Disclaimer: Fate no me pertenece, tampoco los personajes, solo la idea.
-Habla en el presente-
-Pensamiento en el presente-
-Habla en la historia-
-Pensamiento en la historia-
En respuesta de los reviews.
Antenesis. ¿A quién te refieres exactamente con esta? Por qué debo reconocer que no entiendo mucho la pregunta.
Daizuke. Si, era una de las ideas que en su momento más me conmovió… el que en ese momento estuviera viendo "como conocí a vuestra madre" no tiene nada que ver…
LostNeko120. La verdad es que la teoría yo la descubrí leyendo un fic de Fate, y tras buscarla le vi mucho sentido. En un principio no tenía planeado que le contara como se conocieron ambos, sino cuentos o historias de su época, pero ver varios capítulos de una serie que ya he mencionado arriba me hizo pensarlo mejor. No te preocupes por cuanto tendrá que cazar Luca, preocúpate por el pobre bosque, no quedara animal vivo para saciar el hambre de Arturia jajajaja.
Guest. Siempre me alegra leer que los capítulos os gustan, espero que este también te guste y lamento la tardanza, pero con el KH3 estrenado admito haber invertido muchas, muchas horas en él.
Carlos Trujillo. Shirou y Jeanne, admitió que no es ni de lejos mi pareja favorita, sobre todo después de ver apocrypha. El personaje de Arturia es uno que siempre me ha gustado en Fate, aún más que Rin o Sakura, por lo que en cuanto tuve algo de inspiración y una idea clara para el fic decidí escribirlo.
Las siguientes semanas pasaron rápidas para Luca, con Arthur, viniendo casi a diario para entrenar y comer. Le pregunto un par de veces por sus familiares, pero no le dio grandes respuestas. Nada realmente importante, solo que seguía fingiendo ser un niño cuando él ya sabía que era una niña. Eso le hacía un poco difícil tratar con ella, pero nada que no pudiera enfrentar.
Era más fácil que discutir con una cierta chica de coletas que conoció hace tiempo. Eso era más difícil, llevaba más tiempo y no era seguro que acabara sin ser golpeado.
Con Arth, no, con Arturia, mientras la tratara como a un niño no encontraría ningún problema. Era más seguro y cómodo. Sobre todo porque normalmente solo quería comer y entrenar. E incluso aunque estuviese entrenando solo necesitaba hablar de comida para que se olvidara de todo y se sentara obedientemente. Parecía tener un amor demasiado grande por su comida, o más exactamente, por la forma en la que cocinaba. No había vuelto a decir que añadirle hierbas a la comida era una mala idea.
-Añadirle hierbas a la comida es lo mejor que hay- Mordred se lamia los labios con una amplia sonrisa –La vuelve algo celestial-
Shirou la miro con una expresión en blanco –Menos mal que yo no tengo que pagar por lo que comes, como tuviese que hacerlo me habría arruinado hace tiempo-
-No como tanto- replico Mordred, pero su argumento no tenía ningún peso.
-Estas comiendo en este momento- dijo Shirou con un perfecto rostro en blanco –No sé dónde hechas toda esa comida, ¿tienes más de un estomago? ¿O una pierna hueca?-
-¿Pierna hueca?- Mordred inclino la cabeza confusa -¿Cómo podría tener una pierna hueca?-
-Buffff… no tienes que tomártelo tan literal Mordred-
-Es una meta… mota… ¿mita?-
-Metafora- Shirou la corrigió –Una metáfora-
-Eso, metáfora-
Aunque Mordred sonreía contenta Shirou aun recordaba tener que explicarla que era una metáfora, o que significaba "literalmente". Habían avanzado mucho desde que Mordred creía que había un monstruo debajo de su cama. De haber sabido todos los problemas que eso le traería nunca lo habría dicho.
Todas las mañanas entrenaban durante varias horas hasta que Luca se sentaba a hacer la comida. Era en esos momentos donde ambos conversaban. Normalmente era Arturia quejándose de los deberes que Sir Ector la mandaba. Que si ir al pueblo a comprar esto, que si hacer aquello, que si limpiar lo otro… ella se quejaba mucho, pero Luca podía ver con facilidad el cariño que le tenía a Ector.
