CATELYN STARK — FORTALEZA
«Ned, Bran, Rickon...»
Hace no mucho tiempo, creyó haber alcanzado la cumbre de la felicidad. Despertarse cada mañana junto al hombre amado, ver crecer a sus hijos sanos y felices... ¿qué más se podía desear? Ella era la señora de Invernalia, la roca de su familia.
Ahora el mundo la aplastaba, las circunstancias la superaban y su hijo ni le hablaba. No, su Rey. El niño que pocos años atrás mamaba de sus pechos, cabalgaba con un ejército y portaba una corona.
Solos. Fuese cual fuese la situación, prefería morir antes que ver a su hijo caer. Él tenía que saber que una madre no abandona.
