Pequeña aclaración antes de comenzar con el capítulo.
Cada vez que haya un diálogo en cursiva es porque el que habla está hablando en voz baja/susurrando.

[…]


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Todo el público se quedó en silencio al ver cómo se abría el telón y se podía contemplar al protagonista en el centro del escenario.

El desastre recién acababa de comenzar.

—¡Katsukiii! —exclamó Mitsuki saludando con ambas manos al ver a su hijo vestido de princesita, provocando que todo el mundo la hiciera callar y que Bakugou sintiera ganas de explotar y mandar todo a la mierda.

Una vez tranquilizada la situación, se pudo oír un "JAJAJAJAJAJAJA" por parte de Monoma, pero a los segundos cesó puesto que cierta chica de cabello naranja le había dado un fuerte golpe en el cuello.

Ahora que por fin ya no había ningún ruido, la obra dio comienzo.

—Había una vez, en un país muy lejano, una bella princesa de cabello negro, labios rojos y piel blanca como la nieve a la cual todo el mundo llamaba Blancanieves —comenzó Iida a narrar realmente ilusionado.

En ese momento Bakugou alzó su rostro dejando ver su amargada expresión y se le cayó un pecho postizo al suelo.

¡JODER, QUÉ PUTA MIERDA! —se quejó para sí mismo agachándose para recoger aquella teta y colocársela con rabia mientras el público miraba atónito toda la situación.

Dios, ¡recién empieza y ya la está cagando! —decía Kaminari, el cual se hallaba junto al resto de sus compañeros observando la escena y preparándose para cuando sea su turno.

Seguro que tú la lías más —comentó Todoroki con un aura amenazante al escuchar una opinión negativa en contra de Katsuki—. Puto enanito.

Denki, afligido por tales palabras, acudió a los brazos de Kirishima para recibir amor.

—¡Chicos, no discutáis! —regañó Momo haciendo callar al caballo que parecía querer guerra.

Yaoyorozu, a pesar de no participar en la obra, tenía la importante misión de controlar a sus problemáticos compañeros y ayudarles en cualquier detalle que no supieran.

—La princesa vivía en un bonito castillo donde también se hallaba su madrastra, la reina —prosiguió Tenya tratando de pasar por alto el detalle de que Bakugou tenía un pecho más arriba que otro.

—¡Muajajaja! —exclamó Mineta apareciendo en escena.

—¡JAJAJAJAJAJA! —se pudo escuchar nuevamente la risa de Monoma—. ¡La bruja es un mojón! —prosiguió con su burla pero otra vez tuvo que ser controlado por Kendou, la cual esta vez golpeó más fuerte el cuello del rubio para que dejara de joder.

—La reina era una mujer muy envidiosa y siempre le preguntaba a su espejo mágico quién era la más bella de todas —continuó Tenya narrando y especificando detalles importantes para que sus compañeros supieran qué decir.

En ese momento un espejo apareció flotando por el escenario hasta colocarse al frente de Mineta.

—¡Buen trabajo! —felicitó Momo a Ochako bastante ilusionada al ver que todo estaba saliendo un poco decente.

—¡Espejito espejito! ¿Quién es la más sexy y sensual del reino? —inquirió el chico de las bolas moviendo su silueta provocando que poco a poco se fueran retirando ciertas personas del público.

—La que está más buena es Blancanieves —se pudo escuchar la voz proveniente del espejo, la cual procedía del Google traductor y que Minoru había grabado con antelación ante las indicaciones de Momo.

—¡Le dije que diga "bella"! —se quejó Yaoyorozu al escuchar lo vulgar que estaba sonando el puto niño de los cojones.

—¡E-Entonces, la reina, llena de envidia, decidió enviar a un cazador para que le trajera el corazón de Blancanieves! —siguió Iida algo más nervioso al ver que la situación se estaba saliendo del guión.

Qué esperaba.

—¿Y el cazador? —inquirió Tsuyu al ver que nadie salía al escenario.

Aunque fuera difícil de creer, habían pasado por alto aquel detalle.
No había cazador.

—¡V-Ve tú, Tokoyami-san! —improvisó Momo creando la vestimenta de dicho personaje.

