Naruto ni sus personajes
me pertenecen, si no a su respectivo autor.
Hago esta historia sin fines de lucro, solo por diversión (Pero si alguien me quiere pagar... no me quejo)
Lo único que me vendría perteneciendo fuera es la trama de la historia, si alguien me la roba... lo mato.
sin mas que decir, el fic:
Capítulo 3: La vida y su sádico sentido del humor
Cuando Sakura salió de clases, tenía cada maldito musculo agarrotado. Nadie podía culparla, después de todo, había pasado cuatro horas con el trasero pegado en la silla, escuchando a los profesores hablar y hablar, sin podérsele interrumpir, al menos que quisiera que se la tragaran viva. Con solo una ensalada cesar en el estómago, debido a una dieta que estaba probando con Ino y Karin, se estaba muriendo del hambre. Y para colmo, la ropa que le había prestado Ino, era muy corta, por lo que, a cada paso que daba, sentía que cada muchacho que había, se le quedaba viendo el trasero.
En conclusión: Sakura estaba estresada.
Lo único bueno, hoy libraba en la tarde en la cafetería. Antes trabajaba todos los días, de lunes a viernes en la mañana y la tarde, y los fines de semana, de corrido ¡Ese horario la estaba matando! Incluso se había plateado la idea de denunciar la cafetería por explotación infantil, pero no lo hacía, por la sencilla razón de que no podía denunciar a los padres de su mejor amigo, Kushina y Minato, por lo que decidió hacer algo mucho más efectivo: Contarle todo a la pelirroja madre del rubio, ¿Resultado? Kushina había pegado el grito al cielo al descubrir que estaban explotando a su "futura nuera" (Al menos que Naruto tuviera un hermano, eso no sucedería) y había obligado a Minato a darle al menos un día libre a la semana.
Sonrió divertida, recordando el día donde ambos rubios había llorado, lleno de moretones y le había pedido disculpas a ella. Simplemente, ese día había sido maravilloso.
Paró su bicicleta, dudosa de lo que podría hacer ese día. Tenía muchas cosas que hacer ese día: Pagar el semestre de su universidad, limpiar su apartamento, comenzar un ensayo pendiente, estudiar para ese examen importantísimo que tendría pronto…
—Nah ¡Que se jodan! —gritó su inner, y Sakura, dándole la razón como muy pocas veces ocurría, sacó su teléfono y le envió un mensaje a Genma Shiranui.
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Deidara sonrió una vez más, viendo a Haku sonrojado, mirando por la ventanilla del auto. La verdad es que era sencillo avergonzar al chico, a tal punto que conseguía dejarle sin palabras.
—Eres un pervertido, ¿Lo sabias? —preguntó Haku frunciendo el ceño de repente. Deidara sonrió, si había algo que le gustara más que avergonzarlo, era enojarlo.
Estacionó su convertible sin ninguno problema, y se quitó el cinturón de seguridad, para después inclinarse hacia Hakku y acorralarlo contra la puerta del auto. El pelinegro soltó un jadeo ante eso, y aunque trató de alejarse, solo sirvió para que Deidara se acercase más. Sus mejillas se tiñeron de rojo cuando el rubio se inclinó y lamió lentamente su cuello.
—Pero igual deseas probarlo, ¿Verdad? —preguntó libidinosamente en un ronco susurro, mientras sus manos comenzaron a deslizarse dentro de la camisa de Hakku. El pelinegro trató de repeler a Deidara, por dos razones: Una, estaban en el estacionamiento de un centro comercial; dos, la pena de que lo descubrieran. Pero la verdad es que había una razón mucho más importante, y que en realidad, era la única que importaba: No había lubricante.
Así que, haciendo uso de su fuerza, alejó a Deidara un par de centímetros. Cuando este se le quedó mirando, con sus ojos ardiendo en deseo, Haku tuvo problemas para controlarse.
—Va-vale, haremos tu… ¡Tu loca idea del sexo en el cine! —reclamó el chico con la cara encendida, y Deidara sonrió satisfecho— Pero primero pasaremos a comprar…
—Creo que así se darían cuenta, hm —opinó el rubio entendiendo la indirecta. Haku desvió la mirada.
—Sé que sí, pero me refería para tenerlo guardado para otro momento… —y la sonrisa de Deidara se ensanchó. Definitivamente, le gustaba ese chico.
