Título: Neko's
Summary: Los nekos fueron creados después de que las mujeres, sin razón aparente, poco a poco fueron perdiendo la capacidad de tener hijos. Son hombres, pero más que eso, son hombres que pueden dar vida. Los nekos son tiernos, amables y graciosos, ¿o no?
Personajes: Usami Akihiko; Misaki Takahashi; Kusama Nowaki; Hiroki Kamijou; Shinobu Takatsuki; Yö Miyagi; Takano Masamune; Onodera Ritsu; Yoshiyuki Hatori; Yoshino Chiaki; Yukina Kou; Kisa Shouta; Kirishima Zen; Yokozawa Takafumi; Kokoro Inoue.
Disclaimer: Los personajes utilizados en este fanfic son creación de Shungiku Nakamura (exceptuando los míos, obviamente).
Advertencia (s): Lemon.
CAPÍTULO TRES:
Los conejos pueden ser pervertidos
—Cuídate mucho, Misaki —murmuró nervioso Takahiro.
—Ya sé, niichan, no soy un niño —musitó un poco molesto Misaki, ¡ya tenía dieciocho años, por favor!
—Sé que ya no lo eres —comentó con el ceño fruncido el mayor de los Takahashi—, pero eres un neko, y uno muy bonito, alguien podría intentar...
—Ya entendí, niichan —detuvo Misaki sonrojado. Realmente, no quería volver hablar sobre el tema nunca más.
Salió del pequeño departamento que compartía con su hermano. Ese día buscaría los resultados para ver a que universidad podría ir, y se sentía nervioso. Quería que su hermano se sintiera orgulloso de él, y para ello tenía que ser admitido en la mejor universidad.
Misaki llegó con más rapidez de la que pensó —y quiso— al lugar, donde una amable mujer la recibió y le entregó un sobre con su nombre. Correspondiendo la sonrisa se despidió de la señora para así emprender el camino regresó a su hogar. Sin detenerse, abrió el sobre para así poder saber como le había ido. Tanto sus orejas como su cola cayeron, demostrando su decepción. Le había ido realmente mal.
"Reporte estudiantil - Takahashi Misaki, edad: 18
Pruebas preliminares de ingreso a la universidad n°6
Primera opción: Universidad Mitsuhashi - D
Segunda opción: Universidad Bunkyo - D
Tercera opción: Universidad Hikuni - C"
Suspiró, sintiéndose deprimido. Los nervios volvieron una vez más a Misaki mientras pensaba en su futuro. Con esas notas, y a sólo cuatro meses para la prueba, se le hacía difícil ver que pudiese obtener buenos resultados. Ya estando lo suficientemente molesto consigo mismo, abrió la puerta del apartamento, lo único que quería era descansar.
—Ya estoy en ca... —Se detuvo en seco al levantar la vista. Su querido niichan estaba siendo abrazado de una forma un tanto posesiva por un hombre que nunca había visto en su vida. Su cabello gris claro era largo, sus ojos lila brillaban y era muy alto—... sa.
—Hola, Misaki, el es mi gran amigo Usami Akihiko. Usagi, el es mi hermano Misaki.
—¿Es él? —Akihiko lo miró con detenimiento, haciendo que Misaki se sintiera nervioso. Analizó el cuerpo del adolescente por varios segundos antes de continuar—. No se parecen en nada —concluyó, con una sonrisa burlona.
Misaki, el cual por alguna razón se sentía humillado, frunció el ceño. Esa, sin duda alguna, había sido la peor primera impresión.
El neko suspiró pesadamente, y observó la puerta frente a él. Había quedado alucinado al ver el lugar donde vivía el amigo de su hermano, y aún más al ver que su vivienda estaba en el último piso. Misaki vio que lo que su hermano le había hecho traer al escritor: un tazón de tonjiru[1]. Casi se le hacía una burla aparecer con algo tan simple a la casa del gran Usami Akihiko, no sólo heredero de la corporación Kanou, sino también el ganador del premio Naomori a una edad muy temprana.
Llamó al timbre, esperó unos minutos y volvió a tocar. Cuando se hizo obvio que Akihiko no estaba siquiera despierto (ya que le había asegurado a su hermano que estaría ahí) rebuscó en sus bolsillos si tenía guardado un papel. Si no mal recordaba Usagi le había dado la contraseña de su hogar. Sonrió victorioso cuando tuvo dicho papel en sus manos, y después de introducir la contraseña entró al lugar.