Por las tardes Luca vagaba por el bosque, cazando. Normalmente atrapaba varias piezas y tras separar su ración iba al pueblo a vender los excedentes. No solía conseguirse mucho dinero, pero era mejor que nada.
Así los días pasaron con rapidez, convirtiéndose en semanas y, al poco tiempo, transcurrió un mes, asentándose en una monótona rutina que no le desagradaba, pasando las mañanas con Arturia y las tardes cazando para vender pieles y carne para conseguir dinero.
Luca sabía que tarde o temprano debería dejar de cazar, pero aun no podía mantenerse del todo él solo, por lo que no tenía más remedio.
-¿Por qué tendría que dejar de cazar? No es como si los animales fueran a acabarse en un bosque- Mordred no veía mucho sentido al comportamiento de Luca. Los animales habitaban los bosques en grandes cantidades, era de conocimiento común.
-Todo lo contrario Mordred. Si vas a un bosque a cazar, un día tras otro durante mucho tiempo, ¿qué crees que pasara con los animales?-
La pequeña inclino la cabeza, pensando –Si cazas a demasiados animales, el número que nace es menor… ¿no?-
Shirou asintió orgulloso –Y si repites ese ciclo incontables veces con multitud de cazadores al final no habrá más animales que nazcan, simplemente desaparecerán-
Mordred se sorprendió, ahora si le veía sentido al comportamiento del chico -¡Luca quiere evitar eso!-
-Exacto. Sabe que si caza demasiado, y si no es el único, los animales podrían extinguirse. Eso puede tardar años, pero en un pequeño bosque podría ocurrir antes de que se dieran cuenta-
Shirou sabía que estaba exagerando, que incluso aunque cazasen todos los habitantes del pueblo se necesitaría de varios años para extinguir a todos los animales del bosque, y eso sería únicamente si no dejaban a las crías con vida para que crearan más descendencia. Pero la protección de especies era un concepto que ahora no estaba muy extendido, proteger a los animales no era algo que se hiciese más que para asegurar alimento para el futuro. En su momento intento cambiar eso, e incluso en su "estado actual" seguía con ello. Shirou supuso que algunas cosas nunca cambian.
La rutina perduro por un tiempo, hasta que un día las cosas cambiaron. Esa tarde Luca había tenido una buena caza, tras apartar una pequeña ración para él aún quedaba mucha carne para vender. Por ello se dirigió al mercado cargando lo que iba a vender en una bolsa hecha de piel.
Esperaba vender mucha carne, pero lo que no esperaba era chocar con Arturia en plena calle.
-Auch…- Arturia cayó al suelo dándose un buen golpe, Luca fue a ayudarla pero vio que se le habían adelantado.
Con ella había alguien más, un joven algunos años mayor que ellos, uno que parecía conocerla. Si Luca tuviera que apostar, diría que era Kay. Tenía cabello castaño y ojos negros, con una vestimenta simple.
-Deberías tener más cuidado chico-
Kay levanto a Arturia, no dándole mucha importancia al choque con Luca. Eso cambio en pocos segundos.
-¡Luca!- Arturia le miro sorprendida, era obvio que no esperaba verlo ahí, en ese momento.
-¿Hou?- Kay miro a los dos con curiosidad mal disimulada -¿Os conocéis?-
Arturia se quedó callado unos segundos, probablemente pensando en que responder.
Por su parte Luca estaba algo intranquilo, no sabía bien que decir en ese momento, pero Arturia se le adelanto.
-Este es Luca, mi amigo-
-¿Eh?- Kay miro a la niña incrédulo, completamente blanco, como si acabara de escuchar algo que nunca espero oír -¿Tu… tienes amigos? ¿Sabes siquiera como se hacen amigos?-
-Kay es su hermano mayor… ¿y dice eso?- Mordred interrumpió a Shirou con el ceño fruncido –Suena mal-
-Si consideramos que Arturiapasa la mayor parte de su tiempo con Luca creo que se puede admitir que no tiene más amigos- Shirou la respondió algo perdido, tenía una vaga idea de por qué venia ese comentario. Y no le gustaba.
