Disclaimer: El maravilloso mundo de Harry Potter [incluyendo personajes] le pertenecen a J.K. Rowling Solo la trama & unos cuantos personjes nuevos son míos.
яεмεмвεя мε
Harry Potter [2009] FanFiction
яεмεмвεя мε © GirlGryffindor
Harry Potter © J.K. Rowling
What do I do to ignore them behind me? Do I follow my instincts blindly? Do I hide my pride from these bad dreams.
And give in to sad thoughts that are maddening?
...
Linkin Park - By Myself
.2
T H E P O C K E T W A T C H
¿Qué ocurrió?
No lo comprendía, absolutamente no lo comprendía. No sabía lo que realmente pasaba. No sabía en donde se encontraba. No sabía si era lunes o viernes, si era de día o de noche, solamente era consiente de dos simples situaciones; su corazón aun latía y seguía en la misma sincronía vacía.
¿Qué fue le sucedió?
— Creo que ya esta regresando en sí —. Murmuró suavemente una voz a su lado.
Como pudo, entre abrió un poco sus ojos al escuchar la voz que se le hacia familiar. Enfocó la vista para poder ver mejor.
— Gracias a Merlín que despiertas —. Volvió hablar la misma voz que le resultaba sumamente familiar.
— ¿M…Mamá? —. Susurró Cielo al reconocer por completo a la persona que tenia enfrente.
Celeste Caliope Bennett Collins. Madre de Cielo; una mujer de nobles sentimientos, cariñosa, amable que es incapaz de creer lo peor de la gente, viendo sólo lo bueno. Se encontraba aun lado de su hija.
— Nos diste un susto —.
— ¿Qué…que me paso?—. Preguntó al recobrar el conocimiento. — ¿Cómo fue que llegue aquí?—. Al identificar que se encontraba en su propia habitación. Una espaciosa alcoba ilumina por los grandes ventanales que se encontraban a cada lado opuesto de la habitación. Una cama grande con dosel acompañada con algunos muebles en conjunto que adornaban el interior.
— Harry te trajo hasta aquí —. Volteando hacia un lado. Cielo hizo el mismo acto que su madre en dirección en donde ella había volteado, encontrándose con la mirada esmeralda de Harry.
— Te encontramos inconsciente en la sala —. Exclamó Harry antes de que Cielo abriera la boca para hablar.
Cielo lo miró unos segundos y desvió su mirada ¿Inconsciente? ¿Se había desmayo en la sala? ¿Pero como? Trató de recordar los hechos en el Departamento de Misterios ¿Qué pudo haberla dejado inconsciente? ¿Acaso seria posible que…la caja fuera la responsable de todo esto? Pensó Cielo al recordar ese objeto en particular.
— Hija…—. Susurró su madre tomándola de la mano —. Harry y yo hemos estado hablando de tu situación —. Cielo pudo notar que la angustiada voz de su madre.
— ¿Mi…situación? ¿De que hablan? —.
— Tú madre y yo llegamos a una explicación Ci —. Explicó Harry
— El estado en que te encuentras…no es normal —.
— ¡¿Qué?-. Exclamó exaltada al escuchar la respuesta de su madre. — Si lo dicen por lo que pasó hoy…—.
— No es por lo que paso hoy Ci…es por lo que esta pasando contigo desde hace bastante tiempo —. Interrumpió Harry. Cielo fijó la mirada en su madre; quien a su vez tenía los ojos cristalinos.
— Por favor hija ¿Dinos que es lo que te esta pasando?...Por favor —. Suplico su madre. — Se que algo no esta bien contigo, lo presiento —.
— Nada mamá. No me pasa nada —. Mintió con la voz casi audible.
— ¡No mientas!-. Gritó a la vez ella.
Cielo quedó helada. Jamás su madre le había hablado de esa manera, hubo ocasiones en que era seria con sus palabras al no estar de acuerdo con las decisiones que ella tomaba…pero gritarle nunca. Siempre había tenido un concepto de su madre como una mujer que mantenía sus emociones almagren de la situación.
Ahora sedaba cuenta de que aún había personas que se preocupaban de ella, personas que…pensaban en ella.
— Yo…—. Empezó a decir con la mirada al suelo. — Yo…no puedo-. Incapaz de decir la verdad. Su madre la miraba con tristeza, sus lágrimas estaban apunto de adornar sus pálidas mejillas.