Se quedó unos segundos en el marco de la puerta, completamente en shock, ¡ese lugar era hermoso! No sólo era enorme, sino que la gran ventana al final de la sala le aportaba un brillo al lugar muy interesante. Adentrándose a la casa, dejó tazón en una mesa, donde también había una nota.
"Estoy durmiendo, por favor revisa el manuscrito"
En la misma mesa estaba puesto el manuscrito "Dentro del cielo un mar profundo, Usami Akihiko. El nuevo libro de Usami Akihiko; El ganador del premio Naomori a la más corta edad". Misaki se quedó viendo sorprendido el libro en sus manos, porque no hacía mucho lo había visto en la biblioteca, pero no tenía idea de que había sido Usagi quien lo escribió. Sin embargo, había una pila de libros al lado del manuscrito, lo cual llamó mucho la atención de Misaki. Agarró uno para así poder leer el título: "Romance en el consejo estudiantil, Akikawa Yaoi".
El neko inclinó levemente su cabeza, ya confundido. Ese libro a primera vista parecía ser escrito por alguien más, pero Misaki tenía la corazonada que la razón por la cual hubiesen tanto ahí era porque Usagi lo escribió pero usando un seudónimo. Lleno de curiosidad, y viendo a sus lados para comprobar que seguía estando solo, abrió el libro en una página aleatoria.
"Takahiro, cabizbajo, sonrió levemente." Un momento, Misaki se sintió perturbado cuando lo primero que leyó fue el nombre de su hermano, pero aún sintiendo curiosidad, decidió continuar. "En los labios semi abiertos de Takahiro, Akihiko posó los suyos..."
Misaki no supo como, pero pudo evitar soltar el grito desgarrador que lo estaba carcomiendo por dentro, y por unos segundos sintió que veía todo rojo. ¿Cómo ese escritor de cuarta se atrevía a escribir tales barbaridades usando a su hermano tan a la ligera? Apenas y lo conocía, pero sin duda no era la primera vez que escuchaba sobre Usagi de parte de su hermano. A Misaki no se le terminaba de meter a la cabeza como Akihiko no se daba cuenta de que Takahiro sólo sentía cariño por él, o si era lo suficientemente descarado como para ignorarlo y aún así escribir sobre él como si nada. Sintiendo su sangre hervir subió las escaleras para así abrir la primera puerta y gritar:
— Escritor podrido, ¡cómo te atreves a escribir tales cosas de mi hermano! ¡Esto es plagio! ¡Es...! —Calló con rapidez, y su rabia se convirtió en miedo. El cuarto estaba a reobsar de juguetes infantiles, grandes peluches y todo el lugar era abarcado por construcciones de trenes. Que estuviese todo a media luz sólo le daba un aire más terrorífico.
—Los viste —afirmó con voz de ultratumba. Su cabello despeinado, su piel más pálida de lo normal y sus ojos, que lo único que hacían era transmitir odio, hizo pensar a Misaki que más que humano parecía un demonio a punto de atacar a su presa. Sin embargo, no se acobardó, sino que trago saliva para seguir con lo que había comenzado.
—¡Cómo te atreves a escribir estas cosas sobre mi hermano! ¡Él, siendo tan inocente, confiando en ti! ¡Y tú ...! —Se detuvo cuando un golpe impactó al lado de su cara. Usami estaba parado frente suyo, y no parecía muy feliz.
—Así que dices que lo estoy traicionando. —Sonrió burlón, lo cual hizo enfurecer más a Misaki. Por primera vez, el adolescente deseó herir a alguien profundamente.
—No me interesa, busca a otro, mientras sea un hombre o neko no creo que te importe...
Misaki profiero un grito lleno de terror. Akihiko lo había estampado con fuerza a la cama y se colocó encima de éste. Vio con miedo la expresión molesta del escritor, y lo único que pudo pensar es que se había metido en un problema demasiado grande para él.
—Dijiste que no importaba mientras sea un hombre o neko. Eso me molesta. —Abrió con su diestra los pantalones del adolescente, para así poder colar su mano en los pequeños boxers.
—¿Qué crees estás haciendo? —tartamudeó nervioso. Misaki tenía miedo, pero al mismo tiempo estaba molesto consigo mismo, porque a pesar de comprender muy bien la situación, su cuerpo estaba reaccionando, haciendo que se avergonzara.