Se bajaron del auto, y caminaron por el oscuro estacionamiento, tomados de la mano como una pareja normal. Vieron unas cuantas tiendas, y luego subieron a comprar las entradas del cine, teniendo la función de las cinco.
—Te dije que llegáramos temprano —le recriminó Hakku frunciendo el ceño.
—Ya te estás pareciendo a Sasori-danna, hm —bufó Deidara haciéndose el ofendido, luego sonrió— Vamos, así tenemos más tiempo para los dos, hm.
Hakku rodó los ojos pero igual sonrió, la verdad es que no se le podía reclamar nada a Deidara. Ni por llegar tarde, (que casi siempre ocurría) ni por otra cualquier cosa, después de todo, él era un cabezota. Desde que lo había conocido, en el gimnasio de Zabuza-sempai, Hakku le había sugerido que no comenzara con un entrenamiento tan rudo, ¿Resultado? Deidara le había dado un concejo también: Que era por dónde meterse sus palabras.
—Van, vamos a comer algo, hm —le casi ordenó el rubio, pasando un brazo por sus hombros y arrastrándolo hacia la feria de comida.
Y, mientras la pareja homosexual se acercaba para almorzar algo, en otro lugar, un parque más bien, se hallaba la protagonista femenina.
Sakura se miró, en el reflejo que ofrecía un auto con los vidrios polarizados. Su maquillaje estaba bien, salvo por un poco de pinturas de labios que se había ocurrido, y que inmediatamente se limpió con el dedo pulgar. Su cabello largo, aunque un poco despeinado por llevar el casco de la bicicleta, estaba bien, solo tenía que pasarse las manos para peinarse de nuevo; y la ropa que Ino le había prestado, bien, la buena noticia era que, como todos los chicos se le habían quedado mirando, Genma no iba a ser la excepción.
Grrrr…
—¡Ah! —gritó cuando de la nada, se asomó un perrazo en la ventanilla. El Doberman ladraba con furia y mostraba los colmillos, y Sakura ni sabía de donde había salido ¡Si hace dos segundos ese auto estaba vacío! Definitivamente, no había que confiarse de los vidrios polarizados. Una voz rió a sus espaldas, y ella se volteó. Eran Genma.
—Genma-sensei —se le salió, e inmediatamente, sus mejillas se sonrojaron.
—Sabía que un día te iba a pasar algo así —siguió riendo el castaño, mientras masticaba el palillo que acostumbraba tener entre los labios. Abrió sus ojos chocolate y la miró— Por cierto, estás despeinada.
Las mejillas de Sakura ardieron aún más y se peinó el pelo con las manos. Gruñendo y queriendo matar a su maestro, lo miró con furia.
—Estoy gastando mí día libre para pasarla contigo, ¿Y te las pasas riéndote de mí? —le reclamó haciendo un puchero— Eso no se hacer, Genma-sensei.
—¿Y qué? —preguntó descarado, como de costumbre— Yo también estoy desperdiciando mi día, pasándola con una espectacular pelirrosa, en vez de corregir millones de exámenes, posiblemente reprobados.
Sakura no cambió de semblante, aunque por dentro, se estuviera muriendo de risa. Apartando a Kakashi Hatake, Genma Shiranui era el segundo profesor más flojo y relajado de la universidad. A la final, a ver que el truco de adulación no había surgido efecto, se dio la vuelta y comenzó a caminar, complacido al escuchar los pasos apresurado de la pelirrosa atrás suyo.
—Entonces, ¿Aun no has revisado esos exámenes? ¿Aun no sabes cuánto saque? —preguntó Sakura ansiosa, Genma se encogió de hombros.
—Si me sigues presionando con eso, seguramente reprobaras. —
—¡Genma-sensei! —reclamó Sakura enojada. Shiranui rió con ganas. Sakura bufó molesta, pero luego su Inner le dio una idea: Ya se las cobraría más tarde.
Pasaron gran parte de la tarde caminando por el parque, actuando como una pareja normal. Por fortuna, Genma no aparentaba más de veinticuatro años, y siendo Sakura, una adolescente emancipada, técnicamente era considerada una adulta en ese mundo.
…Además, que el que Genma fuera primo de Ino, el cual, Sakura conocía desde los cuatro años, ayudaba conque nadie denunciara al primero. Pues, aunque tenían las demostraciones físicas al mínimo cuando salían a la calle, la gente siempre hablaba de ellos.
