Goblin Slayer no me pertenece.
PD: ¡Muchísimas gracias a todos por sus comentarios!:D
Capitulo 3.
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—Te has acostumbrado a cazar a las presas… -hizo una pausa para sonreír, tomar con su mano manchada de sangre un garrote encendido en llamas y lanzárselo. —Pero nos alegra decir… Que esta vez no somos nosotros.
El objeto cayó en el hoyo, incendiando inmediatamente el lugar derrumbando las paredes y rocas que había en el sitio.
—Espero que la luz nunca te abandone, Goblin Slayer… ¡Jajajaja!
La chica estaba aterrada mientras veía desde arriba la escena y con un inmenso ahogo lleno de dolor gritó —¡Noooooooooo!
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—¡Ahhhhh! –gritó al levantarse, ¿Qué había sido todo eso?
Estaba transpirando, agitada y con un inmenso miedo que fuera real, rápidamente comenzó a mirar a todos lados y se percató que se encontraba en su habitación. Llegó a la conclusión que había sido solo una pesadilla, ¡Pero qué horrible pesadilla!
La chica llevó sus manos a su pecho y soltó el llanto…
—Fue…Solo una pesadilla… -se dijo ella para lograr tranquilizarse.
La joven sacerdotisa se levantó de su lecho para limpiarse sus lágrimas y dirigirse a la alcoba. Era de noche por lo que las dos grandes lunas estaban en su máximo esplendor, no sabía exactamente qué hora era pero debido al tamaño y posición de aquellas grandes y brillantes rocas dedujo que sería de madrugada; así es, su no tan agradable sueño la despertó a mitad de la noche.
Ella dio un fuerte suspiro para pensar un poco en aquella pesadilla, un frío intenso recorrió su espalda al solo recordar cómo se encontraba su amigo en esa escena, todo desangrado, herido y maltratado, muriendo bajo las llamas en aquel hoyo… Y esos horribles Goblins atacándola… Era un poco descabellada tal cosa, jamás había visto ese tipo de goblins, se veían más distintos a lo que usualmente ella conocía.
Tras un pequeño rato pensando y reflexionando para lograr calmarse, llegó a la conclusión de que posiblemente su sueño fue a causa de lo ocurrido hace unos días… La armería incendiándose, las llamas que casi acababan con la vida de su amigo, la inesperable e imposible infiltración de goblins en la ciudad… El hecho que robaran armamentos, todo eso en cierta forma la estaba preocupando; pero más que nada, le preocupaba su amigo.
—Y si esto fue… ¿Una visión tuya… Madre Tierra? –se preguntó inundada en su preocupación y terror. ¿Qué pasaría si no fue solo un simple sueño?
La joven chica apretó sus puños con fuerza e impulsivamente tomó su abrigo y salió del lugar lo más rápido que pudo.
No muy lejos del lugar; precisamente saliendo de la ciudad hacia llanura adentro, se encontraba el asesino de goblins bajo una improvisada carpa, cumpliendo todos los estándares de sigilo que éste conocía. Naturalmente la carpa estaba hecha para despistar cualquier duende explorador puesto que contaba con ramas, hojas y musgo adheridos a la tela de esta, simulando ser un arbusto más del terreno. Sin embargo la joven rubia ya reconocía este tipo de carpas montadas por él, por lo que no le resultó difícil encontrarlo.
—¿Qué haces aquí? Es tarde. –le comentó este al percatarse de su llegada.
Ella tímidamente hizo caso omiso a su comentario y se adentró a la improvisada carpa, se acomodó junto a este y lo abrigó un poco con su abrigo, para después responderle muy sonrojada.
—Que… Quería… verte…
Este alzó un poco la mirada y le extrañó un poco el comentario de esta.
—¿Por qué? ¿Sucedió algo?
—No… Bueno… sí… -susurró esto último muy por lo bajo.
—¿Qué ocurrió?
—So… soñé que tu… que tú morías… -le respondió mientras cubría su cabeza con sus manos y cerraba sus ojos para evitar sacar lágrimas de estos, siendo completamente inútil.
El Goblin Slayer se sintió bastante confundido y extrañado por tal reporte, por un momento creyó que había ocurrido algo de grave importancia.
—Ya lo hice. –le respondió secamente.
—¿Uh?
—Morí aquella vez. ¿Recuerdas? Gracias al ritual de resurrección estoy de vuelta.
