El capitulo 3 al fin lo terminé u.u en verdad este me ha sido un poco más difícil, pero igual lo he terminado
Espero que os guste.
Capitulo 3:
Ya tan solo faltaban 3 días para que regresaran Kairi y Naminé de sus vacaciones y algo rondaba por la cabeza de Roxas. No le gustaba la idea de que Kairi le robaría tiempo al castaño, y menos le gustaba la idea de tener una relación seria con Naminé; como amigos tal vez la soportaría pero no como pareja. Ese día no tenían ningún plan especial para hacer así que Roxas se pasó la mañana durmiendo hasta que algún liquido, lo más seguro agua, lo despertó.
-¡¿Pero qué demonios pasa?! –Dijo algo sobresaltado aún sin distinguir la realidad de lo que fue un sueño.
Tan solo escuchó una leve sonrisa, que sin saber de quien procedía, hizo que se ruborizara. –Vamos Roxas, ¿piensas dormir todo el día? –
Entonces fue cuando despertó del sueño y distinguió de quien era la sonrisa y quien lo había despertado con agua, Sora. Quería volver a dormir, solo en sus sueños podía ver lo que deseaba… Pero parecía que su amigo iba a hacer todo lo posible para despertarlo completamente.
-Sora… -No podía contener el sueño pero tampoco quería desperdiciar las horas que le quedaban junto a Sora, así que simplemente bostezo. Vio como su amigo parecía acercarse a él peligrosamente a lo que él se sonrojó provocando que Sora se acercara aun más quedando así a pocos centímetros de sus labios.- ¿Qué… que… que haces?
-Ahora te levantarás y nos vamos a bañar, ¿si o si?
-¿ba… bañar?
Roxas se apartó de Sora pero a poco de dio con la pared de piedra, no tenia escapatoria. El castaño agarró las piernas del rubio y poco a poco se fue acercando quedando en la misma posición en la que estaban anteriormente. Sora se divertía con la expresión que tenía Roxas en su rostro, estaba completamente ruborizado y se notaba nervioso. Sin saber el porqué, le envolvía el deseo de probar los labios del rubio. Se fue acercando hasta quedar a simples milímetros para poder disfrutar del sabor de esos labios que tanto llamaban su atención pero en ese momento el nombre de Kairi recorrió su mente y simplemente se dedicó a moverlos.
-A la playa. –Con mala gana se levantó y salió de la cueva para esperar a que saliera el chico listo para el baño.- ¿Cómo me pudo pasar eso?
Al poco rato Roxas salió ya listo pero aun medio dormido, bostezando y frotando sus ojos. No parecía recordar lo que había sucedido anteriormente, su mente era incapaz de recolectar tanta información en tan poco tiempo. Sora hizo como si no hubiera pasado nada ya que a pesar de desear que pasara, no pasó. Pasaron la mañana en la playa, jugando, bañándose o
charlando. A las horas Roxas quedó mirando hasta donde la vista alcanza el mar pero Sora ni se inmutó de tal hecho. Entonces todo lo que sucedió a primera hora de la mañana pasó por la cabeza, haciendo que este recordara todo lo ocurrido. Se ruborizó y miró a Sora que estaba intentando pescar con sus manos un pez, parecía aburrido pero aún así estaba encantador a los ojos del rubio. Pensó que lo que había pasado tan solo lo había provocado Sora para reírse de él, pero sin saber porque no se enfadó sino que se sonrojó aun más.
-¡Lo he conseguido! – Un pequeño grito procedente del castaño lo hizo regresar de pies a la tierra.
-¿El qué?-Preguntó acercándose a su amigo.
-¡Lo he pescado con mi manos!-Le mostraba un pez que brillaba.
-¿Te lo vas a comer?
-¿Qué? ¡no! Solo lo he hecho porque me aburría un poco.
Roxas no pudo contenerse a la risa y eso provocó un pequeño enfado en el castaño. Este salió del agua caminando hacia el otro lado de la playa donde se encontrarían Wakka y los demás. Roxas lo siguió y por alguna razón esa situación le gustó, creía ser burro porque en esas ocasiones lo lógico es que no gusten, pero a él le parecía divertida. Para sorpresa de Sora, no había nadie, solo se encontraba él y Roxas aunque él no se había percatado de que lo había seguido.
-Genial… ¿Dónde se mete esta gente?
-Tal vez se estén preparando para el baile. ¿No crees?
-¿Eh? ¿Por qué me sigues?
-Tal vez porque me has dejado solo y te has ido sin decir nada.
-No me gusta que se rían de mi.
