Placer peligroso.
Deshy soltó una sonora carcajada que sólo logró encender la ira de Yaten a limites que para el parecían insospechados… ¿Qué se creía esa mujer?... Le había rotó el sostén dejándola vulnerable, al descubierto, la había lanzado con fuerza al sofá… ¿Y ella solo podía reírse como si estuviera frente a un payaso?
-¿Estás escuchando la increíble estupidez que estas diciendo enano imbécil?.- Volvió a carcajearse Deshy.- ¡Nunca había escuchado algo mas divertido en toda mi vida!... ¿Tú?... ¿Mas hombre tú que Aoshi?... ¿Acaso bromeas?... sólo mírate para que intentaras estar a la altura de alguien como Aoshi te faltan no solo varios centímetros sino también muchísima personalidad, pero no eres mas que un maldito enano enclenque.
Yaten Kou tragó saliva con dificultad. Ninguna mujer en su vida lo había despreciado tan notoriamente, las chicas solían caer a sus pies con sólo tenerlo frente a ellas, algunas rogaban incluso por pasar aunque sea unos minutos a su lado y nunca faltaba aquella que estaba dispuesta a complacerlo en toda la vasta extensión de la palabra…¿Y una mujer de grupos urbanos como el la llamaba lo iba a rechazar?... ¡Por supuesto que no, le iba a enseñar lo que era un él en la cama, lo que era Yaten Kou en la cama!
-¡Haber si te sigues riendo con esto maldita suicida!.- Le sacó la falda de un tirón que se vino con todo y las bragas, dejando desnuda a la integrante de los dragon Cross. Tan solo verla así, bajo su cuerpo, Yaten Kou sintió que su virilidad reaccionaba. Deshy Master no era cualquier mujer, no, era una mujer mas que hermosa, era una mujer erótica, sensual en toda la extensión de la palabra que aun con su risa maldita y su mirada burlona desbordaba placer por todos lados. Yaten la recorrió completamente con la mirada, desde los labios rojizos y carnosos, siguiendo por su blanco y estilizado cuello, sus redondeados senos, los que ansiaba morder hasta hacerla gritar su nombre, sus torneados muslos entre los cuales estaba su sexo, tibio y húmedo, en el cual el ansiaba clavarse tan profundamente que le permitiera sentirla retorcerse de placer con cada embestida.
A Deshy no le pasó desapercibido que Yaten estaba embelesado por ella, miró como tragaba saliva pues la nuez en su garganta se movió y ella, en parte por burlarse y en parte hacerle saber que había notado el deseo naciente por ella le metió una fuerte patada en el estomago.
-¡Imbécil!.- Se sentó ella sobre el sofá.- Yo no soy mujer para un enano, poco hombre como…
Sus palabras murieron en los labios masculinos, ya que atrapó nuevamente su boca a la vez que la tumbaba de nuevo sobre el sofá y colocaba sus manos sobre su cabeza. Yaten se separó ligeramente de sus deliciosos labios mientras la miraba con rabia y un creciente deseo contenido, y en un rápido movimiento apartó una mano de las de la joven para deshacer su corbata y desabotonar su pantalón dejando así, a la vista su bien dotado miembro viril.
Deshy, tan sólo ver el miembro alargado y grueso erecto por ella, húmedo y caliente como si tuviera vida propia e independiente de la de Yaten Kou se sorprendió al verlo, no es que Deshy fuera virgen, no, tenia basta experiencia en el arte amatorio era difícil que algo la sorprendiera, pero sin duda algo que no esperaba y era cierto estaban viendo sus ojos: la corta estatura de Yaten Kou no era proporcional con su miembro viril, pues este… ¡Era enorme y delicioso a la vista!. Mas sin embargo, Yaten Kou no era el tipo de hombres que a ella le atrajera y por orgullo no estaba dispuesta a admitirlo y lanzó aun una carcajada como si le hubieran contado el más gracioso de los chistes.
-¡Jamás había visto algo tan pequeño!.- Dijo burlona.- ¿Tú?... ¿Compararte con Aoshi?... He tenido muchos, muchos hombres en mi vida y en mi cama... algunos en verdad grandes y frondosos para mi deleite como el de Kenshin y Aoshi.- Dijo ella con lujuria como rememorando.- Otros que son… digamos que aceptables, pasan el control de calidad.- Cambió ella su expresión por una de indiferencia.- Otros que de plano no tienen gran tamaño… ¡Pero el tuyo!... Se volvió a reír… en verdad eres pequeño Yaten Kou…Definitivamente o Mina goza con otro, es frígida o tiene la boca chiquita. Si eso debe ser, la modelito de Naoko`s tiene la boca y las manos tan chiquitas que la hacen creer que tu micro paquetito es grande.- Soltó una carcajada cargada de cinismo y burla, a la vez que miraba con cierta malicia al joven Kou.
Yaten se sintió herido en su ego, se abalanzó de nuevo sobre ella, empujándola nuevamente sobre el sofá, atrapándola inmediatamente entre sus brazos, bloqueándole así cualquier medio de escape, mientras reclamaba nuevamente con fiereza esos labios a los cuales ya era adicto. Con sus manos ansiosas abrió las piernas de la guitarrista de Dragón Cross y sin miramientos ni delicadezas se hundió dentro de ella con más rudeza de la que nunca hubiera utilizado, con una rudeza con la que muchas se hubieran quejado, dibujando una sonrisa de satisfacción contra los deliciosos labios de la chica, al sentirla húmeda, al ver que sin estimularla la tenia completamente mojada por el y para el. esta vez nada se lo impediría, ella sería su fantasía hecha realidad, doblegaría a la altiva, enigmática y hermosísima guitarrista, la haría pronunciar su nombre entre gemidos del más puro placer, la tendría a su merced y él se embriagaría aun mas con la seductora esencia de la chica.