—Sí, sí… Pero… No fue eso… Soñé que… Morías de nuevo… Bajo un ataque goblin….
—Quizás, te asustaste por lo de la infiltración y la quema de la armería… Descuida, mientras esté yo aquí no volverán a infiltrarse. –le aseguró este tratando de darle confianza y seguridad.
—Pero… parecía tan real… las llamas… y las armaduras…
—¿Armaduras? –esto captó la atención de este, dirigiendo su mirada fijamente a la joven chica.
—Sí… eran muchos goblins… era de noche en un bosque, te habían herido con espadas y hachas, te habían lanzado a un hoyo y ¡Y te habían lanzado unos palos en llamas! -la joven sacerdotisa no pudo contener las lágrimas y prontamente fueron cayendo por su rostro.
El chico observó esto e instintivamente pasó su dedo por su mejilla para limpiarle y comentarle lo siguiente. —No llores. Es solo un sueño.
La chica lo miró fijamente con sus ojos abiertos y mirándolo con una enorme preocupación y tristeza le cuestionó. —Tengo miedo… Goblin Slayer… No quiero que… mueras… -esto último fue en un susurro.
—No debes preocuparte. Ya morí después de todo, y tú me salvaste… -el chico hizo una pausa para proseguir. —No sucederá de nuevo.
La joven sacerdotisa se sorprendió un poco, no sabía exactamente cómo interpretar eso, por lo que decidió mantenerse en silencio por unos minutos.
—Aunque… Al decir verdad… -el Goblin Slayer rompió el silencio inesperadamente para ambos. —Debemos estar atentos, no he dejado de pensar en el tema de las armaduras.
—Qui… quieres decir qué…
—Que la próxima vez que veamos goblins, es probable que vengan equipados. –aclaró secamente mirando hacia el vasto exterior.
Ambos permanecieron en el improvisado refugio toda la noche; aunque era algo completamente normal para el asesino de goblins, para la chica comenzaba a ser parte de su rutina. Anteriormente para él estar en esas típicas exploraciones y puestos de vigilancias tan triviales eran de simple normalidad, hasta que conoció a la joven chica. Ahora ella le hacía compañía constantemente, incluso en épocas festivas que eran para estar junto a amigos y familiares, cosas como estas le hacían cuestionar razones al asesino de duendes.
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Ya en la mañana…
—¡Buenos días Ushikai Musume-san! –le recibió cordialmente la chica del gremio a la alegre chica del campo.
—¡Buenos días Uketsuke-san! He traído el encargo prometido. –le aclaró esta mientras le señalaba la entrada.
—¡Esplendido! Seguramente los aventureros quedarán encantados con el próximo banquete que haremos. –le comentó la rubia para dirigirse a las puertas del sitio.
Ambas chicas observaron el cargamento y tras una breve inspección por parte de la recepcionista, la chica Vaquera le preguntó. —¿Sabes cómo ha estado Goblin Slayer? Lleva días que no ha regresado a la casa…
La recepcionista la miró algo asombrada para luego responderle.
—Él ha estado bien… Sin embargo en estos días ha estado quedándose aquí en la posada ya que fuimos… Fuimos atacados por goblins.
La respuesta de la chica impactó sorpresivamente a la pelirosa. ¿Un nuevo ataque de los goblins?... ¡¿Y en la ciudad?!
—¿Cómo es posible?
—Incendiaron la herrería, robaron los equipos que había en ella y casi matan al herrero si no fuera por la intervención del goblin slayer… Desde entonces ha estado muy alerta de la seguridad en la zona. –le comentó la Guild Girl.
—Eso es… ¡Terrible! –exclamó la chica perpleja por la noticia, ella vivió una batalla campal justo afuera de su casa e imaginarse esto solo podía significar una cosa. —Volverán a atacar.
—Así piensa el Goblin Slayer. –respondió la joven.
La pelirosa cerró sus ojos y dio una leve sonrisa para recordar los hábitos que tenía su amigo. —Supongo que se ha vuelto un obstinado por andar inspeccionando el perímetro todas las mañanas. ¿No?
—No. –la respuesta de la recepcionista hizo sorprender a la pelirosa, ella conocía perfectamente al Goblin Slayer y sabía cómo actuaba y como se comportaba; sin embargo esto la sorprendió de golpe.
—¿N-no?
