-¿Por qué mi padre siempre está triste cuándo cree que nadie lo ve, abuelo?-preguntó un pequeño Peter, de solo doce años. Odín alzó la mirada hacia su hijo, el moreno estaba apoyado en el barandal del balcón del segundo piso, su mirada hacia el mar y sus ojos verdes llenos de un dolor pasado con el que todavía cargaba.
-Si te lo digo ¿prometes no decírselo a nadie?-dijo en voz baja y Peter asintió repetidas veces, acercándose más a él-Tu padre una vez amó a un hombre con toda su alma, le entregó todo lo que él era y se enamoró como jamás lo había hecho, jóven cómo era. Pero ese hombre era egoísta y jugó con el amor de tu padre, lo hirió tanto que hasta el día de hoy tu padre no ha podido borrar ese dolor.
-¿Ese hombre es mi otro padre, abuelo?-preguntó Peter en un susurro, sus ojos verdes ensanchados.
-Lamentablemente sí, pequeño-respondió Odín con pesadez. Peter miró a su padre por varios momentos pensativamente antes de girarse hacia su abuelo con una postura firme.
-Algún día me encontraré cara a cara con esa persona, abuelo, y lo haré pagar por lo que le hizo. Lo prometo.
-Peter...-susurró Frigga, angustiada.
-Yo... yo no... yo no sabía... que... que...-balbuceó Tony, incapaz de formar una frase coherente, su mente aún congelada en lo que acababa de escuchar.
-Por supuesto que no sabías ¿por qué tendría que decirte algo después de lo que le hiciste?-escupió Peter, sus ojos verdes brillaban de manera venenosa-Heriste a mi padre en lo más profundo, jugando con su amor como si fuera nada, utilizando para lo que quería ¡No te merecías saber que tenías un hijo!
-Peter, basta-rogó Frigga. Peter ni siquiera la miró.
-Fuiste todo para mi padre, tuve que ver sus ojos tristes por años sin saber por qué y crecí sin un papá sin entender por qué-le dijo con los dientes y los puños apretados-No mereces estar parado en el lugar que fue su casa, no merece estar en la presencia de las personas que sí lo amamos ¡Márchate!
-¡Peter!
-¡Márchate, ahora!-le gritó.
-Peter-el castaño se congeló y se giró a mirar a Harry, que lo había llamado con un tono firme y suave-Ven conmigo-el castaño no se movió al principio pero cuando Harry le extendió su mano, la tomó despacio y dejó que el rubio lo sacara de la sala.
-Debo pedirle que se vaya ahora, Anthony-dijo Frigga, su voz ligeramente temblorosa. Tony se movió automáticamente hacia la puerta, casi sin sentir los pasos que daba, el carro lo esperaba aún afuera y se acercó con pasos tambaleantes hacia allí-Anthony-el castaño se detuvo y giró. Frigga dudó un momentos antes de volver a mirarlo-Loki va a ser velado en la iglesia cerca del mar... por si quieres asistir-dijo con suavidad antes de cerrar la puerta. Tony se subió en el carro y cerró la puerta tras él, sintiendo cómo este se movía suavemente. Un suspiro salió de sus labios y sus manos cubrieron sus ojos. Se quedó en esa posición un buen tiempo.
-¿Te encuentras bien?-preguntó Harry con suavidad, sentado a lado de Peter en su cama.
-¿Cómo esperas que esté bien con la presencia de ese... maldito, en esta casa?-replicó Peter con los dientes apretados-no puedo creer que se haya presentado aquí, después de todos estos años, como si nada hubiera pasado.
-Peter-Harry tomó sus manos y lo miró directamente a los ojos-sé que te duele, Peter pero no es saludable odiar tanto.
-Ese hombre hirió a mi padre, Harry, lo hirió tanto que siempre hubo una sombra de tristeza en sus ojos que nunca pudo quitarse ¿Cómo puedo no odiarlo si dañó a la persona que más amo en mi vida?
-Te entiendo, sabes que lo hago, Peter-le dijo con suavidad-pero me duele a mí el verte así, tan lleno de rabia y odio, sobre todo en este día...-Peter soltó un suspiro que sonó más un sollozo y Harry lo abrazó-No pienses más en eso por hoy, Peter, no te dañes más-el castaño se permitió llorar en brazos de su novio en ese momento.
Tony estuvo sentado al fondo de la iglesia durante toda la ceremonia. Vio como Thor llegó con su esposa, la castaña iba cogida de su brazo y tenía una pequeña redondez que delataba su embarazo. Por un momento, Tony se preguntó cómo lució Loki con su barriga pero se sacudió el pensamiento casi de inmediato, asustado del mar de sentimientos que traía encima; sabía que tendría que lidiar con eso pronto pero en este momento simplemente no podía hacerlo. Observó como el rubio abrazaba a su madre y luego a Peter, hablándole en voz baja y palmeando su hombro con pena; Harry estaba parado justo a su lado, sus dedos entrelazados con las del jóven y Tony se maravilló de lo cerca que había estado del novio de su recién descubierto hijo sin siquiera saberlo. Más gente fue llegado, algunos le daban miradas curiosas pero la mayoría solo lo ignoraba, pasando a saludar a la familia doliente. Había un hombre en especial que se acercó a ellos, su cabello negro estaba desordenado y parecía incómodo en traje pero Frigga lo recibió con mucha calidez y Peter lo abrazó por varios minutos, hablando en voz baja con él; el hombre se sentó a lado de la familia, como si perteneciera ahí. Tony también se sorprendió de ver a Clint y Natasha, ellos habían sido amigos de Loki y él cuándo era jóvenes pero Tony ya no había sabido nada de ellos desde que se fue de la isla.
El servicio fue triste, por decir poco. Frigga sollozaba en voz baja, apoyada en el brazo de su hijo que tenía la mirada llena de dolor. Peter tenía la mano de su abuela entre las suyas y silenciosas lágrimas caían por su rostro, los ojos verdes apagados y tristes. Tony siguió a distancia la procesión de las cenizas de Loki hacia el mar, Peter tomó el frasco entre sus manos y se adelantó hasta que el mar rozaba sus pies, mojándolos con todo y zapatos. El cuerpo del menor tembló con fuerza mientras abría la urna y dejaba salir las cenizas hacia el viento. Frigga sollozó abrazada a su hijo y Peter se dejó caer de rodillas con Harry y ese otro hombre justo a su lado, susurrando palabras de consuelo en sus oídos, lágrimas en los ojos de ambos.
Tony observó cómos las cenizas se alejaban y se sorprendió de encontrar lágrimas en sus ojos.
-¿Cómo crees que sea morir?-preguntó Tony, tendido de espaldas en el patio de su casa, mirando las estrellas.
-No lo sé-respondió Loki, echado justo a su lado, su mano dibujando cosas sin sentidos en el cielo-Pero si sé que cuándo muera, quiero que lleven mis cenizas al mar.
-¿Por qué al mar?-preguntó Tony con curiosidad, girando su cabeza hacia él. Loki lo observó con una dulce sonrisa.
-Para estar más cerca del cielo, Tony.
