Capítulo 3:El interrogatorio de Sakura

Todas miraron a Sakura interrogantes, después de la extraña presentación de la pelirrosa al Uchiha se la habían llevado casi a rastras del lugar de la pelea para que les explicase que le pasaba con Sasuke Uchiha. En ese momento la observaban sin decir nada, evaluándola. Por su parte Sakura estaba que se moría de la vergüenza. Nunca imaginó que su primer encuentro con su príncipe azul sería así. Y ahora sus amigas se iban a enterar de sus sentimientos por él, ¡Pues no le daba la gana de ser otra fan loca que babeaba por él! Si es necesario fingiría que le caía mal. Con esta nueva determinación se enfrentó al interrogatorio que las niñas no tardarían en comenzar.

—Dime Sakura, ¿Qué te pasa con el Uchiha-memo?—Dijo Taeko con calma y con los ojos entrecerrados.

— ¿A mí? Nada de nada.

— Entonces…. Esa presentación, ¿A qué venía?

—M-me salió sola.

— ¡¿Por qué?! ¡Has puesto en ridículo a Sasuke-kun!—Gritó Ino haciendo un puchero.

—Cálmate Ino, no creo que le haya molestado, de hecho he podido verle un amago de sonrisa— Habló Temari tratando de poner orden.

—Ya, clado que sí Tema. ¡Lo que pasa es que te ha hecho dacia, no te padecedá tan divedtido cuando Sasuke-kun nos decladé la gueda pod tal osadía!—Acusó Karin haciendo muchos gestos con las manos y con ojos de pirada.

—Madre mía la que se monta por un chico. —Dijo Taeko con tranquilidad ante la profetización de su prima.

— ¿Y-y s-si a U-uchiha-san no le importa?—Aventuró una pensativa Hinata.

— ¡Eso es inútil! ¡Sasuke-kun nos va ha colgad de los columpios!

— ¡Por Dios, Karin cálmate! Todas las leyendas sobre los Uchiha son falacias, las torturas y las venganzas son mentira…..espero. —Dijo Temari tratando de calmar al personal. En unos pocos minutos el grupo de niñas era un caos, Karin vaticinaba el fin como si fuese el fin del mundo, Temari intentaba calmarla pero al final fue ella la que perdió los nervios, Ino estaba teniendo la rabieta de las rabietas porque su ídolo había sido ridiculizado, A Taeko le había dado un ataque de risa al ver a Karin imitar a un ahorcado, Hinata sonreía con una gotita en la frente tratando de ver todo eso normal y Sakura, bueno Sakura ya se estaba hartando.

—¡Ya basta! ¡Sasuke Uchiha no es tanto como para hacer un alboroto por él! ¡No lo he ridiculizado ni nos va a ahorcar! ¡Así que calmaos!

Todas se quedaron calladas, todas menos Taeko que no podía parar de reír.

—Eko, como no te calles te juro que te mando volando a Portugal.

—Lo intento ¡jajaja! pero es que no puedo ¡jijiji!

Lo peor de todo es que sus ataques de risa eran que resultan muy contagiosos y tras unos minutos todas se estaban descojonando vivas, parecía una panda de locas que se habían olvidado de tomar la medicación. Justo es ese momento pasaron dos niños, Shikamaru y un niño gordito.

—Nee Shikamaru, ¿Por qué se ríen? Dan miedo.

—Chouji, Chouji… Nunca trates de comprender a las mujeres, son demasiado problemáticas.

—Eso suena misógino, ¿quién te dijo eso?

— ¿Quién te enseñó esa palabra? No es misógino, precisamente las cosas más hermosas suelen ser problemáticas, me lo dijo mi padre cuando le pregunté.

—Bueno, vale. ¿Vamos a ver como esta Sasuke?

—Ya nos lo ha dicho, está pensando y no quiere que lo molesten.

—No me refería a molestarle sino a ver como lo incordia Naruto.

—Oh, eso sí que puede ser interesante.

Los dos niños se dirigieron a un pequeño árbol en el que se encontraba un pensativo Sasuke y un sonriente Naruto.

—…. ¿y al fútbol?

—Dobe, que te pires.

—Ne ne ¿en qué piensas?

—Nada que merezcas saber.

—Pero soy tu mejor amigo ¿eso no cuenta?

— ¿Te tengo que recordar que eso lo decidiste tú?

— ¡De nada! ¡Si no hubiese sido por mi te habrías quedado más solo que la una!

A Sasuke se le estaba empezando a hinchar un venita en la frente lo que solo significaba una cosa: A Sasuke se le estaba acabando la paciencia.

— ¿Por qué no juegas con cualquier otro?

—Pero Sasuke, nosotros somos el dúo dinámico, yin yan, bueno y malo…. ¡No lo entiendes! ¡Juntos somos invencibles!