—Y los vi besándose, ¿Puedes creerlo? —dijo Sakura haciendo una mueca de repulsión, aunque su Inner, por dentro, estuviera recordando el par de manga yaoi que había leído alguna vez en la casa de Ino.
Genma rió.
—Sí, Hakku está en mi clase… buen alumno, no tengo nada que decir —se encogió de hombros— Me importa poco si son gays, ¿Y a ti?
—Me da igual —se encogió de hombros Sakura, preguntándose cuánto costaría el Icha Icha Paradaise, versión homosexual.
—Bueno, Entonces, ¿Por qué molestarse por esos dos? Además, ni que fueran los únicos que dieran escenitas —rió Genma, y Sakura enrojeció, entiendo la indirecta. Los salones, a la hora de la salida, eran los únicos lo suficientemente vacíos, para recibir "clases extras". Miró a un costado, tratando de resistir la tentación de pedirle a Genma que la llevara al departamento— Por cierto, ¿Quieres ir al cine? He oído de una buena película…
Oh bueno, la película tampoco sonaba mal. Sobre todo si se ponían en la última fila, la llamada también "fila de parejas" en la parte más oscura, donde nadie le prestara atención, y…
—Vamos, ¡Quiero palomitas! —dijo animada, jalando de la mano a Genma.
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—…no digas eso —se atrevió a decir finalmente el pelinegro— Si Zabuza-sempai, o Tsunade se llegaran a enterar…
Deidara suspiró, dándole la razón a Haku.
Algo enojado, siguió comiendo. Ni tenía porque sentirse así, después de todo, cada vez que sacaba ese tema a la luz, tenía el mismo resultado. Pero es que llevaban ya varios meses saliendo, y bueno… se querían, o al menos la pasaban muy bien junto, sin pelear, y se divertían, ¿Por qué tenían que esconder una relación así de buena? En la universidad lo sabían, sus amigos los sabían, los amigos de sus amigos lo sabían, hasta en las calles era mas que obvio su relación, ¿Quién no lo sabía? Irónicamente, las personas que debían ser más allegados a ellos.
Pero el solo plantearle decirles la verdad a ellos, personas en cierto sentido tan manipuladoras como explosivos, con su leve grado de violencia incluido. Además de que seguramente sintiera una profunda decepción, ¿Qué más podrían hacer? Haku no quería ni imaginárselo.
—A veces quisiera gritarles que soy gay y ya, hm —murmuró Deidara, desviando la mirada.
—Te mandaría a volar.
—Oh, es que tu Zabuza-sempai seguramente te llenaría de besos, hm —dijo Deidara con veneno, remarcando el "tu" en la oración. Haku bajó la vista avergonzado, y Deidara suspiró— Bueno, dejemos el tema hasta aquí, se nos hará tarde para el cine.
Haku asintió tímidamente, terminando de comer, y dejando los platos, en la mesa de la feria de la comida.
Deidara sonrió en ese momento.
—¿Última fila? Te dejare hacer lo que quieras —preguntó, por la comisura de los labios mientras rodeaba con un brazos, los estrecho hombros de Hakku, con eso, bastó para hacer sonrojar al pelinegro.
—So…solo si mañana en la noche, duermes en mi casa —murmuró tímidamente y desviando la mirada— Zabuza-sempai saldrá.
Y con esa sencilla conversación, donde dejaron el mal rato para un momento después, en un futuro algo lejano donde le dirían a sus tutores de su relación, fueron hacia las escaleras mecánicas, que los llevarían al cine. Pero, casualmente, una pareja venía llegando, donde, el hombre mayor le abría la puerta a cierta pelirrosada.
—Este centro comercial queda algo lejos, pero lo bueno es que nadie de la universidad se animaría a venir para acá —dijo Genma, tomando la mano que le ofrecía Sakura— Prometo que cuando llegue el fin de semana, te llevaré a comer a un buen lugar.
—No… está bien, Genma —dijo Sakura, desviando la mirada y sintiéndose repentinamente, avergonzada.
Le relación que llevaba con su profesor, por lo menos para ella, era sexo y diversión nada más. Ni siquiera había calificaciones de por medio, contrariamente a lo que pensaba las amigas de él o ella, eso era punto y aparte, Sakura estudiaba tanto o más que los demás, y Genma no le ponía puntos extra por nada en particular. Y para Sakura, la vida romántica que llevaban ellos, era tan nula como la relación de profesor-alumna, solo que había ocasiones, en la que sentía que las cosas iban un poco más allá de una aventura.