—Tú dijiste que podía ser cualquier hombre... o cualquier neko —comentó resaltando la última palabra, con una sonrisa burlona. El cuerpo entero de Misaki tembló gracias al nerviosismo que sentía.
—Aléjate. —Intentó pararse, pero Akihiko lo detuvo al agarrarle por su cola color marrón.
Usagi, con lentitud, pasó su mano entre el vello púbico del muchacho, obteniendo como recompensa pequeños suspiró. Misaki se mordió los labios, para dejar de hacerlo. Ya la situación era lo bastante humillante como para que mostrar más reacción de la necesaria. Sin embargo, eso no detuvo a Usagi, quien sólo hizo que las caricias fuesen más intensas. Minutos después, Misaki agarró con fuerza las cobijas para segundos después correrse.
—Qué rápido. —Akihiko tenía plasmada una sonrisa sardónica, mientras Misaki le dirigía una mirada de odio. Nunca se había sentido tan humillado en su vida.
—Siempre soñé con pertenecer a una familia normal de clase media, lo cual terminó en lo que acabas de ver —informó Akihiko, el cual estaba sentado al frente de Misaki—. Por cierto, él es Suzuki-san. —Señaló al gran oso que estaba a su lado. Era de color castaño claro y llevaba puesto un listón rojo.
—Ya sé por qué —exclamó el neko realizando una pose de superioridad—. Tu padre nunca llegaba a casa del trabajo y tu madre no prestaba atención a las cosas del hogar. La relación con tu hermano era mala, lo cual te llevó a llenar el vacío con un flamante deportivo rojo y un perro de largo pelo llamado Alexander.
—¿Cómo supiste? —Misaki se quedó asombrado, esperando que el escritor dijese que sólo estaba bromeando, pero no fue así.
—También puedo explicar tu falta de interés hacia las mujeres. Un día encontraste a tu madre con un amante, lo cual te causó un trauma que aún cargas. En esos días también veías con demasiada frecuencia a un amigo de tu hermano, el cual era muy cercano a ti y te terminó haciendo "cosas".
—Si eso llega a la prensa estaré en un lío —comentó Usami mientras tomaba un sorbo de su café. Misaki se le quedó viendo, preguntándose si estaba bromeando o no—. Y, ¿a qué universidad quieres ir?
—A la universidad Mitsuhashi.
Esta vez fue Akihiko quien se quedó viendo al adolescente como si estuviese bromeando, pero al ver la seriedad en su rostro no pudo evitar que esté hablaba en serio. Usami se rió con burla, al tiempo que pensaba que Misaki seguía siendo un niño en su forma de pensar.
—Estás hablando de sueños, ¿verdad? Además, aunque tuvieses los conocimientos necesarios, he escuchado que en esa universidad no aceptan con facilidad a los nekos.
Misaki frunció el ceño. Sabía gracias a su hermano que Usami se había graduado con honores en la universidad T[2], pero ese no era motivo para creer que no podría mejorar. También le molestó escuchar el fetiche de aquella institución, ya que al ser consideraba una de las mejores universidades pensó que no tendría esos absurdos prejuicios.
—Me quedo con la universidad Mitsuhashi, por niichan.
—¿Por qué nombras a Takahiro? —Misaki achicó los ojos al ver como Usami mostraba de pronto interés por lo que decía, pero decidió responder, ya que después de todo no quería arruinar la conversación civilizada que habían formado.
—Debes saberlo —musitó, hundiéndose aún más en el sofá—. Después del accidente, niichan fue aceptado en esa universidad, pero terminó rechazando el cupo. Dejó los estudios para cuidarme.
Akihiko se quedó en silencio, viendo con detenimiento la expresión de derrota y culpa que tenía Misaki. Tal vez si se había pasado un poco con el chico, después de todo, él también había pasado por momentos muy duros e intentaba continuar como podía. Sin embargo, no se disculpó, ya que su orgullo se lo impedía.
—Está bien. —Levantó la vista al ver como Usagi le acariciaba el cabello, junto a sus pequeñas orejas—. Te ayudaré.
Al ver la sonrisa tan sincera de parte de Usagi, Misaki también sonrió. Ya después pensaría el porqué su corazón latía con tanta fuerza.
Misaki esbozó una sonrisa, feliz. En sus manos tenía sus nuevos resultados, ¡y ahora sí que tenía mas oportunidades de entrar a la universidad que quería! Con emoción comenzó a correr, tenía que avisarle a Usagi... Esperen, ¿qué era esa carrera hacía la puesta de sol?, ¿acaso estaba en una novela romántica? Al primero que tendría que decirle sus mejoras era a niichan, no a Usagi, ni que fuese su... pareja.
