Tan dulce como lavanda.
Capítulo 3: Dulce dulce lavanda.
"¡Pero Mamaaaaá!"
"Nada de peros, ¡jovencita!"
La joven draconi estaba prácticamente rogando en los cascos de su madre. Rarity ignoró su comportamiento mientras amarraba las bolsas alrededor de su espalda. "¡Haré lo que sea!" Lavender se quejó.
"No importa lo que hagas, no vas a cambiar mi opinión acerca de esto".
"¡Oh, ya sé!, ¡Dejare de comerme las gemas que guardas en tu armario!" La pequeña draconi declaró desesperada.
"Te agradecería que dejaras de hacerlo, pero eso no impedirá que esto ocurra."
"¡Vamos mamá! ¡No me estás dando muchas opciones!" Lavender gritó.
"¡Escucha señorita, esto nunca fue negociable! Vas a ir a la escuela, ¡te guste o no!"
Las esperanzas de Lavender se estrellaron contra ella bruscamente. Derrotada en sus intentos de persuadir a su madre, se sentó en medio de la habitación de Rarity y se cruzó de brazos, sus labios haciendo un puchero en señal de enojo.
"Con esa actitud no vas a cambiar nada, cariño" Rarity declaró, mirándose en el espejo para fijar cuidadosamente sus pestañas y el polvo.
"No es justo..." Lavender se desanimó, mirando al suelo en señal de frustración. Después de terminar con su maquillaje, Rarity trotó hacia la draconi angustiada y bajo su cabeza hacia el nivel de sus ojos.
"Ya Lavender, toda yegua y potro tiene que ir a la escuela para que puedan crecer y volverse inteligentes", explicó Rarity. "Simplemente es así cómo son las cosas."
"Mamá, no soy realmente una potrilla", argumentó Lavender.
"No, pero tú eres mi hija; y como mi hija iras a la escuela como los demás ponis. No hay excepciones a la regla."
"Papá no tuvo que ir a la escuela", Lavender gimió.
"Tu padre... fue un caso especial", declaró Rarity acariciando la cabeza de su hija para que desechara la idea. "Él fue el asistente de tu tía Twilight, quien le enseñó y lo crio ella misma por lo que no tuvo que ir a la escuela para educarse."
¡Eso es! Lavender tenía la respuesta que necesitaba "¿Qué tal si le pidiera a mi tía que me enseñe entonces? Ella es más inteligente que la mayoría de los ponis, así tendré una mejor educación ¡si ella me enseña!"
La yegua blanca nieve negó con la cabeza. "Cariño, no vamos a molestarla con algo que podemos manejar nosotros mismos. Además, ya estás inscrita en la escuela así que ya no hay vuelta atrás."
Lavender suspiró, decepcionada de que todos sus intentos para evitar ir a la escuela fracasaran.
"Hablaremos sobre esto más tarde Lavender. Ahora mismo tu padre y yo vamos a salir por un tiempo, así que quiero que te comportes, mientras no estoy."
"Sí señora", Lavender respondió alejándose ligeramente, refunfuñando. "Atacaré tu cómoda hoy... "
"¿Dijiste algo señorita?" Preguntó Rarity, mirando con furia a la perversa pequeña.
"Dije, me pregunto si se puede encontrar un buen peluquero en estos días". Lavender trató de convencer a su madre que ella estaba diciendo la verdad, sonriendo ampliamente para vendérsela.
"Ya veo..." Rarity respondió, sin saber lo que en realidad dijo que su hija. "Bueno, bajemos entonces. Nos iremos pronto."
Sin ningún otro argumento para dar, el pequeño draconi siguió a su madre hacia la planta baja y en la sala de estar donde las dos se encontraron a un Spike tumbado en el sofá roncando muy fuerte. Rarity rió ante el dragón perezoso y le dio un empujoncito.
"Levántate dormilón", le ordenó, haciendo que sus ojos se abrieran lentamente. "Juro que eso es todo lo que haces en estos días: comer y dormir."
El larguirucho dragón se levantó y se estiró, bostezando ruidosamente. "Tal vez si no te tomara mil años para maquillarte, no estaría inclinado a quedarse dormido tan seguido. Quiero decir, ¡sólo vamos a cazar joyas!"
