3º capítulo del fanfiction. A pesar de que tenía pensado hacer un fanfiction de tan solo 3 capitulos he decidido alargarlo para desarrollar mejor las historia. Espero que lo disfruteis, las cosas empiezan a caldearse un poco.
La discusión entre Ciel y Elesis terminó sin llegar a ninguna conclusión. Elesis se encontraba confusa, Lu estaba enamorada de Eve, pero, ¿qué tenía que ver eso con ella? Su línea de pensamiento se vio interrumpida por las voces que escuchó dentro de su tiendo. Volviendo a meterse dentro descubrió que Ara y Aisha estaban despiertas y cuchicheando. Ambas pararon cuando vieron la cabeza de Elesis asomar por la lona de la tienda.
- ¿Cuánto habéis escuchado? – preguntó Elesis con tono condescendiente.
- Todo – respondieron ambas al unísono.
Elesis resopló, se metió del todo en la tienda y se dejó caer en su saco de dormir. Aunque no le apetecía dormir, tampoco quería hacer nada más. Aún le dolía la cabeza. Pero sus compañeras no estaban dispuestas a dejarla descansar.
- ¿Así que has pasado la noche con Eve? – preguntó Ara – No sabía que bateases hacia ese lado.
Ara se rio mientras le daba unos codazos a Elesis para intentar animarla.
- Acaso tengo que empezar a preocuparme por dormir a tu lado, desprotegida e indefensa – prosiguió con acento burlón.
Elesis le dedicó una mirada asesina que fue bastante para que se callase.
- Sin embargo, no puedo negar que tengo curiosidad por lo de Eve – dijo entonces Aisha.
- No ocurrió nada de lo que os estáis imaginando – respondió Elesis con desgana.
- ¿Qué ocurrió entonces?
- Eve simplemente me invitó a cenar y a pasear por la fiesta en la plaza – dijo Elesis mientras se levantaba de su saco y se sentaba frente a Aisha.
Aisha envió a Ara una mirada cómplice antes de seguir hablando.
- Elesis, estoy segura de que Eve no te invitó solo por amor al arte. ¿No crees que alguien tan tímida e introvertida como ella podría estar tratando de decir algo más con ese gesto?
- Venga Elesis – interrumpió Ara – Tú eras caballera en Belder, tienes que estar acostumbrada a ver como la nobleza "corteja" a sus pretendientes.
- ¿Por qué no lo hablas con Eve? – sugirió Aisha.
Elesis vaciló un rato antes de responder.
- Porque no ha ocurrido nada, Eve solo quería darme las gracias por lo de Belder, y no quiero hacer el ridículo delante de ella.
Aunque dijo eso, Elesis no pudo evitar preguntarse si realmente Eve tenía más motivos para invitarla.
Mientras tanto, Eve, que tenía cara de muy pocos amigos por la ofensa de Lu; llegó al campamento y se cruzó con Elsword. Le detuvo sujetándole el hombro, lo cual hizo que él se desequilibrase y casi cayese al suelo.
- ¿Dónde está Elesis?
- No lo sé – respondió Elsword confuso – No la he visto esta mañana. Y ten más cuidado.
Sin embargo Elsword evitó hacer más comentarios al darse cuenta del enfado de Eve.
Se supone que Elesis había vuelto temprano para entrenar con Elsword, pero parece que había mentido. Eve miró alrededor tratando de encontrarla, pero no la vio. Eve se puso un poco nerviosa, entonces escuchó una voz detrás de ella.
- Parece que no te encuentres bien, ¿te ocurre algo?
Era Raven, que parecía haberse levantado recientemente. Eve le miró y con un gesto de manos le indicó que no pasaba nada. Entonces Raven dijo:
- ¿Puedo pedirte un favor? Mi brazo Nasod está dándome problemas, ¿podrías echarme una mano con él?
Eve quiso decirle que prefería hacerlo en otro momento, pero quería hablar con alguien y, ya que Elesis no estaba por ninguna parte, Raven parecía la 3º persona más aceptable para desahogarse.
Ambos se metieron en la tienda que Raven compartía con Chung y Elsword. Apartados en un rincón había un montón de instrumentos que Eve había traído de Altera para Raven. Sin perder tiempo, Raven se sentó sobre una tumbona mientras Eve comenzaba a desmontar las cubiertas del brazo.
