SIN 2: "Encounter"

"Vagando por un mundo desgraciado y oscuro, encuentro en medio de mis pasos la compañía que puede ayudarme a obtener lo que deseo"

Una ciudad vacía, polvorienta y mugrienta, típico lugar donde las clases sociales se fraccionan visiblemente y donde la gente que pertenece plebe se arrastra y trabaja como mula para obtener la mínima ración de pan diaria, siendo aun insuficiente y viendo multitudes de personas desnutridas, especialmente madres que tienen entre sus brazos vacilantes a sus hijos raquíticos y suplicantes por una fracción algo mas grande de comida.

Imposible, esa es la única palabra que sale de sus labios.

Y los pobres chicos solo pueden limitarse a asentir en silencio y bajar la mirada, buscando algo en que distraer su hambre, para que al menos durante unas horas esta no venga a mortificarlos.

Ese era el paisaje desalentador que se alzaba ante sus ojos, una vida parecida a la que él había tenido, inclusive algo mejor, porque un niño sin padres es una ángel desprotegido, una vida a la que se le cortan las alas desde el principio cuando como él, no tienen la suerte de hallar a una persona caritativa que la cuide sin pedir nada a cambio.

Hubiera dado lo que fuera por haberlos conservado un poco más, aunque realmente no los recordara.

Hien Li, así se llamaba su padre.

Y su madre… su madre se llamaba Ieran, recordaba tener una familia feliz, con cuatro ruidosas hermanas mayores, de las que no recordaba ni el nombre, eran una familia modesta, no muy ricos, pero si de clase media y bastante buenos.

Entonces, ¿Por qué Dios se los había llevado?

Todos, absolutamente todos se fueron, dejándolo a él solo y abandonado, vagando en las calles, hasta que un policía lo agarró robándose un pan y lo dejó tirado en la orilla de una camino después de casi matarlo a golpes, donde un caminante lo encontró y lo llevó al orfanato.

Y en ese infierno, es donde realmente iniciaban sus memorias, muchas veces deseó haberse muerto antes de que ese hombre lo encontrara, pero cuando la conoció a ella su perspectiva de la vida cambió y el único deseo que empezó a hacer en su alma fue el de crecer pronto e irse con ella de ahí.

Siempre deseó llevarla consigo, a explorar lugares desconocidos y a empezar una vida nueva.

Pero ahora, con las circunstancias eso era un sueño de niños.

Se comenzó a cuestionar cuando es que su pesadilla había comenzado, la pesadilla que incluía a Sakura, porque no había duda que su vida sola bastaba y sobraba para llevar esa connotación, pero es que el pasado con Sakura nuca fue tan malo, porque ella lo ayudaba y le hablaba.

Y entonces fue cuando la iluminación tomo a su cerebro.

Ese asqueroso día en que la señora de la casa con una sonrisa irónica le dio el vestido de novia que su amada tendría que utilizar para casarse con ese cochino libidinoso, fue ese día el que ella huyó, fue ese preciso día en que su vida se consumió en la desesperación y tuvo que amordazar a todos los miembros de esa familia para poder irse de allí.

Era una suerte que no hubiera pequeños viviendo ahí desde hace tiempo.

Y entonces, se le vino a la cabeza la imagen mas dolorosa, justo la razón por la que estaba allí desolado y sin saber que hacer, solamente con la idea de sacarla de ese convento costara lo que costara.

Porque ella se sacrificó para poderlo dejar vivir.

Flash back

-¡Vete! – le gritó con la voz herida – huye de aquí por favor.

-Pe... pero… - estaba tan pasmado que no atinaba a mover un solo músculo, además del dolor punzante después de semejante maltrato. Aquellos que dijeran que las monjas son unas santas deberían conocer a esa, eso es seguro.

-¡Ya! – volvió a gritar ella cuando la monja la agarró de un brazo – Voy a estar bien, lo juro…

Y después de pensarlo sólo una centésima de segundo salió corriendo de la catedral, poniéndose algunas prendas afanosamente, mientras se escuchaban los gritos desgarradores de la joven y los fuertes golpes que la monja le propinaba.

