Bien señores, un nuevo capítulo de esta historia, tengan buena lectura:

Capítulo 2: Un encuentro inesperado.

Ya habían pasado dos días desde el incidente en la selva de Perú…

"Falta poco para llegar" – declaró Carlos

Carlos y Perla observaron hacia atrás y descubrieron que Yamila se estaba quedando muy atrás…

"Sigue volando, ayudaré a tu madre…" – dijo su padre mientras volaba hacia Yamila.


Mientras tanto, en la selva de Brasil, Río de Janeiro:

Blu despertó de su sueño y abrió sus ojos lentamente…

"Ya es de día…"

El joven guacamayo se sentó a esperar hasta que sus padres ingresaron al nido con jugosas frutas que serían el desayuno familiar…

El macho, era un gran guacamayo recto, firme, fuerte, apuesto y decidido a proteger a su familia con la vida…

La hembra, una hermosa guacamaya, tenía las mimas cualidades que el macho pero era un poco más pequeña en estatura…

"Hola" – saludó Blu abrazando a sus padres.

"¿Has dormido bien, hijo?" – preguntó Daniel, su padre.

"Sí" – afirmó el joven.

"Hemos traído tu fruta favorita, mango" – dijo Mya, su madre.

"¡Genial!" – exclamó el pequeño – "¡Gracias!"

Blu tomó el gran mango con sus garras y le dio un gran mordisco mientras saboreaba el delicioso y refrescante jugo de la sana fruta…

Luego de un rato Blu se encontraba sentado sobre una gran rama mientras observaba el lejano horizonte… el joven se veía a sí mismo con otra guacamaya azul, una hembra… nuestro héroe deseaba tener a alguien a quien cuidar y amar por el resto de su vida…

El joven miró a una pareja de aves besándose no muy lejos de él, haciendo que sienta un profundo dolor dentro de él…

"Me pregunto que se sentiría estar enamorado de alguien" – pensaba Blu – "Yo nunca lo sabré…"

Ocurre que Blu era algo diferente a los demás…

"¡Hey, perdedor!" – gritaron otras aves a espaldas de Blu – "¿Qué estas mirando?"

"El horizonte" – respondió Blu.

"¿Y qué es lo que ves en el horizonte?"

"Tú no lo entenderías"

Repentinamente el grupo de aves arrojaron en la espalda de Blu una naranja, ensuciando notablemente sus plumas…

Blu dio media vuelta con una expresión enojada en su rostro:

"¿Por qué hiciste eso?"

"Porque eres un perdedor" – contestó el otro – "¿Y qué vas a hacer?" – preguntó amenazante.

Blu retrocedió bastante atemorizado…

"¡Perdedor!" – gritaron los brabucones – "¡Nunca tendrás a nadie en tu vida, perdedor!"

Esas palabras abrieron viejas heridas en el interior de Blu…

Repentinamente apareció el padre de Blu frente a ellos:

"Largo de aquí" – ordenó Daniel.

Inmediatamente los brabucones se echaron a correr por la presencia de Daniel, quien era enorme y muy fuerte…

"No les hagas caso, hijo" – aconsejó Daniel – "No los escuches"

Blu asintió con la cabeza bastante herido en su interior…

"Yo nunca tendré a alguien a mi lado…" – pensaba Blu mientras que una lágrima recorría sus ojos.

"Ven, vamos a casa…" – ofreció su padre.

"No gracias…" – negó el joven – "Iré a dar un paseo por la ciudad"

"De acuerdo, pero ten cuidado" – dijo su Daniel

Blu despegó del suelo y se dirigió a la ciudad con el fin de dar un entretenido paseo…


Mientras tanto, en otro lugar:

Una familia de guacamayos volaba rápidamente con expresiones emocionadas en sus rostros:

"¡Ya casi llegamos a Brasil!" – exclamó Carlos bastante emocionado.

"Necesito descansar…" – dijo Yamila débilmente – "Esta herida me dificulta bastante…"

"Déjame ver la herida" – pidió Carlos mientras aterrizaba en una gran rama junto a Yamila y la pequeña Perla, quien aún estaba sufriendo por la muerte de Santiago, su mejor amigo.

Carlos comprobó la herida de Yamila y descubrió que aún estaba perdiendo sangre…

"Tendré que cambiar el vendaje" – dijo Carlos.

"¿Va a doler?" – preguntó Yamila.