- ¿Cuál es el problema? – preguntó Eve.
- Hace un ruido extraño y la noto más lenta de lo normal.
Eve desmontó hábilmente las piezas y las fue dejando sobre una mesa a su lado tras examinarlas.
- ¿Puedo contarte algo, Raven? – dijo Eve mientras trabajaba.
- Adelante.
- Esta mañana Lu se me ha echado encima.
Raven arqueó una ceja.
- ¿Te ha atacado? ¿No erais buenas amigas? – preguntó.
- No y sí – respondió Eve – Últimamente Lu ha sido más atenta conmigo, así que supongo que podría decirse que nos hemos hecho amigas, pero…
Eve detuvo su discurso para desmontar una pieza especialmente complicada y delicada. Una vez la tenía en sus manos la observó detenidamente mientras decía:
- Me ha besado, me he apartado pero se echó a llorar para que bajase la guardia y se ha aprovechado.
Raven no sabía muy bien que decir.
- ¿Quieres que le diga algo? – preguntó Raven en tono dudoso.
- No es necesario, puedo encargarme sola. Pero me resulta extraño. Normalmente si otra persona hubiese hecho algo así, no habría vivido para contarlo. Pero como he dicho hace un rato, le tengo cierta estima a Lu, y no quiero echar a perder esa amistad porque ella haya cometido un error…
Raven suspiró.
- No creo que sea la persona más indicada para aconsejarte en esto.
- Gracias por escucharlo de todas formas, y respecto a esto…
Eve le mostró a Raven una pieza cilíndrica manchada en grasa y aceite.
- Uno de los engrasadores se ha roto y estaba perdiendo la grasa en lugar de lubricar el mecanismo, puedo repararlo con un poco de metal. Puede que notes un cosquilleo.
Eve cogió de la caja de herramientas un lingote de acero, montó el engrasador de vuelta y concentrándose cuidadosamente hizo surgir un láser diminuto de la punta de su dedo que soldó el acero en la grieta. Raven notó como un cosquilleo eléctrico recorría los nervios artificiales de su brazo.
Tras finalizar la reparación, Raven le dio las gracias, Eve estaba más relajada. Le había venido bien distraerse un poco. Entonces pensó que hacer. Por una parte quería encontrar a Elesis y hablar con ella. Por otra parte quería aclarar las cosas con Lu. Fue entonces cuando Elesis asomó la cabeza por la tienda de campaña y ambas se cruzaron las miradas.
Mientras tanto, Lu y Ciel caminaban rumbo a la ciudad de Ranox. Lu iba marcando el ritmo mientras tarareaba alegre, aunque Ciel parecía bastante preocupado.
- Lu, no me parece muy bien lo que le has hecho a Eve. Y te lo digo por tu propio bien…
- Ciel, no te preocupes. Es algo que nunca falla, estoy segura de que Eve no me puede sacar de la cabeza ahora.
Lu soltó una pequeña risita que escondió bajo su guante.
- Puede ser cierto, pero seguro que no son buenos pensamientos – respondió Ciel, dando por vencida la conversación.
- Oh, no seas nenaza, en cuanto completemos la segunda parte de mi plan Eve será mía, te lo aseguro.
Habiendo dicho eso, alcanzaron las puertas de Ranox y se perdieron entre la multitud. En el campamento, Elesis estaba parada delante de una Eve que no se decidía a empezar la conversación.
- Perdóname por haberme ido antes de que te despertases – dijo finalmente Elesis.
- No importa, tenías que entrenar después de todo – Eve decidió fingir que no sabía la verdad – aunque ya que entraste en mi habitación para dejar la nota, podrías haberme despertado, no me habría enfadado.
- Ah, sobre eso… No sé qué ocurrió exactamente ayer, pero si hice alguna estupidez, lo siento.
Eve se rio, para sorpresa de Elesis.
- No sabía que te gustase tanto empinar el codo. Pero no te preocupes, después de que hicieses un poco el ridículo te arrastré hasta la posada y te dejé en tu habitación.
- ¿Entonces después de eso no pasó nada? – preguntó Elesis, ya aliviada.
- Pues yo me fui a dormir a mi cuarto así que supongo que no.
Esto último desconcertó un poco a Elesis.