-Lo sé pero… que un hermano diga eso de ti… me parece triste-
Mordred bajo la cabeza en silencio, triste… y Shirou sabía por qué. Ella siempre había estado sola en esa fortaleza, no tenía realmente a nadie en quien pudiera pensar como un amigo, no digamos ya un hermano o hermana. Lo más parecido era él, razón por la que siempre hacia cuanto podía para animarla, pero no era suficiente. Él solo era aire coloreado, Mordred necesitaba algo mejor, merecía algo mejor. Si todo hubiera sido diferente podría haberlo tenido.
-¿Eso no es un poco ofensivo? Yo me considero un amigo de Arthur-
-Si, de Arthur- Arturia tenía una sonrisa tensa, Luca la miro confuso, pero no tenía forma de saber que pensaba -¿No puede decir que soy una niña?-
-¿Hou?- Kay lo miro con interés mal disimulado. Por cómo se comportaba debía de ser la primera vez que conocía a un amigo de Arturia –Esto es interesante-
-¿Interesante? ¿Qué tu hermano tenga un amigo?-
-Me refería a que sepa cómo hacer amigos, pero bueno, no importa-
-Eh- Luca miraba a Arturia. A juzgar por la expresión que tenía en el rostro imaginaba que si importaba, importaba mucho. Por lo menos para Kay era muy importante.
-Alguien se ha metido en un lio- canto Mordred con voz risueña.
Shirou la miro de forma seria, recordando la gran cantidad de veces que ella se había metido en líos. Pero como todos eran líos con Morgan no pensaba regañarla –¿Eso sería malcriarla?-
Podía pasarse todo el día pensando en ello, pero como en la actual situación no veía una respuesta fácil decidió dejarlo para otro día.
-Y dime chico, ¿que estabas habiendo?-
-Vendiendo unas pieles- Luca respondió por reflejo, aun observando a Arturia, esa expresión lo asustaba un poco, menos mal que no estaba dirigida a él.
-¿Pieles? ¿Vas de caza con tu padre?-
Luca negó –Voy solo. Soy bastante bueno con el arco-
-¿Sabes usar la espada?-
Luca le miro, era raro preguntarle algo así a un niño pequeño, pero si era hijo de un noble no era extraño que aprendieran a manejar una espada con una corta edad. Le dio una escueta respuesta.
Kay le miro interesado, antes de fijar su mirada en Arturia un momento, como si se le acabara de ocurrir algo -¿Cuándo os conocisteis? ¿Hace un mes?-
Luca asintió distraído, Kay estrecho los ojos, parecía haber comprendido algo, si Luca tuviera que apostar diría que Arturia había entrenado con Kay en las tardes después de que ellos lo hicieran. Con el tiempo era normal que notaran mejoría.
-Así que de eso se trataba. Habéis estado entrenando juntos-
Arturia trago saliva, pero asintió mansamente.
-¿Quién te nombro escudero?-
Luca desvió su mirada –No soy un escudero-
No era mentira, por supuesto. Para ser escudero necesitabas ser reconocido por algún caballero, algo que usualmente solo unos pocos lograban. No digamos ya convertirse en caballero, ese era un privilegio reservado para aquellos de alta alcurnia, o más extrañamente a los que conseguían la gloria en el campo de batalla. Él no era de alta alcurnia, ni era un escudero en una guerra. Si su infancia hubiera sido diferente tal vez hubiera formado parte de una familia noble, pero no lo fue.
-¿No eres un escudero?- Arturia le miraba como si se acabara de enterar de ello, algo raro para Luca.
-Soy un cazador. Bueno, también me considero un espadachín pero… no soy un escudero-
Arturia no le creía, se la notaba en el rostro –Eres un escudero-
Luca negó –No-
-¿Cree—
-Arturia, tenemos que volver con Sir Ector- Kay intervino antes de que Arturia terminara de hablar, para extrañeza de los niños –Espero que nos volvamos a ver, Luca-
Luca los despidió con una seña de la mano, algo sorprendido por esa ex abrupta despedida.