-Juro… juro ante Dios que vendré por ti, lo juro…- susurró entre dientes antes de abrir la puerta y perderse por las calles de la ciudad.

Fin flash back

Se sentía miserable, el más infame de los hombres, ¿En que acto de cobardía se había permitido huir dejando a su amada tirada en ese lugar?, aún más, ¿Que derecho tenía él para haberle arrebatado el buen trato y las posibilidades de rehacer su vida?

Ninguno…

Porque ella estaba muy bien sin él, es mas ya iba a ser una de las monjas, una de las más puras y consagradas, pero él dañó absolutamente todo su trabajo, apareciéndose y prácticamente violándola en esa capilla.

Y ese, solo ese había sido el peor de los pecados que hubiera podido cometer y el que irónicamente venía a encabezar la lista.

Otro pecado para agregar a la lista, no culpaba a la monja por el comportamiento violento, es mas le hubiera extrañado donde hubiera llegado a perdonarlo, ¿Por qué?, simple, un templo no es lugar para hacer esas cosas.

Pero es que estaba tan desesperado, se sintió tan desolado cuando ella le dijo que iba a ser una de ellas.

Esa era una de las cosas de las que no se arrepentiría, definitivamente no debía dejarse achicar por lo que su conciencia tuviera que decir, porque para él sólo bastaba volverse a ver reflejado en los ojos de jade que tanto adoraba, sabiéndose dueño de todas sus emociones, justo como ella lo había mirado cuando comenzó todo.

Flash back

La novicia miraba hacia el joven que había aparecido de repente y sus ojos brillaron con intensidad al verlo ahí plantado, mirándola a la cara con determinación, con un fuego extraño en los ojos de matices ambarinos. Tanto tiempo sin verla, tanto tiempo extrañándolo y casi enloqueciéndose al no saber a donde había ido, y ahora ahí estaba, sabiendo que con solo presencia no podría sacarla, se necesitaría mucho mas que eso para arrancarla de las rejas de la prisión que ella misma se había impuesto. La miró de arriba abajo, sintiendo el latido de su corazón incrementarse conforme pasaba el tiempo, y fue entonces que todo se detuvo cuando ella le sonrió, un poquito forzada, un poquito destrozada, anticipándole que sería tarea imposible sacarla de ese lugar.

-Buenas tardes joven Li, ¿Hay algo en lo que pueda ayudarle?

-Buenas tardes señorita Sakura – le dolió hasta lo mas profundo esa absurda formalidad, ¿Dónde había quedado la confianza de antaño?, ah era verdad, en la casa del orfanato de donde ella había escapado.

-Muy pronto seré hermana, así que le sugiero que me llame por ese titulo, para irnos acostumbrando, ¿No le parece? Aunque para esa época ya no podre salir y también dudo mucho que usted pueda verme… – un silencio denso se formo al instante y el joven oprimiendo la ropa donde estaba su corazón lastimado latiendo lentamente, enviando a cada rincón de su cuerpo litros de sangre inusitadamente caliente, que ardía al igual que sus sentimientos acumulados a lo largos de los años y se decidió a mirarla, con todo el dolor que había acumulado a través de los años y se acercó a ella dando tres zancadas con sus largas piernas.

-No… - susurró con todo el desespero y la impotencia de su alma, temiendo el momento de una pronta despedida, temiendo alejarse del único rayo de luz que Dios le había otorgado.

Fin Flash back

Y también, estaba seguro de que vendería su voluntad al diablo para volver a tener el privilegio de hacerla suya, y aun mas, vendería su alma entera, si le daba la certeza de que nadie ni nada la separaría de su lado, que toda la vida sería como un cuento de hadas, y que todas las noches y momentos posibles de su vida serían como ese glorioso momento en que fue completamente suya.

Flash back

Con un hambre que rayaba en primitiva, se hundió poco a poco en el cuerpo estrecho de su amada, sintiendo cada estremecimiento de parte de ella, sin rechazo, totalmente dispuesta, y cuando se enfrento a la virginal barrera la miro a los ojos y descubrió que estaba llorando.

-Te odio… - susurro ella sonrojada, con sus ojos brillantes, desconcertándolo a él y haciéndolo pensar que en verdad sus palabras reflejaban sus sentimientos.

