Capitulo 3.

Durante el viaje hacía el bosque, Lucy estuvo recibiendo un resumen del por qué Ruby estaba también en el coche. Al parecer, discutió con la abuela, renunció en el café y se mudó temporalmente con ellas y Lucy no puede evitar sentir pena por Mary Margaret, ahora la maestra tenía a tres mujeres (incluyendo a Emma) y a una niña invadiendo su casa.

Tal vez debería buscar un departamento.

—¿Por qué ella puede trabajar para ti y yo no? — Se queja Lucy en un segundo mientras las tres recorrían el bosque (Syvone fue dejada con la abuela)

—Porque ella no lleva mi sangre. — Fue la simple respuesta de Emma.

Lucy hace un puchero con los labios, pero por dentro estaba contenta por sus palabras. Mi sangre… no importa qué, ellas siempre serán hermanas. Decide reflejar su felicidad con un abrazo de oso alrededor de su cuello, riéndose bajito por las quejas de la rubia.

Detienen todo su juego de "amor estilo Swan" al oír a Ruby que se detuvieran. Ven como la fanática de rojo miraba por todas partes con una cara compleja, era la cara de alguien que estaba saliendo de un sueño tan vivido que había perdido la noción de fantasía y realidad. La llaman y ella seguía sin responder.

—Puedo oírlo. — Dijo al fin, volviendo a caminar, pero esta vez más segura.

—¿Oírlo? — Dijeron las hermanas confundidas, pero igualmente la siguieron.

—A David… está por aquí.

—¿Y puedes oírlo? — Repite Emma sin creerlo.

—Claro, ¿Tú no?

Lucy piensa en el libro de Henry y el cuento que estuvo leyendo antes de ser interrumpida por Regina. Red Ridding Hood es el Lobo feroz. Ruby se parece a la Red Ridding del cuento. Ruby sería el Lobo malo y estaba usando sus sentidos caninos para encontrar a David.

—Sorprendente. — Dijo con los ojos brillosos.

Emma no tuvo tiempo de preguntarle a que se refería ya que habían encontrado a David tal como Ruby había asegura. Estaba en el suelo de espaldas, demasiado recto e inconsciente, con una herida en la frente. De inmediato le revisan los pulsos vitales, estando aliviadas de que estuviese fuera de peligro y Lucy llama a Urgencias.

—Definitivamente debes escuchar más a tu hijo Emma. — Dijo luego de colgar.

Emma se hubiese quejado de su comentario, pero David estaba comenzando a abrir los ojos, sufriendo de dolor por cualquier movimiento que hacía. También parecía confundido. Se tuvo que apartar el pequeño rastro de sangre que le tapaba la vista y al fin ve a las tres.

—¿Emma?

—David, ¿Estás bien?

—Yo… ¿Ruby? — Percatándose de la ex mesera. — ¿Qué paso?

—¿No te acuerdas de nada? — Pregunta la sheriff mientras trataba de ayudarlo a sentarse un poco.

—Yo… estaba en la estación contigo y… ¿Tú me trajiste aquí?

Las tres mujeres estaban en estado de shock.

—¿Estás diciendo que no te acuerdas de nada desde anoche? — Pregunta Lucy sin podérselo creer todavía.


Horas más tarde, David estaba estable y en el hospital con Emma y Lucy. Whale estaba dando el análisis diagnostico del olvidado príncipe y comenta que esta fuera de peligro y recomendar que el hombre vaya a terapia con Hopper por sus lapsus de tiempo. Luego, el doctor ofrece toda su atención en Lucy, queriendo conocerla y que podía contar con él como un amigo-guía de la ciudad. Emma estaba frunciendo el ceño todo lo que daba, pero no hizo nada porque su hermana sabe cuidarse.

—Muchas gracias por sus amables palabras, pero ya tengo a mi hermana, Emma. — Su voz era melosa, pero había un claro peligro ahí que hace a Whale carraspear para ocultar su temor y actúa como si nada hubiese pasado.

Por una razón, Whale la comparó en ese momento con el Señor Gold. Igual de intimidantes.

—Gracias Emma y Lucy por encontrarme. — Dijo David aliviado y preocupado al mismo tiempo por su estado de salud. — ¿Cómo sabían dónde encontrarme?