-Al final te las apañaste para encontrar a Sir Ector, ¿eh? O por lo menos a sus hijos-
-¡Fuhyaaa!- Luca pego un grito y dio un gran salto hacia atrás. Con eso se había ganado la atención de todas las personas en la calle, pero eso no le importo. Había algo más que requería su atención en ese momento.
Argos. Estaba detrás de él, a pocos metros después de ese salto que había dado.
-¿Qué? ¿Argos? ¿El tipo de la tienda del principio?- Shirou asintió a Mordred –¿Pero ese tipo no había desaparecido de la historia hace meses?-
-¿Cuándo dije que no volvería?- pregunto Shirou con tono inocente.
Mordred no se quedó callada –Eso se daba por hecho-
-Mal hecho por lo que puedes escuchar ahora- replico Shirou.
-¿Pero tú que haces aquí?- Luca apenas podía creerse que argos estuviera allí, cuando se despidió de él había asumido que nunca volvería a verlo, sin embargo ahí estaba, delante de él.
-Negocios- respondió simplemente -¿Por qué otra razón viajaría un comerciante sino?-
-Tienes negocios en Bristol- Argos negó con la cabeza -¿Y por qué viniste hasta aquí?-
-Recordé que te dirigías hacia aquí y me entro curiosidad de si habrías podido llegar-
Luca parpadeo estupefacto, ¿curiosidad? Había recorrido toda la distancia desde… desde donde se conocieran hasta Bristol, ¿solo por curiosidad? Y eso por no hablar de que había pasado casi medio año, si sus cálculos no le fallaban.
-¿Tu eres tonto?-
Argos no se ofendió, de hecho solo se rio cuando le escucho –Me lo dicen mucho-
Luca suspiro. No esperaba volver a verlo, pero suponía que era algo bueno, Argos había sido la primera persona que conoció en Gran Bretaña.
-Voy a revisar un trato con unos cazadores, ¿vienes?-
El chico lo miro incrédulo -¿Ir?-
Argos asintió –No me parece que tengas nada mejor que hacer-
Eso era verdad, pero…
-Me dijiste que sabias cazar, podrías revisar que no me timen-
-Podría timarte yo-
Argos negó –Podrías, pero no lo harás, no eres así. Pudiste cobrarme mucho por aquellas ropas, sin embargo me dejaste escoger cuanto te daría por ellas-
Luca asintió, entonces no tenía ni idea de cuánto podría valer su uniforme, por ello simplemente le conto a Argos que esa ropa era cuanto tenia, esperando que le diera un precio razonable por ella. Para su fortuna lo hizo.
-Bueno… tampoco tengo nada más que hacer-
Sin más problemas ambos caminaron por las calles del mercado, hablando acerca de cómo les había ido a ambos en ese tiempo. Luca le conto su viaje hasta Bristol, y como le estaba yendo aquí. Argos por su parte le dijo que esas ropas le sirvieron para crear un nuevo diseño, uno por el que varios nobles le pagaron mucho. También comento estar trabajando en un nuevo tipo de material para la ropa, pero por ahora no tenía demasiado éxito en ello.
Cuando llegaron a la tienda a la que Argos se dirigía Luca quedo sorprendido, era la tienda en la que él había estado hace poco tiempo vendiendo pieles. Las mismas pieles que le vendían a Argos por más del doble.
-A mí me las compras por diez cobres y a él se las vendes por veinticuatro. Un poco injusto en mi opinión-
-¿Hu? ¿Las vendes por diez cobres?-
-Con toda la mercancía que he vendido me han dado treinta monedas de cobre, pero si compras todo lo que vendí te saldrá por más de sesenta-
Argos miro al comerciante, quien estaba fulminando a Luca con la mirada –Más del doble, ¿eh?... para eso te las compro a ti, chico-
-¿Hu?- la pregunta salió antes de que el chico tuviera conocimiento de haber preguntado.
-Te lo compro más barato que a ellos y te pago más. Me parece un buen trato-
Era un buen trato, razón por la que Luca sospechaba. Si algo era demasiado bueno para ser verdad era por que rara vez solía ser verdad. Por otra parte también podría aceptar sin mirarle el diente al caballo regalado.