Genma rió.
—Siempre rechazas cuando te invito a algo elegante —argumentó, y luego afiló la mirada, con intención de molestar un poco a la chica— ¿No serás que comes demasiado y te da pena?
—¡Shiranui! —exclamó Sakura, con su Inner ardiendo de la rabia— ¡Deja de decir esas cosas o te dejare en abstinencia!
—Vale, vale —se encogió de hombros el castaño, diciéndose que si de verdad hacia enojar a Sakura, conseguiría que lo dejaran sin sexo por lo menos un mes. Aunque normalmente, ella misma era la que terminaba rompiendo ese "castigo" igual, la chica se comportaba muy arisca cuando no quería nada con nadie. Era mejor no tentarla— Pero bien, ¿alguna película que desees ver?
—¡Mamá! —gritó emocionada Sakura, dando pequeños brinquitos, como niña pequeña. Y Genma no pudo evitar otra cosa más que reír antes sus actos de infantilismo que a veces se le escapaban. Antes de comenzar a subir las escaleras mecánicas, le robó un beso rápido.
—Si lo que quieres es abrazarme durante la función, no es necesario una película de terror, rosita —le dijo su apodo, asignado especialmente por él, y que nadie más podía decirle.
Entre risas, y uno que otro comentario en broma, o para hacer chirria los dientes del otro, subieron hasta el último piso, donde estaban los cines. Compraron dos entradas para "enamorados", en los que él apoya brazos era más fino que en el de los demás asiento, y además, se podía retraer para así poder abrazar a la pareja; en la última fila y a un costado, como había acordado. Compraron palomitas de maíz, bebidas, y un paquete de bombones de chocolate, a exigencia de Sakura.
—Quería ver esta película desde hace tiempo —exclamó Sakura, feliz de la vida, mientras entraban a la oscura sala. Genma arqueó una ceja.
—Aun no entiendo tu obsesión por las películas de terror —dijo, comienzo palomitas de maíz— Además, ni que la fuéramos a ver mucho.
Sonrieron cómplices, y aun, cuando unas monjas que pasaban por ahí, le vieron con horror al entender la indirecta (Que, por su modo de vida, no debían entender dicha indirecta) no pudieron evitar carcajearse. Era divertido dársela de depravados, ¿Qué podrían decir para excusarse? Además, ¿Quién demonios lo conocían ahí?
—Vamos, Deidara, llegaremos tarde —insistió Haku a su novio, quien, estaba parado frente a la dulcería del cine, goloso por ver esos pequeños chocolates o las gomitas acidas.
—Seh, eres un impaciente, hm —le dijo Deidara rodando los ojos, pero haciéndole caso a fin de cuentas. Tomaron lo que compraron y comenzaron a caminar hacías las salas.
Había escogido una película romántica, que ya llevaba tiempo en cartelera, así que la sala estaría prácticamente vacía, y con eso se referían, a los últimos asientos. Casualmente, al lado y detrás de ellos, no había nadie.
—¿Ves? Hasta nos dejaron solos, hm —sonrió Deidara maliciosamente, y, aunque estaban en la oscuridad, apostaba hasta sus preciadas estatuillas de arcilla, en que Hakku estaba sonrojado.
—Tuviste suerte esta vez, Deidara —murmuró el pelinegro, quien a pesar de todo, aun no estaba ciento por cierto convencido, pero como no había muchas personas, ¿Por qué no?
Sintiendo los nervios a flor de piel, subió el apoyabrazos que lo separaba de su pareja, mientras los tráileres de las próximas películas comenzaban, apoyó su cabeza en el hombro de Deidara y se aproximó a él lo más posible. El rubio sonrió, complacido, pasando un brazos por sobre los hombros de Haku y palpando su pecho.
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—Eres una pervertida, rosadita —gruñó Genma entre dientes, soltando sin embargo, una leve sonrisa. Como respuesta, Sakura le pellizcó el muslo, lo que hizo pegar un bote a Genma.
—Si… ¡si sigues haciendo e-eso, dejare de hacerlo! —le advirtió Sakura en un murmuro, con las mejillas encendidas. Miró por el rabillo del ojo a los chicos del al lado, perfecto, estaban demasiado concentrados en la parte del suspenso.