—Mary Margaret te vio en el bosque, lucías como un zombi. — Le responde Lucy con una sonrisa mientras Emma suspiraba por oír aquel término.

Una idea se le vino a la sheriff.

—¿Qué puede hacer una persona que anda sonámbulo?

—Es muy arriesgado. — Confiesa el doctor. — Pueden llegar hasta a conducir.

—Estás… — David descubre lo que estaba pensando la mujer. — ¿Estás insinuando que pude haber hecho la llamada mientras dormía? ¿Qué pude haberla matado sin saberlo?

—No estoy insinuando que la hayas matado David, sólo estoy tratando de ayudarte con ese problema porque puede que si la hayas llamado y eso puede explicar porque sale en el registro y tú no lo recuerdas.

—Tranquilo David. — Lucy se le acerca y le acaricia el hombro en forma de apoyo. — Emma va a atrapar al chico malo. Ella nunca falla y no lo hará ahora.

El taconeo despierta todos los sentidos de Lucy. La alcaldesa con complejo de reina se aproxima con toda su gloria. Y como había sospechado, no le regala ninguna mirada agradable. Por suerte tenía a Emma de su lado.

—¿Qué hace usted aquí? — Pregunta Emma igual de agradable que Regina.

—La señora Mills sigue siendo la responsable del señor Nolan en caso de emergencia. — Responde el doctor Whale, confundiendo a sus oyentes.

—Creí que Kathryn lo es.

—Pero bueno, ella está desaparecida, así que yo me hago cargo. — Le dijo Regina tratando de ser amable y confortable con él.

—Bueno, gracias y disculpe por causarle molestias. — Dijo tratando de amortiguar la tensión entre las dos madres de Henry.

—Y señorita Swan. — La alcaldesa dirige su conocida mirada llena de veneno hacía la rubia. — Le voy a pedir que no le siga interrogando si no le ha dado sus derechos.

—No se los he dado porque esto no es una interrogación, sino una conversación.

—Sí, claro, conversando… mi amiga Kathryn sigue desaparecida, señorita Swan y en vez de estar acosando a personas, debería encontrarla.

—Eso es lo que estoy haciendo, Regina.

—¿Acusando a un hombre sin siquiera mencionarle sus derechos?

—Si ese es el problema, entonces es bueno que yo no sea poli. — Dijo Lucy tras pensar en su hipótesis y con una sonrisa. Sinceramente, queriendo acabar con esta disputa. — Puedo conversar con él si quiero.

— Señorita Swan 2, agradecería que dejase de meterse en asuntos que no le conciernen.

—Claro, porque con usted ya tenemos suficientes entrometidos.

Emma tuvo que esconder su risa en un ataque de tos, David había quedado perplejo y Whale creyó por un segundo que iba a salir humo morado de la alcaldesa, aunque no sabía por qué, así que lo deja en el olvido, pero sigue asustado de que pase algo.

—Además, no me estoy metiendo alcaldesa, sólo hago una… observación.

—Señorita Swan d-…

Por favor. — Lucy vuelve a interrumpirla, frustrada dijo lo primero que se le paso a la cabeza para callarla. — No me sermoneé y deje que Emma haga su trabajo.

De nuevo esos ojos saltones de sorpresa y enojo. Su boca se movía, queriendo protestar desde luego, pero la cerraba y abría cada dos segundos. Al final, resentida, acepta la petición de Lucy sin gustarle para nada y se marcha ante la sorpresa de Emma y Whale. ¿Regina aceptando órdenes?

—¿Cómo lo hiciste para domarla? — Susurra la rubia.

Lucy piensa que en estos ya dos momentos en que Regina le obedece como un robot, ella lo había pedido con un por favor. Pero, ¿Por qué?

—Quizás los modales funcionan después de todo.


Fairy Tale Land


Era sorprendente que unas palabras con su amiga, le diera a Belle la fuerza que necesitaba para ir a la reunión del consejo y mantener el foco.