"Sí" – afirmó Carlos – "Dolerá un poco"

Carlos utilizó bastante fuerza para quitar el ajustado vendaje, provocando que Yamila suelte un fuerte grito de dolor…

"Perla, haz presión aquí un momento"

Perla obedeció y cubrió la herida de su madre con sus alas para evitar que siga perdiendo sangre…

"Listo" – declaró Carlos.

Yamila estaba muy débil por la pérdida de sangre, pero pudo contener el dolor y lentamente pudo ponerse de pie…

"¿Te sientes bien?" – preguntó Carlos "¿Quieres que te cargue hasta Brasil?"

Ella afirmó con la cabeza, estaba muy débil como para seguir volando sin ayuda…

"De acuerdo, pero prométeme que no cerrarás tus ojos" – pidió Carlos con temor a que a su compañera le ocurra lo peor.

"Lo prometo…" – susurró ella débilmente.

Carlos tomó a Yamila con sus garras cuidadosamente para no hacerle daño y se elevó en el aire…

"¡Vamos, Perla!"

Perla despegó del suelo y secó sus lágrimas al recordar a Santiago, su mejor amigo quien ahora estaba muerto…

"Perla, yo también sé lo que se siente perder a un ser querido" – dijo su padre.

"No" – dijo Perla – "No lo sabes"

"Claro que lo sé" – aseguró su padre – "Yo perdí a mi hermano"

"¿Tengo un tío?" – preguntó la pequeña.

"Mejor dicho TENÍAS un tío" – respondió su padre.

"¿Y cómo lo superaste?"

"Simplemente di un gran suspiro y seguí con mi vida, un tiempo después conocí a tu madre, y ella me hizo el ave más feliz del mundo" – respondió su padre mientras miraba con cariño a Yamila.

Milagrosamente Perla esbozó una pequeña sonrisa luego de horas de estar callada y sufriendo por la pérdida de uno de sus seres queridos…

"¿Me prometes que te pondrás mejor?" – preguntó su padre.

"Lo prometo" – respondió Perla sonriendo.

Luego de un rato:

Finalmente Carlos, Yamila y Perla habían llegado a la ciudad de Río de Janeiro, ellos se detuvieron a descansar en la estatua de Cristo Redentor…

"No lo puedo creer…" – murmuró su padre asombrado por el increíble paisaje.

"Esto es maravilloso…" – murmuró Yamila igual de asombrada.

Perla estaba por hablar pero repentinamente vio a Blu volando no muy lejos… ella se quedó observándolo con una sonrisa en su rostro…

Yamila y Carlos agudizaron la vista y alcanzaron a ver a Blu volando no muy lejos de ellos:

"¡MMM!" – murmuró su padre – "¡Nunca había visto a otro de nuestra especie!"

"¡Yo tampoco!" – exclamó Yamila.

"Él es lindo…" – dijo Perla sonriendo.

"¿Quién es lindo?" – preguntó su madre.

"Nadie" – contestó ella disimulando.

"Te dije que encontrarías otros candidatos" – dijo su padre con cara de ^^!

"Quizás…" – murmuró Perla.

"Sigamos volando, puedo ver la selva no muy lejos de aquí" – dijo Carlos.

"De acuerdo, vamos" – aceptó Yamila.

"¿Segura que puedes volar con esa herida?" – preguntó Carlos preocupado.

"Sí" – afirmo ella – "Ya me siento mejor"

Carlos y Yamila despegaron pero pudieron notar que Perla seguía observando a Blu con una sonrisa en el rostro…

"¿Perla?" – llamaron ellos.

"¿Sí?"

"Debemos irnos"

Perla despegó de la estatua y siguió a sus padres, pero por alguna razón no podía dejar de mirar hacia atrás para observar a Blu…

"¡Perla, cuidado!" – gritaron sus padres.

Perla observó hacia el frente y por tan sólo unos pelos casi se estrella contra un sólido edificio…

"¡Presta atención hacia adelante!" – exclamó Carlos.

"Lo siento, no puedo evitarlo" – dijo Perla mientras observaba como Blu se perdía de su vista – "¿Creen que lo conozca algún día?"

"¿Te gusta ese guacamayo?" – preguntó Yamila.

Perla esbozó una hermosa sonrisa por la repentina pregunta de su madre…

"Creo que sí…" – admitió Perla – "Me gustaría conocerlo algún día…"

"Tranquila, de seguro algún día te encontrarás con él" – aseguró su padre – "Ahora debemos encontrar un buen árbol para instalarnos" – agregó.