Lavender se levantó y observó cómo sus padres discutían, la pequeña draconi se reía de la animada charla. Esta era su última oportunidad para escabullirse de su predicamento.
"Papi", comenzó a mirarlo con sus ojos grandes y brillantes. "¿Tengo que ir a la escuela?"
"Lavender, ya discutimos esto arriba", Rarity comenzó, con un tono más agitado de lo normal.
"Creo que la pregunta iba dirigida hacia mí, Rares", Spike interrumpió, ganándose la mirada de desaprobación de Rarity. Lavender sonrió ampliamente, creyendo que había encontrado su solución.
"Así que, no quieres ir a la escuela, ¿es eso?"
"¡Sí papi!" Lavender dijo eufórica, su cola moviéndose de un lado al otro.
"Lo siento pequeña, pero necesitas ir a la escuela. Sin embargo, te daré una "A" por intentarlo"
Y una vez más, sus esperanzas se habían destruido. Lavender suspiró tristemente y miró hacia abajo.
"¡Vamos Lavender, tienes que ser una chica grande para papá!" Spike le dijo levantando su mentón con su garra y sonriéndole. "No va a ser tan malo; incluso podrías hacer algunos amigos".
La molesta draconi desvió la mirada. "Lo dudo..." Una pequeña mueca formándose en la cara de Spike. Odiaba ver a su hija tan angustiada, especialmente teniendo en cuenta que él también estaba preocupado de que fuera a la escuela.
"Vamos, Lavender", susurró Spike, tratando de llenar su hija con más esperanza. "No va a ser el fin del mundo. Quiero que seas una niña buena para nosotros, especialmente en la escuela. No querrás que mami se enoje, ¿verdad?"
"No señor", Lavender suspiró. Rarity escuchó a alguien tocar a la puerta principal, muy consciente de quién podría ser.
"Yo abro", Rarity declaró trotando hacia la puerta. Spike aprovechó esta oportunidad para susurrar algo en los oídos de Lavender.
"¿Sabes de esas gemas en el gabinete, las que te has estado comiendo?"
"¿Qué hay con ellas, papá?"
"Puedo entrar y conseguir algunas mucho más fácilmente que tú. Si me prometes que te comportaras en la escuela, voy a tomar algunas para ti."
"¡En serio!" Lavender exclamó con entusiasmo, olvidando que su madre estaba a sólo unos metros de distancia, forzando a Spike a improvisar cuando Rarity se volvió hacia los dos ladrones.
"Sí cariño, eres el mejor regalo pequeño que me ha pasado" Spike declaró tocando la nariz de Lavender; Spike guiñó un ojo a su hija, la confusión que genero su declaración comenzó a disiparse cuando se dio cuenta de que estaba engañando a su madre. Rarity sonrió suavemente y volvió hacia a la puerta, abriéndola para que el invitado entrara.
"Debo decir que eres una verdadera salvavidas", comenzó Rarity. "Estábamos quedándonos sin gemas y cada vez es más difícil encontrar una niñera para que cuide a Lavender mientras estamos fuera."
"No hay problema", una dulce voz sonó. Rarity dio un paso atrás para dejar entrar a su hermana Sweetie Belle.
La Hermana de crin arremolinada de Rarity caminó dentro de la casa con una tez cálida. Luego de finalmente averiguar su talento, comenzó a practicar su canto. Eventualmente aplico para el Conservatorio de Música de Canterlot, siendo aceptada en un santiamén. Ahora que se habia mudado a Canterlot, Sweetie no podía visitar Ponyville muy a menudo debido a su horario, pero cuando lo hacía, siempre se aseguraba de visitar a su hermana, cuñado y sobrina primero.
"Entonces, ¿cómo salió todo?" Preguntó Rarity.
"Todo salio mejor de lo que esperaba", Sweetie Belle sonrió abrazando a su hermana. "Mi voz desentono un poco porque estaba nerviosa, pero estaban impresionados. No obstante, ¡quieren que vuelva a cantar para ellos otra vez!"
"¡Eso es espléndido!" Rarity jubilosamente proclamo, devolviendo el fuerte abrazo. "Estoy muy orgullosa de ti, querida. Has crecido para ser una joven muy talentosa."
Sweetie Belle agito su casco en negación. "¿Quién yo? No, sólo soy un pony tratando de ganarse la vida."
