Muchas gracias a KandraK por haber dejado tu opinión en los dos primeros capítulos. Realmente me costó mucho escribir este fic; vi todo el anime de Death Note y recién voy por el volumen tres del manga. Como te imaginarás, tenía demasiado miedo de hacer los personajes demasiado Out of Character (la peor cosa del mundo).

Espero que lo disfruten mucho.

Parte III.

—Estoy pensando en secuestrar a Kiyomi Takada. Si realmente es tan cercana a Kira, entonces podría estar usando el cuaderno para protegerse.

Mis ojos se fijaron en el rubio, sonaba como si estuviera perdiendo la cabeza. ¿Realmente pensaba eso? No era factible...

—Soy el único que lo puede hacer y hay que realizarlo lo antes posible.

Con Matt nos miramos, intentando confirmar visualmente que ambos habíamos escuchado lo mismo y que no estábamos teniendo alucinaciones auditivas. Evidentemente el idiota de Mello quería morir.

— ¿Acaso te volviste loco? —le pregunté indignada—. Sé que sos impulsivo y que raramente piensas las cosas antes de actuar pero realmente tenés que plantearte este plan tuyo dos veces. Esto no es un juego. Si Takada realmente está trabajando con Light Yagami, el cual asumís que es Kira, posiblemente sepa tu nombre y te puede matar fácilmente. ¿Tantas ganas tenés de morirte?

—Estoy de acuerdo con Evangeline —agregó Matt sin despegar los ojos de su juego—. Es un plan terrible.

M se limitó a encogerse de hombros. —Es lo único que podemos hacer.

— ¡Es suficiente! —le grité, mientras me levantaba del sillón. Comencé a caminar de una punta de la habitación a la otra, intentando calmar mis nervios.

Me sentía impotente, frustrada. Mello parecía tan dispuesto a hacer algo tan peligroso que daba miedo; el muchacho que yo conocía intentaría ser lo más cuidadoso y precavido posible, tomando las medidas necesarias para seguir con vida. De esa manera, podría acabar definitivamente con Kira y sacarle toda la gloria a Near.

—Tiene que haber otra manera —le supliqué.

—No, no la hay.

Le lancé una mirada iracunda y me fui de la habitación dando un portazo.

— ¿Estamos listos? —Inquirió Mello.

Matt le levantó un pulgar mientras que yo le lanzaba otra mirada asesina. Nos encontrábamos en un callejón discutiendo los últimos detalles de nuestro plan suicida.

Al terminar, me dirigí hacia el auto rojo de Matt. Antes de que pudiera abrir la puerta del copiloto, una mano me tomó de la muñeca, haciendo que me detuviera. Dándome vuelta, un par de ojos negros me miraban intensamente.

—Yo... No quiero que las cosas queden mal entre nosotros... Por si llegara a pasar algo. Siempre me preocupé por vos a mi manera, realmente siento cosas por vos.

Rara vez ocurría que Mello era tan elocuente en cuanto sus sentimientos hacia mí. Evidentemente el estrés y el hecho de evaluar las consecuencias de su plan lo estaban volviendo... Algo extraño. Me limité a sonreírle y le di un beso.

—Yo también tengo mi cargo de conciencia y no me gustaría quedarme con eso. Realmente te quiero, aunque más de una vez tuviese ganas de abofetearte con toda mi alma —le admití—. Pero siempre supe que esto siempre se interpondría —con el dedo índice le toqué la frente, haciendo referencia a su intelecto.

Sus labios se volvieron a posar sobre los míos, haciendo que me congelara momentáneamente. El beso fue corto, pero ambos sabíamos las emociones y el significado detrás de éste.

Una tos irritada hizo que nos separáramos.

—Vamos, que tenemos cosas que hacer —Matt nos apuró. Se encontraba apoyado contra el capote. La puerta del conductor se encontraba abierta.

—Cuidala —Mello le pidió, acercándose a su amigo—. Intenta que no te atrapen.

El joven se limitó a asentir con la cabeza. —Buena suerte.

Ambos se estrecharon la mano. Con una triste mirada hacia el rubio, cada uno se dirigió hacia su respectivo auto.

—Hey, vamos, ¡denos un descanso! —gritó Matt lo suficientemente alto para que los guardaespaldas lo pudieran escuchar—. ¿Desde cuándo los japoneses tienen permitido portar armas tan grandes? Nos tienen, somos parte del incidente del secuestro. Eso significa que ustedes tendrán un montón de preguntas para hacer.

Clavé mi mirada llena de sorpresa en el muchacho castaño. ¿Por qué se estaba burlando de ellos de esa manera? Vi que Matt movía su mano ligeramente hacia la parte posterior de su cuello, intentando tomar su arma oculta. Si tuviésemos un tiroteo en ese preciso lugar, nosotros dos en contra de aquellos hombres, seguramente perderíamos. La lógica era irnos tranquilamente, pero Matt tenía otro plan en mente.

—Ustedes no van a disparar... —Matt no llegó a terminar la frase porque, tan pronto como las palabras salieron de su boca, una lluvia de balas nos derribaron a ambos.

Me deslicé hacia abajo a lo largo del coche, cayendo sobre el asfalto. Todavía estaba con vida, pero apenas. Sentía mi cuerpo completamente frío y no podía quitarme la sensación de cansancio que amenazaba con apoderarse de mi cuerpo. Tenía que permanecer despierta.

Las balas se detuvieron y Matt se derrumbó en el suelo, teniendo un tiempo muy difícil para respirar. El cigarrillo cayó de su boca y mis ojos lo siguieron hasta el suelo. Mi mente estaba difusa y ya no podía pensar claramente, podía sentir que mis ojos se hacían más pesados a medida que pasaban los segundos. Apoyé mi cabeza en el hombro de Matt, quien también estaba recostado en el coche.

El último pensamiento que tuve antes de finalmente sucumbir a la sensación de somnolencia fue de Mello.