-El que algo sea demasiado bueno para ser verdad significa simplemente que si ocurre algo muy bueno no puede ser del todo verdad, que algo malo también esta incluido- Mordred asintió con la explicación, Shirou no sabía si lo había explicado demasiado bien, pero Mordred parecía haberlo entendido –Lo del caballo es incluso más fácil. Significa que si te regalan un caballo no vas a buscarle algo malo en los dientes. Básicamente que a lo que viene fácil no le pongas pegas-
-Es fácil de entender- Mordred parecía haberlo captado bien, algo que usualmente no pasaba con dichos y metáforas, pero esta vez parecía ser la excepción.
-Mi situación con él parece ser igual - Mordred podía entenderlo por qué su situación se resumía en esas dos frases. Tenía a alguien con ella que se preocupaba de que estuviera bien, que siempre intentaba animarla. La contrapartida era que ni siquiera podía tocarlo. Como Shirou había dicho "demasiado bueno para ser cierto" pero tampoco iba a quejarse por ello, no iba a "mirarle el diente a caballo regalado" –Si realmente se dice asi…
-Trato-
Argos sonrió y con un gesto le indico que salieran de la tienda. Luca no tuvo reparos en ello, el dueño nunca le había caído demasiado bien, le compraba las cosas más baratas por ser un niño.
-Supongo que podría pagarte siete cobres por las pieles de liebre y, si eres capaz de cazarlos, veinte por las de ciervo-
-¿Hou? Eso es interesante- veinte monedas no sonaba demasiado mal, y definitivamente podía cazar ciervos, sería fácil. Lo único difícil seria localizar alguno, pero una vez que encontrara sería fácil.
-Solo espero no ser el cazador que mate a la madre de Bambi- Argos escucho en silencio, inclinando la cabeza para soltar una tos. Luca pensó que preguntaría, pero no lo hizo.
-¿Bambi?- la cabeza de la joven rubia cayó en confusión.
-Un cervatillo bastante famoso. Aparece en varios libros-
-Un ciervo, ¿famoso?-
Shirou asintió. El éxito de Bambi siempre le pareció extraño, pero a muchas personas parecía gustarle. Cuando un cierto recuerdo, un recuerdo de una joven paso por su mente su expresión se entristeció –Illya-
La última vez que la vio… fue algunos años después de la quinta guerra. En aquella época él estaba estudiando en la torre del reloj con Tohsaka, por lo que no solía regresar mucho a Fuyuki, algo por lo que siempre se disculpaba con ella, pero conforme el tiempo avanzaba no hacia ningún esfuerzo por regresar, muy centrado en sus estudios y en su fallida relación con Rin. Para cuando regreso a Fuyuki y pudo reunirse con Illya esta estaba ya en su límite. Su cuerpo de homúnculo no podía aguantar mucho más, algunos consideraban que era un milagro que hubiese aguantado tanto como lo hizo. "Quería volver a verte" eso fue lo que Illya le respondió cuando Shirou le pregunto. Tres días después Illya murió.
Aún hoy se culpaba por ello, pensando que pudo hacer más.
-¿Shirou?- Mordred lo miraba preocupada, debía haberse quedado en silencio bastante tiempo.
-Perdona- Shirou alejo esos pensamientos y continúo con el relato, sin importar que hiciera ahora Illya no volvería. Mal que mal en esta época ni había nacido.
Cuando Luca y Argos se separaron ya había caído la noche. Y para su desgracia Luca solo podía ir a un sitio. Una pequeña cueva que había en lo profundo del bosque, lejos de las miradas indiscretas y que únicamente Arturia conocía. No era mucho, pero como por las noches no hacía mucho frio no había necesidad de mucho más que un techo sobre su cabeza y un fuego en el que calentarse.
-¿Lleva viviendo así desde que llego a Bristol?-
Shirou asintió.