"¡Tía!" Lavender pío justo cuando se dio cuenta de que su tía estaba aquí, saltando por delante de su madre y tacleó a la desprevenida yegua de melena rosa y púrpura.
"¡Bueno, si no es mi pequeña sobrina preferida!" Sweetie sonrió, levantándose a sí misma y envolviendo a Lavender en sus brazos.
"¡Tía tontilla!" Lavender se rió "¡Yo soy tu única sobrina!"
"¡Oh, así que es por eso no hay otra compitiendo por mi afecto, entonces!"
Lavender se rió, abrazando a su tía favorita y frotándose contra ella. La imagen les dio a Spike y Rarity una sensación de calidez en el interior.
"Bueno, por mucho que me gustaría ponerme al día contigo, deberíamos irnos. Tenemos mucho trabajo por hacer si queremos volver a la puesta del sol."
"No tengo muchas ganas de hacer todo el trabajo", Spike respondió sin entusiasmo.
"¡Yo ayudo!" Rarity declaró ofendida de que Spike sugiriera que ella no hacía nada. "Yo busco las gemas y tu las desentierras. ¡Yo digo que el trabajo se divide por igual!"
Spike simplemente giro los ojos, sabiendo que era mejor no discutir con ella. "Lo que tú digas cariño. Lo que tu digas..."
El se inclinó hacia Lavender, quien todavía estaba firmemente en manos de Sweetie Belle, y le plantó un beso en la frente. "Ahora pórtate bien para Sweetie Belle, ¿de acuerdo?"
"Ok Papi", Lavender respondió vertiginosamente.
"Hay comida en la nevera por si a alguna de las dos le da hambre", Rarity declaró caminando hacia la puerta. "Nada de dulces hasta que se coma toda su cena. ¡Las veremos a las dos esta tarde!"
"De acuerdo, hermana" Sweetie se despidió. "¡Nos vemos Rarity!, adiós Spike."
"¡Adiós mamá y papá!"
La pareja Intercambio adioses y se marcharon juntos, dejando a la joven draconi y su tía por su cuenta.
"Así que ahora que se han ido, ¿cómo le va a mi sobrina?", preguntó Sweetie, frotándole el cabello a Lavender juguetonamente.
"Bien, tía", respondió Lavender. "Te extrañé mientras estabas fuera. ¿Cómo estuvo Canterlot?"
"Es bastante espectacular. Es definitivamente de estándares más altos que Ponyville, por lo que te encuentras unos cuantos ponis presuntuosos, ¡pero aparte de eso es muy divertido! Cuando no estoy practicando mi canto, me voy con unos amigos a explorar los lugares turísticos, y a comer algunos de los mejores manjares de la historia. Lo cual me recuerda..."
Sweetie Belle dejó la bolsa que tenía en la espalda y levitó un montón de brownies de chocolate blanco envueltos en plástico. Ella desenrolló la funda de plástico y sacó uno de los brownies, enviándolo hacia Lavender. Los ojos de la draconi púrpura se iluminaron cuando vio la exquisita delicia balanceándose frente a su rostro.
"Pero, mamá me dijo que no puedo comer eso hasta que me coma mi cena primero", Lavender le recordó a Sweetie.
"Bueno, mami no está aquí, ¿o sí?" Sweetie respondió sinuosamente, tentando a la influenciable niña a tomarlo.
"Supongo que no, Lavender respondió agarrando el brownie, mordiendo un pedazo enorme de la esponjosa golosina. Lavender tarareó de alegría, sonriendo ampliamente mientras masticaba en el brownie.
"¡Me parece que a alguien le gusta!" Sweetie rió viendo como lavanda mordía el brownie.
"¡fi tiaw! ¡guasiaf!" Lavender trató de hablar mientras pequeños trozos de brownie salían de su boca.
"No hables con la boca llena", Sweetie rió. "Voy a traerte unas servilletas después de comprobar como esta Opal."
Lavender se sentó allí, comiendo el azucarado dulce. Ella vio como Sweetie Belle se alejó, dandole una mejor vista de la cutiemark de Sweetie. La marca era una campana de plata, que cubría dos corazones unidos.