-¡Pues ya veremos si después de esta noche dices lo mismo!- Le dijo mirándola con fiereza, con una risa burlona mientras la tomaba de los cabellos.- ¡Conmigo aprenderás a conocer lo que es el verdadero placer!... Después de todo soy Yaten perfección Kou.- Dijo mientras su boca mostraba una sensual sonrisa torcida y la tomaba del cabello con fuerza, sin llegar a lastimarla y sin poder ocultar su satisfacción al saberse dentro de esa sensual y erótica mujer que a cualquiera podría robarle el sueño y Yaten Kuo no era la excepción.
Yaten comenzó un vaivén deliciosamente cruel, penetrándola tan profundamente y tan lento, que con cada embestida lanzaba al cuerpo de Deshy una oleada indescriptible de placer, pero ella era orgullosa y haciendo un esfuerzo realmente sobrehumano, pudo acallar los gemidos que deseaban escapar de su boca la cual estaba aun atrapada entre los labios masculinos que mas que besarla parecían querer devorarla con cada beso que le daba.
El orgullo de Deshy era demasiado grande como para aceptar que Yaten era muy bueno en el arte amatorio, sino que además tenía un miembro bastante grande y grueso, capaz de llenarla y enloquecerla, pero por orgullo o rebeldía, Deshy jamás aceptaría eso, así que para mostrarle al chico que ella aun dominaba la situación le dijo en un tono arrogante.
- La verdad es que ni siquiera te siento dentro.- Soltó una risa burlona Deshy.- Eres tan pequeño Yaten Kuo, que das lastima, sólo eres un pedacito de hombre y no sólo en estatura.
Él sintió peor que si le hubieran bofeteado, aquella mujer no se inmutaba, no eran sólo sus palabras las que lo despreciaban y se mofaban de el sino también sus rasgos que no mostraban excitación o placer alguno, ni siquiera era capaz de mostrar miedo, o dolor… tan sólo eso, burla, una risa sarcástica que a Yaten le hizo sentir como si le encajaran una daga en el corazón.
Eres frígida.- Gruñó él con una mueca sarcástica.- Sólo una frígida no sentiría.- Dijo con ironía mientras por dentro sentía un fuerte dolor en su pecho al ver que no era capaz de hacerla ceder, de lograr que ella dejara su orgullo a un lado y le brindara un poco de cariño, lo cual era su más profundo deseo.
-Es tu pequeño paquete lo que no sirve.- Se burló ella.- Termina rápido que enseguida iré a tener sexo con Aoshi… ese para que veas si es todo un hombre.- Dibujó ella en su rostro al fin el placer.- Aoshi.- Balbuceó entrecerrando los ojos en un claro signo de excitación al pensar en el atractivo chico de ojos azules y profundos y en la forma tan salvaje que tenia de hacerle el amor.
Yaten, sintiéndose humillado al ser comparado con su eterno rival, se irguió sobre el cuerpo de la chica, sin dejar de embestirla profundamente y con fiereza le mordió el cuello, dejando una clara marca.
-¿Quieres sexo rudo desgraciada?.- Gritó tomándola con furia del cabello, tirándola hacia atrás de manera que su cuello se mostrara mas apetecible.- ¡Si eso quieres, eso tendrás querida!.- Le dijo mordiéndole uno de los senos mientras cada vez se movía más rápido dentro de ella.
Yaten estaba furioso pero su excitación estaba desbordándose, así que mientras reclamaba los labios de la chica y sus manos ansiosas recorrían sin pudor el cuerpo desnudo de su amante, seguro de poder hacerla responder a sus caricias, notó como ella pronunciaba un nombre.
-¡Aoshi!
Yaten le tomó las manos, colocándoselas detrás de la cabeza, mirándola con fiereza, como queriéndole demostrar que él podía ser mucho mejor que cualquier hombre que pudiera haber tenido en la cama, mucho mejor amante que su rival de amor Aoshi Maichelis.
Yaten pensaba demostrarlo como fuera y siguió moviéndose ferozmente hasta que sintió como su cuerpo se tensaba, y echando la cabeza hacia atrás gruñó profundamente y con inmenso placer.
Deshy lo vio como se tensaba y echaba la cabeza hacia atrás soltando un gruñido profundo y entonces lo sintió derramarse dentro de ella y quiso gritar de placer, pero tuvo que hacer un esfuerzo para contenerse y tan sólo sus entre gemidos pronunciaba el nombre de Aoshi una y otra vez.
Yaten se recargó sobre el delicioso cuerpo de Deshy para descansar un poco mientras besaba el apetecible cuello femenino, entonces ella aprovechando el movimiento de su amante y el tener sus brazos libres, empujó al chico en un brusco movimiento, provocando que saliera de ella y sentándose sobre el sofá lo miró burlona.
-Bien, en vista de que ya terminaste y te hice el favorcito yo paso a….
Deshy no pudo terminar de hablar pues con un rápido movimiento, Yaten la empujó haciéndola caer de nuevo en el sofá, atrapando nuevamente sus manos y con destreza sacó de una de las bolsas de su pantalón un par de esposas que colocó inmediatamente en cada mano de Deshy inmovilizándola, mientras sentía como su miembro reaccionaba al ver a esa chica a su merced, sin perder en ningún momento esa altivez que la caracterizaba, eso lo excitó a tal grado, que su miembro comenzó a palpitar ansioso.
-¡Tú no vas a ningún lado maldita mujer diabólica!.- Le gritó Yaten.- Te voy a hacer que conozcas la furia de un Kou.
