Capítulo 3. Sueños rotos.- por Lily de Wakabayashi.
Genzo se seguía desconcertando cada vez que veía a Lily aparecer por el campo de entrenamiento del Hamburgo. Aunque él siempre tenía sus propios problemas, ella siempre llamaba su atención, más que nada porque nada tenía que estar haciendo una chica en un lugar de hombres.
Por cierto que "casualmente", Genzo siempre encontraba vendas y algo de material de curación para que él pudiese curarse las heridas, o sino, el Dr. Stein siempre se enteraba del estado de salud de Genzo y lo iba a buscar para atenderlo. ¿Quién hacía todo eso? Genzo pensaba que Lily tenía mucho que ver... Nadie más en el campamento parecía tenerle algo de simpatía. Es más, Lily tampoco parecía dar muestras de simpatía hacia el portero, aunque su trato era mucho más suave que el de los demás. Genzo, sin poder resistir la curiosidad, le preguntó al asistente del entrenador, Fritz, acerca de la misteriosa niña.
- No es tan misteriosa como crees.- rió Fritz.- Tú quizás te sorprendas porque eres nuevo aquí, pero la señorita Lily tiene mucho tiempo visitando el campamento.
- ¿Y por qué?.- quiso saber Genzo.
- Pues porque es sobrina del Dr. Stein.- respondió Fritz.
- Pero... Ella no es alemana, ¿o sí? No tiene el tipo.- replicó Genzo.
- Bueno, en realidad no es su sobrina como tal.- corrigió Fritz.- O sea, el Dr. Stein es tío de alguien que... Bueno, en realidad no tienes por qué saber esto.
Genzo se dio cuenta de que Fritz no quiso revelar alguna secreta verdad sobre Lily. El portero se encogió de hombros, de todas maneras no le importaba mucho la vida de la chica. Y a Lily tampoco le interesaba mucho la vida del portero, si lo ayudaba era porque ella sabía lo que era ser extranjera en un país que tendía a ser muy discriminativo. Lily sufrió también el rechazo de sus compañeros por ser mexicana, una "mestiza", que además pretendía convertirse en la reina del hielo... Por Dios. Como sea, era ésta la razón por la cual Lily se apiadaba de Genzo cuando lo veía tan lastimado por los entrenamientos y le dejaba material para que se curara él mismo, ya que Lily ya lo había conocido lo suficiente como para saber que Genzo no aceptaría ayuda de ella.
Lily no lo pudo evitar y pensó en Elliot. A él nunca le había importado la discriminación y siempre había apoyado a Lily en eso.
- No te deprimas, Bombón.- decía Elliot.- Nosotros hemos de demostrarles que valemos como el que más en la pista de hielo.
Elliot. ¿Cuánto tiempo tardaría él en despertar? Lily movió la cabeza de un lado a otro para tratar de alejar los horribles pensamientos de su mente y se dedicó a observar el entrenamiento. Genzo seguía siendo apaleado y discriminado por sus compañeros pero él no daba muestras de estarse desanimando.
- Vaya que es tenaz.- comentó Lily a Fritz.
- Sí que lo es.- asintió él.- No se da por vencido aunque los demás jugadores lo traten como trapo viejo.
- Uhm.- musitó Lily.- De seguro que lo tratan mal por ser japonés.
- Eso tenlo por seguro.- asintió Fritz.- Lo raro es que, con el tío que tiene, podría deshacerse fácilmente de las burlas, pero creo que no le ha dicho a nadie su parentesco.
- ¿De qué hablas?.- quiso saber Lily.
- ¿Qué no te has enterado de que Genzo es el sobrino de Hatori Wakabayashi?.- cuestionó Fritz.
- ¿Hatori Wakabayashi?.- Lily dio un respingo.- ¿Hablas del más famoso neurocirujano a nivel mundial?
- El mismo.- asintió Fritz.- Viéndolo bien, no me sorprende que no sepas, ya que, como te dije, Genzo no suele comentárselo a nadie.
- ¿Y a ti quién te lo dijo?
- Tu tío.- respondió Fritz.
Lily, sin agregar nada más, se levantó súbitamente de su asiento y se fue a buscar a su tío. Ella lo encontró revisando los expedientes de los jugadores.
- ¡Tío!.- reclamó Lily, enojada.- ¿Por qué no me dijiste que Genzo es pariente de Hatori Wakabayashi?
- Hola, querida.- sonrió el Dr. Stein.- ¿Por qué vienes con tanta agresividad?