— ¡Claro que puedes!—. Gritó Harry acercándose a ella.
— N…no, no puedo —.
— ¡Si, si puedes! —. Gritó esta vez su madre agarrándola de los hombros.- ¡Dinos…alguien te lastimo!
— No…—.
— ¡Alguien te amenazo!
— No…—.
— ¡Entonces ¿Qué es lo que te tiene así? ¡¿Qué?
— B…basta-. Murmuró Cielo, donde a su vez las lágrimas abandonaban sus ojos color miel.
— ¡Hasta que nos des una explicación!
— Basta —.
— ¡No! —.
— ¡Por favor! —.
— ¡Solo pedimos una explicación Cielo! —. Gritó Harry.
Cielo apretó sus puños con fuerza. Se estaba cansando de escuchar tantos reclamos, consejos, opiniones, ya bastante tenia con los suyos pero sobretodo se estaba hartando de tener ese peso de enzima que tenía su alma.
— ¡Cielo!
— ¡Basta!-. Gritó ella en lágrimas — ¡No lo se! ¡Entiende! N-O L-O S-E — Recalcando cada palabra —¡Lo único que se es que no soy feliz! —. En un llanto excesivo.
Harry y su madre la miraron con sorpresa. Ninguno esperaba ese tipo de declaración ya que Cielo nunca había dado señales de haber estado inconformé con su vida.
— ¿P…Por que nunca me lo habías dicho? —. Musitó su madre con delicadas y evidentes lágrimas . Se sintió herida al saber que su hija no le tuviera la suficiente confianza para contarle ese tipo cosas y quien sabes que cosas más no sabia de ella.
Mientras tanto Cielo se sintió la peor hija del planeta al decirle tal cosa ¿Ahora que pensara su madre de esto? ¿Qué la odia?
— Madre…—. Con un hilo de voz. — Yo…—.
— No digas más —. La interrumpió —. Ya escuche lo que quería saber. Nunca has estado conforme con la vida que te eh dado —. Limpiándose su propio llanto.
— No…yo…no…—. Tratando de excusarse.
— Te dejare con Harry —. De forma cortante. Se levantó del lugar en donde se encontraba y salió de su habitación.
Harry quien había mantenido la compostura por unos segundos miraba a Cielo interrogante. Ahora lo comprendía pero nunca se le había pasado por la mente que su amiga sufría por algo así ¿Pero ahora la pregunta era por que? Tenía la esperanza de que Cielo terminara diciéndole la verdadera razón a su problema, pero al parecer eso no iba hacer. Cielo mantenía cabizbaja la cabeza sin siquiera mirarlo a los ojos.
— ¿Ci? —. Pronunció simplemente. No obtuvo respuesta.- Cielo…-.
— Harry...—. Hablando por fin. — No lo se…— Respondiendo a lo que quería llegar su amigo. Harry se quedo inmóvil al escucharla.
— Ci…-. Vacilo Harry antes de seguir. — En verdad no…—.
— Harry vete —. Espetó antes de que terminara.
— ¡Que! —.
— ¡Que te vallas…ahora que ya lo sabes, vete…quiero estar sola! —.
Harry la miró sin comprenderla, pero no reclamo, tal vez…le explicaría todo después, lo mejor era dejarla sola como ella lo pedía, después de todo él también había pasado por situaciones mucho peores, en el fondo la comprendía. Salió de la habitación sin decir nada.
Cielo se llevo las manos a su rostro al escuchar la puerta cerrarse. Se sentía de lo peor; como hija y como amiga. Había apartado a las personas que la querían, que se preocupaban por ella y ella simplemente les decía que se fueran. Sollozaba cada vez más con solo pensarlo. Dejo caer todo el peso de su cuerpo en la cama. Se sentía completamente insignificante.
¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que se sintió así?
Desde el momento en que nació, era una bruja más entre el Mundo Mágico, pero a diferencia de otras jóvenes de su edad, a partir de su nacimiento fue muy peculiar, empezando con su inhabitual nombre, evidentemente no por el mismo motivo que el de su mejor amigo Harry Potter, si no, era un poco más…personal que otro hecho heroico o algo parecido. Y un claro ejemplo es ser llamada "la impura" dentro de su propia familia.