Yaten se desvistió lanzando la ropa al piso y tomó a Deshy del cabello, tirando de ella fuertemente hasta lograr que ella abriera su boca lanzando un gemido, lo cual aprovechó para meterle dentro de la boca su su miembro viril que ardia por ella, y clavó sus ojos verdes llenos de deseo en los de Deshy, mirándola como si hubiera ganado una victoria en aquella guerra entre ellos.
-Sigues diciendo que soy pequeño.- Le dijo mientras se movía dentro de la boca femenina.-Tu rostro me dice que no.- Dijo con un dejo de satisfacción y aferrándose más al cabello de Deshy, Yaten comenzó a moverse dentro de la boca de ella, entrando y saliendo para de nuevo volverse a hundir más profundamente.
Deshy sintió la impresionante virilidad del chico dentro de su boca, tan húmedo, duro y fibroso como si tuviera vida propia y no pudo negarse en silencio a sí misma que le excitaba, que aquel hombre que tanto aborrecía la estaba haciendo arder de pasión, pero jamás permitiría que él lo supiera, primero era su orgullo que su propio placer.
Yaten al ver que ella no ponía de su parte sintió una gran frustración recorriendo su cuerpo, entonces apretó los largos cabellos de ella con más fuerza a la vez que movía su miembro dentro de su boca en un intento de hacerla reaccionar, Deshy había intentado no participar, pero era imposible, ese miembro grueso y tibio la estaba enloqueciendo, así que sin poder evitarlo mas comenzó a mover su lengua saboreando su miembro viril enredándola en él mientras Yaten no podía evitar dejar escapar gruñidos de placer desde el fondo de su garganta, al sentir la lengua húmeda y ardiente de aquella mujer que recorría su miembro con suaves caricias, a veces aumentando el ritmo otras succionando solo la cabeza de su miembro, arrancándole roncos gemidos al chico que estaba tan excitado que sus ojos se encontraban entre cerrados y su cuerpo comenzaba a perlarse de un suave sudor, Deshy al ver la excitación del chico y saborear ese ardiente falo sintió como su sexo se humedecía al instante en que noto como el imponente miembro palpitante de Yaten Kuo comenzaba a crecer aun mas dentro de su boca, llenándola de placer.
Deshy estaba deseosa de frotarse contra él, de sentir las manos varoniles de Yaten Kou acariciándola salvajemente, hundiéndose dentro de su cuerpo y presa del éxtasis del momento comenzó a mover su lengua con más rapidez. Deshy siempre catalogo a Yaten como un tipo estúpido y ñoño, cuyo talento sólo era su atractivo rostro, por lo demás siempre le pereció un payaso vestido en Armani, pero en este momento tenía que reconocer que era bastante pasional, algo salvaje, y con un enorme miembro ardiente.
Yaten sintió como los afilados y largos colmillos de vampiro que Deshy tenía, se unían a la tarea, mordisqueando y clavándose ligeramente en su miembro que estaba palpitante de placer, haciéndolo sentir una desbordante excitación, no paso mucho tiempo cuando sintió alcanzar nuevamente el clímax y se hundió lo más profundamente que le era posible dentro de la garganta de Deshy, derramándose completamente dentro de ella hasta terminar su orgasmo. Cuando sacó su miembro de la boca de la chica, la miró sonreír con burla y aun así le pareció que Deshy era la imagen más excitante, ardiente y sensual que hubiera visto en su vida y mirarla así con los restos de su simiente alrededor de su deliciosa boca, la cual deseaba probar de nuevo, era la imagen perfecta de todas sus fantasías, Yaten no pudo evitar mirarla con un enorme deseo creciendo en el, un deseo que recorrió todo su cuerpo enviando una clara señal a su miembro viril.
Deshy al ver la intensa mirada cargada de deseo de Yaten, sacó la lengua lamiéndose sensualmente los restos de semen mientras lo miraba con burla, provocándole que su miembro comenzara a palpitar con más ansias que antes.
-Apuesto a que la ñoña modelito Aino no te lo permitiría jamás.- Soltó una sonora carcajada Deshy.- Piensa que este es tu día de suerte, insignificante y estúpido cantante de música basura, porque jamás se volverá a repetir.- dijo con burla
Yaten Kou estaba completamente excitado al ver la rebeldía de Deshy, nada parecía detenerla, estaba esposada, vulnerable y aun así no bajaba la mirada, lo retaba con cada sonrisa burlona, con cada mirada y palabra llena de cinismo, y en un arrebato pasional, Yaten se hincó entre las piernas de la guitarrista de Dragón Cross, y tomándola de la cintura la sentó sobre él, rozando su miembro ya endurecido, con el sexo tibio de ella, mientras atrapaba sus labios en un beso fiero, pasional y salvaje, disfrutando de la lengua ardiente de su amante, impregnada también del sabor de su semental; encontrando en ella a la mujer más ardiente, erótica y sensual que jamás se hubiera imaginado probar.
Yaten separó sus labios de los de su amante y sus ojos recorrieron el ardiente cuerpo femenino, llenándose de él, como queriendo memorizar cada parte, el chico estaba extasiado al ver el delicioso cuerpo de ella perlado en sudor por él, y tomándola por la cintura la pego más a su cuerpo, mientras llevaba su boca al fino cuello de su amante clavando sus dientes en el, besando y mordiendo con ansiedad. Bajó sus manos hasta el trasero de Deshy y atrapando sus caderas friccionó su miembro endurecido con el sexo suave y tibio de ella, mientras mordía su piel dejando claras marcas a su paso, lo que le hacían sentir que ganaba una victoria, un lugar dentro de la mente de Deshy un lugar donde siempre había querido estar y de donde no pensaba salir más, porque por fin después de tanto tiempo de desearlo, lograba estar con ella, la dueña de sus mas vividas fantasías. Al ir bajando se encontró con los senos grandes de Deshy en cuya cumbre estaban los pezones duros cual dos perlas y con su barbilla rozó uno de ellos, sintiendo como a pesar de que ella lo negara, respondía a su tacto sintiendo como su erección palpitaba con ansias de tomar nuevamente a aquella mujer, de hacerla suya y marcarse como fuego en su ser, sentirla vibrar con cada caricia, cada beso, cada embestida, de sólo pensarlo, el cuerpo de Yaten vibro del más puro placer.