Con una sonrisita nerviosa, su mano subió en suave y corta caricias, hasta la entrepierna de Genma.
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¿Cómo es que se llamaba la película? O una mejor pregunta, ¿A quién carajo le importaba?
Deidara besaba apasionadamente a Haku, quien, ya estaba prácticamente sobre Deidara, pasando sus manos por los hombros de él, mientras el rubio, descarado, recorría el cuerpo de su novia con sus manos.
Hubo un momento, en donde se separaron un centímetro apenas, para mirare mutuamente, mientras seguían besándose, en una luchas entre sus lenguas. Deidara sonrió, rompiendo el beso por fin, y arrancándole a Haku un gemido, donde fue ahogado por las cornetas del cine. El pelinegro desvió la mirada, avergonzado.
—¿Quieres más, hm? Pues hazlo —dijo Deidara adivinando sus pensamientos, y Hakku, asintiendo, fue bajando sus labios.
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Genma presionó con fuerza él apoya brazos, hasta que sus nudillos se volvieron blancos. Trató de ver la gran pantalla, en las expresiones de horros de la protagonista, en la mala calidad del maquillaje, en la música de suspenso, pero ¡Oh! Sakura estaba siendo demasiado cruel.
—Sakura, detente, me voy a… —y justo, en ese momento, donde la mano de Sakura bombeó con fuerza y él se sintió en el cielo, todo el mundo gritó, asustados por la película.
A Genma le costó unos segundos tranquilizarse después del orgasmo, pero cuando lo hizo, su mente, rápida, dedujo lo ocurrido. Miró a Sakura, que por la poca luz y esa sonrisita, parecía toda una diabla.
—Ya habías visto la película y sabrías cuando los demás gritaran, ¿Verdad? —gruñó, no molesto, sino gratamente sorprendido. Esa chica era fenomenal.
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—Me encanto la película, hm —dijo Deidara, en voz alta para más de uno los escucharan, mientras salían de la función— Sobre todo las partes eróticas, hm.
—Pero… no había partes eróticas de la peli —agregó una chica que iba con su pareja, tímida pero sonrojada por ver a semejante chico tan guapo, y lo suficientemente sensible como para ver romance en el cine. Deidara sonrió.
—¿Eh? Ah, es que me confundí con otra película —respondió, con una sonrisa coqueta a la chica, divertido al ver como el novio gruñía y pasaba un brazo por sus hombros. Deidara pensó que era una latina que fuera heterosexual, pues era lindo, así que al menos, se permitió guiñarle un ojo.
—…A veces te comportas como in niño, Deidara —dijo Hakku rodando los ojos, y caminando un poco por delante de él— Un día de estos buscaras que te partan la cara.
Deidara también rodó los ojos, enojado, pero cuando iba a responder, se quedó mirando un punto en específico.
—Ese no es… ¿Genma Shiranui? —preguntó de repente, señalando disimuladamente al castaño, que estaba en una esquina oscura, besándose como si se le fuera la vida en ello, a una pelirrosada— ¿Y esa no es la de esta mañana, hm?
—Oye sí, pero, ¿No es una alumna? —preguntó Haku arqueando una ceja, mientras comenzaba a caminar al lado de Deidara. Ambos se miraron y se encogieron de hombros— Deben de ser amantes.
—O debe ser que esa chica necesita pasar una materia —rió Deidara, a lo que Haku frunció el ceño. En eso, sonó el celular del rubio. Deidara pensó en dejarlo sonar hasta que sonara el buzón de voz, pero a la final, con un suspiro desganado, atendió el aparato.
—Shizune, ¿Qué pasa, hm? —preguntó, ya sospechando algo. Después de todo, ella solo lo llamaba cuando su madre se metía en uno de sus tantos problemas.
—Hola, Deidara-kun. Este… —la voz de Shizune denotaba nerviosismo, eso solo significaba problemas— tu mamá, uh… fue a salir a tomarse unos trago y…
—¿Está ebria?
—S-sí. —respondió Shizune, viendo con algo de pena ajena, como Tsunade alzaba su vaso, donde se desbordó un poco de sake— ¿Po…podrías ir a…?
—Vamos, Shizune, ¡Brinda conmigo! —gritó alegremente Tsunade, tomando l propia botella y llevándosela a la boca a Shizune, que se atragantó por la fuerte bebida.
