Cuando terminamos de ver las retransmisiones de la cosecha, Effie comienza a quejarse del comportamiento de Haymitch, de lo que ven en el capitolio, de cómo se quedo su peluca cuando quiso abrazarla.. yo me rio.
-estaba borracho- la contesto- se emborracha todos los años
-todos los días- me corrige Katniss con una sonrisa que casi hace que olvide de que estábamos hablando.
Entonces Effie nos reprocha nuestras risas porque, al fin y al cabo el es nuestro mentor y le vamos a necesitar durante los juegos. Está hablando de cómo el puede significar la diferencia entre la vida y la muerte para nosotros cuando oímos como se abre la puerta, y vemos aparecer a Haymitch, tambaleándose y preguntando por la cena, pero no nos da tiempo a contestar porque, justo después de su pregunta vomita encima de la alfombra y se cae al suelo semi-inconsciente encima del desastre que acaba de armar.
-Seguid riéndoos!- Effie se va del vagón evitando pisar el vómito de Haymitch, mientras Katniss y yo nos quedamos unos segundos mirando como el susodicho intenta levantarse, sin éxito, resbalando una y otra vez. Al verle me doy cuenta de que Effie tiene razón, cuando estemos en la arena, Haymitch será el único capaz de ayudarnos, y no podrá hacerlo si sigue así. Miro a Katniss y sin decir una palabra nos levantamos y cogemos a Haymitch por los brazos para ayudarle a incorporarse, esta tan borracho que no se da cuenta de que el pestazo que hay en la habitación, lo causa el.
-Vamos a llevarte a tu cuarto para limpiarte un poco- digo, mas para Katniss que para el, porque dudo que se haya enterado de lo que acabo de decir.
Llevar a Haymitch no es fácil, la mayor parte del tiempo tropieza con sus propios pies y somos nosotros dos quien aguantamos todo su peso. Al llegar a su cuarto vamos directamente al baño, esta demasiado sucio de vomito como para echarle encima de la cama, así que abrimos la mampara de la ducha y le metemos dentro, pero ni siquiera se entera.
Al mirar a Katniss me doy cuenta de que esta incomoda, así que le ofrezco encargarme yo de bañar a nuestro mentor , y casi puedo ver como suspira de alivio, incluso se ofrece a enviar a alguien del capitolio para que me ayude pero le digo que no. No me hace falta, además, Haymitch ya ha hecho demasiado el ridículo, puedo encargarme yo, sin ayuda de nadie, y mucho menos de la gente del capitolio, prefiero no tenerles cerca.
Cuando Katniss sale del baño, hago un plan de acción en mi cabeza, bañar a Haymitch no va a ser fácil. Lo primero que hago es desnudarle, le quito el pantalón, la camisa, los calcetines… le dejo los calzoncillos, creo que cuando este más sobrio me lo agradecerá. Cuando le tengo como quiero le siento en el suelo de la ducha y empiezo a regular la ducha para que el agua salga fría, es lo único que puede espabilarle un poco. Tras unos minutos comienza a reaccionar, así que corto el agua fría y le ayudo a llegar hasta la cama
-Espero que esto cambie a partir de mañana, eres nuestro mentor… actúa como tal. - no se si me ha oído, pero lo cierto es que necesitaba decirlo. Salgo de allí y me voy directo a mi habitación, me quito la ropa y me tiro sobre la cama. Me gustaría poder dormir, pero es imposible, hay demasiadas cosas en mi cabeza, mi familia, mis amigos, Katniss y los juegos, sobre todo , no puedo dejar de pensar en los juegos, en como será la arena este año, un año fue un desierto, otro unas ruinas romanas, la arena puede ser cualquier cosa que se les ocurra. Pienso en como serán realmente el resto de tributos, en si seré capaz de matar a alguien mientras este allí, y en si podré proteger a Katniss…
Con este pensamiento me quedo dormido. Esa es la primera noche en la que tengo una pesadilla, y cuando me despierto estoy bañado en sudor, y aun puedo oír los gritos de Katniss pidiéndome ayuda. Me quedo sentado en la cama, intentando quitarme esas imágenes de la cabeza, respirando hondo y recordando que eso no ha pasado, que aun estamos en el tren que nos llevara al capitolio, que Katniss esta sana y salva en su habitación, y negándome a recordar que dejara de estarlo en unos días. Que ninguno de los dos estará a salvo cuando entremos en la arena a luchar a muerte contra otros 22 tributos.