¡Ao..Aoshi!.- Susurro Deshy el nombre de su compañero y amigo sexual de Dragón Cross reprimiendo así el gemido de placer, jamás iba a permitir que Yaten Kou escuchara de su boca lo mucho que la excitaba.
-¡No soy Aoshi!.- Le espeto él, tomándola por debajo de la mandíbula para obligarla a mirarlo a los ojos, a la vez que con su otra mano recorría su cuello hasta posarla en uno de sus senos.- Aoshi dices, veamos si él te hace esto.- Dijo sonriendo torcidamente con burla mientras se agachaba a la altura de uno de los senos de Deshy, y rozaba el pezón con el dorso de su mano, a la vez que paseaba su lengua por entre la curva femenina de uno de los senos, haciendo círculos alrededor del pezón succionándolo y pellizcándolo entre sus dientes mientras con su otra mano masajeaba el otro notando como este se endurecía.
Deshy sintió entonces deseos de gritar, de gemir como loca y no pudiendo mas dejo escapar un gemido de su garganta, susurrando el nombre de Aoshi una y otra vez; pero esta vez a Yaten parecía no importarle, dentro de sí él sabía muy bien que ella aunque lo negara estaba vibrando por él y solo para él.
Yaten deslizó una de sus manos hacia el abdomen de la chica con suaves caricias hasta llegar a su monte de Venus donde con dedos hábiles abrió sus pliegues y con su dedo índice localizo el centro de su placer y comenzó a acariciarlo suavemente, hundiendo después dos de sus dedos dentro de ella, logrando así que ella al fin gimiera descontroladamente para su propio placer, hasta que sin más, sintiéndola deseosa y completamente húmeda, colocó la punta de su miembro contra el sexo de ella, enviando oleadas de inmenso placer a todo el cuerpo de la chica y sintiendo el mismo ese placer llenarlo por completo y sin poder soportarlo por más tiempo, recostó a Deshy sobre el sofá mientras levantaba las manos de la chica sobre su cabeza, a la vez k se hundía lentamente dentro del cuerpo femenino.
Deshy presa de placer, con las manos por encima de su cabeza y atadas por el par de esposas deseaba desatarse, deseaba acariciar la varonil espalda y los brazos vigorosos del hombre que la embestían rápida y profundamente llenándola del más exquisito de los placeres.
-¡Sabia que lo disfrutarías!.- Le dijo mirándola con una risa burlona, mientras ella con cada envestida y bajo su cuerpo se retorcía de placer moviendo sus caderas, como la imagen perfecta del mas puro erotismo.
Deshy sintió como él se movía cada vez con mas fuerza, haciendo presión en sus caderas y de pronto los músculos de su vientre se tensaron haciéndola temblar y gritar del mas puro placer que se extendió por cada poro de su cuerpo. Yaten sintió lleno de satisfacción cuando ella alcanzo el clímax, como su sexo lo acogía palpitantemente y siguió moviéndose cada vez con más velocidad, hasta que sintió como su cuerpo se tensaba, derramándose completamente dentro del cuerpo de su amante, mientras un profundo gruñido salía de su garganta, indicando claramente el placentero orgasmo que estaba sintiendo.
Él se separó de la joven, tirándose en el piso, respirando agitadamente mientras sus ojos miraban con orgullo masculino la piel blanca de Deshy llena de moretones, y las marcas que con sus dientes había dejado. Deshy por su parte se quedo pensativa. Ciertamente para sus adentros había reconocido alguna vez que Yaten no era desagradable a su vista, ya que era bastante atractivo, mas sin embargo no era su tipo, le parecía un chico demasiado superficial y ñoño, ni siquiera había llegado a desearlo como amigo, muchos menos como amante, pero ahora había decidido que para pasar un buen rato no estaba mal, aunque eso sólo lo sabría ella misma.
Yaten se acercó de nuevo a ella y posó su mano sobre el plano y suave vientre de Deshy, mientras acercaba sus labios a unos de sus senos, comenzando a succionarlo con ansias, mientras deslizaba suavemente su mano hasta su otro seno, acariciando suavemente la curva del mismo hasta que tomó el pezón entre sus dedos, retorciéndolo ligeramente para endurecerlo, mientras su otra mano se deslizaba haciendo círculos por sobre el sexo ya húmedo de Deshy, buscando su botón de placer, Yaten quería tomarla nuevamente, se sentía excitado y mas cuando la escucho gemir al momento en que acaricio ligeramente su clítoris, su miembro reacciono y se posó nuevamente entre las piernas de la chica, sin dejar de rozar su dulce botón de placer, y cuando su miembro endurecido se posicionó en la entrada del sexo de Deshy, ella lo miró divertida mientras le soltaba despectivamente.
- Sin duda alguna, soy lo mejor que has tenido en tu vida… ¿Verdad Yaten Kou?.. He cumplido todas y cada una de tus fantasías reprimidas… Definitivamente, soy tu sueño hecho realidad.