Claro que James y Thomas todavía no aparecían, así que su mente estaba divagando mientras se frotaba la barriga despacio y discreto. Estuvo tan enfocada en lo que Rumpelstiltskin diría que nunca pensó en lo que ella quería. Su madre no había estado con ella por mucho tiempo, había muerto unas semanas luego de su coronación a princesa a los nueve años, pero recordaba que su madre fue una mujer amable y gentil, siempre pensando en el pueblo cuando aconsejaba al Rey Maurice en las reuniones del consejo y le había inyectado amor a los libros, mostrándole en las páginas un sinfín de mundos que la estaban esperando en cada esquina. Esperaba ser tan buena madre como ella. Belle quería a su bebé, lo amaba ya, no importa lo que Rumpelstiltskin diga, quería criar a su hijo. Solo esperaba que no hubiera un rechazo por parte de sus otros amigos, no podía soportarlo.

Puede sentir la mirada de Red a su lado, de seguro captando la preocupación en su cara, pero Belle decide actuar como si no lo notase y en realidad estuviese pensando en otras cosas menos agobiantes como si en verdad los unicornios se comunican con las personas telepáticamente.

Finalmente los príncipes llegan y Belle da gracias de que su amiga y los demás presten atención a ellos y no a la madre soltera que espera un "hijo de la maldad". Es lo más probable que Blue Fairy piense en eso cuando lo sepa y lo dirá abiertamente. No tenía nada en contra de ella, pero el hada a veces decía cosas que no le simpatizaba.

Lo curioso es que no venían bien presentables, lucían como si viniesen llegando de un pleito peligroso.

—¿Pero qué les ha pasado? — Exclama Red sorprendida.

—Thomas, ¿Estás herido? — Cinderella se había levantado al ver a su recién marido en tal estado y se acerca preocupada.

—Estoy bien, Ceni. — Thomas le regala una sonrisa amable para tranquilizarla, junto a un toque cálido en la mejilla.

—Esas criaturas se han aparecido de nuevo. — Se queja Charming luego de sentarse al lado de Snow.

—¿Criaturas? — Pregunta Cinderella.

—Las mismas que nos atacaron en nuestro viaje a su boda, Su Majestad. — Le explica Red.

—De esas bestias es porque les pedimos tener esta junta. — Dijo Snow tras asegurarse que Charming no tenga daño alguno.

—Blue Fairy, ¿Sabes que criaturas son esas?

—Son Abraxas, criaturas malignas creadas de pura magia negra. —La preocupación en su cara hablaba de que posiblemente estén cerca del fin. —No deberían estar aquí, se supone que fueron encarceladas en otro mundo.

—¿Quién pudo liberar a esas bestias?—Charming exige una respuesta con todo el porte de un príncipe.

—El Oscuro es la única criatura capaz de liberarlos… —Confiesa el hada sin saber que la mención del hombre ocasiona que Belle se afirme en su silla y que Snow White la vea. —, porque él mismo los encarcelo hace ya mucho tiempo… sinceramente, sus majestades, no creó que él haya sido.

—¿Cómo puedes estar segura de ello?—Pregunta Cinderella molesta por la mención del hombre más temible.—Es un monstruo sin corazón que es capaz de matar por lo que quiere… no importa si desea un capricho.

Sus palabras habían sido rencorosas ante los oídos de Belle y recuerda la noche anterior, el verlos bailar a ambos y lo que sea que Rumpelstiltskin le haya dicho, había dejado a la rubia llena de terror y enojo. Estaba claro que hizo un trato desesperado sin pensar en las consecuencias y ahora debía pagar. Quería corregir a Cinderella por sus palabras rudas, pero la mirada de advertencia de Snow y Charming la detienen, se supone que su corta estadía en el Dark Castle como mucama del Oscuro es un secreto para su seguridad.

Y ahora va a necesitar más que nunca aquella seguridad.

—No niego que Rumpelstiltskin no le importaría si evoca un Apocalipsis con tal de obtener lo que quiere, las criaturas oscuras son sus súbditos y le es fácil traerlas… pero no fue él.

—¿Estás segura Blue Fairy? —Dijo Red en tono serio y preocupante. Si no fue él, ¿Habría entonces alguien igual de fuerte asechándolos?

—Sí… verán, luego de derrotar a la Reina, el Cetro de las Serpientes Negras había desaparecido.

—Oh no. —Susurra Belle alarmada, llamando las miradas de todos. Ella conocía aquel cetro y ahora todo tenía una explicación: alguien la ha robado y ha traído a las Abraxas.

—Así es, querida. —Le dijo el hada tras comprender lo que pasaba por su cabeza.

—Pero Blue Fairy, se supone que nadie puede conseguir los Tesoros de la Muerte, el Oscuro se aseguró de ello.