No se cuanto tiempo llevo despierto cuando oigo a Effie llamar a la puerta, al parecer es un gran día.. aunque a mi no me lo parece. Me levanto y cojo un pantalón y un jersey del armario, sin fijarme demasiado y una vez vestido, recorro de nuevo el camino al vagón comedor. Me sorprende ver que, cuando yo llego Haymitch ya esta allí, y lo que es aun mas sorprendente, parece sobrio
-Buenos días- me recibe con una sonrisa, al tiempo que le da un bocado a un pan con mermelada.
-Buenos días- me siento a la mesa y veo todo lo que hay ahí, la mayoría de las cosas nunca las había visto, así que, de momento, me limito a lo que conozco, el pan. Hay muchas clases de panes encima de la mesa así que simplemente cojo un panecillo de cada y lo pongo en mi plato, dejando de lado la fruta, los huevos, el jamón y las patatas fritas que tengo delante. La cena de ayer me lleno demasiado y no quiero cometer el mismo error.
-pruébalo con esto- Haymitch me acerca una taza de un liquido marrón, bastante espeso. Yo hago lo que me dice, meto un panecillo y me lo llevo a la boca. La sensación es inmediata, esta delicioso, dulce, calentito. Miro a Haymitch, preguntándole para que me diga qué es.- es chocolate caliente- sonríe- disfrútalo.
Estoy cogiendo un segundo panecillo del plato cuando entra Effie y se sienta con nosotros a la mesa.
-Katniss vendrá enseguida- dice, con una sonrisa- parece que no está de muy buen humor, pero seguro que un poco de pan recién hecho le anima.
Y sin esperarlo, ese comentario me lleva a años atrás, tantos, que parece una eternidad. Yo tenía 11 años cuando nos dijeron que el padre de Katniss había fallecido. Desgraciadamente en el distrito 12 las explosiones en las minas son algo mas o menos común, pero no como aquella, no tan grandes.
Cada día en el colegio, buscaba a Katniss con la mirada y veía como había cambiado. A menudo la encontraba comprando en el quemador, y recuerdo preguntarme donde estaría su madre o qué estaría haciendo. Pasaban los meses y Katniss estaba cada vez mas delgada, mas demacrada, y a mi…. Me mataba verla de esa forma y no poder hacer nada para ayudarla. Pero ni siquiera había hablado con ella una sola vez, ¿que podía hacer yo?
Hasta aquella tarde. Estaba con mis padres en la panadería, trabajando, en aquella época en la que aun no tenia demasiada fuerza, me dedicaba principalmente a meter y sacar los panes del horno. Era bastante tedioso, pero en una tarde tan fría y lluviosa como aquella se agradecía estar cerca del calor del horno.
De repente, oí a mi madre gritar en la puerta de atrás, estaba diciendo algo sobre llamar a los agentes de la paz, aquello pico mi curiosidad así que me asomé a ver que pasaba. Y entonces la vi, era Katniss, colocando con cuidado la tapa de vuelta en nuestro cubo de basura. Aquello me dejó desolado, estaba calada hasta los huesos y temblaba como una hoja. Me miro durante unos instantes y luego volvo a bajar la mirada, avergonzada. Con la cabeza baja la vi alejarse por la parte de atrás y apoyarse de espaldas a un manzano que hay cerca de la pocilga. Se quedo ahí, mojándose, pareciera que se hubiera rendido.
Entré de nuevo en la panadería con un nudo en el corazón, Katniss estaba enferma, podía verse claramente que estaba muy débil y si se quedaba ahí, podría… no quería ni siquiera pensarlo. Yo sabia que en el distrito 12 la gente a menudo moría de hambre, pero el solo pensar que ella fuera una de esas personas… No, tenia que hacer algo para ayudarla ¿pero qué? D
urante unos segundos me pregunte que podía hacer, hasta que oí el estrepito de las llamas del horno, y entonces, lo tuve claro. Metí en el horno dos nuevos panes, de los mas grandes, los que llevaban pasas y nueces, y deje que ardieran mas de la cuenta, lo suficiente como para que la corteza ennegreciera y no pudiéramos venderlos en la panadería.
-¡Peeta! ¡Niño estúpido!- oí los gritos de mi madre acercándose y saque el pan del horno rápidamente, fingiendo que había sido un simple accidente, sabia que eso no le importaría a mi madre y que tendría consecuencias, pero estaba dispuesto a aceptarlas. Y tenia razón, cuando vio el estado del pan, cogió l plancha de madera con la que se meten y se sacan los panes del horno y me golpeo con ella en la cara. El dolor fue insoportable, pero aguante sin decir una palabra pues sabia que si le decía algo, sería peor.
