Epílogo:

Colocó su mano sobre la espalda del pequeño, este dormía plácidamente y su respiración era pausada. Sonrió al ver el rostro del bebé quién, aun estando dormido boca abajo, tenía su tez en dirección hacia ella.

El olor a productos para infante inundaban la habitación, esta estaba iluminada por una tenue luz, de una lámpara en una esquina programada para no interrumpir el sueño del pequeño. Momo miró extasiada la pequeña figura que parecía tan cómoda junto a ella, los cabellos bicolores caían escondiendo ligeramente su rostro. Miró a continuación el reloj sobre la mesa de noche, era de madrugada, demasiado tarde ya.

No podía evitarlo. El quedarse despierta, esperando. Sabía que si descansaba podría no despertar a tiempo para lograr su cometido. Quería cerrar los ojos, y a la vez no. ¿Qué ocurriría si se quedaba dormida? Probablemente nada.

Escuchó movimiento fuera de la habitación, sabía perfectamente lo que significaba. Cerró los ojos esperando pacientemente. La puerta de la habitación se abrió, revelando al hombre que ocupaba sus pensamientos.

"Momo" Murmuró este suavemente con clara sorpresa en su rostro.

"Bienvenido a casa" Susurró esta con una pequeña sonrisa saludando a su esposo. Este dejó su chaqueta sobre una silla y caminó hasta estar al lado de ella.

"No tenías que esperarme despierta, recuerda que tienes que descansar" Recordó este, aunque estuviera muy conmovido por el gesto. Se sentó en la cama.

"Es la primera vez desde que nació que te alejas de nuestro lado, no podía evitarlo" Explicó la pelinegra recibiendo felizmente el beso que le plantó el de cabello bicolor.

Ambos hablaban suavemente para evitar despertar al bebé que aún dormía plácidamente en aquella cama que no era la suya.

"… Los extrañé tanto a ambos" Reveló de repente cerrando los ojos. Era normal, pues durante varios meses, Todoroki se había mantenido junto a ella con una incapacidad por paternidad y había pausado su trabajo como héroe para poder cuidarla. No le gustaba admitirlo pero de hecho el que Endeavor fuese el dueño de la compañía le había adjudicado varias semanas más para que los padres primerizos pudieran estar juntos. Volvió a abrir los ojos y miró a su pequeño hijo, este tenía los ojos ligeramente entreabiertos.

"Oh, creo que lo despertamos" musitó Momo levantando a su recién nacido "Dile 'hola' a papá" Susurró mientras lo acunaba en sus brazos, sabiendo perfectamente que este aún no sabía hablar. Él pequeño, sin embargo pareció reconocer a su padre de inmediato y alargó una de sus manitas hacia su dirección.

Todoroki acercó su meñique al pequeño, cuya mano se cerró en torno a este.

"Quiero sostenerlo" Musitó de repente, observando el rostro del infante, Momo se lo entregó gustosa recordando como al principio, hace un par de semanas, el héroe parecía reacio, alegando que le daba miedo lastimarlo por su torpeza. Todoroki había aprendido de Momo como tratar a su hijo. Una felicidad inmensa lo invadió cuando el niño recostó su cabecita en su pecho, cuando este lo acunó. Sus parpados parecían hacerse más pesados y terminó cediendo al sueño, arrullado por las voces murmurantes de sus padres sonando ya en la distancia. Toda la familia durmió plácidamente, rodeados de sus seres más amados.