2. De vuelta a Forks

- Nessie-

Mientras el agua templada recorría mi cuerpo, no podía dejar de pensar en mi familia, tenía tanto miedo por ellos… sabían que si hacían lo que habían planeado se estarían metiendo ellos solos en la boca del lobo, pero el dolor y el odio era tan fuerte, que estaban dispuestos a asumir el riesgo, y yo me sentía tan culpable…

Llegamos anoche a Forks y el abuelo se sorprendió muchísimo de tenernos aquí. Mamá ni siquiera la había avisado, pensaba que sería mejor no avisar, cuanta menos gente supiera de mi viaje a Forks sería mejor, y el teléfono no era demasiado seguro.

Yo sabía que el abuelo no pondría pegas para que me quedara, al contrario, disfrutaría con la idea. No le dieron mucha información de lo que estaba pasando, pues esta vez además de tener en cuenta que el abuelo Charlie prefería no saberlo todo, ocultándole el motivo de mi "visita" lo estábamos protegiéndolo también a él, no de un peligro físico, sino más bien de algo psíquico, no queríamos causarle dolor y que se llenara de odio y ganas de venganza como el resto de mi familia. No sé exactamente que le dijeron, pero si sé que le pidieron que me tuviese siempre controlada y no me dejara salir sola.

Salí del baño, me senté sobre la cama que había sido de mi madre. Miré al reloj que había sobre la mesita, era más de medio día. Anoche llegué demasiado agotada, ni siquiera deshice las maletas, y por lo visto se me habían pegado mucho las sábanas esta mañana. Mis ojos se posaron sobre mis maletas, tenía que vestirme y no quería ni pensar en que tipo de ropa habían metido mis fashion tías en ellas. Me decidí a abrirlas y no me llevé ninguna sorpresa, habían metido más de lo necesario, había hasta trajes de fiesta, que seguramente no llegaría a lucir en Forks. Afortunadamente también había algo de ropa casual. Escogí unas mallas, una camisa ancha y larga con mangas hasta el codo que fruncí colocando un cinturón bajo mi pecho y unos botines planos. Seguramente no sería del gusto de tía Alice, pero estaba en Forks y no en un desfile de modas en Paris.

Me senté en el tocador para maquillarme un poco, solo un poco de rubor en las mejillas, una sombra clara en los párpados y un poco de brillo en los labios. Antes de salir del baño peiné y sequé mis rizos, recogiéndolos a un lado en una coleta bajita. Mientras me miraba en el espejo algo llamó mi atención, estaba tan cansada anoche y tan dormida cuando me levanté esta mañana que no había recaído en el objeto que colgaba de la cama. Sí, ese debía ser el atrapa sueños que mi… que Jacob le regaló a mamá en su 18 cumpleaños. Lo sé porque mamá siempre solía decirle que debería hacerme uno a mi, ya que desde pequeña tenía demasiadas pesadillas, la mayoría relacionadas con los Vulturi.

Jacob, no había querido pensar en él desde que supe que iba a venir a Forks. Ahora estaba tan cerca de él como no lo habíamos estado desde hacía 2 años. Pero no, no podía permitirme pensar en él, claro que no, ni siquiera debía verlo, hacía mucho que enterré mi amor donde debía, con el resto de cosas estúpidas e inservibles.

El timbre de casa de Charlie me sacó de mi ensimismamiento. Escuché como mi abuelo abría la puerta, y un torrente de risas y olor a humano, comida casera y… sí, ese olor era inconfundible, hacía años no lo olía pero nunca lo olvidaría, olor a licántropo, se apoderaron del lugar. A caso Jacob estaba en casa? Un fuerte dolor me oprimió el pecho, el corazón se aceleró tanto que parecía que se me iba a salir por la boca, y mis piernas comenzaron a flaquear. Pero tenía que bajar, tenía que ver si era él

. -Charlie-

Cuando escuché el timbre maldije en silencio a mi descuidada cabecita. Tendría que haber llamado a Sue para cancelar el almuerzo que teníamos planeado para hoy en casa. Con la llegada de mi Nessie, no era una buena idea. No iba a ocultarla de ellos, pero sé que Leah y Sue no estarían nada cómodas con su presencia.

Me dirigí hacia la puerta y abrí a mis invitados, pues ya era demasiado tarde para cancelar nuestros planes. Abrí la puerta y un exquisito olor a comida casera entró en casa. Cerré un momento los ojos para saborear el rico olor y luego los abrí inmediatamente para encontrarme con la linda sonrisa y los expresivos ojos de mi querida Sue.

- Qué? No podemos pasar cariño? Dijo Sue extrañada ya que me había quedado petrificado en la puerta.

- Claro que sí, pasar, sois bienvenidos.

- Hola padrastro!!! Gritó Seth bromeando como siempre mientras me daba una palmadita en la espalda.

Leah se limitó a sonreírme sin mucho entusiasmo, aunque en los últimos meses había prosperado mi relación con ella.

- Hola Charlie!! Dijo un efusivo Jacob, perdona a mi padre, pero el viejo Billy no estaba hoy de ánimos, no ha querido venir.

Iba a preguntarle al joven Jake que tenía mi buen amigo, pero algo en la expresión de los chicos quileutes llamó mi atención, algo que… si, estaban olfateando.

- Qué es ese olor? Quién está en casa? Preguntó Leah con cara de pocos amigos.

- Veréis, con todo este jaleo se me olvidó avisaros, debería haber cancelado esto, pero ya es tarde…

- Qué pasa Charlie? Preguntó impaciente Sue.

- Anoche llegó mi nieta, Nessie.

- Qué? Ness está aquí? Dijo un sorprendido Jake.

- Oh, genial!!!-Dijo Seth- tengo muchas ganas de ver a esa niña, vamos Charlie, dile que baje, me muero por darle un abrazo.

Leah dedicó una no muy agradable mirada a Seth

- Vino a pasar el fin de semana, no? Preguntó Sue.

- No, dije, viene para quedarse por un tiempo.

- Cuánto tiempo? Preguntó una molesta Sue

- El tiempo que ella o sus padres deseen, recuerda que es mi nieta Sue y es bienvenida en esta casa, dije algo molesto. En ese momento pude sentir la mirada fulminante de Sue sobre mi.

- Sus padres? Qué tiene que ver Bells y Ed en que Ness esté aquí? Preguntó Jacob, quien había permanecido bastante callado, nervioso, incluso no parecía alegrarse con su llegada, cosa que jamás me habría imaginado de él, desde que Nessie nació él parecía adorarla.

- Pues… creo que esto es como un castigo. Ellos han decidido mandarla aquí un tiempo, supongo que hizo algo malo, puesto que no puede salir de casa sola y siempre tengo que estar al pendiente de ella.

- Seguro que atacó a alguien -dijo Leah al tiempo que Sue asentía-

- Leah!!! Gritamos Seth, Jacob y yo al mismo tiempo, sin percatarnos de que en ese momento Nessie estaba bajando por las escaleras y había escuchado lo que Leah había dicho.

Todos los ojos se posaron con sorpresa en ella, con la misma sorpresa que yo la miré anoche cuando llegó. Esperaba ver a una niña grande, y no a una pequeña mujercita. De pronto me percaté en algo, mi nieta miraba fijamente a Jacob, como si solo él estuviera en la sala, y su mirada me hizo poner nervioso. Por qué Nessie miraba así al mejor amigo de su madre?