"Tía Sweetie, ¿hace cuánto tiempo que tienes tu cutiemark?" Lavender preguntó después de tragar su bocado de brownie. Dejó el resto del brownie en el gabinete y siguió a Sweetie con el fin de escuchar su respuesta.
"Bueno Lavender, la he tenido desde que eras sólo una bebé", Sweetie sonrió, agarrando el tazón de agua del gato para llenarlo. "De hecho, tú fuiste la razón por la que llegué a explorar mi talento especial."
"¿Fui yo?"
Sweetie asintió mientras atendía a las necesidades de Opalesence. El gato las miró con indiferencia mientras la tía de Lavender llenaba sus cuencos de comida y agua.
"Recuerdo que cuando era apenas una bebé. Cada noche me acercaba a tu habitación a cantarte una canción de cuna. Todavía la recuerdo bien porque la hice sólo para ti."
Original:
"Sweet sweet Lavender, bright and full of love
Sweet sweet Lavender, my angel from above
Close those tired eyes and drift into your dreams
Under the alluring light of the moonbeams
And one thing will always remain true
I will always be here for you
Sweet sweet Lavender, bright as can be
Sweet sweet Lavender, means everything to me"
Traducción:
"Dulce dulce Lavender, brillante y llena de amor
dulce dulce Lavender, mi ángel del cielo
Cierra esos cansados ojos y en tus sueños déjate llevar
Bajo la fascinante luz de los rayos de luna
Y una cosa siempre será verdad
Siempre estaré aquí para ti
dulce dulce Lavender, brillante como puede ser
dulce dulce Lavender, significas todo para mí"
"¡Eres muy buena!" Lavender felicitó.
"Fue gracias a ti que incluso lo reconocí", Sweetie declaró. "Era tu canción favorita de niña"
"Todavía lo es". Lavender abrazó a su tía y sonrió ampliamente. Después de intercambiar calidos abrazos, el pequeño draconi miró su costado por curiosidad.
"No creo que pueda conseguir una cutiemark, ¿o podre?" Lavender preguntó inocentemente.
"No estoy muy segura, pero no creo que realmente importe", respondió Sweetie. "Puedes encontrar tu propio talento especial sin importar si obtienes una cutiemark o no."
"¡Pero yo no tengo un talento todavía!"
"Confía en mí, encontrarás algo en lo que seas buena con el tiempo."
Lavender se sentó y puso mala cara una vez más. "Genial, no tengo talento, no puedo conseguir una cutiemark, y yo no soy como los demás ponis. Voy a odiar la escuela."
"No va a ser tan malo, Lavender, " Sweetie Belle trató de confortarla. "Sé que la disfrutarás."
"¿Pero qué tal si algún poni es malo conmigo? Fuiste acosada cuando niña, ¡y ahora eres normal!"
"Es cierto, pero también tenía amigas", Sweetie declaró. "Dos amigas cercanas con las que todavía paso el rato hasta el día de hoy."
"Supongo", Lavender suspiró.
"Además, no hay nada de malo en no ser normal porque eres mi pequeña sobrina especial. No hay nadie como tú, y quiero que te des cuenta de lo especial que eso te hace."
Con eso, Sweetie Belle besó la frente de Lavender, haciendo que sus preocupaciones se derritieran.
"Tía, ¿podemos jugar un juego?" Preguntó Lavender.
"No tengo ningún problema con eso, ¿Qué es lo que quieres jugar?"
"¿Que... tal... ¡Pinta! ¡La traes!" Lavender tocó Sweetie Belle en los hombros y echó a correr, dejando a su tía allí riéndose.
"Oh ho, ¡ya verás!" Sweetie gritó, dando persecución a la enérgica draconi.
La pareja pasó la mayor parte del día en busca de gemas para reponer el suministro de Rarity. Ella organizó las gemas en dos montones, uno para su trabajo y el otro para que su esposo e hija comieran. Spike arrastro el pesado botín de joyas, siguiendo a su esposa que lideraba en el frente.
"¡Te importaría ayudar con algunos de estos!" Spike gruñó. "Estas cosas son más pesadas cada segundo."
"Oh, yo sé que puedo dejarlo en tus manos querido" Rarity halago, envolviendo sus brazos alrededor de él. "Eres un dragón muy fuerte y fornido, después de todo."
Su ego se inflo tanto que era visible. Él sonrió claramente ante el cumplido de su esposa y siguió avanzando sin quejarse.