-¿Eh? – obviamente sintió que el mundo se partía con esa declaración y la soltó de inmediato sin poder despegar su cuerpo aun excitado del de ella.

-Te odio… te odio… te… te odio… ¿Por qué me hiciste esto? ¿Por qué me hiciste débil? – empezó a golpear frenéticamente el torso del joven, sollozando desesperadamente -Yo no quiero perder mas… no quiero sufrir mas… ¿Por qué tenias que llegar y debilitarme? – susurro ella tocando el rostro de su amante con los ojos llenos de lagrimas y el semblante contrito.

-Sakura… - el estaba desconcertado, entonces ella al sentir que poco a poco salía de su cuerpo, lo agarro de los hombros y enroscó sus piernas fuertemente alrededor de su cintura, clavándolo más en su cuerpo, sintiendo que se desgarraba con aquella brutal intromisión, mientras que lo único que atino a hacer él fue sostenerse como pudo contra la pared, sintiendo una repentina e inesperada ola de placer recorrer todo su cuerpo, crispando las manos contra la dura pared, soportando su peso y el de ella, emitiendo un sonoro gemido y mirándola a los ojos atónito.

-Entiéndeme… - dijo ella con la voz temblorosa – Li Syaoran… tu no tienes derecho a profanar mi virginidad sin haber gozado de ella ¿Me oyes? – sus ojos verdes ardieron con rabia y con lujuria - si has comenzado algo es de caballeros proseguir hasta el final, así que ahora que me has iniciado en este camino, sigue hasta llevarme a la perdición total.

-… - él simplemente no atinaba a mover un solo musculo, estaba de verdad asombrado, ¿Esa en realidad era Sakura?, de repente ella alzo una de sus manos y toco su rostro, acercándose hasta darle un suave beso en los labios.

-Te necesito… ¡he soñado con esto desde hace tanto tiempo! Por favor… no me hagas creer que eso es un error… por favor, Syaoran…

No necesitó mas iniciativa, volvió a tomar los suaves labios de la novicia con fuerza pasional, comenzó a moverse, primero con delicadeza, para que fuera perdiendo el dolor de aquella fuerte penetración, arrancándole a la joven suaves gemidos, que incrementaban su fuerza a medida que el mejoraba su técnica, sintiendo después de unos cuantos segundos como algo cálido se deslizaba en la unión de sus cuerpos.

Ahí convertida en sangre pura, se encontraba la castidad de su adorada.

Fin flash back

Pero solo desear no era suficiente, y algo derrotado después de haber pasado toda la tarde devanándose los sesos en busca de una respuesta, o siquiera el esbozo de un plan favorable, se dejó caer en una silla justo en medio de un parque, quedándose dormido.

No supo cuanto tiempo transcurrió, lo único que pudo ver cuando abrió los ojos fueron el parque desierto, siendo iluminado apenas por unos pocos faroles encendidos y la oscuridad absoluta de esa noche sobre su cabeza, pero fue cuando estiró sus brazos con fuerza para desemperezarse que sintió la cara de alguien contra esta y se puso de pie como un resorte.

Es que a su lado estaba un joven hombre de cabellos oscuros mirando al vacio a través de unos enigmáticos lentes.

-Buenas noches, – dijo el castaño – disculpe mi rudeza.

-No se preocupe, lo tengo bien merecido – respondió el otro aun sin moverse de su sitio.

-¿Eh? – Syaoran se confundió al instante, cualquier persona normal le hubiera respondido con tres piedras en la mano, mientras que este hombre se limitaba a quedarse quieto.

-Siéntese de nuevo, no voy a hacer nada, al menos no a usted – lo miró con unos pétreos ojos de zafiro que tuvieron la propiedad de hacerlo obedecer sin mediar palabra, porque solo ante esa mirada de hielo su cuerpo le advirtió que sería peligroso no hacerle caso, aunque fue extraño, en ningún momento sintió miedo - ¿Cómo se llama?

-Li… Li Syaoran.

-Es un placer, mi nombre es Hiraguizawa Eriol, el cura asesino, estoy seguro que habrá escuchado sobre mí.

-Si.

-¿No tiene miedo?

-No.

-¿Por?