Perla asintió con la cabeza y arrojó una última mirada hacia atrás, descubriendo que Blu ya se había perdido de su vista…

"¡Vamos!" – exclamó Carlos.

La joven guacamaya abrió sus alas y despegó hacia el cielo siguiendo a sus padres con una tierna sonrisa en el rostro…

Luego de un rato:

"Ya es tarde" – pensaba Blu – "Debería regresar al nido"

Otro rato después:

"¿Dónde está Blu?" – preguntó Mya preocupada.

"Fue a dar un paseo a la ciudad" – respondió Daniel.

"¿Hace cuánto tiempo fue eso?"

"Quizás una hora o más" – contestó serio – "Estamos solos hasta que vuelva"

"¿Estamos solos?" – preguntó ella.

"Sí" – afirmo Daniel.

En ese entonces Daniel observa como Mya se acercaba a él sonriendo maliciosamente y con unos ojos seductores…

"¿No quieres hacer… algo?" – preguntó ella mientras se pavoneaba seductoramente alrededor de él.

"¿Cómo qué?" – preguntó Daniel disimulando su rubor.

"No lo sé" – contestó Mya - "Quizás podemos hacer esto" – agregó mientras abrazaba y besaba a Daniel con mucha pasión.

"¿Estás segura?" – preguntó Daniel.

"Sí" – afirmó Mya.

Justo en ese instante aterrizó Blu en el nido:

"Diablos ¿por qué siempre quieren hacerlo aquí?" – preguntó Blu al ver a sus padres en una vergonzosa posición – "Mejor vayan a hacer el amor a un motel…" – agregó avergonzado.

"No hay moteles para las aves" – dijo Daniel disimulando.

"Lamentablemente no…" – dijo Mya.

"Pues entonces búsquense otro lugar…" – murmuró Blu.


Mientras tanto, en otro lugar:

Finalmente Carlos, Yamila y Perla habían llegado a la selva…

"¡Esto es increíble!" – exclamó Carlos.

"Tienes razón" – aceptó Yamila.

Perla esbozó una sonrisa y pudo observar como otras aves la observaban con los ojos perdidos…

"Es tan hermosa…" – dijo un ave mientras la miraba con unos ojos perdidos.

Perla sonrojó masivamente y pudo notar que sus padres ya se habían adelantado:

"¡Espérenme!" – gritó Perla.

Ellos no la escucharon…


Mientras tanto, con Daniel y Mya:

Los guacamayos adultos estaban sentados en una gran rama frente a su nido…

"Estoy preocupado por Blu…" – admitió Daniel.

"¿Por qué?" – preguntó Mya.

"Todavía no está enamorado de nadie…"

"Mmm… ahora que lo dices también estoy preocupada…" – dijo Mya mientras observaba a Blu sentado sólo en una esquina del nido.

"Vayamos a hablar con él…" – ofreció Daniel mientras entraba al nido junto a Mya.

Repentinamente aparecieron dos guacamayos azules frente a ellos:

"Hola" – saludó uno de ellos.

"Hola" – saludaron Daniel y Mya asombrados – "¿Quiénes son ustedes?"

"Yo me llamo Carlos" – contestó el macho.

"Yo soy Yamila" – contestó la hembra.

"Yo soy Daniel, y ella es Mya" – se presentaron ellos – "¿Son nuevos aquí?"

"Sí" – afirmaron ellos.

"¿De dónde vienen?"

"De Perú" – contestó Carlos.

"¡Oye Blu!" – gritó Daniel – "¡Ven aquí un momento!"

"¿Quién es Blu?" – preguntó Yamila.

"Es nuestro hijo" – contestó Mya.

"¿Tienen un hijo?"

"Sí" – afirmaron ellos.

"¿Qué pasa?" – preguntó Blu apareciendo por detrás de Mya, pero se quedó asombrado – "¿Quiénes son ellos?"

"Yo soy Carlos, y ella es Yamila" – se presentaron los desconocidos – "¿Tú cómo te llamas?"

"Mmm… yo soy Blu…"

Yamila estaba por hablar, pero algo la alarmó:

"Un momento ¿dónde está Perla?"

"¿Quién es Perla?" – preguntó Blu.

"Es nuestra hija" – respondió Carlos.

Blu sonrió levemente al enterarse de que los desconocidos tenían una hija… y que encima era de su misma especie…


Aquí termina este capítulo…

Disculpen la tardanza…

No tengo nada que comentar ahora…

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