"Este es un impresionante montón, el que tenemos hoy día", Spike sonrió. "Yo digo que en general, fue una buena excavación"
"Claro que lo fue, Spikey", respondió Rarity. "Claro que lo fue."
Los dos comenzaron conversaciones ociosas mientras trotaban por la montaña. El cielo se volvió naranja cuando el sol comenzó a bajar en el horizonte. Al caminar, el estómago de Spike gruñó fuertemente, lo que indicaba algo que era muy obvio para los dos de ellos.
"Um, Rarity, ¿podríamos parar y comer algo en alguna parte?" Spike sugirió, acariciando su estómago.
"¿No puedes esperar hasta que lleguemos a casa?"
"Realmente, no..."
"Vamos cariño, ya casi estamos en casa y tenemos comida allí. Te tendrás que esperar."
"OK, está bien, tu ganas" Spike se rindió, bajando las dos cestas de piedras preciosas que tenía en las manos para levantarlas en señal de derrota. "Parece que voy a morir de hambre..."
Rarity giro los ojos ante el acto de su marido. "Vas a estar bien, querido."
Spike comenzó a gemir juguetonamente. "Tengo tanta hambre..."
Se desplomó dramáticamente sobre el terreno, asegurándose de que ninguna de las gemas se cayera de sus cestas. Él estaba en el suelo retorciéndose, sosteniendo su estómago como si se hubieran comenzado a digerir sus propias entrañas para alimentarse.
"Me voy a morir... si mi esposa me llevara a comer a algún sitio..." dijo Spike débilmente antes de hacer unos ruidos guturales. Luego se quedó inerte, con los ojos cerrados mientras fingía su propia muerte.
Rarity se acercó a su marido después de ver su actuación, sacudiendo lentamente la cabeza." Enserio a veces eres muy infantil, querido."
"No te puedo oír. Me morí de hambre", Spike sonrió.
Se acercó y le dio un pequeño beso en los labios. "Está bien, vamos a ir a comer algo, pero vamos a pedir para llevar. Sólo quiero llegar a casa y darme una ducha ya."
Spike sonrió victoriosamente cuando se levantó y agarró las cestas. "¡Gracias Rares!"
Los dos decidieron comer en un restaurante de la zona al aire libre. Caminaron hacia el edificio para reclamar sus asientos y menús y se sentaron en una mesa protegida por una sombrilla. No había demasiados ponis sentados alrededor, por lo que era a un ambiente tranquilo, que Spike disfrutaba.
"¡No puedo esperar para comer algo!" Spike dijo, lamiéndose los labios y frotándose las manos.
"Apuesto a que no", Rarity rió. "Parece que eso es todo lo que te gusta hacer."
"Me gusta hacer otras cosas."
"¿Cómo qué?"
"Molestarte" Spike respondió bromeando.
"Sí, lo haces un montón..."
Los dos se sentaron y hablaron hasta que un joven, potro marrón se dirigió hacia ellos. Él llevaba su cuadernillo de pedidos en la boca, preparándose para servirlos.
"Buenas tardes, soy Cherry Fizzy y yo seré su camarero hoy. ¿Puedo ofrecerle algo madame?"
"Quisiera el narciso en centeno, sin mayonesa y tomate extras por favor" Rareza ordenó. "Oh, y si no te importa, ¿podría añadir un poco de heno frito también?" Su marido ahogó sus risitas, lo que la hizo arrugar su cara un poco. Ella había estado casada con el dragón lo suficiente para saber lo que estaba insinuando. Ella casi podía leerlo en sus expresiones faciales.
"Pero Rares, ¿qué pasó con lo de eliminar esa pancita de bebé tuya? Han pasado cuatro años y todavía la tienes, y todo porque comes como una ¡cerdita!", Ella sabía que Spike quería soltarlo, pero por su propio bien, el decidió aguantarse.
"Por supuesto", el camarero respondió escribiendo en su libreta. "¿Y qué tal su amigo de aquí?, ¿qué le gustaría?"
"Esposo, en realidad". Spike corrigió, mostrando su anillo de compromiso incrustado con esmeraldas.
"¿El esposo?"
"Sí, el esposo, como en un matrimonio feliz."
