Disclaimer: podría decir que soy Suzanne Collins de incógnito y que todo el mundillo de los Juegos ha salido de mi mente, pero sería mentira. Eso sí, puedo decir orgullosamente que las idas de cabeza son mías y solo mías :D


Si pudiéramos ver lo que está pasando en el distrito 4 en estos momentos, nos encontraríamos con un chico que se está despertando. Bueno, uno entre tantos, pero es que éste es el protagonista. Total, el muchacho que nos ocupa, de estatura media, moreno, bronceado y de deslumbrantes ojos azules, decidió ir a bañarse al mar. Algunos pensaréis que lo hizo para despejarse, pero no amigos, es que ese era el único medio que tenía para asearse, así de dura es la vida.

Así que después de mantener una agradable conversación mañanera con una barracuda a la que le contó todas sus penas, y después de casi ser devorado por cansino, cosa completamente normal en el distrito 4, se dirigió a la plaza con los demás niños de 14 años. Allí pudo asistir a un bonito espectáculo en el que lo que a él le pareció una sirena parlante les habló sobre que representar al distrito era un gran honor, bla bla bla, les puso un vídeo un poco gore, más bla bla bla, y al final, sin saber muy bien cómo, el chico oyó su nombre salir de los labios de aquella sirena. O puede que no fuera una sirena y estuviera alucinando por el hambre, ya que no había desayunado. Quién sabe.

-¡Dash Owens!- gritó ella, muy entusiasta.

Ante la evidente falta de voluntarios, nuestro aguerrido protagonista se echó a llorar como una nena, básicamente por dos cosas: porque probablemente moriría en los Juegos con Hambre, pero lo más importante, porque se dio cuenta de que la barracuda le había robado su bañador de la suerte. Sí, amigos, vigilad vuestras cosas cuando visitéis las paradisíacas playas del distrito cuatro, nunca se sabe cuando puede atracarte una banda de barracudas criminales.

En fin, el chaval lloró tanto que sufrió un desvanecimiento por deshidratación, y lo siguiente que supo fue que se encontraba en un tren de camino al Capitolio. Y, además, seguía sin haber desayunado.

Esa misma mañana, también se despertó una chica en su casa del distrito 4. Y no estaba de buen humor, porque había estado soñando con Finnick y el despertador la había interrumpido en la mejor parte. Quién no se pondría de mal humor por eso…
Total, que cogió sus gafas de la mesilla y empezó a prepararse para la cosecha. Y quien dice prepararse dice ponerse lo primero que encontró y salir pitando con la melena castaña al viento hacia la plaza donde se celebraba el evento, porque aunque pusieran el despertador, en el distrito 4 no se caracterizan precisamente por ser madrugadores. Una vez allí, se unió al grupito de señoritas de 14 años, mirándolas de mala manera porque ella era así, y se dispuso a esperar.

Tras un buen rato de espera, en el cual se dedicó a irse poniendo más y más nerviosa, y a intentar calmarse pateando piedras en dirección a la gente que le caía mal, riéndose alegremente cada vez que acertaba a alguien, por fin apareció la escolta del distrito 4. Una señora bastante normal si no fuera porque llevaba una falda que imitaba la cola de una sirena.

"Y aún habrá algún tonto que la confunda con una sirena de verdad…esto de vivir en el distrito 4 es terrible…" pensó nuestra protagonista, que, por cierto, se llama Lesley. Ya era hora de decirlo.

Y así Lesley asistió al típico discurso de cosecha de todos los años, con vídeo incluido, aburriéndose como una ostra y pensando que si la estúpida cosecha no existiera ella podría estar tranquilamente en su casa pensando en Finnick y odiando el pescado (sí, qué pasa, que no por vivir en el 4 te tiene que gustar, de hecho, cualquiera saldría hasta las narices de tanto pescado después de un tiempo). Más razones para odiar los Juegos. Y en eso estaba, cuando dijeron el nombre de un tal Dash Owens y el chico se echó a llorar.

"Con esta imagen que estamos dando no vamos a conseguir ni medio patrocinador", pensó Lesley, aunque lo que ella no sabía es que los patrocinadores de este año son una panda bastante…peculiar. Así, cada vez estaba más furiosa con la situación, hasta que se dio cuenta de que la sirena frustrada estaba sacando el nombre de la chica tributo:

-¡Lesley!

Y aquí fue cuando, por muchas batallas sangrientas y bestialidades varias que se habían visto a lo largo de los años en los Juegos, por primera vez tuvieron que censurar la emisión debido a la sarta de improperios que salieron de la boca de la chica al verse elegida. Para que os lo imaginéis mejor, pensad en un nivel de furia tipo Haymitch sin alcohol y con el mono. No os digo más.

Obviamente después de eso la gente se quedó paralizada de miedo y nadie se atrevió a presentarse voluntario por ella, aunque hubieran querido. Así que Lesley subió al escenario, eso sí, ahora sonriendo alegremente porque después de liberar tu rabia te quedas muy a gusto, y disimuladamente aprovechó para darle una patadita al otro tributo, que, como recordaréis, estaba desmayado en el suelo. Así porque sí. Luego la única tributo que quedaba consciente se fue a despedirse de su familia y esas cosas normales y corrientes. Pero eso ya no lo captaron las cámaras.

Por lo tanto, lo que se televisó este año para todo Panem dio lugar a la impresión de que los tributos del 4 eran un llorón y una desequilibrada mental. Lo cual por una parte es cierto, pero tranquilos, queridos lectores, que ya iréis descubriendo más de ellos.


Notas de la autora: ¡Venga, gente, animaos a mandarme más tributos! Que solo tengo dos distritos completos y así no puedo subir muchos más capítulos. Si no me mandáis más la ira de Mari Puri caerá sobre vosotros (o, en su defecto, caerá sobre vosotros uno de sus zapatos que acostumbra a lanzar xD). Así que ya sabéis. Según tenga más tributos iré subiendo las cosechas de cada distrito, cargadas de tonterías, por supuesto xD Ah, por cierto, podéis mandar más de uno si queréis :D

Por cierto, esto va para todo el mundo, pero especialmente para las dos personas a las que corresponden los tributos del capítulo: ¿qué os ha parecido? Comentadlo en un review, please ^^