-Si consigue dinero, ¿porque no se queda en una posada?-
-Son caras-
-Solo cuestan unas diez o doce monedas de cobre al día-
-¿Cuánto seria a cabo de un mes?-
Mordred guardo silencio un momento, antes de comenzar a hacer las cuentas –Si una noche son unos cinco cobres y se coge un mes de treinta y un días… si se quedara todo el mes serían unos…. ¡Trescientos setenta cobres!-
Shirou asintió a la estupefacta Mordred –Eso sin contar comidas, al final serian unas quinientas monedas al mes-
Mordred retrocedió, estaba muy pálida -¡Eso es mucho dinero!-
Shirou asintió.
-Demasiado-
Lo decía en serio. Un alquiler en Fuyuki no saldría tan caro.
Esa noche llovía… y había viento. Mucho viento.
-Mierda- abrazarse el cuerpo no funcionaba para quitar el frio, y la cueva no era lo bastante profunda para resguardarse bien del frio, ni había una mísera estalagmita que lo refugiara un poco del viento, por pequeña que fuera.
-¿Estalagmita?-
Shirou se golpeó la frente. A ese ritmo Mordred se haría mayor antes de llegar a la parte donde Arturia sacaba a Caliburn –Una "roca" que se forma en el suelo de las cuevas cuando… ¿Cómo demonios le explico que es una estalagmita?- él y su bocota. No veía una forma fácil de explicárselo sin pasarse hablando varias horas. Aunque luego estaba—
-Una estalagmita es como una estalactita, la única diferencia es que las estalagmitas tienen una eme- no era una buena diferencia, de hecho habría muchos que lo pegarían por ella, pero era válida a fin de cuentas –Una vez dicho esto sigamos con la historia-
Solo podía abrazarse y rezar por que el temporal mejorara pronto. Cuando despertó ya no llovía, y el viento se había calmado por completo.
-Bueno, no hay problema, sigo vivo y no estoy resfriado. Todo perfecto-
Por supuesto se le ocurrían infinidad de cosas que podían contar como problema, siendo la primera que no tuviera realmente un techo sobre su cabeza, pero sin ningún familiar ni nada parecido no había nada que hacer. Por ahora debería seguir ganando dinero hasta que pudiera conseguirse algo.
-Y hablando de dinero… ¡Trace On!- un arco de madera se proyectó en su mano, las flechas aun no eran necesarias, primero necesitaría las presas, ciervos. Por suerte vio algunos hace un par de días, pero no los cazo por que podría parecer raro que un niño pequeño pudiera cazar algo como un ciervo. Pero como Argos aprecia pensar que podía hacerlo no habría muchos problemas.
-Y eso me daría mucha más comida para Arturia- Un ciervo tenía mucha más carne que una liebre, eso no podía negarlo. Solo sería algo más problemático limpiarlo y quitarle la piel, pero era algo que podía manejar.
-Solo espero sacarme muchas monedas hoy-
Cuando hubo acabado la caza y se reunió con Argos las ganancias fueron incluso mejores de lo que en un principio habría esperado. Cincuenta cobres. Para celebrarlo decidió invitar a Argos a comer, este acepto sin muchos problemas. Ambos fueron a un pequeño claro a poca distancia y se sentaron alrededor de una fogata para que Luca cocinara la carne de ciervo, hasta ahí todo normal.
-¿Falta mucho?-
Por otra parte la presencia de Arturia no era algo que hubiera imaginado, pero dado que estaba cocinando no debería sorprenderle demasiado.
Desde que se habían conocido parecía haber desarrollado un sexto sentido para saber cuándo y dónde cocinaba. Era, hasta cierto punto, escalofriante.
-Sí que suena escalofriante-
Shirou asintió, aun hoy no sabía cómo hacia Arturia para saber siempre cuando había comida, era un sexto sentido que pareció despertar en ella en la quinta guerra por el grial y, por extraño que suene, parecía haberla seguido aquí.
-La carne aún tiene que hacerse más- Luca estaba usando unas pinzas de madera para darle la vuelta a la carne que estaba colocada sobre una plancha de metal que adquirió hace unos días. Se la compró a un herrero a buen precio y desde entonces solía usarla para cocinar.