Yaten se separó sobresaltado de ella y se sentó sobre el sofá mirándola con los ojos muy abiertos y tragando saliva forzadamente, algo que para Deshy no paso desapercibido y sonrió con burla e ironía. Yaten por su parte se sintió acorralado y sin más tomó su ropa, vistiéndose de inmediato, sintiéndose cada vez más nervioso ante las palabras de Deshy que resonaban con fuerza en su mente… "Soy tu sueño hecho realidad"
-¡P…por supuesto que no!.- Dijo tratando de aparentar una serenidad y un autocontrol que realmente no sentía, él sabia que esa mujer lograba no sólo enardecerlo de placer, sino que también era capaz de llevar a límites extremos su mal genio, lo había comprobado muy bien esa noche, y peor aún, lo hacía sentirse extremadamente nervioso y vulnerable ante ella.
Así que para evitar ser descubierto, se levantó apresuradamente y una vez vestido sacó de la bolsa de su pantalón la llave de las esposas tirándola sobre el sofá.- Ahora puedes hacer lo que quieras… eres buena, pero no mi tipo.- Dijo tratando de aparentar una indiferencia que no era para nada creíble y menos para Deshy quien en el último momento parecía estar examinando cada uno de sus movimientos, de sus palabras.
-No era precisamente eso lo que parecía Yatencito.- Se burló Deshy mientras le daba la espalda para inclinarse sobre el sillón y tomar la llave, dejando a la vista del chico, sus torneadas piernas y su apetecible trasero a propósito, ofreciéndole a su amante, aquella imagen que sabía lo incitaría a tomarla de nuevo.- A decir verdad eres demasiado pequeño en tamaño… no sabes moverte… tanto así que tuve que pensar en Aoshi para que yo pudiera exci…
Yaten que había tenido sus ojos clavados en el trasero de Deshy, la hizo callar parándose tras ella, tomándola por las caderas y frotando su palpitante erección bajo el estorboso pantalón, el cual ahora se arrepentía de haberse puesto, contra el delicioso y sensual trasero de ella, queriendo volver a tomarla.
-¡Sabes que te gusto, y que lo que hice te encendió mas de lo que tú misma quisieras, acéptalo!.- Le susurró en el lóbulo de la oreja, lamiéndoselo mientras sus manos la rodeaban hasta atrapar sus senos y sus dedos buscaban ansiosos sus pezones hasta atraparlos, sin dejar de frotar su miembro endurecido contra el apetecible trasero de Deshy.
Deshy sintió que con aquel roce, Yaten de nuevo la encendía, su sexo volvía a humedecerse y sus pezones se endurecieron al instante, pero estaba decidida a que por hoy y con él había sido suficiente; ahora se complacería humillándolo y con un movimiento apropiado de sus conocimientos en artes marciales lo separó de su cuerpo propinándole una poderosa patada, lanzándolo fuertemente contra la puerta, haciendo que un estruendoso sonido resonara dentro del cuarto.
Yaten sintió por un momento que su mente se aturdía al sentir el golpe de su cuerpo contra la puerta, pero parecía como si la risa burlona de Deshy lo hubiera hecho volver a la realidad y cuando abrió los ojos ella ya estaba ataviada con su falda negra y un sostén.
-¡Que te has…dijo Yaten con furia mientras se masajeaba el hombro adolorido por el golpe.
-Lárgate de aquí imbécil.- Gritó ella clavando sus ojos color marrón en el.- ¡Por favor que alguien me ayude!. Grito con desesperación la hermosa guitarrista.
A Yaten le extrañó que ella pidiera ayuda y se levantó desconcertado y camino hacia ella confundido, pero antes de poder siquiera acercarse, escuchó como la puerta del camerino se abría de golpe y sintió como alguien lo agarraba fuertemente del hombro, haciéndolo girar, fue entonces que se encontró con la mirada furiosa y lacerante de Aoshi, pero antes de poder reaccionar este le propinó un fuerte puñetazo en medio de los ojos haciéndolo caer aturdido al piso y con la nariz ensangrentada.
-¡Que te has creído infeliz, con mi chica nadie se mete!.- Sintió a Aoshi sobre el golpeándolo en el rostro.
Yaten sin más, respondió a los golpes, no se iba a dejar humillar por quien él llamaba el cantante "desarrapado" de Dragón Cross y de un momento a otro era él quien se encontraba encima de su rival propinando golpes, rodando ambos en el piso hasta que los medios de seguridad del evento entraron dentro de la habitación separándolos con dificultad, Aoshi y Yaten se miraban como dos fieras en celo en una lucha sangrienta por apoderarse de la hembra.
-¡Maldito enano maricon!.- Gritó Aoshi escupiéndole en el rostro al altivo Yaten.- ¡No te vuelvas a meter con mi chica!
-Por qué mejor no le preguntas a ella cuanto lo gozó?.- Dijo despectivamente, mientras miraba con burla a Aoshi, al ver la furia en los ojos del metalero.
Deshy, quien miraba divertida todo el espectáculo, tuvo que reprimir una carcajada y haciendo gala de sus natas dotes artísticas, fingió indignación ante las palabras del cantante de pop y mostrando un rostro lleno de miedo e indignación y al borde de las lagrimas ante los hombres de seguridad dijo que Yaten fue quien había entrado a su camerino a la fuerza, que habían estado discutiendo y que en algún momento él la había agredido físicamente y que Aoshi había tenido que intervenir para socorrerla ante sus gritos de auxilio.
Así, con esa versión falsa de los hechos, de la cual Yaten y la misma Deshy sabían que no era del todo cierta, los hombres de seguridad soltaron a Aoshi, llevándose a Yaten a la fuerza muy seguramente ante a las autoridades.
Una vez que los hombres de seguridad se hubieran ido, no sin antes disculparse con la chica por haber permitido que esto pasara debido a la falta de seguridad, dejaron solos a Deshy y Aoshi dentro del camerino, al verse solos, Deshy soltó una carcajada llena de burla al imaginarse al engreído de Yaten en los separos.
