El muro ha caído. ¡Oh incautos que no esperaban lo peor!

Ahora es tiempo de llorar a mares, de huir al Sur

Sálvese quien pueda, frase que se oyó en un susurro

Mientras el hielo se derretía, la tierra se removía

Y las montañas se mecían, como hojas al viento

¿Será que en la Larga Noche el Héroe ha de aparecer? Hace años que no se sabe nada de él. Profecías auguraban su regreso, de la casa Targaryen debía nacer. Al pasar de la estrella roja sangrante, del humo y la sal renacería, a los dragones de piedra despertaría y blandiría su espada llena de luz para librarnos del mal que acecha en el largo y oscuro invierno.

Jon observó con desesperación la aparición misteriosa de aquel dragón blanco. De lejos podía ver quien lo montaba, era el mismo rey de la noche. Su corazón tembló del temor dentro de su cuerpo. Daenerys estaba encerrada en una habitación del castillo y ese caminante iba por ella, mejor dicho, iba por todos los vivos.

Fantasma se recuperó del golpe y lanzó un ensordecedor aullido. Al suyo se sumaron muchos más, y entre la espesa niebla una manada de lobos huargos hizo su aparición magistral.

El dragón dorado y el verde seguían lanzando llamaradas a sus oponentes. Destruían espectros a su paso y derretían la nieve a su alrededor. Cuando se percataron de la presencia del otro dragón desconocido, fueron a por él. El poderosos batir de sus alas se entremezclaba con los rugidos provenientes de sus fauces.

Rhaegal, que era controlado por Bran, fue directo al cuello del dragón. Viseryon hizo lo mismo pero intento morder una de las alas de su enemigo. Cosa que resultó inútil pues el dragón blanco era mucho más fuerte, más ágil y rápido que los demás. En un solo movimiento de sus alas consiguió levantarse sobre aquellos dos, haciendo que los mismos choquen entre ellos y se desequilibren en su vuelo.

El rey de la noche no perdió oportunidad y le tiró una lanza de hielo a Viseryon, que fue a darle directo en el cráneo. El dragón dorado emitió un rugido de dolor y su sangre se esparció en los aires, cayendo como una lluvia sobre todos aquellos que estaban bajo él, tanto vivos como muertos.

Fue entonces que Rhaegal lanzó una llamarada de fuego poderosa al cuerpo de su hermano caído. Bran sabía lo que hacía. Y Jon, sabía que esta lucha no iba a ser fácil.

El dragón blanco volvió entonces su atención al muro y terminó por derretir con fuego azul lo que pudo. La ola de espectros lo atravesó y se dirigió rumbo al castillo, asesinando a cualquier ser vivo que se encontrara a su paso. Guiándolos, el rey de la noche sobre su dragón blanco.

Por otra parte, Ser Jorah había abierto la puerta y tomado a Daenerys con intención de huir. Al ver que se les acercaba una oleada de monstruosos espectros, lucho con todas sus fuerzas para salvarla a ella. Logró contener a algunos, pero en un descuido un hacha le atravesó el hombro y cayó en el suelo desangrándose.

Daenerys estaba aterrorizada, sabía que el fuego los consumía y luchó con una antorcha que había cogido en su huída.

- Jorah, tienes que levantarte. Eres mi oso y eres fuerte, no puedes morir así, no así – gritaba ella mientras le daba a un espectro en la cabeza.

- Mi reina… - las palabras de Jorah ya casi no se escucharon debido a los gritos de los espectros.

De pronto, una oleada de fuego intenso fue lanzada hacia ellos. Los zombies ardieron fácilmente así como también el cuerpo de Jorah Mormont. La madre de dragones atravesó con facilidad el fuego, lágrimas caían de sus ojos violetas y se encaminó hacia la fuente de aquel fuego.

El dragón más poderoso de Poniente, sólo comparado con el terror Balerion, la había salvado nuevamente. Su hijo, el recuerdo de su primer amor. Ella montó con facilidad al dragón, sus ropas ardiendo aún por el fuego.

Drogon alzo vuelo y a órdenes de su madre, empezó a quemar todo lo que encontraba a su paso. Sobrevoló la zona con cuidado y cuando se hubo disipado un poco el humo y la neblina, lo vio allí.

Era imponente, nunca antes visto por ella. Un dragón blanco con los ojos más intensos que el mar y su jinete, un ser extraño en cuyo cráneo se alzaba una corona blanca. Y lo supo en ese momento. Debía luchar contra ese caminante para librar a su pueblo.

Impulsó a Drogon hacia su oponente, quien la estaba esperando con otra lanza que se formó en sus manos mágicamente. Arremetió contra ella pero la Targaryen lo esquivó con facilidad.

Ambos dragones con sus respectivos jinetes volaban en círculos, lanzándose llamaradas de fuego, batiendo furiosos sus alas. A ninguno de los dos jinetes les afectaba el fuego.

Al tiempo, el dragón verde aprovechaba la situación y quemaba espectros y guerreros muertos a su paso. No permitiría que por ningún motivo los demás caminantes pudiesen levantar más muertos.

Abajo, en parte del muro. Se hallaba escondido Bran, protegido por su hermana Arya. Cuando de pronto, un caminante blanco los encontró y se acercó a ellos amenazante. Desenvainó su espada y arremetió con la joven Stark.