—Bueno, si se ha vuelto un obstinado mayor pero no por andar inspeccionando todas las mañanas… Desde el día del accidente, ha estado rondando el perímetro día y noche, ya ni siquiera ha venido a ver si hay nuevas misiones respecto a Goblins… Es un poco extraño, lo conozco bien y él nunca ha dejado de venir aquí a buscar nuevas noticias por ataques de goblins…
La pelirosa bajó la cabeza en señal de respuestas, esto si era raro; muy raro, en el alto tiempo en convivencia con su amigo ella llegó a conocerlo perfectamente, sabía cómo se comportaba, qué hacía y que no hacía… Es por ello que a diferencia de su amado tío ella sí logró comprenderlo.
—¿Sucede algo Ushikai Musume-san? –le preguntó intrigada la recepcionista del gremio al ver a la chica pensativa y con una señal de preocupación.
—No, nada… Es que…-de pronto la chica fue interrumpida inesperadamente por una euforia que venía dentro del gremio.
—¡Es ese olor! –exclamaba constantemente un eufórico sacerdote lagarto dentro de las instalaciones, detrás de este lo acompañaba su amiga de orejas largas.
—¿Quieres a caso tranquilizarte? ¡Pareces un demente!-le exclamó alzando sus brazos al aire en señal de alto.
—Lo… lo siento… Pero la verdad ese aroma… Es un alimento traído por los propios dioses a nosotros, los humildes mortales. –vaciló mientras se dirigía a la recepción.
—¡Buenos días chicos! –le saludó la chica del gremio entrando al recinto.
—Oye, ¿Sabes dónde está Orcbolg? Nece… -la alta Elfa pausó al ver a la amiga de la infancia de este, rápidamente recordó la conversación que tuvo con la chica del gremio respecto a que esta la gustaba su compañero de aventuras.
Una fuerte cascada de sentimientos invadieron a la alta Elfa, haciendo que se enojara y ruborizara al recordar dicho tema.
—¡Oye tú! –se le acercó velozmente a la pelirosa, tomando del brazo a la chica del gremio y jalándola junto a ellas.
—¿¡Ehh…? –balbuceó la Cow Girl al inesperable acto.
—¿¡A ti también te gusta Orcbolg!? –preguntó sin moral alguna la expresiva chica.
La pelirosa se ruborizó de inmediato, incomodándose y dando un salto hacia atrás debido a la gran impresión del cuestionamiento.
—¿¡EHHHHHHH!? –balbuceó una vez más la chica, sorprendida por tal cosa.
—¡Responde! –la Elfa dirigió su mirada a la recepcionista y comentó. —¡Ha ella también le gusta!
—¿¡EeeEEEEeeHHHHhh!? –esta vez fue la chica del gremio quién balbuceó y se estremeció debido a la vergüenza que estaba sintiendo tan repentinamente.
—¡Respond… -la alta Elfa quería siguiendo buscar una respuesta, metiendo presión directa para conseguirla a toda costa; sin embargo fue interrumpida por su compañero de aventuras.
—Disculpen que me entrometa en su conversación pero… -el sacerdote lagarto dirigió su calmada y pacífica mirada a la pelirosa y tras unos segundos de silencio, exclamó lleno de euforia. —¿¡Trajo queso!?
La pregunta de éste hizo exaltar a la chica. —¿Ehhh, q-queso…? Sí… Si tra… Traigo.
—¿¡Cuánto trae!? ¡Estoy dispuesto a pagarle una considerable cantidad por esa exquisita comida!
La alta elfa le dio un codazo en las costillas para lograr tranquilizarlo.
—¡Oye lagartija! ¿Qué te he dicho? ¡Relájate, pareces un desesperado! ¡Muestra más modales!
—Lo… Lo siento. –rápidamente el sacerdote aclaró su voz y le habló nuevamente a la pelirosa; esta vez ya calmado y de vuelta a la normalidad. —Mis disculpas señorita, mis modales desaparecen cuando se trata de este exquisito producto que elabora usted. Estoy interesado a pagarle una alta suma de oro por varias piezas… Si es posible todas… -esto último lo dijo por lo bajo y tosiendo.
—¡Oh! Claro, aunque todas no podrá ser hoy porque ya están apartadas para el gremio, sin embargo traje varias piezas para vender, si gustas puedes verlas y me dices.
—¡Esplendido!... Voy a echarle un vistazo… -y como un rayo, el gran lagarto desapareció entre ellas al exterior del recinto.