Sin decir nada más cogió rumbo al hueco del árbol y como él se esperaba Roxas lo siguió. Él entró pero a Roxas algo le decía que no debía entrar, quedó fuera pensando si entrar o no hasta que borró todos sus pensamientos y se encaminó adentro. No se escuchaba nada, tan solo el repicar de unas gotas caer en las frías piedras, pero a Sora no se le escuchaba ni caminar, ni respirar, ni hacer nada en las piedras. Siguió hasta lo más profundo del lugar esperando encontrarlo pero no lo encontró pero de repente escuchó el mover de una cadena, el collar de Sora. No le dio tiempo a girarse que Sora se le abalanzó encima haciendo que cayeran los dos al suelo. El castaño dio un gemido de dolor aun siendo el que quedaba encima de los dos, pero Roxas ni se inmutó del gemido, tan solo se ruborizó a más no poder al sentir el miembro varonil de Sora en su detrás… tan solo lo separaban dos capas de ropa finas; eso le provocó demasiado y de su nariz brotaron unos pequeños hilos de sangre. Entonces Sora se sentó al lado de Roxas con una de sus manos en el codo.
-¡Yau! ¡Eso me dolió!- Decía sin sacarse la mano del codo.
-Eso te pasa por lanzarte encima de mí sin avisar. – Dijo sin levantarse del suelo y con las manos tapando su nariz.
-Me duele…-Parecia que le dolía de verdad.
Roxas se limpió la sangre y se incorporó mirando el codo de Sora. Cogió el brazo del castaño y miró el codo, tenía una pequeña rascada y de ella se podían ver unos puntos rojos, que cada vez se hacían más grandes. Sin pensarlo, empezó a dar pequeños lametones a la herida del castaño. Subió su mirada haciendo que chocara con la del castaño que lo observaba con algo de sorpresa, pudo comprobar que en las mejillas del castaño empezaba a asomarse un pequeño rubor y dejó de lamer la herida para dirigir sus labios a la oreja del castaño.
-¿Te ha gustado?- Dijo con voz provocadora.
Sora empujó al rubio haciendo que cayera tumbado al suelo, se puso encima de él y volvió a ocurrir lo mismo que antes… Kairi recorrió la mente de Sora. Pero esta vez lo deseaba de verdad y no el nombre de Kairi lo pudo detener así que fue bajando sus labios hasta que dieron contacto con los de Roxas, este tardó pero abrió sus labios para dar camino a la lengua de Sora hacia la suya para jugar con ellas. El rubio se quitó de encima a Sora tumbándolo a su lado mientras que al mismo tiempo se tumba encima de él. Cambió el movimiento de su lengua para posarla en el cuello. Al poco Sora tan solo soltó un pequeño gemido que hizo detenerse a Roxas, se apartó con la cabeza baja.
-lo… lo siento Sora.- Aun sin levantar cabeza.
Sora simplemente estaba mirando al poco techo que había en el lugar, sin decir nada. Sin saber que hacer ni que decir, el rubio salió corriendo.
Pasaron los 3 días y desde lo ocurrido no supieron nada de Roxas. Sora estaba muy preocupado, por culpa de sus hormonas Roxas había desaparecido. Sora, Riku y Selphie se encontraban en la estación esperando a la llegada de Kairi. El castaño solo hacia que recordar aquel momento con Roxas cuando un sonido precedente de fuera de la estación lo despertó de sus pensamientos, el tren ya llegaba. Antes de que el tren llegara notó como alguien se paraba a su lado, giró su vista y ahí estaba él, con su cara de no haber dormido en toda la noche, con el pelo más revuelto que nunca y con una respiración agitada, era como si hubiera venido corriendo. Lo miró por un instante hasta que el rubio sin mirarle le dijo:
-¿Se lo dirás?
-¿uh?
-Lo que pasó…- Al terminar la frase bajó la cabeza. Sora miraba como los mechones le tapaban el rostro.-Dime… ¿se lo dirás?
-Supongo que sería lo más correcto para ella.
-Si…
Se hizo el silencio hasta que vieron salir a Kairi y sus padres del tren. Roxas creía que Naminé vendría con ella, es decir, fuera de Kairi pero no aparecia cosa que le hizo sospechar por unos
momentos, ¿tan grande era su deseo de tener a su lado a Sora? Pero entonces vio como una chica rubia con una tierno sonrisa salía del tren cargando una maleta… ¿Naminé? Si… era ella, entonces sus deseos no fueron tan grandes… ¿verdad?
-¡Kairi!-Gritó Sora abrazándola.
Roxas deseaba ir allí a esa escena y separarlos de una buena vez y decirle a Kairi "¡Sora es mío!" pero no podía… Sora no era suyo sino de ella y eso hacía que la sangre le hirviera. Riku notó la cara de enfado y triste a la vez que ponía Roxas al ver la escena, y con un tan solo "hola Kairi, adiós Kairi" cogió rumbo a fuera la estación con cara pensativa. De nuevo Roxas veía una escena que aun hacia que ya no le hirviera la sangre, sino que ahora le estallaba la mente con deseos fuertes de separarlos pero entonces Naminé se acercó al rubio y este salió corriendo.