Deidara rodó los ojos.
—¿Dónde están? —preguntó, escuchando la respuesta entrecortada de ella. AL final, gruñó— Voy para allá, hm.
Y colgó, enojado. Después miró a Haku, que había estado mirando a Deidara, escuchando la conversación preocupado.
—¿Tu madre está bien?
—Sí, bien borracha, hm —dijo Deidara rodando los ojos. ¿Qué no podía pasar un mes sin embriagarse? ¡Vamos! Que si se hubiera aguantado una semana más, hubiera cumplido el record de sobriedad de la rubia. Miró apenado a Haku— Tengo que ir a recogerla, hm.
—Entiendo —Haku sonrió, comprensivo, para después besar levemente sus labios— Ve a buscar a tu madre, mañana nos vemos, Deidara.
Y mientras la pareja comenzaba a caminar hacia la salida, Genma comenzaba besar el cuello de Sakura, aun escondidos en ese oscuro rincón, y justo, cuando a Sakura se le escapaba un gemido, Genma se separó.
—Genma… —susurró Sakura, sonrojada.
—Es mi venganza, rosadita —advirtió Genma, dando a entender lo del cine. Después, la miró fijamente— Hoy dormirás en mi apartamento, punto.
Las mejillas de Sakura ardieron, le intimidaba tanto como le encantaba cuando Genma se ponía así de autoritario. Eso era lo que le encantaba, esa combinación de hombre liberal y recto a la vez, que se dejaba dominar tanto como le gustaba imponer órdenes. Una combinación perfecta de hombre, tanto para la vida diaria, como para en la cama.
—Pero, tengo que pagar el semestre de la universidad. Si no, no me dejaran entrar mañana —susurró Sakura, acordándose de eso de repente, y arrepintiéndose de no haberlo hecho en la mañana. Genma suspiró, frustrado.
—Te llevaré para que puedas pagar, después, a mi casa— decidió, y Sakura le sonrió tímidamente, agradecida.
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Deidara bufó molesto cuando estacionó su auto en frente de ese bar, de alta sociedad por lo menos. Lo bueno de su madre, es que no aceptaba otra cosa que lugares finos, o lugares donde hubiera centro de apuestas. Salió al frio y se sentó en el capó, esperando a que Shizune saliera junto con su madre. Cinco minutos después, la pelinegra estaba saliendo con Tsunade, tan o más borracha que ella.
Deidara se tapó la cara con la mano, avergonzado de los griteríos de ambas, y de las personas que lo veían.
—Madre, ¿Qué hiciste? —preguntó, mirando al cielo por una respuesta. Sabía que Shizune era prácticamente un ángel, y cuando salía con Tsunade, ella era la que la cuidaba, así que solo debía ser gracia y obra de la rubia el que Shizune estuviera en ese estado tan alegre.
—¡Este años me consigo un novio! —sí, todo debía ser por influencias de su madre, normalmente Shizune ni siquiera gritaba. La castaña alzó un puño y miró al cielo, antes de que sus piernas temblaran y callera en el piso, riéndose en el acto. Tsunade no estaba mucho mejor que ella.
—Vamos, ¡Te ayudo! —gritó Tsunade, viendo a Shizune, y tendiéndole una mano para tratar de levantarla, pero, a hacerlo, casi se cae ella también. Deidara suspiró, decidido a detener esa escena.
—Mamá, ya, veo al auto —dijo, esquivando un golpe de Tsunade, que estaba en la segunda fase de su borrachera: Violencia. Tomó a Tsunade por los hombros y la dirigió al carro.
—¡A ti te quería ver, pequeño capullo! —le gritó al oído— Tengo que hablar contigo
—Seh, seh, cuando lleguemos a la casa me terminas de taladras el oído a gritos, hm —abrió la puerta del auto y metió a Tsunade dentro, sin escucharle lo que quería decir.
Shizune fue más fácil de llevar, pues era más dócil, y, aunque intentó besarlo dos veces en las que Deidara estuvo a punto de soltarla, en poco tiempo la tenía en el auto también, y con ambas mujeres en el asiento trasero, se puso en marcha, esperando de que no le vomitaran el auto. Llevó a Shizune a su casa, que se despidió de Tsunade alegremente y luego le guiñó un ojo a Deidara.