—Excepto él. —Le recuerda con una voz seria y lúgubre, como cuando uno se pone misterioso para revelar un cuento de terror.

Belle abre su boca y sus ojos del asombro y el miedo sobre el futuro. Ambas eran las únicas de aquella junta que comprendían aquella conclusión y quién era el hombre misterioso. Todos las miraban, esperando impacientes a que hablasen, pero ellas aun estaban tratando de asimilar la realidad.

—Jafar sigue vivo. —Dijo Belle al fin.


Storybrooke


Emma había salido de la habitación del hospital, dejando a David y Whale a solas porque como había sospechado, Lucy le pisaba los talones, preocupada como siempre. Es lo que más le gustaba de estar junto a su hermana, que no tenía que hablarle de sus emociones (que no le gustaba para nada) para que Lucy se quede junto a ella y le dé la compañía que necesitaba.

—Emma, ¿A quién vas a llamar?—Pregunta al verla sacar el móvil.

—A Ruby.

—¿Por qué?

—Ella puede ayudarme a encontrar algo que ayude a David y encontremos a Kathryn.

—Por supuesto, ella es el lobo feroz.

Emma frunce el ceño por su comentario.

—Creí que Henry había dicho que era Red Ridding Hood.

—Y lo es… es sólo que en el libro, Red Ridding es licántropo.

—Deberías dejar de leer ese libro.

—¿Por qué? Es interesante.

Emma iba a reprocharle sobre la realidad y un mundo de fantasía, pero en ese momento Ruby había respondido y estaba dando la introducción de la estación. —Calma Ruby, soy yo… escucha, la última vez que David estuvo sonámbulo, terminó en el puente de los Trolls, ¿Conoces el lugar? Es una corazonada, pero necesita que cojas mi coche y vayas a comprobar si estuvo ahí. —Lucy escuchaba en silencio, así que podía oír sin problemas la inseguridad de Ruby, asegurando que va a meter la pata. —Antes estuviste genial, no sé cómo lo has hecho, pero eres única Ruby… ¡No hay tiempo para discutir!—Se queja al oírla seguir titubear. —Pronto se hará de noche y a David le darán el alta. Tenemos que saber si hay algo ahí que nos guía con Kathryn.

Está bien. — Dice Ruby al otro lado. — Te llamo de vuelta cuando llegue.

—¿En qué puedo ayudarte, Emma? — Pregunta Lucy una vez que Emma había colgado.

—Lo mejor es que busques a Syvone y regreses a casa.

—Pero Emma, quiero ayudarte. Si Ruby encuentra algo, estarás hasta muy tarde.

—Pero tú decidiste ser madre y pronto será la hora de la cena, ¿No deberías darle de comer a mi sobrina?

Lucy sonríe apenada. — Cierto. Entonces te veo al rato…

—Ten cuidado, hay un loco suelto por ahí.

—Pues será bastante loco como para meterse con una persona que le puede romper los dientes.

—Buen punto.

Con un beso fraternal en la sien derecha y moviendo su mano en despedida, se marcha del hospital con destino a Granny's, donde había dejado a Syvone a cargo de la abuela y total libertad de pedir lo que quisiera y luego ella lo pagaría.

Mientras se acercaba, buscaba a través de las ventanas un rastro de su hija o sus cosas, pero no pillo nada, ni siquiera cuando había entrado. La preocupación la corrompe mientras busca por todos lados que termina chocado con alguien por accidente.

—Lo siento.

—Está bien. —Tenía el cabello castaño y corto, barba, un poco de bigote y unos ojos azules claro que brillaban de diversión. Vestía jeans negros, una pollera azul y encima una chaqueta motociclista de cuero. Podía apostar que él es el dueño de la moto que había visto afuera.

—En verdad lo siento. Soy Lucy, la nueva. —Se presenta ofreciendo su mano.

—August W. Booth, otro nuevo que viaja. —Estrecha su sin dejar de sonreír.

—¿W?—Alzando una ceja.

—W es por Wayne.

—Que original.

—Me esfuerzo por eso. Si me disculpas, voy a dar una vuelta. —Se sube el cierre de la chaqueta. — Gusto en conocerte Lucy.

—Lo mismo digo August. — Lo contempla irse.

¿De dónde le era familiar?