Nacida como una mestiza se gano el desprecio de su familia de sangre pura; los Bonneville. Una de las más grandes y antiguas familias de sangre pura de Gran Bretaña. Nobles y de alta clase social poseían también las ideas racistas con respecto a la sangre con la que nacías.
En el momento en que su padre, Axel Bonneville, el primer hombre entre la familia con esencia humana, compasivo, justo, y sumamente noble, contrajo matrimonio con su madre, nacida de Muggles, lo convirtió automáticamente traidor de la sangre. Pero lo más lamentable para ella, fue el hecho de no poder conocerlo. La trágica e inexplicable muerte de su padre fue un golpe demasiado duro para su madre y para si misma, la perdida de su padre cambio radicalmente su vida.
Desde entonces siempre fue una niña de aspecto frágil e inocente, sin olvidar el hecho de ser muy tímida. Empezó a vivir como una niña Muggle junto con su madre, alejándose de todo con lo referente a la magia y el suceso trágico de su padre.
Nunca jugó con niños de su misma edad, pues prefería la lectura. Leía sobre casi todo aunque la lectura sólo era una excusa para no relacionarse con nadie, no era muy bien vista por sus compañeros. En primer lugar, por ser extremadamente reservada y tímida. La niña se limitaba a estar siempre detrás de las piernas de su madre o tener un libro de lectura en su mano. La tachaban de rara y nunca se quejaba. Parecía que no tenía ni idea de lo antisocial y raro que era, pero a pesar de todo, era muy consiente de lo que en verdad era, una bruja.
Han pasado diecisiete largos años que es y sigue siendo la impura de la familia, pero lo mas importante, siente largos años en donde ahí fue cuando comenzó a creer en si misma, adquiriendo los valores de una verdadera Gryffindor, al igual del hecho de que empezó a ser conocida como la otra amiga del trió dorado, tantos acontecimientos hicieron fortalecer su corazón y frágil alma.
Un grito de frustración salió de su boca. No podía creer que le estuvieran pasando este tipo de cosas después de…todo lo que había vivido y ahora que había paz en el mundo en donde vivía se sentía infeliz consigo misma ¡¿Qué demonios le ocurría? ¿Algún tipo de depresión? ¿Qué?
Se frotó los ojos limpiándose las lágrimas que caían aun de sus mejillas. Sin fuerzas ni ánimos de nada se asomó por las ventanas. Una pequeña y suave sonrisa se le formó en su rostro, la primera sonrisa después de su nefasto día. Empezaba a caer la luz del día, se venia la noche. Un lindo anochecer se apreciaba desde donde se encontraba. Era muy hermoso, con su diversa variedad de colores; azul, rojo, naranja, lila, era una imagen digna de admirar. Se quedó observando un poco más el anochecer, amaba la noche.
Pero poco a poco la pequeña sonrisa se fue desvaneciendo de su rostro. Las imágenes de hace algunos mementos bombardearon su mente. Parecía como si su corazón quisiera romper su pecho y salirse. Negó energéticamente su cabeza para olvidar todo aquello. Sentía una fuerte opresión en su corazón con recodar las palabras que les dedicaba a su madre y a Harry. Contuvo sus lágrimas como nunca, jamás pensó en alguna vez en su vida trataría de esa forma a las personas que quería y mucho menos llegar a la manera en que se sentía.
Se llevo ambas manos a su frente. Era una tonta sin remedio, tenía que actuar rápido y la única forma de remediarlo era aceptar la dura realidad. No estaba bien y necesitaba ayuda emocionalmente. Era eso o seguir como la insignificante persona que era en esos momentos.
Al mirar distraídamente hacia la puerta notó un plato repleto de comida acomodado a los pies de la misma. Sonrió, jamás cambiarían. Después de todo la cosas no estaban completamente perdidas, tenia a su madre, el resto de sus amigos que habían salido con vida. Cerró los ojos. Eso haría, arreglaría por una buena vez las cosas, pero no ahora, con todo lo que había pasado no tenía con que verles la cara. Hablaría con ellos después.
Se acomodó un poco mejor en su cama. La habitación se encontraba fría. No era consciente de los minutos que había pasado sola y en silencio, pero ayudaron para poner en orden sus intenciones. Optó por acostarse en la cama y taparse casi hasta la cabeza, tenía que descansar un poco y nuevamente dejó caer su cuerpo en la suave cama. Cielo soltó un gritó de dolor debido al acto.