-¿Qué le ocurre Sora? – Dijo Kairi preocupada al ver el comportamiento del rubio.
-Esto…-Se rascó la cabeza y pensó en decirle lo que pasó entre él y Roxas aquel día… en aquel lugar.- Tengo que decirte algo… importante.
-Dime.-De su cara dejo la cara de sorpresa para recorrer un rostro de preocupación.
-Sería mejor hablarlo a solas.
Sora y Kairi se fueron a la palmera en la que siempre se reunían los tres amigos, ahora serian cinco.
-Esto… Kairi… creo que lo deberías saber. Hace unos días estábamos Roxas y yo solos y…
-¿lo hicieron?-Su voz sonó triste… casi ni sonó.
-¡No! Solo… solo fue un beso.-"¿Solo un beso? Tal vez alguno más y alguna caricia… lo siento Kairi…"-
-¿Sentiste algo?
-¿uh?-Dejó ir una pequeña mueca de sorpresa tras la pregunta de la chica.-"Si… lo sentí…"
Tras una pequeña conversa Kairi salió corriendo del lugar dejando a Sora solo, sin poder decirle nada. Sin saber que hacer se fue a su casa a pensar en lo ocurrido, ahora podría saber lo que de verdad sentía. Deberia apostar en la balanza, ¿había echo bien o se arrepentiría el resto de su vida de lo que hizo?
Pasaron dos días y ahora era Sora el que no daba señales de vida, cosa que a Riku le preocupaba. Ya sabía lo que había pasado entre Kairi y Sora y eso lo hacía preocupar más. Roxas y Kairi parecían muy amigos, tal vez demasiado. En esas Riku le pidió hablar a Roxas en privado.
-Oye Roxas… ¿Sabes lo que ha pasado entre Sora y Kairi?-Se cruzó de brazos esperando a la respuesta del rubio.
-¿Al fin lo han hecho?-Pregunto con algún tono de desprecio a lo que podía haber pasado.
-No, lo dejaron.
Esas fueron las palabras que deseaba escuchar Roxas, pero en vez de alegrarse se le partió el alma. No lo podía creer… Sora y Kairi… ¿lo habían dejado? Y lo peor de todo ¿Por qué nadie le había dicho nada? Corrió rumbo a la casa de Sora para ver cómo estaba él.
El castaño estaba en su habitación solo, sentado en su cama con la cabeza oculta entre sus piernas, escuchando como las olas del mar pegaban suavemente contra todo obstáculo que se interponía en su camino. Solo hacía que pensar y pensar en lo que había pasado, tal vez aún no había pasado tiempo suficiente para poder acabar de montar ese pequeño puzle que se montaba en su mente. Sabía perfectamente que ese pequeño puzle no era más que la imagen de la persona a la que su corazón elegía, pero debía tomarse su tiempo, cosa que le faltaba. De repente algo lo despertó de sus pensamientos, alguien entró a su habitación. Levantó la cabeza para comprobar que el que había ido a verlo era el causante de tal dolor de cabeza. Por un lado tenia la necesidad de echarlo de esa habitación como un perro cualquiera, pero por otro lado tenia la necesidad de tenerlo con él, de poder sentir un abrazo suyo. Sin decir nada el rubio se sentó a su lado y con un juego de brazos recostó al castaño en su pecho, el cual rompió a llorar.
-Sora, ¿es verdad que lo has dejado con Kairi? Por favor, dime que no.
-Si Roxas… lo hemos dejado.-Aun ni el mismo se creía esas palabras, pero eran la pura verdad.
-Pero ¿Por qué?-Se hizo el silencio durante un instante hasta que el rubio lo volvió a romper.-¿Es por… mi culpa?
El castaño negó con un leve movimiento de cabeza. Roxas ya no sabía que decir y tan solo se dedicó a acariciar el pelo del castaño, hasta que esté de durmió. Lo tumbó en la cama y lo tapó para que no cogiera frio, a la que se decidió a salir, notó como una mano lo agarraba del brazo. Este se giró. Era Sora, no estaba dormido.
-Quédate… quédate conmigo esta noche…
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Y aquí el final de este capitulo. Cada vez me salen algo más cortos, pero en verdad ahora ando algo atareada y casi no tengo tiempo para escribir. Puede que tarde un poco en subir el próximo capitulo. Pero les prometo que tarde lo que tarde será de los largos.
A partir de aquí, este ficc se lo dedico a las fans Yaoi de mi comunidad, a las que me quiero mucho
Aerith-Pink