- ¡Porque no me dijiste nunca que Genzo es el sobrino del mejor neurocirujano del planeta!.- replicó Lily, molesta.
- Pues es que no creí que pudiera ser un dato interesante.- el Dr. Stein se encogió de hombros.
- ¿Pero qué dice? ¿Qué no se ha dado cuenta de que él podría ayudar a Elliot?.- exclamó Lily.
El Dr. Stein, siempre tan tranquilo, por primera vez crispó las manos.
- Lily, no quiero que te hagas ilusiones.- el Dr. Stein escogió con cuidado sus palabras.- Si Elliot fuese a despertar, lo habría hecho ya... Ya se ha intentado de todo con él...
- ¡Pero Hatori Wakabayashi es el mejor de todos!.- insistió Lily.- ¡Él podría hacer algo que los demás no!
El Dr. Stein miró a Lily con algo de compasión en la mirada. La muchacha se veía bastante esperanzada, aunque en el fondo de sus ojos negros se reflejaba la culpabilidad... Él sabía que Lily nunca dejaría de culparse por el accidente... La niña no dijo nada más y salió rápidamente del consultorio. El Dr. Stein suspiró. Él sabía que Lily intentaría todo para hacer que Elliot despertara del coma, pero no quería que ella abrigara falsas esperanzas...
Sea como fuere, Genzo no sabía lo que le esperaba. Fue con un deseo nacido de la culpabilidad como él cayó en la trampa... Pero ni se lo imaginaba. Él estaba demasiado ocupado tratando de demostrarles a todos su valía. Sin embargo, ese día Genzo había conseguido detener al fin los disparos potentes de Franz y los demás, cosa que dejó a más de uno boquiabierto.
- ¿No que no?.- se burló Genzo, sosteniendo triunfal el balón de sóccer.
- Tuviste suerte.- replicó Franz.
- Oye, portero.- un muchacho rubio se acercó, jugando con un balón.- ¿Estás listo?
Genzo se sorprendió un poco al ver al alemán. El muchacho tenía una mirada muy fría y confiada en sus ojos azules.
- ¿Estás listo?.- repitió el muchacho.
- Cuando quieras.- replicó Genzo.
Wakabayashi se preparó. El rubio se dispuso a disparar y... Genzo no pudo detener el potente disparo que el alemán le lanzó, y la pelota fue a estamparse contra la red de la portería.
- Te falta mucho por aprender, portero.- dijo el alemán, con cierta ironía.
Los demás muchachos soltaron la carcajada y Genzo se sintió algo intimidado por el potente disparo del alemán. Fue mucho más poderoso que los tiros de Kojiro Hyuga o Tsubasa Ozhora. ¿Quién era ese muchacho?
- Se trata de Karl Heinz Schneider.- le dijo Fritz, suponiendo que Genzo quería saber sobre el misterioso jugador.- Y es el mejor jugador de toda Alemania. Lo apodan incluso el "Káiser".
- Realmente su tiro es potente.- reconoció Genzo.- Nunca había visto nada similar...
- Así es Schneider.- asintió Fritz.- Su fútbol es sorprendente.
Por su parte, Schneider le preguntaba a sus jugadores acerca del nuevo portero.
- Se llama Genzo Wakabayashi y es japonés.- le respondió Franz.- Y se cree que se va a convertir en el mejor portero del mundo.
Todos los jugadores comenzaron a reír con sarcasmo, pero Karl se quedó muy serio.
- No deberían subestimarlo.- aconsejó Schneider.- Yo creo que es de cuidado...
- Es un idiota.- replicó Franz.- Un japonés. ¿Qué puede saber un japonés sobre fútbol?
- No se te quita nunca lo racista.- replicó Lily, enojada.- Nunca cambias.
- Y a ti no se te quita lo metiche.- gruñó Franz.
- Déjala en paz.- protestó Schneider.- No la insultes.
- Ya, como sea.- Franz nunca se habría atrevido a contradecir a su capitán.
Lily sonrió. Karl también lo hizo.
- ¿Cómo estás?.- preguntó él.
- Pues estoy.- respondió ella.
- ¿Qué tal el entrenamiento?
- Bastante duro, como siempre.- sonrió Lily.
- Se nota.- replicó Schneider.- Te ves cansada. Me parece que estás exigiéndote demasiado.
- Si no me esfuerzo no lograré llegar al Campeonato Mundial de Patinaje.- protestó Lily.- Y tantos años de esfuerzo se irán a la basura. Nunca podré vencer a Tanya si no entreno lo suficiente.