"Ahh, ¡ya veo!" Respondió Cherry Fizzy. "¡Así que ustedes son la pareja de la cual los ponis han estado hablando!"
"¿Hablando?", preguntó a Spike seriamente.
"¡Sí! ¡Mi jefe me dijo acerca de esta modista que decidió casarse con un dragón de entre todas las cosas! Cuando oí esto, no le creí al semental; sonaba demasiado loco como para ser verdad. ¡Pero aquí estoy, hablando con la inusual pareja!"
Spike apretó el puño en agitación, sabiendo que los chismes que les rodeaban sólo podían ser comentarios negativos.
"Veo que eres nuevo aquí, si es que te acabas de enterar de esto", declaró Rarity, manteniéndose en calma.
"En realidad lo soy. Nos trasladamos aquí hace unas semanas. Hombre, ¡ustedes dos son el cotilleo de la ciudad! ¿Por qué te casaste con un dragón? ¿No fue porque no tenías otra opción verdad? no creo que posiblemente lo hayas hecho por desesperación."
Spike trató de mantener la calma, pero su ira ya hervía en este punto. Rarity miró a Spike, dándole una mirada tranquilizadora, calmando al perturbado dragón. Luego volvió su atención al camarero.
"Bueno, eso no es realmente de su incu..."
"Oh, y ¿es verdad que ustedes tiene un hijo? ¡Eso es muy inusual! Los ponis dicen que es como una especie de cosa-lagarto..."
"¡COSA-LAGARTO!" Spike se puso de pie y miró hacia abajo al potro ligeramente intimidado. Los demás ponis estaban ahora mirando al enfurecido dragón mientras le rugía a su camarero.
"¡Por favor no me hagas daño!" Cherry respondió con voz temblorosa. "Sólo estoy diciendo lo que he oído. No estoy en posición de juzgarlos por lo que decidan traer a este mundo."
"Sólo toma mi orden", Spike siseo, llamas verdes salían por su nariz mientras se sentaba. "La mitad de una pan pita a la poesía, sin heno frito. Ambos para llevar."
Cherry escribió sus órdenes y actuó como si no hubiera habido un conflicto en absoluto. "Su comida debería estar lista dentro de poco. Por favor, disfruten."
"Gracias", respondió Rarity.
"Sí, gracias" Spike resopló mientras el potro corría a la cocina para cumplir la solicitud. "imbécil..."
El furioso dragón recibió un ligero golpe en el cráneo por sus fuertes palabras. "Spike, no hay necesidad de ese tipo de vocabulario."
"¡No hay necesidad! ¡Él descaradamente insulto nuestra relación y a nuestra hija!"
"Uno, me gustaría que no usaras ese tono conmigo. Y dos, no estabas realmente ayudando a la situación, intimidándolo. No ves que vas a darle más razones para decir más sandeces sobre nosotros."
"Entonces qué, ¿simplemente debía sentarme aquí y permitirle tratar a mi familia y a mí como basura?"
"Spike, sus palabras son vacías. No significan nada, especialmente si sabes que no son ciertas."
"Entonces, ¿eso es lo que vas a decirle a Lavender si viene herida a casa por el abuso que le harán en la escuela?"
Rarity se quedó en silencio, mirando al dragón cuya tez había cambiado de enojada a triste. La verdadera preocupación por fin había salido, haciendo que la yegua de alabastro pusiera un casco en la barbilla de Spike y lo mirara a los ojos.
"Sé que estás preocupado por cómo los demás trataran a nuestra hija", comenzó cálidamente. "Yo también. Pero no vamos a ayudarla manteniéndola encerrada en casa el resto de su vida."
Spike miró los amorosos ojos zafiro de la yegua, suavizando su expresión aún más. "Sí, lo sé. Esto va a ser duro para ella sin embargo."
Y es por eso que estamos aquí, para que sea más fácil para ella". Rarity sonrió suavemente. "De ahora en adelante, por favor, trata de no volver a hacer una escena así. No eres lindo cuando estás enojado."
Spike todavía desanimado por el comentario del camarero, pero por el bien de su esposa, le dio la sonrisa más grande que pudo sin que pareciera forzada. "Por ti Rarity, haré lo que sea. No puedo dejar que pienses que no soy lindo con demasiada frecuencia."