- ¿Dormimos en cuartos separados?
- Claro, te dije que había alquilado toda la posada, teníamos habitaciones de sobra. ¿Por qué te extraña?
Elesis vaciló antes de responder. Si Eve la dejó en su cama, y ella se despertó primero, como es que Elesis estaba durmiendo con Eve.
- Verás, es que cuando me desperté estaba durmiendo contigo.
La cara de Eve empezó a adquirir una tonalidad roja que Elesis no creía que un Nasod pudiese tener, entonces añadió.
- Aunque te juro que no sé cómo ha ocurrido. Y tampoco es que haya ocurrido nada raro. Aparte de eso, claro.
Eve se calmó y dijo en tono monótono:
- Probablemente lo hayas soñado por culpa del alcohol.
Elesis estaba segura que no había soñado tal cosa, pero aceptó la respuesta como válida para dejar de lado el tema.
- Y bien, ¿Te lo pasaste bien anoche antes de perder el conocimiento? – preguntó Eve con una sonrisa.
- Si, ha estado bastante bien.
- Me alegro de oírlo, precisamente quería decirte si te apetecería repetir. He oído que este fin de semana Camila organizará un torneo en Ranox y me preguntaba si me acompañarías a verlo.
- ¿Un torneo? Me encantan, claro que te acompañaré, Eve.
Eve respiró aliviada, los torneos no eran precisamente algo que le gustase, pero al menos estaría con Elesis.
- Bien, nos veremos allí entonces.
Tras esto Eve se marchó. Elesis se disponía a comenzar su rutina de ejercicios de la mañana cuando fue asaltada por Ara.
- ¿Planeando la segunda cita? Enhorabuena – dijo mientras reía.
- Deja de tocarme las narices, lees demasiadas novelas – respondió Elesis con un resoplido.
- Elesis – dijo Aisha, que había venido con Ara – estoy segura al ciento por cien de que Eve tiene sentimientos por ti. Si no tienes pensado corresponderlos deberías hablar con ella.
Esto último hizo que Elesis dudase. ¿Sería verdad que Eve sentía algo por ella? Y si era cierto ¿Sentía ella misma algo por Eve? ¿Por qué había aceptado esa segunda cita sin pensárselo?
Ahora que lo pienso, yo solía ir a los torneos con Elsword, espero que no se enfade porque le deje tirado esta vez.
Elesis se sacudió esos pensamientos de la cabeza comenzando con su sprint matinal.
Eve tenía la esperanza de encontrarse a Lu para hablar con ella, pero no la vio por ninguna parte, así que echó a andar hacia Ranox. No fue hasta que llegó a la posada que vio a la pequeña diablesa esperando en la puerta principal.
- Lu, parece que me estás esperando ¿Has venido a disculparte? – preguntó Eve, tratando de sonar lo menos irritada posible.
- ¿Disculparme? ¿He hecho algo malo? – preguntó Lu con una sonrisa y guiñando un ojo.
- No me pareció normal tu comportamiento esta mañana – respondió Eve.
- ¿Ah no? Pues no lo siento – dijo Lu cruzándose de brazos y torciéndole el gesto a Eve.
Eve empezó a impacientarse con la actitud de Lu.
- Generalmente no eres tan desagradable, por eso me gusta pasar el tiempo contigo – dijo Eve tratando de suavizar el tono áspero que estaba adquiriendo la conversación.
- Eve – dijo Lu, que por fin había abandonado su actitud infantil – lo que hice esta mañana era un intento desesperado por hacer que te alcanzasen mis sentimientos.
Lu juntó ambas manos en una pose muy dramática y luego prosiguió su explicación.
- No importa lo que haga, siempre me has tomado a la ligera y has ignorado todos mis intentos de acercarme a ti. Y ahora, de repente te tiras a los brazos de esa caballera de Belder que ni siquiera sabe valorar tu nobleza, tu belleza y…
- Lu – interrumpió Eve – es cierto que no te he correspondido nunca, pero eso no te da excusa para abalanzarte sobre mi como una maniaca.
Ambas se quedaron en silencio, entonces Lu dijo:
- No pienso rendirme, Eve. Quiero que sepas que te quiero y haré todo lo que sea necesario para que mi amor te alcance. Además, si no me has rechazado directamente, es que todavía tengo una oportunidad, ¿verdad?