- Estás obsesionada.- suspiró Karl.- Desde hace meses solo piensas en dos cosas: en cómo derrotar a Tanya y en cómo hacer que Elliot despierte...
- Me ocuparé de ambas cosas.- replicó Lily.- Ya verás que sí.
- Ya sabes lo que opino.- musitó Karl.- Creo que deberías darte un tiempo. Aun estás muy traumada por lo del accidente y creo que no deberías competir así...
- Te agradezco la preocupación, pero estoy bien.- Lily echó a andar, para evitar que Schneider siguiera diciéndole esas cosas.
Schneider y Lily siempre habían sido muy buenos amigos. De hecho, tanto Elliot como Lily habían sido muy cercanos a los hermanos Schneider, Marie y Karl, ya que éstos eran vecinos de los primeros. Cuando Elliot y Lily llegaron a Alemania (ella con sus padres, él con su tío), cuando ambos tenían apenas siete años para convertirse en campeones del patinaje, los Schneider habían sido los primeros amigos que los mexicanos habían hecho y con el tiempo se convirtieron en casi hermanos. Los Schneider apoyaron mucho a Lily cuando pasó lo del accidente con Elliot, cosa que ella había agradecido mucho... Y por eso Schneider estaba preocupado. Él quería mucho a Lily como amiga y deseaba que ella dejara atrás su culpabilidad, cosa que parecía ser imposible...
Genzo trataba de reparar su orgullo herido (el tiro de Schneider había sido desde fuera del área de penales) y no se dio cuenta de que Lily se había acercado a él, con una sonrisa radiante.
- Hola.- sonrió Lily.- Bien hecho.
- ¿Perdón?.- Genzo se sorprendió.
- Por haber intentado detener el tiro de Karl.- aclaró ella.- Eres el primer portero que casi lo logra.
- Pero no lo logré.- bufó Genzo.- Fallé de todas maneras.
- Pero si te esfuerzas estoy segura de que algún día lo lograrás.- sonrió ella, de una manera muy dulce.
- Sí, seguro.- Genzo la miró con cara de "hello con tu hello".- Por cierto, quiero darte las gracias.
- ¿Por qué?.- se sorprendió ella.
- Porque sé que fuiste tú quien me dejó el material de curación junto a al cancha los últimos días.- respondió Genzo.
- ¡Ah!.- Lily se ruborizó un poco.- No hay problema. Sé lo que es estar en tu situación...
- ¿A qué te refieres?.- quiso saber él.
- Pues... .- Lily titubeó.- Lo de ser un extranjero tratando de abrirse paso en medio de la discriminación...
- Ya.- Genzo se encogió de hombros.- Procuro no darle demasiada importancia. Tarde que temprano demostraré mi valía.
Lily volvió a sonreír.
- Tengo una pregunta qué hacerte.- dijo Genzo.
- Adelante.- dijo Lily.
- ¿Cómo es que le haces para conseguir todo ese material de curación?
- Es que mi papá es médico.- rió Lily.- Y me consigue todo lo que necesito para curar mis propias heridas y pues nada más te di algo de lo que me sobró.
- ¿Tus propias heridas?.- se sorprendió Genzo.- ¿Por qué habrías de lastimarte? No sabía que el ser metiche pudiera causar heridas físicas.
- Qué gracioso.- gruñó Lily.
Pero de cualquier manera, ambos se sonrieron. Lily miró su reloj y se sorprendió.
- ¡Caramba!.- exclamó ella.- ¡Es tardísimo! Nos veremos en otra ocasión.
Y sin esperar respuesta, Lily salió corriendo, tomando un maletín deportivo que se encontraba a un lado de la cancha. Genzo sintió mucha curiosidad. ¿A dónde iría la muchacha con tanta prisa? Él no resistió la tentación de seguirla para saber a dónde iba... Genzo no tardó en encontrar a Lily y la siguió a la distancia. Él vio que la chica entraba a la pista de hielo de la ciudad. Genzo espero algunos minutos y después aprovechó la distracción de los cuidadores y entró sigilosamente al lugar. Ahí, Genzo vio a Lily preparándose para entrenar. Ella se puso los patines y se dispuso a dar unas vueltas de entrenamiento, para después comenzar con su hermosa rutina de saltos, giros y piruetas.
- Así que de esto se trataba.- sonrió Genzo.- Patinaje Artístico.
Lily estaba tan concentrada que no se dio cuenta de que alguien más, aparte de Jean, la estaba observando. Ella solo pensaba en el patinaje... Y en Elliot...