Cogí los dos panes y, sin necesidad e una palabra, salí a la calle. -
¡dáselo al cerdo crío estúpido! ¿Por qué no? ¡Ninguna persona decente va a comprarme el pan quemado!.
Comencé a arrancar las partes quemadas a uno de los panes y a tirárselo al cerdo hasta que por fin mi madre volvió a entrar en la tienda, posiblemente a atender algún cliente. Después de comprobar que se había ido cogí los panes y los lancé en dirección a Katniss, ella me miro intrigada, y yo, al mirarla me avergoncé de lo que acababa de hacer, debí habérselos dado en la mano… pero ya era demasiado tarde para eso, así que baje la mirada y entre de nuevo en la tienda antes de que alguien me descubriera.
Al día siguiente, en el colegio pude ver a Katniss sonreír de nuevo y pensé que los golpes de mi madre habían merecido la pena
-¿quieres que os deje a ti y al pan solos?- Haymitch interrumpe mis pensamientos a carcajada limpia - A lo mejor queréis algo de intimidad - yo me pongo rojo como un tomate y bajo la cabeza, avergonzado. -
¡Haymitch!- le grita Effie - ¡Compórtate!
Effie se levanta a la par que la puerta del vagón se abre para dar paso a Katniss, y la primera le acerca un vaso de café. Aunque cuando Katniss se sienta lo vuelve a soltar sobre la mesa y se queda mirando la taza que tiene al lado
-Lo llaman chocolate caliente- le digo, suponiendo que al igual que yo, nunca había visto algo así en su vida- está bueno. Puedo ver como Katniss prueba el chocolate y ya no hace caso a nada mas hasta que se lo termina, para luego empezar a comer un poco de todo lo que hay sobre la mesa. Yo sigo mojando trozos de pan en el chocolate aun después de que Katniss termine su desayuno, y Haymitch siga echándose lo que parece alcohol en su zumo, sin darse cuenta de que Katniss ha empezado a mirarle y no precisamente con cara de buenos amigos.
No se lo que puede estar pasándose por su cabeza al mirar así a nuestro mentor, pero casi me lo puedo imaginar, Haymitch es nuestra única oportunidad de salir vivos de la arena, es él quien tiene que lidiar con los patrocinadores para conseguirnos ayuda y eso es muy difícil cuando ni siquiera es capaz de mantenerse en pie.
Y entonces Katniss interrumpe mis pensamientos -
Entonces, ¿se supone que nos vas a aconsejar? -le pregunta, de forma muy seria.
-¿Quieres un consejo? Sigue viva -responde Haymitch, y se echa a reír. Pero a mi su respuesta no me hace ninguna gracia, se toma demasiado a la ligera el lugar en el que nos encontramos, el futuro que nos espera a Katniss y a mi cuando entremos en la arena. Es nuestra vida la que esta en peligro, y él, se lo toma a broma.
-Muy gracioso -le contesto, dándole un golpe en la mano y haciendo que tire al suelo el vaso que tiene en la mano, que se rompe al caer. -Pero no para nosotros.
Estoy tan cabreado que no me espero el puñetazo que me da Haymitch en la mandíbula y me hace caer al suelo, me ha dolido, pero casi es mas el dolor del orgullo. Me levanto del suelo a tiempo de ver como Katniss impide que Haymitch llene otro vaso clavando un cuchillo en la mesa entre la mano de nuestro mentor y la botella. Veo como su cara se prepara para un golpe, y yo me preparo también, no estoy dispuesto a dejar que golpee a Katniss. Pero el golpe nunca llega, al contrario, Haymitch se echa sobre su silla, con cara complacida.
-Bueno, ¿qué tenemos aquí? ¿De verdad me han tocado un par de luchadores este año?
Termino de levantarme del suelo y voy a coger un poco de hielo de la mesa para ponérmelo en la mandíbula, pero Haymitch me detiene.
-No -me dice-. Deja que salga el moratón. La audiencia pensará que te has peleado con otro tributo antes incluso de llegar al estadio.
-Va contra las reglas.- le digo, contrariado
-Sólo si te pillan. Ese moratón dirá que has luchado y no te han cogido; mucho mejor. -Después se vuelve hacia Katniss y la mira de arriba abajo-. ¿Puedes hacer algo con ese cuchillo, aparte de clavarlo en la mesa?
Katniss se lo piensa durante unos segundos mientras mira el cuchillo que ha clavado en la mesa, supongo que pensar que hacer o decir en ese momento. Para mi no es ningún secreto que Katniss sale del distrito 12 a cazar, pero traspasar la valla que delimita el distrito es un delito castigado con la muerte, por lo que hay que ser muy cuidadosos con ese tema, yo simplemente espero a ver que hace. Y no defrauda, Katniss coge el cuchillo por la hoja, sacándolo de la mesa y lo lanza hasta la pared de enfrente, clavándolo entre dos de los maderos. Ha sido impresionante, y también para Haymitch.