Pero ella, lo esquivó con facilidad y gracia. Era una guerrera nata, había nacido para ese momento. El caminante la atacó por la izquierda y ella bloqueó el ataque con su espada aguja, que posteriormente se rompió al contacto. En eso, ella aprovechó el descuido de su enemigo para cortarle la garganta con la daga de acero valyrio que había sido regalo de su hermano. Con ese ataque letal, el caminante se rompió en pequeños pedazos de hielo y una gran parte del ejército de los muertos se disolvió como muñecos sin vida.

Por otro lado, un carromato era guiado por un hombre temerario a la velocidad más rápida que permitía la nieve para un caballo. Mientras iba al galope, vio los restos del castillo negro en llamas.

- Joder, que desperdicio – pronunció para sí mismo.

Un hombre con mano de oro salió a su paso y le hizo señas para que parara. Él frenó el carromato con destreza y se tiró al suelo.

- Esto está de putamadre, Jaime.

- ¿Trajiste el escorpión? – preguntó el Lanister entre apurado y preocupado.

- Claro. Pero creo que no tenemos fuego.

- No hará falta, ese dragón no muere con fuego. Si lo que dijo el rey en el norte es cierto, ese dragón es un caminante y sólo puede morir con algo de acero valyrio – dijo Jaime mientras ayudaba a Bron a destapar el carromato.

- Mira, pondré mi espada con esta lanza. La lanza se romperá pero impulsará la espada para que atraviese al dragón. Cuando el dragón se fragmente ese desgraciado caerá y podremos ir contra él. Yo no puedo manejar esto porque tengo solo una mano, pero tú sí – le dijo a Bronn mientras éste lo miraba escéptico.

- Estás demente. ¿Si fallo y le doy a la rubia?

- Si lo haces estamos muertos. Si ganas, tendrás tu castillo y hasta podrás ser un gran lord. – con esto Jaime se ganó al mercenario.

El mercenario, se tomó el trabajo de apuntar el escorpión hacia los dragones danzantes. Pero la cosa se estaba poniendo muy difícil, puesto que el objetivo se movía sin parar. En eso, aparece Rhaegal y se lanza al cuello del dragón blanco, desequilibrándolo por completo. Bronn aprovechó la oportunidad y activó el mecanismo que impulsó la lanza junto con la espada de acero valyriano. El impulso fue tal que atravesó al dragón blanco y lo hizo trizas, pero… Rhaegal también fue alcanzado y cayó estrepitosamente al suelo.

El corazón de Daenerys se partió en pedazos cuando vio a su hijo agonizar en el suelo. Miro de donde había provenido el impacto y reconoció la cabellera dorada del Lannister. Pero entendió lo ocurrido, sin sacrificios no se puede ganar la guerra.

El ahora Rey de la noche, se encontraba en el suelo, cerca de donde el dragón verde moría. Pero una llamarada proveniente de Drogon lo alejó lo suficiente y encendió a Rhaegal para comenzar a consumirlo lentamente. Bran, había dejado el cuerpo del dragón en el momento que éste cayó al suelo, y se despertó de su sueño, visualizando a una preocupada Arya.

El rey de los caminantes, preparo una espada de hielo y se lanzó al ataque en contra de Jaime y Bronn. Pero una espada que guardaba muchos juramentos, se interpuso con la espada de hielo y la dueña de esa espada comenzó a luchar desesperada. No le costó mucho al caminante deshacerse de la gran mujer y con su fuerza descomunal la tiró varios metros de él. Levantó sus brazos y los muertos en batalla comenzaron a revivir para asombro de todos.

Detrás del rey de la noche, venía a un rápido galope Jon Snow, montado en Fantasma. Su espada apuntándole con la intención de terminar todo esto de una vez por todas. Pero el Otro, volteó y con su espada de hielo atravesó el pecho de Fantasma, haciendo que este cayera muerto al instante y Jon fuera lanzado varios metros con su espada garra en mano.

El rey de la noche, aprovechó el momento para tomar venganza de toda esta situación que se le comenzaba a escapar de las manos. Y con paso ligero fue hacia Jon.

El bastardo, que comenzaba a despertar del impacto lo vio sobre él y se preparó para morir otra vez. De pronto, una figura con la ropa chamuscada se interpuso para sorpresa de ambos. Ella solamente lo miró de reojo y en su mirada vio la respuesta final.

Atravesó la espalda de Daenerys con su espada. Del pecho de la mujer surgió Garra convertida en portadora de luz, cuya punta afilada se incrustó en el pecho del rey de la noche, sacando por su espalda el pedazo de vidriagon que alguna vez le habían puesto los niños del bosque.

Luego de eso, el gran rey de la noche se fragmentó en pequeños pedazos y todos los muertos vivientos volvieron a morir.

Jon arrancó la espada del cuerpo de su amada y ella cayó en sus brazos, agonizando.

- Daenerys, perdóname, lo siento…. Yo no quería hacerlo.

- Era lo necesario…. No te culpes… te amo – dijo ella mientras se le iba la vida. Miró a los ojos de su amado y con las fuerzas que le quedaban le acarició la mejilla por última vez.


PD: Gracias a todos los que apoyaron mi fic. Este capitulo va dedicado a ustedes. Conclusión en el siguiente capítulo.