No por que ella quisiera, si no porque su cuerpo se había posado sobre algo. Se levanto de una y se aclaro sus ojos color miel para ver mejor el objeto con el que se había golpeado y se sorprendió mucho al ver lo que era.
Era la caja dorada y empolvada que había encontrada en el Departamento de Misterios; se encontraba sobre su cama ¡¿Cómo demonios había llegado eso ahí? ¿Acaso Harry le habría dejado eso? No, él no pude ser, posiblemente…por si solo, después de todo, la magia existía y había muchos misterios que aún no se podían resolver. Con suma delicadeza tomó la caja con sus manos y la observo detenidamente, al parecer no habría problema en abrir aquella caja. El mismo sentimiento que le embargo en la sala estaba volviendo pero esta vez en ver lo que la caja podía contener adentro. Releyó nuevamente la frase;
Dos tragedias hay en la vida: una no lograr aquello que ansía el corazón; la otra es lograrlo.
Le dio un escalofrió. Entendió el significado de esas palabras que tenían toda la razón, la tragedia de un corazón al no tenerlo algo que realmente desea a su lado, eso lo entendía perfectamente pero lo de lograrlo no. ¿Por qué tragedia al lograr lo que tu corazón ansia? Eso no concordaba.
Se sentó con las piernas cruzadas con la caja en sus manos. Puso la caja sobre su cama. La aprecio nuevamente antes de abrirla. Suspiró que más podía pasar; alargo sus brazos para poder abrirla, al tener sus manos en cada lado de la caja y la abrió.
En el interior de la caja se encontraba una pequeña vieja nota y un peculiar reloj de bolsillo. Uno mucho más pequeño de lo normal, lo tomó, definitivamente era pequeño, le sobraba espacio en todo la mano; se miraba muy reluciente y muy nuevo, al parecer no tenía mucho tiempo guardado adentro de la pequeña caja empolvada. Tenía grabados de los números romanos en todo su contorno, mientras que todo lo demás era de un fino cristal. Dejo el reloj aun lado y puso su atención a la nota que había ahí. Le pareció extraño que la nota estuviera en peores condiciones que en el reloj del bolsillo, es como si la nota la hubieran escrito mucho tiempo atrás. Algo ya no cuadraba. No perdió más tiempo y la tomó, la desdoblo para poder leer el contenido de aquella hoja;
El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad. Cuando la situación es adversa & la esperanza poca, las determinaciones drásticas son las más seguras.
Esta será tú única oportunidad
Cuidado con lo que deseas.
Terminó de leer aquello, miró la nota con desconfianza ¿Pero que clase de nota era esa? ¿Acaso una advertencia quizá? Pero siendo así ¿De que? Dejó la nota aun lado y volvió a poner su atención al pequeño reloj de bolsillo.
Tomó el reloj dejando las malas descripciones atrás. Abrió el pequeño reloj de bolsillo; se podría apreciar un reloj normal con grabados alrededor, las manecillas del reloj, unos engrandes de diferentes formas y tamaños y lo común de siempre, las horas y los minutos dibujados. Nada fuera de lo normal, pero aun así era un poco raro.
Cielo lo examino detenidamente, nunca había visto un reloj tan peculiar como ese. Empezó a jugar las "extrañas" manecillas del reloj, sin ponerlas cronológicamente, solamente moviéndolas al azar. Acerco su dedo a los diferentes engranes del reloj al tiempo en que la yema de su dedo toco el puro medio un pinchazo fue lo que sintió. Retiró rápidamente su mano del objeto y observo con una expresión de dolor la pequeña gota se consumía adentro de los engranes dando por hecho el movimiento de las manecillas, el corazón de Cielo bombeo con fuerza.
Las manecillas cada vez se movían mas rápido hasta que de una se detuvieron ¿Eso era todo?
Miró a su alrededor ¿Qué significaba eso? Lanzó el reloj al otro lado del cuarto haciendo un fuerte ruido contra la pared. Se paró de un saltó y observo su dedo un poco ensangrentado. Sintió un leve mareo que fue aumentando a medida que apreciaba su herida, sintió miedo, esto no era normal.
Sus párpados los sentía pesados y sin poder evitarlo cayó de espaldas a la cama totalmente inconsciente.
...
to be continue