—Abuela, ¿Dónde está Syvone?

—Oh querida. — La abuela mueve su lápiz un poco nerviosa luego de captar la presencia de Lucy. — Estaba aburrida y me pregunto si podía ir a la Biblioteca. Isabelle justo estaba aquí y se fueron juntas.

—¿La bibliotecaria? — Sacude la cabeza en negación por haberse acordado de las palabras de Henry. — Gracias abuela.

Saliendo de la tienda, respira aliviada de que nada malo le haya pasado a su hija. Camina apresurada a la biblioteca, tratando de distraer un poco su cabeza porque con cada paso, las palabras de Henry se hacían más fuertes.

—Conque… mis padres son la Belle y la Bestia.

—¡Oh! Y la Bestia es además Rumpelstiltskin.

—¿El duendecillo que transforma la paja en oro e hizo un trato con la hija de un molinero?

—Ese mismo. Vaya Lucy, eres más avispada que Emma.

—Claro, yo soy la inteligente. — Se felicita llevando el pelo tras el hombro con un movimiento de la mano. — Así que mi padre es la Bestia… y Rumpelstiltskin. ¿Algo más que deba saber?

—Tus padres son en este mundo el matrimonio Gold.

Lucy traga duro, ha estado evitando a Biblioteca a pesar de amar los libros por las palabras de un crio de diez años. Incluso ha mantenido distancias de la tienda del dueño del pueblo. Si Nick estuviese ahora mismo con ella, se estaría burlando por su cobardía. Refunfuña molesta mientras se lo imaginaba de brazos cruzados y la sonrisa socarrona de superioridad que le fastidiaba y excitaba al mismo tiempo. Como lo echaba de menos.

Abre las puertas del establecimiento llamando a Syvone y se termina encontrando frente a frente con quién Henry dice ser su padre: el señor Gold.

El hombre si tenía un fetiche por los trajes costosos y de piezas completas, pero le daban un aire atractivo y elegancia, así que podía conservarlos el tiempo que quisiera. Este era negro con finas líneas blancas apenas perceptibles, una camisa color vino y una corbata de seda del mismo color. Zapatos bien lustrados y su caña lucía también impecable.

—Señor Gold. — Saluda cordialmente con una sonrisa.

—Señorita Swan. — El hombre le devuelve el saludo igual de cordial.

—Podría decir que es una sorpresa verlo por aquí, pero como está casado con la dueña…

—Soy un hombre muy afortunado. ¿Viene por Syvone? — La ve asentir. — Se encuentra con Belle en búsqueda de un libro sobre María Antonieta. La pequeña lo quiso.

—Bueno, estuvimos viendo la película anoche y… ¿Belle? Creí que se llamaba Isabelle.

—Belle es como yo la llamo, mi diminutivo personal de Isabelle.

—Oh, claro… — Y se oyen pasos pequeños acercándose.

—¡Mamá!—Con un libro en la mano derecha, Syvone corre feliz al reconocer a Lucy y la abraza por la cintura.—La señora Isabelle tiene libros fantásticos y me ha hecho mi credencial de la biblioteca. —Se lo muestra con la mano libre.

—Se supone que deberías avisarme cuando vas a otro lado. —Le regaña con el ceño fruncido y cruzándose de brazos, la postura de la familia Swan.

—Lo siento, pero es la biblioteca. —Se justifica como si estuviese ante un debate internacional.

Lucy le responde revolviendo su pelo con una sonrisa que dejaba en claro que lo hablarían luego. Estaba escuchando unos tacones diferentes a los que dejaba Regina, estos eran más suaves y amables, llamando su atención. Ve que se acercaba la famosa bibliotecaria con un par de libros a la mano e iluminando el lugar con su sonrisa de oreja a oreja. Así que el señor Gold se ha casado con alguien veinte años menor que él, piensa al verlos compartir saliva en un beso dulce, y sin prejuicios, después de todo, el padre de Syvone es un sexy hombre de cuarenta también. Ella entendía lo que bibliotecaria veía en Gold.

—Señorita Swan, déjeme presentarle a la mujer de mi vida y la bibliotecaria de la ciudad: Isabelle Gold.

—Si estás siendo cariñoso es porque hiciste algo malo. —Dijo Isabelle frunciendo el ceño.