Los dos se sentaron y esperaron su comida para regresar, con conversaciones ligeras como si nunca hubieran experimentado el pequeño incidente que vivieron. Después de unos diez minutos, el camarero volvió con dos bolsas de papel, colocándolas sobre la mesa.
"Sus órdenes", respondió Cherry. "Esto será un total de 15 bits."
Los dos pagaron por la comida y finalmente se fueron a casa.
"Lavender, ¿¡dónde estás!?" Gritó Sweetie Belle. Ella había buscado por toda la casa al draconi perdido, pero no pudo encontrarla. Revisó cada pequeño rincón y grieta alrededor de la boutique para encontrar su sobrina. No importa donde mirara, Sweetie Belle no podía encontrarla.
"¿Dónde en Equestria esta ella?" Sweetie preguntó, rascándose la cabeza. "No hay muchos lugares donde podría estar."
Comprobó el espacio abierto del patio trasero, pero no encontró nada. Poco sabía ella, que había un par de ojos dilatados observándola desde los arbustos.
"Eso es, sólo un poco más cerca."
Sweetie Belle escuchó un crujido proviniendo de los arbustos. Cautelosamente se dirigió hacia ellos para encontrar a la niña furtiva. Sweetie abrió algunos de los arbustos para ver si podía encontrarla, pero sin suerte.
"Uf, es demasiado buena en esto", Sweetie suspiró, levemente frustrada. "Quizás debería mirar de nuevo en el interior..."
"¡RAWR!" Sweetie Belle no tuvo tiempo de reaccionar. Ella fue derribada y arrojada al suelo antes de que se diera cuenta. Una eufórica Lavender bailaba encima de ella, feliz con su logro.
"¡Ja!, ¡Te tengo, te tengo!" Lavender cantaba alegremente. "¡El depredador ha capturado a su presa... otra vez!"
"¿De dónde sacas estos juegos?", preguntó Sweetie Belle, ambas riendo histéricamente. "Vamos; vamos para adentro un poco."
"Aww, pero yo quería jugar un poco más", Lavender se quejó bajándose de su tía.
"Hemos jugado todo el día Lavender. En este momento tu tía está cansada y quiere hacer algo que sea menos exigente para sus extremidades. ¿Por qué no jugamos con algunos de tus juguetes?"
"Está bien", Lavender suspiró, caminando hacia el interior de la boutique, Sweetie Belle siguiéndola detrás. La talentosa yegua musical se hecho en el sofá y se acostó, descansando de un largo día con su sobrina. Justo cuando estaba a punto de ponerse cómoda, la puerta se abrió, revelando a Spike y Rarity.
"¡Mami! ¡Papí!" Lavender gritó, corriendo a darles a sus padres un abrazo. Ella fue inmediatamente hacia Spike, quien la agarró con un brazo y abrazó.
"¿Cómo está la niña de papá?" Dijo Spike, sonriéndole a la sucia draconi.
"Bien" Pío Lavender. "¡Mami!, ¡Sweetie y yo jugamos todo el día de hoy!"
"Ya lo veo", Rarity encogió, causándole mucha confusión a la draconi.
"¿Algo anda mal, mamá?"
"Bueno, ¡es sólo que estas tan sucia!" Rarity respondió dramáticamente. Lavender se miró, aparentemente sin darle mucha importancia. "Tienes pasto y hojas en toda tu melena, tu piel esta seca con una gruesa capa de barro, y hueles a..."
Rarity se detuvo después de recibir el fuerte olor de a lo que olía a Lavender. Era lo suficientemente fuerte como para hacer que Rarity le pasara la bolsa con comida a Spike y levitara a Lavender.
"¡Hey!" La joven gritó. "¿Qué ocurre?"
"Yo no puedo tenerte aquí cuando estás tan sucia e inmunda", Rarity indico. "¡Vas a ducharte ahora!"
"Vamos mamá, ¡no estoy tan mal!"
"No estoy de acuerdo, cariño."
Las dos siguieron discutiendo con la otra mientras Rarity la llevaba por las escaleras hasta el cuarto de baño. Sweetie miro a Spike y se rió.
"¿Siempre son así, esas dos?"
Spike dejó escapar un suspiro exagerado, sonriendo a su cuñada. "Sweetie, no tienes ni idea."