—¡Un puto cuervo! ¡JAJAJAJAJA! —se escuchó por tercera vez la voz de Neito, el cual ya tenía harto a todo el público—. ¡La princesa es un travelo, la bruja un mojón con bolas y el cazador un cuervo! ¡¿Qué será lo siguiente?! ¡JAJAJAJA! —finalizó mientras Itsuka lo agarraba de la cabeza y lo arrastraba fuera de la sala, cerrando la puerta y abandonándolo por cabrón.

—¡Tráeme el corazón de esa perra! —exclamó Mineta continuando con la obra.

—¡¿A QUIÉN MIERDA LE DICES PE... —gritó Bakugou sin poder terminar de hablar puesto que unas cintas le taparon la boca y se lo llevaron fuera del escenario.

Gracias, Sero.

—Como usted ordene —dijo Tokoyami haciendo una leve reverencia.

Al parecer era el único que lo hacía bien.

—¡Bakugou-san! —regañó Yaoyorozu mientras sus compañeros sujetaban al impulsivo chico explosivo—. ¡Esta obra es muy importante!

—Díselo a Mineta —comentó Kaminari señalando a su amigo que parecía amar reírse como bruja malévola.

—¡Bakugou! —llamó Kirishima la atención de aquel amargado—. Si lo intentas hacer bien y controlarte, te pasaré esas fotos que tanto deseas —prosiguió mientras le hacía un guiño hacia la dirección en la que estaban Midoriya y Todoroki ensayando la montura a caballo; por algún motivo el de cabello verde se caía todo el rato.

Liberaron a Katsuki de las cintas de Hanta para dejarle volver a escena, pero antes se giró para dar una última amenaza.

—Más te vale cumplirlo o tu estúpido cara de idiota pagará las consecuencias —sentenció a Eijirou.

—¡¿Quién?! ¡¿Yo?! —se quejó Kaminari totalmente afligido por los comentarios de Bakugou.

—Quién más va a ser —comentó Kyouka.

—¡Tienes mi palabra! —afirmó Kirishima con una sonrisa mientras que Denki se le acercaba para pedir consuelo por las duras sentencias de Katsuki.

—El cazador era un hombre de buen corazón, así que cuando se encontró con Blancanieves, decidió perdonarle la vida y advertirle del peligro.

—Blancanieves —comenzó Tokoyami–, la reina me ha enviado a asesinarte, tienes que huir del reino cuanto antes —finalizó con seriedad completando un perfecta improvisación.

—¡QUE VENGA SI TIENE HUEV... —gritó Bakugou, pero se detuvo al recordar que las fotos de cierta persona estaban en juego—. Pues vale —accedió a regañadientes girándose y abandonando el escenario.

Katsuki estaba pasando por un momento muy frustrante.

—El cazador, feliz por haber hecho una buena acción, decidió engañar a la reina llevándole el corazón de un animal del bosque y haciéndole creer que era el de Blancanieves. La mujer, feliz, optó por vivir tranquila un tiempo —terminó Iida por narrar la primera escena importante, y dicho lo último, el telón se cerró.

—¡Volvemos en cinco minutos! —se pudo escuchar la voz de Hagakure.

Mientras tanto, el público comentaba lo absurdo que estaba siendo todo y varios prefirieron largarse, haciendo que el número de espectadores disminuyera radicalmente.
—Lo dije —aplicó Aizawa llevándose una mano a la frente por lo que acababa de contemplar.

—Mi hijo tuvo que haber sido la bruja —afirmó Mitsuki.

Mientras tanto, en los vestuarios...

—¡Mineta-kun! —un Iida bastante histérico se presentó en la sala donde estaban todos los actores reunidos—. ¡La obra iba a ser perfecta! ¡¿Cómo es que puedes utilizar un léxico tan vulgar?! ¡Deberías tener inculcado mejores valores! Además, Bakugou-kun, tú también, ¡Blancanieves es una linda chica amable y dulce! ¡No debías de gritar! Chicos, esto es de suma importancia para nuestra experiencia académica...

Y así continuó durante más de cinco minutos.

—¡Espera a que llegue nuestro turno, Iida-kun! —exclamó una alegre Uraraka interrumpiendo al presidente de la clase que estaba provocando un inmenso aburrimiento a todos sus compañeros.

—¡Los enanitos seremos las estrellas del escenario! —aseguró la chica invisible.

Pero eso no se lo creía nadie.

[…]


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Well, tuve que verme un corto infantil de Blancanieves para escribir esto xDDD

Los enanitos serán los mejores. (?)