-¿Y siempre le hechas estas hierbas?-
Arturia asintió con emoción a la pregunta de Argos, su rostro estaba completamente iluminado mirando la comida. Desde que empezó a cocinarla así le sabía aún mejor, así que no tenía quejas.
-Le da más sabor a la carne- Luca le dio la vuelta a uno de los filetes y saco uno que coloco en un gran plato de madera junto con varios más que había sacado antes.
-Realmente agradezco a Eric que me enseñara como cazar y preparar la carne para cocinarla. Si no habría muerto de hambre muchas veces. Y Arturia me habría matado cuando se enterara de que no había más comida-
-Ya hay muchos, ¿no puedes traerlos ya?-
Luca siguió cocinando ignorando por completo la petición de Arturia para diversión de Argos.
-Os lleváis bien vosotros dos-
Luca sonrió al escucharlo -¿Qué puedo decir? Se me pego al ver los caramelos-
Argos se rio –Ya veo-
Arturia solo lo fulmino, no sabía que había querido decir con eso, pero no podía ser algo demasiado bueno.
-Y dime, jovencita, ¿estas entrenando para ser escudero?-
Arturia se ilumino al escuchar la pregunta -¡Sí! Sir Ector y Kay me adiestran todos los días. Y desde que conozco a Luca mejo—
Arturia dejo de hablar, completamente pálida. Luca y Argos la miraron con extrañeza.
-¿Pasa algo?-
-¿"Jovencita"? ¿De que estas hablando? Yo soy un…
Argos miro a Luca ignorando a Arturia, quien estaba muy nerviosa enumerando las razones por las que era un chico.
-¿Tendría que haber dicho que es un niño?-
Luca se encogió de hombros –Eso creo. Por alguna razón que no me quiere decir finge ser un chico-
-… Solo un niño podría entender el delica— Espera, ¿sabes que soy una chica?-
Luca y Argos le mandaron una idéntica mirada en blanco.
-Como te decía, supongo que sí, ella se presentó como "Arthur" aun a pesar de ser obvio que es una chica-
-Hmmm, entonces tendré que disculparme por no tener conocimiento de esa "circunstancia"… que metedura de pata oye-
-No te sientas mal, no tenías forma de saberlo-
-Eso es cierto, pero…
Atruria solo los escuchaba hablar sin decir nada, por lo que Luca decía había sabido desde el principio que era una chica.
-Joder ahora me siento mal-
Luca coloco la gran bandeja con todos los filetes encima de un tocón cerca del fuego. Argos se sirvió algunos en su plato y tomo asiento en la hierba.
-Toma, come- Luca hecho algunos filetes en un plato y lo dejo enfrente de Arturia, quien aún parecía estar superando la sorpresa de que ambos tenían conocimiento de su género.
-Realmente le ha dado fuerte- Argos la contemplaba, casi más interesado en ella que en su comida.
Luca se encogió de hombros y empezó a comer sin preocuparse mucho por Arturia. Ya superaría la sorpresa.
-Jajajajajajajaja- Mordred estaba riéndose descaradamente, su risa era muy bienvenida a opinión de Shirou -¿Cómo podrían no saber que es una chica?-
Shirou asintió de acuerdo –Seria como decir que tú eres un chico-
-¡No soy un niño!- Mordred hizo un mohín al escucharle, muy ofendida. O al menos lo aparentaba, la sonrisa la delataba –Soy una chica y, algún día, ¡una caballera!-
Shirou frunció el ceño, caballera le sonaba muy mal, pero decir caballero femenino o dama tampoco se sentía bien.
Mordred estaba sonriendo contenta, muy segura de ese hecho, pero Shirou no lo tenía tan claro, para bien o para mal Morded fue creada por Morgan, y considerando el tipo de relación que Arturia y ella tenían… el futuro que Mordred quería era mucho más difícil de conseguir de lo que ella sabía.
Para consternación de Luca Arturia no supero la sorpresa en toda la comida, de hecho comió menos que de costumbre y después se retiró. Argos y él la vieron irse, pero ninguno la detuvo, Luca sabía que ocultar su género era importante para ella, pero había preferido no darle mucha importancia, esperando que ella notara que a él no le importaba si era chica o chico.
