Capítulo 3: Testamento


– ¿Y qué esperas? ¡Tráemelos!-. Ordenó impaciente. Minutos después Naruto ya los estaba leyendo.

– ¿Qué es lo que dicen?-.

–Lo que ya sospechaba-. Torció sus labios en una mueca. –Que mi padre no se suicidó, a él lo mataron-. Inmediatamente Sakura rompió en llanto dejándose caer en la silla.

– ¿Por qué lloras?-.

–Porque yo sabía que él no se había suicidado y me duele que alguien quisiera verlo muerto-.

–Pero fue así y es una lástima. Mi padre era una buena persona de eso no cabe duda, él no merecía morir. Sakura, hazme un favor y límpiate esas lágrimas que a mí no me conmueven-. Se puso de pie rodando su escritorio hasta llegar a ella. –Y ahora qué sé que no fue un suicidio hoy más que nuca necesito comprobar quien es la asesina de mi padre-. Proyecto sus últimas palabras sin dejar de mirarla.

–O asesino-. Corrigió ella limpiándose con las manos.

–Sabes que si confiesas tú castigo será menor ¿verdad?-. Ella frunció su ceño mientras este se sentaba al borde de su escritorio colocando las manos enlazadas frente a sus piernas.

–Yo no tengo nada que confesar-. Elevo la mirada observándolo. Naruto gimió arrogante.

–Eso ya lo veremos cuando estés en la corte-. Se puso de pie caminando hasta quedar al lado de ella colocando una de sus manos en uno de sus hombros con firmeza. –Sakura voy a darte un consejo, si yo fuera tú este sería el momento para hablar de lo contrario será demasiado tarde cuando lo hagas-. Susurró despacio cerca de su oído.

– ¡Ya te dije que yo no tengo nada que confesar!-. Se puso de pie, estaba alterada. – ¡Yo no maté a tú padre! ¡Ni fui su amante!-. Naruto la tomó bruscamente por los hombros observándola penetrantemente luego la besó con furia, rencor y resentimiento, aun así Sakura correspondió con amor, deseo y miedo sintiendo aquel contacto en sus labios.

–Eres una…-. Se separó de ella caminando hacia el ventanal mirando hacia afuera.

–Naruto…-. Rogó acercándose a él. –Las cosas no son co…-.

–Vete de aquí-.

– ¿Qué?-.

–Vete. Ya no trabajas en esta empresa-. Sakura abrió sus ojos con sorpresa, era algo que no esperaba.

–Naruto…-.

–Pasa por tu finiquito-.

–No puedes correrme ¡no es justo!-. Se puso frente a él.

– ¡Como tampoco era justo que mi padre muriera! Ahora vete y no vuelvas más, no quiero volver a verte por aquí-. Se giró dándole la espalda.

–Naruto, por favor…-. Suplicaba.

– ¡Lárgate!-. Grito desesperado conteniendo su frustración en el interior de sus puños.

– ¡No!-. Sakura lo jalo del brazo para que este la observara. – ¡No puedes, no tú! Si me corres ¿Qué voy a hacer? No tengo dinero y este trabajo es todo lo que tengo para vivir-. Naruto miro el agarré en su brazo después la observo a los ojos soltándose.

– ¡No seas hipócrita!-. La tomó por los hombros y la sacudió estrepitosamente. – ¡Tú más que nadie sabías que mi padre te puso en su testamento!-. Gimió indiferente. –Él te dejó la cuarta parte de todo lo que tenía-.

– ¡¿Qué?!-. Lo miro incrédula.

–Mi padre te dio todo lo que podía dejarte, era por eso que a ti te convenía verlo muerto así tú nos reclamarías todo lo que él te dejo-.

– ¿Qué estás diciendo? ¿De qué estás hablando?-.

–No te hagas la tonta si bien que lo sabías-.

– ¡No! No lo sabía-.

– ¡Mentirosa!-.

–Naruto, por favor, tu papá jamás me dijo…-.

– ¡Mientes!-. Naruto levantó su mano en un indudable gesto de querer golpearla. –Sal de aquí antes que cometa una locura-. Se contuvo con la mano temblorosa en el aire pero ella no se alejó, lo estaba retando, se estaba enfrentando a él, ella sabía que Naruto no sería capaz de golpearla aunque su amenaza fuera tan clara.

–Tú no serías capaz de…-. A pesar de mirar su mano ella no se movió pero la bofetada en su rostro le dio la vuelta, su nariz sangró de inmediato a lo que ella contuvo su hemorragia con sus manos observándolo profundamente triste y decepcionada. No podía creerlo.

