien, mal... todo es subjetivo. Estoy seguro de que lo entiendes-.

-Estaba tan cerca, Damon. Tan cerca de encontrarse de nuevo a si mismo... Y ahora... ni siquiera puede encontrarme a mí-.

-Tienes razón, Elena- Con la mano que tenía libre, Damon acarició suavemente su mejilla- Pero tú estás aquí, Y Stefan se acabará dando cuenta de ello-.

-Me tiene miedo, Damon- susurró Elena- No sólo por lo que puedo hacer, si no también por lo que puedo hacerle sentir-.

-No te atrevas a empezar a llorar, Elena. Si hay una cosa que hemos aprendido hoy, es que el llorar lleva a "¡Elena, aplasta!" y resulta que le tengo un cariño especial a este cuarto. Era de mi madre-.

Elena ahogó una risita- Te quiero, lo sabes, ¿verdad?-.

Damon se quedó rígido, y su mano cayó de su cara- La verdad es que no, no lo sabía-.

-Te lo iba a decir aquella noche. Dios, no puedo creer que fuese sólo hace dos noches. Iba a decirte que te quería-.

-Pero elegiste a Stefan-.

-Sí, lo sé, sabía que iba a elegirle. Pero aún así... quería que supieras que también te quería. No sé porqué no pude decirlo-.

-Me dejaste muriendo, solo, en una unidad de almacenaje, Elena- Damon se levantó, pero Elena le agarró a su mano y no le dejó marchar. Poco a poco le atrajo de nuevo a la cama.

-Lo sé. Sé lo que hizo. Si te sirve de algún consuelo, estuvo a punto de matarme-.

-Bueno, técnicamente, sí lo hizo- Se soltó de su agarre pero sigue sentado.

-Curioso, ¿verdad?. Si le hubiera pedido a Matt que me llevase hasta ti, probablemente ahora no sería un vampiro-.

-Puede ser. Aunque Rebekah estaba bastante empeñada en hacerlo. Seguramente hubiera encontrado otra manera-.

Elena se quedó callada un segundo- Convertirme no es de lo que más me arrepentí esa noche. A fin de cuentas, salvé la vida de Matt, algo de lo que no puedo lamentarme-.

-¿De que es lo que más te arrepientes?- Sostuvo su mirada hasta que ella la apartó.

-De dejar que murieras sólo. Sin haberte dicho lo que debía. Estuvo mal-.

-Sí, lo estuvo- cogió su mano de nuevo- Entonces, ¿quieres repetirlo? Podemos fingir que estamos hablando por teléfono de nuevo, y ahora puedes decir lo que realmente querías-.

Elena se rio, y se llevó su mano a la cara, besando la palma de su mano suavemente, después, le miró y dijo- No creo que pueda, simplemente ya no soy esa chica. No puedo decir las mismas cosas que ella diría. Los sentimientos son los mismos, pero las palabras ya no-.

Damon abrió su boca, pero sus palabras quedaron atascadas en su garganta. Retiró su mano y se levantó- Tienes que llamar a Jeremy. Tienes que llamarle a él, a Bonnie, a Caroline e incluso al jodido Matt Donovan. Necesitas recordar que aún eres ella. Stefan y yo no podremos ayudarte si no te mantienes conectada- Avanzó hacia la puerta.

-Damon-.

-¿Si?-.

-Dejé que te fueras esa noche-.

-Soy plenamente consciente de ello, Elena-.

-Te dejé marchar, pero aún estás aquí. Capeando el temporal-.

-Sí, bueno... había una vez una chica, a la que hice ciertas promesas. Ella puede que crea que ya no es la misma persona, pero lo sigue siendo para mí- le dedicó una pequeña sonrisa- Y me tomo mis promesas muy en serio-.

Damon se volvió hacia la salida, diciendo por encima del hombro- Y si crees que voy a dejarte aquí con todo este mobiliario, anterior a la guerra, estás aún más loca de lo que Elijah dijo. Coge tus cosas. Te vienes conmigo-.