—Te prometo que no he cazado a nadie el día de hoy. —Dijo Gold tratando de ser lo más inocente posible y pensando al mismo tiempo en la pobre Kathryn que tenía oculta en alguna parte.

Solo bastaron dos segundos para Lucy ver amor sincero entre ellos. Había escuchado rumores de ciudadanos en Granny's luego de haber conocido al hombre: había violado a su esposa cuando era adolescente con su padre bajo amenaza y al ser mayor de edad la obligó a casarse con él. Ella podía afirmar ahora que la gente es idiota por no ver más allá de los ojos.

Era bonita, sus ojos eran azules y tan intensos que Lucy podía creer que tenía la capacidad de ver a través del alma como los propios. Ella le transmitía mucha seguridad y fuerza que la hacía sentir un poco mosqueada. Tenía un precioso cabello color chocolate, cayendo en cascada hasta los codos y en ondas. Cada hebra lucia bien cuidada. Su piel era blanca como su crema humectante y sus uñas se las había pintado de azul oscuro. Vestía una blusa sin mangas, discreto escote en V y de color azul con lunares blancos, zapatos altos del mismo color, piernas desnudas de medias y una falda roja hasta la cintura. De accesorio, una pulsera de oro en la muñeca derecha.

—Debes ser la famosa hermana de Emma, ¿No es así?

—Guau, creo que soy más famosa aquí de lo que he hizo en mi viejo trabajo. — Medita pensando en sus años que se pagaba la universidad y la vida trabajando como bailarina nocturna. — Es un placer. — De nuevo estaba ofreciendo su mano.

—El gusto es mío. — Sin titubear, Isabelle toma la mano de Lucy y se la estrecha firme.


Fairy Tale Land


Belle podría asegurar que recordaría la cara que ponía Charming en estos momentos por el resto de su vida. Aunque le preocupaba que en cualquier momento se desmayase.

Estaban ellos y Snow en la privacidad de la habitación de Lady Belle. Mañana tendrían que viajar temprano de vuelta al castillo, pero tenían que hablar de algo muy importante y en privado antes de volver.

—¡¿Estás embarazada del Oscuro?!

—Se llama Rumpelstiltskin. — Le corrige.

—¡El nombre es lo de menos! — Ambas mujeres cierran los ojos por su grito, pensando también que definitivamente el príncipe iba a tener un infarto.

—Por favor Charming. —Snow suavemente lo toma de un brazo para captar su atención. — En estos momentos, Belle nos necesita.

El príncipe se da cuenta que su esposa tenía razón y suspira hondo. Se sienta en el borde de la cama y reacciona ante la sonrisa nerviosa de Belle dándole un leve apretón de manos para darle ánimos. La Lady le responde el gesto con un abrazo lleno de miedo y necesidad, como un niño pequeño que acaba de sufrir una pesadilla y necesitaba a sus padres para sentirse seguro de nuevo. Él le frota la espalda para darle consuelo tras haberla oído soltar unos gimoteos mientras le susurraba unas palabras en un tono tan bajo que ni siquiera Snow podía escuchar.

Finalmente el apoyo estaba funcionando ya que Belle se había calmado de nuevo, tenía sus ojos todavía rojos, pero las lágrimas e hipos habían cesado y podía volver a hablar sin atorarse con su llanto.

—Gracias. —Con la manga de su vestido, se quita el rastro de sus lágrimas en las mejillas.

—¿Le has dicho ya?

—Sí… y él no cree que es su hijo. —Con tan sólo recordarlo, sus ojos de nuevo le picaban, pero esta vez se contiene, no iba a solucionar las cosas llorando.

—Ese diablo puede ser el hombre más poderoso de este mundo, pero es un completo idiota bastardo. —Se queja el príncipe por ver lo que le había causado a su amiga.

—Quiero tener a este bebé, pero al mismo tiempo estoy asustada.

—¿Tienes una idea de lo que pasará si el mundo se entera que el Oscuro tiene un hijo?

—Vendrán Clérigos de todas partes y otros brujos también a matarnos o usarnos en contra de él… y todavía no mencionó lo que haría Regina.

—¡No puede ser! —Exclama Snow horrorizada. —No podemos permitir eso.

—Nuestro reino estaría bajo ataque constantemente.

—Si quieres que deje el castillo…

—Por supuesto que no, Belle. —El príncipe la toma de los hombros. —Nosotros estamos contigo.