La Elfa estaba algo molesta por las tonterías de su compañero escamoso, por lo que se apresuró a continuar con sus interrogaciones. —Bueno volviendo al caso… Hablemos como mujeres, a ti, a ti y a mí nos gusta el mismo sujeto ¿De acuerdo?
—Cre… Creo que este no es… El mejor sitio ni el momento para hablar de estos temas, Yōsei Yunde-san. –le respondió la recepcionista al ver como el trío de amigas estaba recibiendo constantes miradas de los aventureros y conocidos del recinto, entre ellos: El Lancero, el cual llevaba varios minutos a lo lejos cruzado de brazos y haciendo varias muecas en su mirada.
Todas se sonrojaron de inmediato y prefirieron aclarar eso en otro momento, ellas se apresuraron a retomar sus labores cuando de repente justo por la puerta entró el personaje de sus conflictos.
—¿Go...goblin… Slayer?
—¡Orcbolg!
—¿Sí? –preguntó este mientras terminaba de entrar al recinto, junto a su joven amiga.
—¡Hola chicas! ¡Buenos días! –les saludó alegremente la joven sacerdotisa.
Las tres chicas se sonrojaron al ver como los residentes de repente comenzaron a murmurar.
Rápidamente ellas se sacudieron y trataron de tranquilizarse, la Cow Girl fue la primera en responder.
—¡Bue… Buenos días chicos! –dijo alegremente. —¿Cómo has estado Goblin Slayer? No has vuelto más a la casa…
—Sí… -pausó. –Ha habido problemas por aquí, no me marcharé hasta que lo solucione. –aclaró.
—Me acaban de decir del ataque de los goblins, eso fue terrible… ¿Crees que estarán haciendo nuevamente una fortaleza por los alrededores? ¿Para atacar la ciudad? –preguntó ella recordando una pasada plática que tuvo con él.
—Sí. Pero no será como lo creemos. –el chico pausó para dirigir su mirada a uno de sus compañeros de aventuras, el cual se acercaba a ellos.
—¡Buenos días a todos! –dijo el anciano Enano trayendo consigo una taza de café caliente. —¡Oh, vaya! Por lo visto hoy tenemos el día un poco agitado. Jejeje. –vaciló este al ver a las 4 chicas juntas y al lado del "Personaje"
La alta Elfa le dirigió una mirada amenazante a su compañero anciano.
—¿Ya estás preparado? –le preguntó el Goblin Slayer al Enano.
—Por supuesto Corta barbas, mientras más rápido vayamos será mejor para nosotros. –puntualizó este.
—¿Ir? ¿A dónde irán? –le preguntó la Cow Girl a su amigo de la infancia.
—Vamos a explorar una posible entrada que encontró el Goblin Slayer ayer en la tarde, cerca de los escombros de la armería. –le respondió cortésmente la joven sacerdotisa.
—¡Oh, bueno… por favor cuídense! –les deseó la pelirosa a sus amigos.
—Pero antes… -el Goblin Slayer inesperadamente se acercó a la chica del gremio, sorprendiendo a todos; en especial a ella. Guardó silencio por unos segundos, haciendo agitar la tensión en la joven chica, el corazón de esta empezó a palpitar frenéticamente debido al acercamiento tan inesperado por parte de este, la alta elfa y la pelirosa se estrepitaron, mirando la escena con asombro, confusión y enojo por parte de una de ellas.
Sin embargo…
—Go… ¿Goblin… Slayer? –le preguntó nerviosamente la Guild Girl.
—Necesito un favor. –puntualizó este, haciendo que ella se agitara aún más y se ruborizada arduamente, las otras chicas comenzaron a agitarse frenéticamente.
—¿Qu… qué… Favor? –preguntó una vez más la chica.
El asesino de duendes fijó su mirada en ella por unos segundos y tras guardar silencio, le respondió. —Empaca varios alimentos por favor, partiremos de inmediato y mi compañera no ha desayunado.
Esto hizo sonrojar y sobre exaltar a todos, en especial a la joven sacerdotisa; la cual se sintió acorralada por todas las miradas que recibió por parte de sus amigos.
—¿¡EEeeeeehhhhh!?
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Continuará.
Bueno como pueden observar este capitulo es un poco más corto a diferencia de los otros 2, pero quería aclarar que aquellos primeros eran para puntualizar un poco ciertas cosas, los capítulos dependerán como se desenvuelva la historia xD