-¿De qué te ríes?.- Preguntó Aoshi molesto, mientras tomaba las esposas que estaban sobre el sillón.- ¿Deshy, Quieres explicarme qué significa esto?.- dijo con furia mientras le mostraba las esposas.
-Vamos Aoshi… ¿acaso no es obvio?.- Respondió ella mirándose a sí misma con cinismo. Las marcas en su cuerpo hablaban por si solas y su rostro además de burla reflejaba con mas notoriedad otro sentimiento dentro de ella: placer.- Digamos que hice que la vida del enano valiera la pena.- Dijo con una enigmática sonrisa diabólica.
Aoshi se acercó a Deshy en dos zancadas y la tomo posesivamente de la cintura levantándola en vilo para sentarla encima del tocador, haciendo que cepillos e instrumentos de belleza cayeran al piso resonando con fuerza.
Ciertamente Deshy no era su novia, pero él la sentía suya, la sentía su chica, odiaba imaginarla en brazos de otro hombre, rabiaba de saber que no era el único que podía darle placer, que ella no lo amaba con el corazón como él la amaba a ella… ¿Pero que podía reclamar?... Las tantas veces que él le había manifestado querer algo serio con ella no había obtenido los resultados que deseaba, pues ella siempre le había dejado claro que no podía ser fiel, que amaba su libertad, más que cualquier cosa en el mundo.
-¿Me vas a someter Aoshi?.- Lo miró Deshy lamiéndose los labios en un claro gesto de excitación y sensualidad.- Bien, demuéstrame que eres una fiera mejor que ese enano imbécil, dijo con la voz cargada de deseo, encendiendo inmediatamente al chico a su lado, el cual abrió las piernas de la chica y se acomodó entre ellas, pegando su miembro ya endurecido al sexo tibio de ella.
Aoshi atrapó los labios de su compañera, amiga y amante en un beso fiero y posesivo, hundiendo su lengua dentro de la deliciosa boca de Deshy, queriéndole demostrar que él podía ser mucho más hombre, mucho más fiera, mucho más salvaje, mucho mas de todo lo que ella quisiera e imponiéndose sobre su cuerpo y su alma, pero apenas habían comenzado a tocarse cuando se escuchó el ruido de toquidos en la puerta con fuerza, quisieron ignorarlo ya que ambos estaban bastante excitados en ese momento, pero fue imposible y ella empujó a Aoshi dirigiéndose hacia la puerta para al abrir encontrarse con el manager de su banda Dragón Cross: Hiroki Maeda.
-¡Deshy vamos, tienes que ir a levantar tu denuncia y atender a la prensa, esto será benéfico para la venta del nuevo sencillo que saldrá en pocas semanas!.- dijo con una sonrisa en el rostro. Hiroki conocía a Deshy y sabia que ella aprovecharía esta situación al máximo, aunque cuando sintió la mirada de odio que Aoshi le propinaba, comenzó a sentirse nervioso, pues de inmediato notó que había interrumpido algo entre ellos.
Aoshi miraba con furia a Hiroki, pero antes de poder hacer algo Deshy con una sola mirada lo paró en seco.
-Creo que Hiroki tiene razón Aoshi.- Dijo ella con una sonrisa de burla en su rostro.- Después de todo este día ya tuve mi dotación… creo que puedo sobrevivir.- dijo cínicamente mientras se acercaba al chico y lo besaba en los labios rápidamente.
Deshy se puso la blusa y salió del camerino junto con Hiroki, dejando dentro del mismo a Aoshi que lleno de ira golpeó el espejo partiéndolo en pedazos.
Aoshi odiaba que Deshy con una sola mirada pudiera someterlo de esa manera, que hiciera de él lo que ella quisiera, y es que él sabia que sin importar que fuera, por esa mujer, el daría incluso su vida.
-¡Ese maldito enano imbécil, me las va a pagar, no permitiré que él vuelva a intentar siquiera acercarse a mi chica, porque Deshy es mía, sin importar lo que digan, ella es mía, siempre lo ha sido!.- se dijo a sí mismo con seguridad.
Algunas horas después…
Yaten se encontraba sentado dentro de los separos de la delegación donde había sido llevado por su comportamiento agresivo para con Deshy, la guitarrista de Dragón Cross y por arremeter contra Aoshi, el vocalista.
En su vida jamás había estado en un lugar tan putrefacto, pues dentro de la celda el olor era pestilente y se había tenido que conformar con sentarse en una especie de banca pegada a la pared llena de polvo, mirando hacia el techo lleno de telarañas.
-¡Qué asco!.- Exclamó para sí mismo pasándose la mano por el traje como si limpiara su pulcritud contrastando con la suciedad en aquel lugar.
Llenó de ira se levanto, pegando su rostro a la celda
-¡Quiero un maldito abogado, esto me las van a pagar, jamás se quedara así!.- dijo con furia.
Miró a uno de los guardias acercarse con garrote en mano, mirándolo con ojos lacerantes.
-Más vale que se calle señor Kou o su comportamiento puede hacer que lo dejemos mas días aquí, porque realmente lo merece, como fue tan imbécil como para maltratar a un chica tan hermosa, y más aun querer abusar de ella, será usted estúpido.- Dijo el policía.- Por cierto tiene una visita.- Sonrió con burla el hombre.
Yaten Kou esperaba que fuera el abogado que trabajaba para ellos o alguno de sus hermanos, pero entonces vio entrar a Minako Aino, su novia, ataviada en un vestido largo hasta los tobillos en color naranja con amarillo.
