Los personales de Naruto no me pertenecen.
.
3. Sólo porque alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser.
A veces crees que nada malo sucederá, que todo será de color rosa y mariposas en el estómago, ¿verdad? Qué te apoyarán pero pasarás con indiferencia sobre ellos, que él te mirará o...o te querrá de otra forma. Lástima que la realidad cae duramente sobre tí en ese momento en que lo vez sonreírte con amabilidad y un cariño fraternal. Tu corazón se quiebra y sientes un gusto amargo pasar por la garganta al tragar.
El sabor agrio se estanca en tu estómago y haces una mueca de asco, pasas por delante de él y lo contemplas durante un escaso segundo. Su cabello desordenado, sus orbes oscuros afilados que miraban con rudeza y esa sonrisa que se calcaba en sus labios tal como tinta en papel. ¿Tanto significaba para tí, ese hombre? Había algunos detalles, dentro del letargo en el que estuviste metida en tu mundo observándolo fijamente, que pasaste por alto en él la primera vez que lo miraste. Contemplaste con brillo los pequeños hoyuelos que se formaban a los costados de su boca al sonreír; las cejas que casi unían sus puntas al fruncir el ceño y como revoloteaba las pestañas al cerrar y abrir los ojos.
Sentiste la opresión en tu pecho y la estúpida sensación de idiotez que te arrulló, giraste la mirada y cruzada de brazos miraste a la pared blancuzca cremosa de la sala de estar de tu casa. Cuesta mucho disimular con el corazón latiendo a mil por hora, ¿verdad, Hanabi?
Nadie piensa en que una de las herederas, las mas pequeña, piense en esas cosas, de ese modo.
Por supuesto que no, nadie , nunca, nunca se imaginaría que vos, estarías enamorada de esa persona. Había dos motivos que destacaban, por un lado, solo tienes dieciseis años, y él, Kiba Inuzuka, veintiuno, cualquiera diría que eres la típica adoloescente enamorada si no te conociera, pero tu misma te conoces tanto como para saber -y no sonar egocéntrica-, que no era un enamoramiento casual, por que eres, Hanabi Hyûga, demasiado madura para tu edad; y, finalmente era un punto que también se asociaba con el anterior con una diferencia, Kiba era notablemente mayor que tú, y te veía como una hermanita. Esto se debe a la cantidad de años que llevaban conociéndose y...que él era uno de los mejores amigos de tu hermana.
—Hanabi-nii.— Tragás el nudo que tenías en tu garganta y tu mente se rehúsa a girarse, pero tu cuerpo es comandado por otro órgano al cual no puedes manejar nunca. Los ojos se te achican considerablemente al escuchar ese sobrenombre, torces una sonrisa en tus labios casi sarcástica al recordar la primera vez que él hizo uso de ese sobrenombre.
—¿Qué?— Ah, ese tono frío y duro que escondía la fragilidad de tu cuerpo, te transmitió a ti misma una amargura profunda.
—Adiós.— Sonríe otra vez y los hoyuelos vuelven a aparecer en la culmine de sus labios, se acerca al sofá y soba su mano en tu cabeza, acariciando fraternalmente tu cabello. Deja se sonreír unos segundos para mirarte fijamente, siente algo turbulento en ti pero le resta importancia, remueves incómoda tu cuello, él quita su mano y te dedica una última sonrisa antes de salir por la puerta.
Ah, lástima que Hinata no hubiera estado ese dia, te dices,y tal vez, Kiba se hubiera quedado un tiempo mas para aprender a mirarte de otra forma, una forma que sea un paso mas allá del fraternalismo.
N/A: Aw, que tiempos de subir acá [?] No sé, ¿ustedes que opinan? Quiero re subirlo en mi otra cuenta...So...ayudenme a decidir [?] Por otra parte, fue cortito, si...pero fue un flash que tuve, el otro capítulo que tenia para esta historia lo odié, literalmente, entonces volví a escribirlo. Loco, gracias por los reviews, los alerts y los favs (le sale lo argentino de adentro).
Well, ciao!