-Simple, hay algo que debo hacer, no moriré fácilmente, y ese objetivo esta en ese convento de allá, ahí esta el tesoro precioso que debo rescatar – ante esto el ojiazul lo miró pasmado y una sonrisa escalofriante se cruzó por su cara.

-Que conveniente, estoy en busca de algo en ese convento, aunque eso que busco no se acerca ni la mitad a lo que es un tesoro, más bien, es una escoria que arruinó mi vida y me convirtió en lo que soy ahora.

-Veo, ¿Puede decirme que fue lo que paso?

Los ojos del ojiazul se volvieron nostálgicos y con un bufido recargó su espalda contra la silla y comenzó su relato.

Flash back

Ella era una señorita de cuna dorada, lo más parecido que había a una princesa en este lugar, Tomoyo Daidouji era la mujer con más pretendientes.

Lo único que diferenciaba a Eriol con los otros idiotas del pueblo era que no había caído bajo los terribles encantos de esa joven arpía.

Porque eso en verdad era lo que era.

Petulante, estirada y odiosa, había dejado muchos corazones rotos, e intuía que su belleza era devastadora por la cantidad de hombres que había tras su mano, pero no podía dar fe de ello, porque simplemente no la había visto.

Desde muy niño había soñado con ser cura, y esa era la razón por la que no le interesaba en lo mas mínimo conocer a alguna brujilla que pudiera estropearle los planes.

O al menos esa era la descripción que su padre daba de las criaturas llamadas mujeres, porque sabía muy bien que estaba casado con su madre por obligación, y que la odiaba más que a su vida entera.

Así que no quería seguir el ejemplo desdichado de ese hombre, y la única forma de evitarlo era dedicando su vida al señor.

Pero parece que las cosas nunca son como uno las planea y poco tiempo antes de ordenarse la vio.

Una preciosa bruja de cabellos oscuros y piel blanca como la nieve que caminaba desprevenida por el parque hasta que lo vio a él.

Y sus ojos amatista de ahí en adelante se convirtieron en un delirio.

Solo atinó a sonreírle, cogiendo una flor de ciruelo para luego acercársele y ponérsela en las suaves ondas oscuras que tenían un olor agradable, como a lavanda.

-Te ves hermosa con el – se limitó a decirle, para luego voltearse y salir huyendo, sintiendo que la piel se le quemaba en la zona que había hecho contacto con la de la muchacha.

Así, fue que conoció a la famosa Tomoyo, saliendo todas las noches a verse con ella, porque, según el en esa época le gustaba su compañía.

Hasta que ella se atrevió a hacerle eso…

Como una noche cualquiera la vio en ese lugar y le sonrió, pero no conto con la siguiente acción de la chica, y es que cayó encima de el, para comenzar a besarlo, mientras lo despojaba con suavidad y agilidad de las ropas solamente lo necesario para luego estimularlo, mientras que él no hacia nada y solo atinaba a esconder el rostro en el hombro de la chica, evitando que se le saliera algún gruñido, porque había llegado a la conclusión que no podía hacer nada ante la fuerza de la situación.

Lo violó sin remordimiento y sobre aquella silla, sin ninguna resistencia por parte de él que también disfrutó de la situación.

Es que ante un deseo tan brutal y la realización de un deseo por mucho tiempo contenido no podía oponerse.

Pero no contaron con el par de ojos que los habían visto y que luego vendrían a arruinar su vida

Porque lo acusaron ante el obispo, que sin ningún resentimiento lo expulsó del lugar y lo excomulgo.

Fin del Flash back

En ese momento el albino hizo una pausa y miró al castaño con intensidad.

-Por haber escuchado mi historia sin refutar, seré tu aliado, pero la condición de mi ayuda es que tú encontraras a Tomoyo Daidouji y la traerás ante mi, porque no puedo pisar tierra sagrada y esa mujer debe morir por haberme arruinado la vida.

-Así será, a menos que cambies de opinión.

-Nunca lo hago.

Continuara…

N/A: lo siento mucho chicos, esto es lo único q por el momento puedo actualizar, la idea me fluyo durante un instante de estudio.

Así q no puedo responder nada por el momento, porq mañana tengo parcial.