Bueno, en realidad SI que le importaba, mucho, pero eso era ya otra historia.
-Desde luego sería muy incómodo si "ella" fuera un "él"- eso habría eliminado la razón de Shirou para buscarla después de la quinta guerra, desde un principio eso habría cambiado la misma quinta guerra, o por lo menos su visión de ella.
Mordred quería preguntar, pero no parecía que Shirou fuera a explicar, así que simplemente se cayó y siguió escuchando.
Solo que Shirou no siguió hablando, estaba callado y mirando a la pared como si fuera lo más interesante que había visto en todo el día.
-¿No sigues?-
Shirou la miro –Meh… por ahora estará bien, no falta mucho para tu entrenamiento de la tarde, asique será mejor que vayas dirigiéndote hacia la plaza, para que Agravain no venga a buscarte. Otra vez-
Mordred le miro mal, pero se levantó a desgana.
-Venga, sabes que si lo haces esperar será peor para ti-
Mordred se despidió con un movimiento de mano y se perdió por los pasillos.
Al verlo Shirou relajo su expresión, permitiendo que un flash de dolor cruzara su rostro. Tras ello miro a su brazo derecho –No sé ni cómo he podido ocultárselo-
Tras subirse la manga vio la herida que tenía. Una gran herida que estaba mal cosida y aun continuaba sangrando, poco, pero seguía. La forma recordaba a una especie de garra, como si algo lo hubiera atacado, algo grande.
-Tendré que reunirme con Phineas, esa cosa no debería haber aparecido cuando lo hizo, se suponía que Meld acabaría con él-
Shirou cerró los ojos y suspiro. Su cuerpo iba perdiendo definición, haciéndose cada vez más y más translucido hasta que no quedo rastro alguno de él.
-¿Hu? ¿Dónde está?- tras la practica con Agravain Mordred regreso a la cocina, pero no había ningún rastro de Shirou -¿Pero dónde se ha metido?-
Mordred dejo las cocinas y regreso al último lugar donde estuvieron hablando, pero nada. Reviso todos los lugares donde alguna vez se habían escondido, pero nada. Incluso después de media hora de búsqueda por toda la fortaleza no había ningún rastro de él.
-Si iba a marcharse podría haberse despedido-
Mordred suspiro y se dirigió a su habitación. Si Shirou no estaba tampoco había nada más que hacer. No había nada que realmente quisiera hacer. Y dado que Morgan no estaba no había nadie para decirla que hacer. Agravain se contentaba con tenerla entrenando, el resto del tiempo le daba igual lo que hiciera.
-¿Pero qué hacer?- sin Shirou por aquí realmente no había nada interesante que hacer. Podría leer, algo que se esforzaba en hacer desde que Shirou la enseño.
-Pero no tenemos nada que pueda leer ahora- tenían algunos códices de dudosa procedencia, pero estaban en la cámara de Morgan, ella rara vez tenia oportunidad de leer algo. Por el contrario podría practicar "eso".
Pero tenía que asegurarse de que nadie la viera, y esta vez ni siquiera Shirou. Él no podía saber de esto, no todavía. Quería que fuera una sorpresa. Cuando se aseguró de que nadie venia por los pasillos s lanzo debajo de la cama y saco un pergamino enrollado. En su interior había algunos caracteres que Morgan no le había enseñado, ni Agravain.
Fue Shirou.
Él los llamo "Kanjis". Se suponía que servían como un método de escritura usada en el lugar donde él nació. Después de que Shirou le enseñara las bases a espaldas suyas ella comenzó a practicar para aprender a escribir correctamente. Shirou ya al enseño a escribir en el idioma común, pero esto era algo especial, único. Era algo más que tenía en común con él.
Hasta aquí llega este capítulo. Pido perdón por la tardanza, pero aparte de algunas cosillas que ya he mencionado arriba (KH3) también tuve varios problemas con el ordenador. Se le rompió la placa del wifi… e intentando arreglarlo el disco duro se escacharro (aun me pregunto cómo). En cuanto lo recupere me puse a escribir de nuevo.
Espera que os guste el capítulo y nos leemos en el próximo.