— ¡Pues ponte a pensar cómo hago yo y deja de dar la murga!

Naruto hizo un gesto de conformidad y se sentó en el suelo mientras cerraba los ojos. Minutos después cuando creía que ya podía pensar tranquilamente en la chica de los ojos verdes y su extraña (y divertida) presentación el rubio volvió a hablar.

—Nee Sasuke ¿Sabías que la luna me sigue cada vez que voy en coche?

Y eso ya fue demasiado para el pelinegro, se le hinchó la vena, le salió un tic en el ojo e hizo una mueca. Definitivamente Naruto no iba salir muy bien parado.

.

.

.

A la salida del jardín de infancia se podía ver a una pelirroja de pelo largo que tenía cara de pocos amigos.

—Como se atreven a hacerme esperar veinte minutos, ya verán, les quitaré los dibujos, les quitaré los juguetes y así aprenderán que no se le debe hacer esperar a su madre.

En ese momento aparecieron por la ya casi desierta puerta principal dos niñas pelirrojas y un niño rubio.

—Hola mami, ¿Qué hay para comer?

— ¡Por favor!, que sea ramen

— ¡Tita! ¡Yo quiedo costillas a la badbacoa!

— ¡No va a comer nadie hasta que me expliquéis por qué habéis salido tan tarde!

—Teníamos que llevar a Naruto a la enfermería porque Uchiha-memo le ha pegado tal patada en el culo que ha salido disparado y al caer se ha hecho un arañazo en el codo y la rodilla. —Le explicó Taeko a su madre.

— ¡Maldito enano Uchiha! ¿Cómo se atreve a pegarle una patada a mi Naruto?

—Tita no ha sido culpa de Sasuke-kun, Naduto empezó molestando. —Declaró Karin con cara de reproche.

—Bueno, venga que ya llegamos tarde. Subid al coche.

Ya en el coche se vio como Kushina Uzumaki conducía como una profesional sin embargo en situaciones más domésticas era una completa inútil.

— ¡Mami! ¿Entonces qué hay de cenar?—Preguntó Taeko.

— ¡Es una sorpresa!

— ¡Damen no!

— ¿Qué tiene de malo? Está delicioso. —Dijo Naruto confuso.

—Onnichan es que ya cansa tanto ramen.

Al llegar a la casa las dos pelirrojas comprobaron desilusionadas que si había ramen para comer. Desde que el matrimonio Namikaze-Uzumaki había hecho el trato de "Tú cocinas y yo decido qué cocinas" casi todos los días había ramen. Y es que en la casa el que cocinaba era Minato y por lo tanto la que decidía que cocinar era Kushina. Ya era el tercer día en esa semana que se comía ramen. Las dos pelirrojas se estaban hartando pero se comieron el ramen sin rechistar porque nadie quería ver a una Kushina cabreada.

—Bueno, ¿Ha pasado algo interesante en la escuela? —Preguntó Minato ya en la mesa.

—Sí, papá. Karin y Taeko se han metido en una pelea.

— ¡¿Comó?! Taeko, estos no son los valores que te hemos inculcado. De Karin me lo esperaba, ya sabes que es un poco inestable pero, no me lo esperaba de ti.

—Pero papá se estaban metiendo con una amiga.

— ¡Eso!, ¡eda una cuestión de honod!

— ¡Llamó canija a Karin!

—Bueno…. Supongo que si nadie ha salido herido.

— ¡Nadie ha salido hedido!

—Vale, entonces no castigaremos a Taeko pero en cuanto a Karin, su madre decidirá si debe castigarla o no.

— ¡Ah! ¿Pedo se lo vais a decid?

— ¡Por supuesto que sí! ¡Tu tía y tu madre no tienen secretos!

— ¡Maldito Naruto! ¡Eres un chivato y por tu culpa van a castigar a Karin!

— ¡Oye! ¡Qué a lo mejor no la castiga!

— ¡Ya conoces a la tita! ¡No le gusta la violencia y menos en Karin!

— ¡Segudo que la tita Kushina lo ha sobodnado con damen para que le diga nuestros líos!

— ¡Ya basta! Si no queréis ser castigadas para empezar no os metáis en líos. Y por cierto Karin, hoy viene tu madre a las cinco porque quiere llevarte a un restaurante. —Dijo Kushina con autoridad. A partir de ese momento la comida transcurrió sin complicaciones mientras, Karin se preguntaba por qué su ocupadísima madre iba a llevarla a un restaurante. Su madre era bailarina en un ballet y trabajaba toda la tarde y parte de la noche. Karin siempre había odiado no saber algo, y ese asunto de su madre saliendo antes de tiempo del trabajo para llevarla a un restaurante, le estaba mosqueando.