Chapter 3- Capítulo 3: Sentimientos encontrados!
Después de dudar por un largo rato, el joven conde decidió serle fiel a su mente y a su realidad. Salió de la habitación y al salir, sobre el otro extremo del pasillo se encontraba su joven prometida…
—Ciel… ¿Q-Que hacías en la habitación de la invitada…? –Dijo la joven de cabellos rubios con una expresión nada agradable sobre su cara.
—N-No lo mal entiendas Lizzy! Yo sólo le llevaba el postre que ella me pidió antes de venirse a dormir, Sebastian me conto que esta se había dirigido a su habitación en cuanto se alejo de nosotros… -Dijo el conde seguido de alejarse un poco de la puerta de la habitación en la cual se encontraba hace unos segundos
—Si es así… Por favor déjame comprobarlo… -Mientras la joven condeza de ojos verdes se acercaba hacía su prometido con pasos acelerados, sostenía unos puños en sus manos y lagrimas a punto de saltar a sus mejillas.
El Conde estaba algo confundido, ¿Por qué su prometida estaba tan seria al acercarse a el? ¿Cuáles eran sus intenciones con el?. De pronto la condeza Lizbeth se acerco rápidamente a los labios de su prometido, ¡Ella lo quería besar!. Mejor incógnita, ¿Su prometido se iría a dejar? ¿A caso ese sería su primer beso después de tanto esperar?
—…
—...
—…!
¡El conde había detenido el beso de su prometida!...Era de esperarse de nuestro conde, pero para su suerte, su joven amada que dormía a unos metros de el había despertado por tanto escandalo en el pasillo, justo cuando el conde iba a aceptar el beso de su linda prometida la condeza peliblanca giro la perilla de la puerta para así abrirla y ver que pasaba. Gracias a los sentidos del conde, esta solo pudo ver como una mano separaba un acto cariñoso entre el amo de la casa y su prometida…
—….Eh? Y-Yo lo siento… creo que abrí en el momento menos indicado… ¡Mis Disculpas! –Antes de cerrar la puerta el conde de ojo parchado la detuvo con su mano mientras alejaba a su prometida a unos centímetros de el.
—Oh condeza, lamento que usted haya tenido que presenciar este acto tan vergonzoso –dijo el conde mientras trataba de ocultar el dolor que sentía al detener el portazo de la joven peliblanca, pues aunque parecía débil, la chica tenía una fuerza descomunal y la había ejercido en ese portazo.
—Claro… Es que esto es muy común entre 2 personas que se aman DE VERDAD –seguido la prometida del conde abrazo a este por la espalda
—…Eh? Mis disculpas condeza Lizbeth, pero a diferencia de ustedes 2 yo no se lo que es el verdadero amor –La condeza Kumorizora salió disparada de su habitación mientras se dirigía hacía el patio trasero con la misma ropa que el conde la había encontrado durmiendo
—….Estas feliz Lizzy..? –El conde fue detrás de su amor prohibido con una cara seria mientras se alejaba de su prometida
—Y-Yo…lo siento… -Dijo la joven de ojos verdes mientras se iba a su habitación a empacar sus cosas, pues no soportaría mas malos tratos de parte de su prometido.
Después de tratar de alcanzar a la joven invitada el mayordomo de la mansión, Sebastian, Detuvo a su joven amo.
—Joven Bocchan, Debo recordarle que tiene unos papeles que firmar, además de la visita de otro conde, y por si fuera poco el almacenamiento de la comida se esta agotando, hay que ir a comprar más.. Le sugeriría que no solo se enfoque en cosas blancas… -Dijo el mayordomo mientras sujetaba a su amo antes de que siguiera a la condeza Kumorizora
—Si eso lo se… Sebastian te ordeno que la cuides –dijo este mientras subía hacía su despacho, pero antes de subir por la última escalera este se detuvo.- Sebastian prepárame un postre y que sea de vainilla… -Seguido avanzo su camino, esta vez sin detenerse ni un paso
—Yes my lord –Hizo una reverencia y se dirigió hacía la cocina a preparar el postre que su amo le había ordenado.
-Mientras tanto en el patio trasero-
—Ummm…. ¿Cuál flor será más bonita para la habitación de nuestra invitada nueva..-Se pregunto la joven de cabellos negros mientras miraba alrededor suyo
—"Todas serían indicada menos esta" Dice Emily… -Dijo Snake mientras miraba junto con Sullivan a la planta que señalaba Emily que se decía que era peligrosa.
Al otro lado de un árbol de donde se encontraban Sullivan y Snake se escuchaban algunos ruidos que parecieran cómo si alguien llorase.
—¿Uh? ¿Hay alguien ahí? –Dijo la joven Sullivan mientras se acercaba al objeto o persona que causaba esos ruidos
—Y-Yo… estoy bien… Sniff Sniff –dijo el objeto o persona que causaba los ruidos.
—¡Oh Vaya! Pero si es Shi-Chan! –Sullivan se acerco lentamente a la invitada y la abrazo.
—¿S-Shi-Chan? Sniff Sniff –La joven peliblanca miro extrañada a la condeza Sullivan por el nombre que le había dicho a esta.
—Es la abreviación de Shiro! Me encanta abreviar los nombres de mis amigos –La Joven de cabellos negros soltó una cálida sonrisa que logro penetrar hasta lo mas profundo de la condeza de doble personalidad…
—Uh…Y-Yo… G-Gracias… -Dijo la condeza mientras lloraba y sonreía a la vez que bajaba su mirada, nunca en su vida la habían llamado "amiga" la condeza se sentía bien, sentía como si una parte de su corazón oscuro y frío haya sido descongelado y coloreado de rojo.