-Venid aquí los dos - nos pide, señalando con la cabeza al centro de la habitación. Sin decir nada los dos hacemos lo que nos pide. Una vez donde nos quería empieza a dar vueltas a nuestro alrededor, nos mira de arriba abajo, examinándonos, los músculos, las piernas, las caras, tocándonos por todo el cuerpo. -. Bueno, no está todo perdido. Parecéis en forma y, cuando os cojan los estilistas, seréis bastante atractivos.
De eso no hay duda, no hablo de mi, que nunca he pensado ser demasiado atractivo pero Katniss es otra historia, no se puede poner en duda su belleza, y eso siempre ayuda en los juegos del hambre, pues al parecer, en el Capitolio, la belleza es muy importante, incluso si estas compitiendo por tu vida.
- Vale, haré un trato con vosotros: si no interferís con mi bebida, prometo estar lo suficientemente sobrio para ayudaros, siempre que hagáis todo lo que os diga.
Dudo de lo que nos esta ofreciendo, pero miro a Katniss que parece complacida con el trato, necesitamos a Haymitch y esto… es lo que hay.
-Vale -le respondo, encogiéndome de hombros.
-Pues ayúdanos. - Replica Katniss.- Cuando lleguemos al estadio, ¿cuál es la mejor estrategia en la Cornucopia para alguien...?
-Cada cosa a su tiempo. - Haymitch la interrumpe, y señala a las ventanas. - Dentro de unos minutos llegaremos a la estación y estaréis en manos de los estilistas. No os va a gustar lo que os hagan, pero, sea lo que sea, no os resistáis.
-Pero... -Katniss empieza a replicarle, pero nuestro mentor la interrumpe de nuevo
-No hay peros que valgan, no os resistáis -dice Haymitch. Y tras estas palabras coge la botella de licor que aun está encima de la mesa y sale del vagón.
Las ventanas del vagón se oscurecen, parece como si se hubiera hecho de noche, me acerco un paso mas a una de las ventanas y veo que debemos estar pasando por alguna especie de túnel. Claro, el paso al capitolio esta cerrado por montañas, el tunes es la única forma de llegar, lo dimos en clase de historia, en la parte en la que nos explicaban porque los distritos lo tuvieron tan difícil en la revolución. Era o el túnel o escalar la montaña, y en cualquier caso, eran un blanco fácil.
Pasa bastante tiempo hasta que el túnel termina y la luz vuelve a iluminar el tren. En ese momento Katniss y yo nos acercamos corriendo hacia las ventanas para ver la ciudad que tenemos ante nosotros. El Capitolio.
Y es increíble, es mejor de lo que pudiera haber pensado, todo esta lleno de rascacielos tan altos como jamás los habría imaginado, de los colores del arcoíris rebotando en miles de superficies de cristal y creando mil colores y reflejos distintos.
El tren empieza a frenar y comienzo a fijarme en cosas mas pequeñas, en las calles, en los coches, y en la gente. Los rumores que corrían en el distrito sobre la gente del capitolio no eran para nada infundados, cerca de algunas de las personas que veo, Effie podría parecer discreta, y casi normal. Todo el mundo lleva ropa de colores muy brillantes y peinados extravagantes, algunos incluso llevan tatuajes en la cara de varios colores . Según va avanzando el tren la gente va reconociéndolo, y empiezan a animarse y a saludarnos, Katniss se aleja de la ventana, pero yo no, me quedo donde estoy y les saludo con la mano. C
omienzo a reírme, la gente de esta ciudad es ridícula… pero quien sabe, podrían ser patrocinadores en los juegos, no conviene ser un tributo antipático. Así que sigo saludando hasta que volvemos a entrar en un túnel. Es entonces cuando me doy cuenta de que Katniss me esta mirando, sorprendida, y preguntándome que es lo que estoy haciendo
-¿Quién sabe? Puede que uno de ellos sea rico- le contesto, encogiéndome de hombros y volviendo a sentarme a su lado. Nunca me ha caído bien la gente del capitolio, nunca he entendido como celebran con tanto entusiasmo la muerte de 23 chicos jóvenes a manos de otros de su misma edad, no entiendo como pueden disfrutar ver como se matan los unos a los otros, pero ahora no es momento de dejar salir mis emociones hacia esta gente, es hora de jugar, por mi y sobre todo, por Katniss.