-¡Mi amor!.- Soltó la rubia un gritó, metiendo sus brazos por alrededor de las rejas para rodearlo en un abrazo.- ¡Mi caramelito!.- dijo con voz chillante.
-¡Ya Minako!.- La separó él de su lado.- Lo último que quiero escuchar son tus tonterías y tu voz infantil y estúpida… ¿Por qué mejor no me trajiste a un abogado?.- dijo con verdadera molestia en su voz.
-¿A un abogado?.- Dijo ella.- Pero yo vine a darte mi amor, mi apoyo, como se atreve esa maldita mujer desquiciada a hacerte esto…. ¿Verdad que no estuviste con ella?... Dime que no, los medios andan diciendo que la quisiste forzar.- pregunto con voz nasal y chillante.
Yaten ignoró cualquier comentario de la rubia, no negó ni confirmo que hubiera querido forzar a la hermosa guitarrista de Dragón Cross, no tenía humor para darle explicaciones a su novia, la voz nasal y chillona de la rubia le aturdía, no comprendía que había estado pensando cuando había decidido hacerle caso a su manager y volverse novio de ella, para aprovechar su fama, ahora se arrepentía de seguirle el juego, ya que Minako no era para nada la mujer que él esperaba, no lo llenaba en ningún sentido, ni siquiera en la cama.
-Porque no me respondes bomboncito, dime porque esa maldita mujer te hace esto… ¿acaso tuviste algo que ver con ella?- dijo al borde de las lagrimas e histeria.
-¡Maldita sea Minako, ya te dije que no!.- Le gritó una de las tantas veces que ella volvió a insistir.
El policía se acercó al escuchar la voz chillona de la joven y los gritos del cantante hacia la modelo rubia, pues ambos con su discusión estaban irrumpiendo el orden, además de que el tiempo estipulado de visita había terminado.
-Ustedes dos ya fue suficiente, no pueden hacer este tipo de escenitas en este lugar.- Dijo el guardia.- Además señorita, su tiempo de visita ha terminado.
-¡No aun no!.- Exclamó en una súplica la rubia.- Ni siquiera hemos tenido tiempo de conversar bien y…y.- decía la rubia con voz suplicante
-Ese no es mi problema, señorita, reglas son reglas y se respetan.- dijo en tono autoritario al ver las intenciones de la rubia de querer seducirlo para quedarse más tiempo, algo que realmente le molestó ya que desde que la vio le pareció una rubia frígida y sin chiste.
-Además afuera hay otra persona que espera por ver al señor Kou.- dijo con una sonrisa sarcástica el oficial.
Minako sin más que decir caminó hacia afuera siguiendo al policía y cuando ingresaron al área de oficinas, vio como se acercaba Deshy, la guitarrista de Dragón Cross, quien para su costumbre, iba ataviada en una falda negra de cuero, un corset negro en forma de corazón y con hebillas al frente, muy ceñido a su curvilíneo cuerpo, y maquillada como siempre con sombras negras contrastantes con sus labios pálidos, que ahora lucían ligeramente hinchados.
Ambas mujeres se miraron la una a la otra, la rubia con rabia contenida, la pelinegra con un dejo de burla y cinismo, al ver como la rubia modelo la miraba.
-¿Qué haces tú aquí?.- Rompió el silencio la rubia con su horrible voz nasal y chillona.
-¿Es acaso molestia lo que percibo en su voz señorita Aino?.- Preguntó Deshy con una sonrisa burlona.- No entiendo que es lo que tanto le molesta, si el hecho de que su novio este aquí encerrado por tratar de forzarme, o el hecho de que mi sola presencia lo encienda de esta manera.- dijo mirándola con burla a la vez que le mostraba los moretones que Yaten había dejado en su cuerpo.
Minako posó sus ojos en el cuello y el inicio de los senos de Deshy, mirando en la piel blanca las marcas entre rojizas y moradas, símbolos de una noche de buen sexo, donde se notaba que la pasión se había desbordado, ya que la hermosa guitarrista de Dragón Cross no parecía molesta, al contrario era como si lo disfrutara.
La modelo rubia quería pensar, suplicaba para sus adentros mas bien, que no hubiera sido Yaten, quien le hubiera hecho eso a esa mujer, no quería pensar que ella tuviera razón en lo que le había dicho, que Yaten se encendía con sólo mirarla, a ella, una mujer que ella creía no estaba ni a su nivel o a su altura, que consideraba poca cosa sin clase y que no era más que una mujer vulgar capaz de usar las peores artimañas para sonsacar a su Yatencito, así que sin más le soltó un grito, insultándola y exigiéndole que dejara a su novio en paz.
-¡Te exijo que en este preciso momento quites la denuncia en contra de mi Yatencito o soy capaz de.- dijo muy molesta y llena de rabia contra la guitarrista, quien sólo la miraba divertida al ver la clase que mostraba la modelo e Naokos, ella sabía que los paparazzi, se deleitarían con esas escenas y ella aprovecharía cada momento.
-¡Señorita por favor, debe controlarse!.- Exclamó molesto el policía, y más al oír y ver como esa mujer de voz chillante, insultaba a su diva.
-¿De que hablas Aino?... ¿Acaso eso es una amenaza?- Dijo Deshy en tono burlón
-Haber dime, ya que al parecer amas demasiado al cantante ese, que serias capaz de hacerme para vengarte.- dijo con cinismo en su voz, mientras levantaba una ceja en clara señal de burla.
Minako miró como Deshy se burlaba de ella, y comenzó a insultarla, mientras Deshy seguía con una sonrisa burlona en su rostro al ver como lograba sacar de sus casillas a la rubia tonta.