–Sakura lo siento, yo no…-. Se disculpó al verse reflejado en aquellos ojos verdes, no podía reconocerse, él no era Naruto. Intento tomarla por el brazo pero ella lo esquivó y no lo soporto más, salió corriendo de la oficina bajando por las escaleras desesperadamente entre lágrimas.

Al salir de la empresa corrió sin rumbo desesperada, ahora estaba segura que Naruto sería capaz de todo incluso de mandarla a la cárcel tal como él mismo le había dicho.

– ¡Sakura!-. Gritó Naruto detrás de ella. – ¡Sakura, detente!-. Pero ella no obedeció.

En un movimiento deliberado miró hacia atrás sin dejar de correr para saber a qué distancia venía Naruto de tras de ella, no quería ser atrapada pero cuando regreso su vista al frente un golpe seco la tiró al piso con un dolor agudo en sus piernas.

Un automóvil la arrolló sin querer.

El auto alcanzó a frenar un poco ante la impertinencia de Sakura que cruzaba imprudentemente la calle, el chofer inmediatamente bajó a verla pero ella solo estaba sentada en el suelo llorando desconsoladamente.

–Lo siento pero usted tuvo la culpa-. Se defendió aquel hombre asustado.

–Mi pierna, me duele mucho-. Se quejó dolorosamente, sobándose.

–Sakura, mi amor-. Sonaba preocupado, el verla así había sacado sus sentimientos. Naruto intentó tomarla para levantarla pero ella lo rechazó. –Déjame ayudarte por favor, bebé…-.

– ¡No! ¡Suéltame…!-. Se removió entre sus brazos.

–Pero…-.

–Ya escuchaste a la señorita, Naruto, déjala-. Por primera vez Naruto miró aquel sujeto, era Sasuke Uchiha, su rival de campo y excompañero de estudios, esté era abogado especialista en violencia de género, muy bueno por casi todo.

–Vaya pero si no es nada más y nada menos que el defensor de las mujeres débiles-. Se burló recorriéndolo con la mirada, sintiéndose altivo.

–Al menos yo si me tomo mi trabajo enserio-. Lo miro de la misma forma retadora. Estos dos no podían llevarse bien.

–Sakura deja de fingir y vámonos-. Ordenó ofreciéndole su mano volviendo a ser el mismo de antes, Naruto estaba molesto.

–No le hables así-.

–Yo le hablo como a mí me dé la gana. Vamos Sakura levántate-. Volvió a ordenar sin dejar de mirar a Sasuke.

– ¿Acaso ella es algo tuyo para que le hables de esa manera?-.

–Es mi secretaria y a los empleados les hablo como yo quiera-.

– ¿Tú secretaria?-. Sasuke frunció su ceño.

– ¡Ya no más! ¡Ya no soy tú secretaria!-. Interfirió Sakura con lágrimas en los ojos. Naruto la observo.

– ¡Vamos Sakura!-. Insistió molesto tomándola de la mano halándola sin consideración alguna a lo que Sasuke rompió ese enlace.

–Estás loco si piensas que ella se va a ir contigo-.

– ¿Qué?-. Inclino ligeramente su cabeza.

–No te das cuenta de que ella no quiere estar contigo-. Naruto la observo, la mirada de Sakura estaba llena de temor.

– ¿Es enserio?-. Rio despectivamente.

–Muy enserio Naruto-. Sasuke coloco a sus espaldas a Sakura a lo que Naruto estiro su mano nuevamente para alcanzarla pero Sasuke se lo impidió.

–Vuelves a tocarla y te juro pasarás esta noche en la cárcel por acoso, eso sin mencionar la multa que tendrás que pagar para que gente como ella no tenga que volver a trabajar con idiotas como tú-. Amenazó furtivamente.

Naruto lo miró torciendo una mueca en sus labios, movió la cabeza y bufo más que molesto, le dedico una última mirada a Sakura y se marchó de ahí dejándolos solos.

– ¿Cómo te sientes? ¿Quieres que te lleve a un hospital?-. Pregunto preocupado observando sus lesiones.

–Gracias, no hace falta. Estoy bien, solo fue el golpe pero ya paso-. Se sacudió la ropa. Sabía que después de ese golpe no tendría más que un gran moretón. Elevo su mirada al sentirse observada.

– ¿Qué sucede?-.

–Ese imbécil te golpeó-. Dijo tocándole la nariz y la mejilla las cuales estaban enrojecidas e hinchadas. –Necesitas denunciarlo, esto no puede quedarse así-. Pero Sakura no podía hacerlo.

¿Cómo iba a denunciarlo?


...