—Vamos a encontrar la forma de solucionar esto juntos. — Le promete Snow con sus sonrisas seguras que uno podía creer que cualquier cosa es posible.

—No pensamos dejarte sola.

De nuevo en la picazón en los ojos, pero esta vez, es para llorar de felicidad.


Storybrooke


Este día definitivamente era una mierda para Emma Swan.

Cuando creía que al fin podría solucionar algo, las cosas salieron peor.

Agotada mentalmente, abre la puerta de su casa. No le gustaba la idea de estar ahí ahora si Mary Margaret no podía volver, pero necesitaba comer, descansar, cambiarse y hablar con su hermana antes de salvar a su amiga de esta manipulación.

Lo primero que ve al entrar es a Lucy sentada tranquila en la mesa a pesar de ser casi medianoche, leía el libro de Henry concentrada mientras tomaba café y tenía algunos bocadillos. Había decidido esperarla. Oye unos suspiros y capta que nuevamente Syvone se había adueñado del sofá para quedarse dormida y Lucy le había puesto dos mantas encima para protegerla del frío.

—Emma. —Lucy se da cuenta que había llegado y cierra el libro. Lanza un bostezo, no se había dado cuenta que estaba cansada hasta que deja de leer. —Al menos una llegó, Mary aun no llega y estoy preocupada… ¡Oh! Y he hecho la cena, espero que-…

—Lucy. — La interrumpe, señal de que diría algo importante. —Ruby encontró algo en el puente… una caja de madera.

—¿Y esa caja… tenía algo adentro?

—El corazón de Kathryn. —Lucy abre su boca y el shock hace que se le caiga la taza al suelo y se rompa en pedazos. Ninguna reacciona ante ello, ni siquiera Syvone gracias a tener el sueño pesado. —Acabamos de hacer una muestra de ADN y dio positivo. Kathryn está muerta.

—Oh dios. —Da gracias de haberse quedado sentada o de seguro se había caído por estarse imaginando la… operación quirúrgica. — David debe estarlo pasando fatal.

—Y es sólo la punta del iceberg… se encontraron huellas dactilares y resulta ser las de Mary Margaret.

—¿Qué? ¿La profesora con complejo de monja es la principal sospechosa de un homicidio?—Sufre un escalofrío que invade todo su cuerpo. —Esto me huele a rata.

—A mí también. —Cansada, Emma se deja caer en la silla frente a su hermana. —Está claro que alguien trata de culpar a Mary Margaret y voy a averiguar quién fue… pero no puedo sola.

—Pensé que tenías a Ruby.

—Ha vuelto a Granny's… parece que las cosas mejoraran entre ella y la señora Lucas.

—Eso me da gusto. —Dijo sinceramente y capta la mirada triste de Emma. —Hey, vas a salvarla. Encontraras al bastardo hijo de puta y le romperás los dientes… pero déjales algunos para que yo se los arranque también.

Emma suelta una risita baja y cansada. Lucy tenía razón después de todo, ella no iba a rendirse y salvaría a la profesora de primaria.

—Voy a necesitar tu ayuda, Lucy. —Dijo luego de un rato, llamando la atención de Lucy. Ella la veía frunciendo el ceño en señal de no entender. — ¿Quisieras trabajar conmigo en la estación?

Lucy se queda perpleja. ¿Asistente del sheriff? ¿Ser la segunda al mando? Es tan loco como que un ladrón se hiciera policía… aunque técnicamente eso había pasado, su hermana es una ex ladrona y ahora es parte de la ley. Ve como Emma desliza una placa dorada en la mesa y recuerda que esa había usado la rubia antes de la muerte del anterior sheriff.

—Pensé que no querías problemas con Regina.

—Este es mi asunto y mi trabajo, no el de ella.—Suspira hondo.—Lucy, esto es tan peligroso y arriesgado, y no puedo confiarle a nadie más que a ti la seguridad de Mary Margaret… te necesito hermana.

Lucy se conmueve por sus palabras, le gustaba que su hermana dependiera de ella, como ella dependía de Emma. Como en el orfanato, eran ellas dos y nadie más. Eran familia.

—Bueno… acepto el empleo. —Toma la placa con una sonrisa. — ¿Tengo que dejarte un currículo?


Madre e Hija al fin se conocieron