-Vaya Aino… ¿Que acaso no sabes cómo guardar la compostura?. No quiero pensar que diría Naoko si te viera actuando así, digo no te estás comportando a la altura de una modelo de tan prestigiosa empresa.- Dijo Deshy en tono serio pero con una sonrisa y una mirada que no dejaba lugar a duda de que se estaba burlando de la modelo.
Minako llena de rabia ante la mirada y la sonrisa llenas de burla de aquella mujer, se le dejó ir encima queriendo golpearla o ya mínimo agarrarla del cabello y enseñarle quien era ella, y lo que estaba dispuesta a hacer por el amor de su Yaten, pero antes de siquiera poder acercarse lo suficiente a Deshy, el policía que venía acompañando a la modelo, piso a posta, el largo vestido chillante que la modelo portaba, haciéndola caer al piso mientras los periodistas a la entrada de la delegación se aglomeraban tomando fotos y notas de la humillación pública que la misma Minako se hacia así misma.
-Cómo puede pasarme esto a mi?.- Dijo rabiosa Minako en el piso mientras él policía culpable le regalaba una sonrisa cómplice a la hermosa guitarrista.
Deshy que había notado todo, le sonrió y le guiño un ojo al apuesto policía, el cual se ofreció a llevarla hasta donde se encontraba Yaten.
Deshy miro por última vez a Minako y soltando una risa burlona pasó de largo, entrando dentro del área de las celdas, siendo custodiada por el apuesto policía quien la cuidaba como perro rabioso para que nadie se atreviera a insultarla.
En el trayecto hasta la celda del cantante de pop, se escucharon varios piropos por parte de los demás detenidos los cuales Deshy ignoró hasta llegar a donde estaba Yaten Kou.
-Si necesita ayuda me llama señorita.- Dijo el policía antes de retirarse.
-¿Qué haces tú aquí maldita zorra?.- Se levantó molesto Yaten aferrándose a las rejas de la celda mientras la miraba con rabia, pero sin poder quitar de su cabeza la imagen de esa sensual chica, desnuda en sus brazos.
Deshy esbozó una sonrisa sarcástica al escuchar como Yaten la llamaba, si bien para muchas mujeres esa podría ser una de las mayores ofensas, a ella solo le causaba gracias ver como el chico intentaba parecer enojado, que no dudaba hace tan sólo un momento lo hubiera estado, pero que desde que la vio ahí parada afuera de su celda, su enojo había cambiado por otro sentimiento que hacia efecto sobre su cuerpo: deseo.
Deshy quien se había arreglado como toda una Femme Fatale, para ir a la delegación, y por supuesto sus botas de 20 centímetros de alto no podían faltar, estas aumentaba 20 centímetros más a su 1.72m de estatura, por lo cual miraba a Yaten, quien media solo 1.68, como quien mira a una pequeña hormiga, hacia abajo, y por supuesto con su característica sonrisa burlona, la cual no quitaba de sus sensuales y apetecibles labios.
-Levanta la cabeza cuando me hables enano, siempre que me hablen deben mirarme a los ojos, o no te atreves.- dijo ella burlándose, ya que sabía perfectamente que de esa manera tocaría el orgullo del chico y él en su afán de retarla voltearía a mirarla, pero para ello, tendría que recorrerla completa con la mirada, y vaya que Deshy le había tomado cierto placer al ver al arrogante Yaten Kuo, excitarse por ella con sólo mirarla, mientras ella sólo se burlaba de él, algo que para el altivo Yaten Kou, era una humillación mas por parte de la hermosa chica a la que no podía evitar imaginar nuevamente en sus brazos gimiendo de placer, mientras él la embestía salvajemente y reclamaba sus labios con fiereza, haciéndola suya una y otra vez.
Deshy noto como el miembro de Yaten se endurecía con sólo mirarla y sonrió con verdadera malicia, Yaten Kuo era tan transparente, que ella ya había notado que ese chico estaba loco por ella, aunque tampoco iba a negarse a sí misma que él supo cómo hacerla sentir un placer verdaderamente exquisito, la había llevado a límites que solo Aoshi había logrado, e internamente no pudo evitar imaginárselo embistiéndola nuevamente, como lo hizo sólo hacia unas horas antes.
Yaten notó su miembro endurecido y palpitante, así como el insaciable deseo que comenzaba nuevamente a sentir por hacer suya a esa mujer, pero por orgullo no dejaría que ella notara eso, aunque ocultar su miembro erecto a través del pantalón, si que le resultaría difícil.
-¡Deja de burlarte de mí y sácame de una vez maldita zorra, que bien que gozaste lo que te hacía, ahora no salgas con que te viole!.- dijo despectivamente pero sin poder ocultar el deseo en su voz.
-Mucho cuidado con el tonito en que me hablas gnomo imbécil.- Dijo Deshy mientras acercaba su rostro al del hico a través de la celda.- No se te olvide que soy yo la que controla esta situación, yo tengo todas las de ganar, todos, la policía, los medios de seguridad e incluso los reporteros, me apoyan a mí, eso como te deja Yatencito.- Soltó Deshy con burla, mientras lo miraba con verdadera malicia.-No crees que sería más fácil que te hincaras, me pidieras perdón y me suplicaras para que esto no proceda, no se tal vez decir… "Deshy por favor quita la denuncia por violación, nunca fue mi intención".- Repetía ella con burla ante el rostro de Yaten Kuo.
Yaten la miró con rabia contenida y sacó su mano a través de la celda, tomando a Deshy por un brazo con fuerza, pero ella ni se inmuto, sólo hizo uso de sus técnicas de pelea y de un movimiento se separó de su agarre a la vez que lo empujaba haciéndolo caer al piso para después esbozar una sonrisa burlona.
N/A: Chicas, espero les guste mucho el capitulo, gracias a todas por su apoyo.
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