—La próxima vez que la vea, ni podrá mirarme —pensó el, rodando los ojos, y esperando que fuera así. No le caía mal la castaña, pero detestaba cuando las chicas le quisieran coquetear tan descaradamente, conociendo o no sus gustos. Había muchas mujeres que intentaban, como ella decían "volverlo hetero" que, lo que hacían era pavonearse con faldas cortada y blusas escotadas, sobre maquilladas y con intenciones, que podían ser hasta de violación. Ridículas y si ningún orgullo, Deidara dejaba mostrar esa faceta del diablo, bajándolas de su nube y totalmente humilladas. Como él decía, esa era la única manera de que aprendieran.
Finalmente llegó a casa, estacionó su auto y salió de él, luego, tomó a Tsunade por los hombros, y comenzó a caminar hasta la casa.
—Mañana vas a estar más insoportable de lo normal, mujer, hm —se quejó Deidara, y Tsunade gruñó algo como "gilipollas" que el rubio, prefirió ignorar— Aunque sea me hubiera avisado, hm.
—Tú tampoco me avisas de nada —se quejó Tsunade haciendo un puchero, mientras subía algo torpe, los escalones— Por cierto, Deidara…
—¿Qué? —preguntó de mala gana. Quería ya dejarla en su cuarto e irse al suyo, pues aparte de que ella pesaba, ya era tiempo de llamar a Haku, y como no habían podido terminar su cita, al menos tener algo de sexo telefónico.
Tsunade entornó los ojos, y miró a su hijo, ya casi un adulto. Enderezó su espalda y se peinó su cabello con una mano, adoptando la posición de la directora de empresas de moda que realmente era. Aunque estuviera ebria, estaba acostumbrada a esa sensación, producto de las semanales (A veces diarias) salidas al bar, o en su propia casa, así que a pesar de su estado, sabía ponerse seria y hacerse escuchar.
—Necesitamos un sucesor para las empresas Senju —habló con voz determinante, mirando fijamente los ojos de Deidara. El chico soltó un bufido mientras abría la puerta.
—Ya te dije que no pienso tomar la dirección de la empresa, hm —el era un artista, pero no de ropa, y aunque sus gusto de ropas eran geniales, no pensaba renunciar a ser arquitecto, y quizás, después, escultor.
—No me refiero a eso —
—Entonces, ¿A que, mujer? —preguntó, enojado.
—Que quiero conocer a tu novia, este fin de semana —esa noticia, le bajó el enojo a Deidara de un jalón, siendo reemplazado rápidamente por un escalofrío helador, que llego hasta el final de su columna. Tsunade no podía estar hablando en serio, no podía…
Si, estaba hablando absolutamente en serio. Sus ojos ya no mostraban signo de desasosiego, y lo veían de esa manera filosa, esa mirada, a la que nadie se podía atrever a desobedecer. Y cuando sonrió, Deidara supo que estaba jodido…
Pues Tsunade hablaba en serio.
Y quizás, fue por el miedo que sintió Deidara en ese momento, y por la concentración que traía Tsunade, que ninguno de los dos escucharon un grito agudo, que podría taladrar los oídos, porque hasta Genma, que esperaba sentado pacientemente en su carro, escuchó el grito de Sakura, que estaba dentro de la universidad.
—No puede ser cierto —gimió asustada, observando la cartelera informativa, donde estaban los precios del semestre, y veía, con horror, como habían aumentado otro cero a dicho precio— ¿Qué voy a hacer?
Y un nuevo Capitulo! :P no se imaginaran cuanto me costó saber cual era de los millones de documentos manager que decían "Cap 3" que puedo decir? Soy floja con los nombre xD
Bien, El capitulo se llama asi, porque después de una tarde fenomenal, se encuentra con esa bomba! a Sakura le aumentaron el coste de la universidad y Tsunade quiere conocer a su suegra... y no creo que un Hakku la convenza mucho (Aunque parezca una chica) Así, de aquí en adelante, los problemas se multiplicaran *.* Despues de todo, unirlo no será cosa facil, con eso de que cada uno tiene su relacion (aunque la de Sakura sea mas de amantes que de otra cosa) .-.
El próximo cap, se verá la solucion de Deidara a su problemas, que, con Tsunade cada vez mas ebria (Amo a Tsunade así, es divertida xDDD) a Deidara no le quedaran muchas ganas de aguantar una pelirrosada chica
Nos vemos la próxima!