—¡A MÍ NO ME GUSTA ÉL! —gritó sin importarle el lugar donde estaba. De forma instantánea todos a su alrededor se le quedaron viendo, y Misaki pudo sentir como sus mejillas se sonrojaban.
—¿A ti que te pasa?
—Ah, su majestuosidad, ¿cómo le fue en el día? —tartamudeó con nerviosismo Misaki, viendo la persona por la cual acababa de hacer el ridículo. Akihiko lo observó extrañado, pero decidió no insistir con ello.
—Suena como si necesitaras clases de literatura antigua. Ven, compré pastel. —Misaki lo miró, confuso. Usagi sonrió con superioridad, y su sonrisa no hizo más que crecer al ver como el neko fruncía el ceño—. ¿Acaso olvidaste el cumpleaños de tu hermano?
—No —respondió con rapidez, aunque en su mente se estaba insultando a sí mismo—. Mejor vamos.
Ambos caminaron en un silencio incómodo hacía la casa de los Takahashi. Misaki se sentía avergonzado y molesto. El inicio que tuvo con Usagi no fue... el mejor, para no decir algo más, y lo que le siguió no hizo más que empeorarlo, pero a medida que se iban conociendo Misaki se daba cuenta de que Usagi no era el monstruo que pensó que era la primera vez.
Akihiko también estaba pensando en todos los cambios que había pasado desde que empezó a ayudar en sus estudios al neko. Eran muchos, considerando el poco tiempo que había pasado. No comprendía porque, porque Misaki era algo que nunca hubiese planeado, y era tan distinto a todo lo que había conocido. Cabía la posibilidad que esa fuese la razón por la cual le llamaba tanto la atención.
—Estoy en ca-¡wah! —Miró sorprendido como su mejor amigo y hermano lo estaban esperando para festejar con él su día.
—Feliz cumpleaños, Takahiro.
Estuvieron un rato hablando entre sí, pero fue más Akihiko recordando la preparatoria junto a Takahiro, ya que aunque Misaki quería evitarlo, no podía dejar de ver como Akihiko veía a su hermano con ojos de amor. No debería afectarle, porque apenas lo conocía, ¿entonces por qué su corazón no le hacía caso?
—Esperen un momento, tengo una noticia que darles.
Takahiro salió de la casa, para al entrar estar acompañado de una mujer muy bonita. Tenía el cabello de color café al igual que sus ojos; su piel blanca levemente sonrojada y una sonrisa amigable. Tenía agarrada la mano de Takahiro, quien también se veía feliz.
—Ella es Kajiwara Nanami. Nos vamos a casar.
—Felicidades —dijo con una sonrisa Akihiko. Misaki vio al escritor con sorpresa que por suerte pudo disimular, para después bajar la mirada molesto, ¿por qué se hacía eso Usagi? Sintió como sus ojos comenzaban a humedecerse, por lo cual decidió que lo más inteligente era salir. No se detuvo hasta que estuvo en la calle, y ahí se permitió llorar. Por él, por Usagi-san y por lo incierto que parecía lo que estaba por venir.
—¿Qué pasa? —Escuchó la voz de Usagi-san detrás de él. Misaki sintió como sus mejillas se ponían rojas gracias a la vergüenza. No quería que lo viese así.
—No puedo creer lo cruel que es mi hermano contigo. Tú, que siempre lo acompañaste y cuidaste —musitó, dejando escapar un sollozo. Akihiko esbozó una sonrisa sutil, para así acercarse al neko.
—Ya para de llorar.
—No puedo. —Soltó otro sollozo—. Cada vez que empiezo a llorar no puedo parar.
Usagi-san se acercó a él, posando sus labios con suavidad en los del pequeño neko. Mordió de forma leve el labio inferior de Misaki, el cual se quejó por el ardor. Akihiko aprovechó el momento para meter su lengua en la boca del menor. Estando seguro de que no intentaría alejarlo, colocó su pierna entre las de Misaki, para así acariciar con sutileza la entrada del menor. Fue cuando escuchó un leve gemido de Misaki que se separó.
—Te detuviste.
Misaki sólo lo vio, avergonzado, sin embargo, sus ojos brillaban más que nunca.
Tonjiru[1]: sopa de miso con cerdo y vegetales.
Universidad T[2]: universidad de Tokyo.