—Eh! L-Lo siento! No era mi intención hacerte llorar más! –Seguido Sullivan limpio sus lagrimas con un pañuelo que traía.
—"Que emotivo!" Dice Emily…. "N-No te pongas de sentimental…" Dice Oscar.. –Dijo Snake mientras acariciaba a sus serpientes.
—N-No importa… -Después la condeza peliblanca se levanto y limpio su traje.- Rosas negras…
—¿Eh? –Dijo Sullivan algo confundida por las palabras que salieron de la joven.
—Mis Flores favoritas son las Rosas Negras, y pienso que le asentarían bien a la habitación –Sonrió y se fue a su habitación la joven invitada.
—G-Gracias Shi-Chan! –Sullivan la despidió con una gran sonrisa en el rostro, pues la había sacado de una duda de amiga.
La condeza se dirigió a su habitación pero se topo con el mayordomo de la mansión
—Vaya Vaya, pero si es nuestra joven invitada, pero, ¿Qué son esas ropas con las que se pasea? –Dijo el mayordomo mientras se sonrojaba un poco al ver que la joven dama exhibía una parte de su cuerpo.
—L-Lo siento! Es que salí con estas ropas para dormir y no me percate de ellas hasta ahora –La condeza se sonrojo mucho y agacho la mirada-
El mayordomo percibió la presencia de su joven amo espiando de lo que platicaban ellos 2. Así que nuestro querido Sebastian cargo a la señorita Kumorizora cómo toda una princesa y la llevo hacía su habitación.
—Maldito Sebastian…. –dijo entre dientes el conde mientras ardía en furia, pues sabía que su mayordomo era tan inteligente cómo para ya haber notado la presencia de este.
—Disculpe por esto señorita, pero cómo el mayordomo no me permitiría dejar que usted camine en un largo viaje hacía su habitación –Mostrando una sonrisa traviesa, Sebastian la llevo hasta su habitación.
Una vez que llegaron el mayordomo no quiso perder oportunidad, pues su joven amo le había seguido hasta la habitación de esta. Así que la puso contra la pared a lado de la puerta a la entrada de su habitación.
—Señorita, usted es muy hermosa sabe.. –Seguido acaricio la barbilla de la joven peliblanca y fue deslizando sus manos por su suave cuello hasta casi tocar sus pechos.
—Y-Yo… d-deténgase por favor… -dijo la joven peliblanca mientras cerraba sus ojos estando muy sonrojada.
Antes de que el apuesto mayordomo hiciera cosas indebidas el conde irrumpió en la habitación tirándole un dardo a su mayordomo que estaba de espaldas, pero como era de esperarse de un demonio, el lo detuvo con tan solo 2 dedos como siempre.
—Sebastian creí haberte ordenado que me llevaras mi postre de vainilla al despacho… y nunca llego –Dijo este mientras se acercaba a donde estaban ambos con una mirada seria.
—Oh my lord! Se me olvido por un momento, iré enseguida, ahora si me disculpa, my lady.. –Dijo este mientras besaba la mano de la condeza y se retiraba hacía la cocina
—Lamento eso, pero mi mayordomo es como un perro. –Dijo el conde mientras le mostraba una sonrisa a su invitada y la peinaba un poco, pues se había desarreglado con aquel mayordomo
—G-Gracias… Realmente no estaba preparada para mi primer beso! –Dijo esta mientras abrazaba al conde
—N-No hay de que.. –dijo el conde con un poco de sonrojo.
La joven intento acudir hacia su habitación pero entonces tropezó.
—Cuidado! –El conde intento sostenerla, pero solo pudo sujetar su brazo y en menos de unos cuantos segundos ambos se encontraban en el piso, claro, la condeza sobre el conde.
Era un atardecer hermoso ese día, ambos cruzaron miradas y el sol que abandonaba sus últimos rayos de luz por la ventana de la mansión hacía que los ojos verdes con tonos azulados penetraran al conde, su cabello blanco se veía hermoso sobre el sol.
—Ya…no… -Acariciando la mejilla de la condeza, el joven de ojo parchado la acerco lentamente hacía sus labios y mientras cerraba un poco los ojos esta le respondió con unas dulces palabras
—C-Conde….u-usted no… -La condeza se sonrojo demasiado y cerro sus ojos cómo el conde, dejándose llevar por la cálida y dulce sensación del momento.
Ambos juntaron sus labios y disfrutaban esa sensación… El conde se dio cuenta que ella era la chica a la que amaba, se sentía algo culpable por su prometida, pero no lamentaba el hecho de que haya besado a la chica que tenía de frente. La noche llego y toco la ventana de estos 2. Ninguno se percato de la presencia de la prometida de este.
—Ciel… -La joven rubia lloraba a cantaros mientras se alejaba en retroceso de el pasillo, pero era inútil, el acto que había presenciado pareciera una mentira más.
La Condeza Lizbeth no mediría nunca la consecuencia de sus actos en ese momento, al igual que el conde el daño que este acto le causaría en un futuro no muy lejano.
-Continuara..-
Bueno espero que disfruten de mi historia ovo me costo un poco actualizarlo porque no tuve tiempo de agarrar la computadora, pero como siempre y sin más espera! Aquí esta la tercera parte owo gracias por leerme!