No quiero herir tus sentimientos, Lu; por eso estoy dejándote hacer lo que quieras.
Eve se rindió y le pidió que la dejase tranquila por hoy. Antes de marchar Lu se tornó tímida de repente mientras le preguntó a Eve con una voz muy tenue:
- Puedo… despedirme con un beso. En la mejilla, no te preocupes.
Eve la miró con desconfianza, pero decidió concederle al menos eso. Suspiró y se inclinó hacia Lu. Felizmente, Lu le dio un beso en la mejilla, luego se quedó pensando en lo fácil que sería volver a robarle un beso en esa situación, pero entonces la mano de Eve le agarró los morros, dejándole una cara bastante ridícula.
- Ni se te pase por la cabeza – dijo Eve en tono serio, y añadió – Si vuelves a hacer algo como lo de esta mañana me aseguraré de que no vuelves a besar nada.
Lu se separó y se frotó los labios con el reverso de su guante. Con un gesto que daba a entender vagamente que no lo volvería a hacer se fue tarareando de nuevo.
Los días de la semana transcurrieron sin sobresaltos, y por fin llegó el día del torneo. Eve se había levantado temprano para prepararse. A pesar de que quería estar impresionante, iba a estar en las gradas, junto a toda la plebe; y lo más probable es que Elesis no se hubiese preparado especialmente. Eve recordó lo incomoda que se sintió Elesis cuando su aspecto se veía tan vulgar respecto al ambiente. Finalmente se decidió por vestir su "uniforme" de Némesis. Todavía destacaba entre la muchedumbre pero era mejor que llevar sus galas más finas. Cuando por fin estuvo lista, o lo que ella consideró estar lista; salió a la calle.
El ambiente en la calle era festivo, todo el mundo estaba deseando ver el torneo organizado por Camila, donde los mejores guerreros de Elios se reunirían para demostrar sus habilidades. Llegó al coliseo donde tendría lugar el evento media hora antes de la acordada con Elesis, se sentía un poco impaciente. Deambuló un poco por la entrada y encontró un tablón donde se anunciaban los participantes. La mayoría eran soldados del montón que habían destacado en actuaciones de poca monta, pero Eve también localizó algunos nombres que conocía como Penentio, Amelia y Victoria. La llamó la atención ver que Raven se había inscrito, a pesar de que ninguno del grupo había pensado en participar en el torneo. El torneo se dividía en combates uno contra uno eliminatorios. En la parte inferior del cartel ponía que habría un combate sorpresa al inicio del torneo.
La plaza no tardó en llenarse, Eve esperaba impaciente a divisar la melena pelirroja de Elesis. Finalmente la caballera apareció llegando diez minutos tarde. Se disculpó alegando que Aisha y Ara no la habían dejado salir sin arreglarse. Elesis llevaba un vestido morado informal que la hacía parecer más femenina de lo que era y se había recogido el pelo en una coleta trenzada.
- Estás muy guapa – le dijo Eve, provocando que se sonrojase – Aún es pronto, ¿Qué te parece si compramos algo para comer durante el torneo?
El coliseo de Ranox había sido construido recientemente, entre sus muros había toda clase de tiendas, desde bares y asadores hasta tiendas de recuerdos. Ambas deambularon tranquilamente antes de que empezase el torneo, Eve le había pedido a Camila que le diese entradas VIP, así que no había ninguna prisa por ponerse a la cola. Camila siempre reservaba el palco para el grupo de los buscadores ya que a menudo ellos mismos participaban en el torneo.
Tras media hora de paseo por el coliseo, ambas se sentaron en sus butacas del palco, Eve parecía especialmente feliz de estar sentada por encima del populacho. Junto a ellas en el palco estaban otros miembros de la banda y algunos ricachones de Ranox.
- ¿Vas a apostar por alguien en el torneo, Eve?
- Quizá apueste por Neva, he oído que se ha entrenado mucho para este torneo.
- Si por entrenar mucho te refieres a perfeccionar su arte para teletransportarse de un lado para otro – dijo Elesis riendo – yo he apostado con Elsword por que el ganador será Penentio, y con Ara a que Raven es eliminado en la 3º ronda…
Elesis continuó citando las diferentes apuestas que había hecho en el torneo, mientras Eve se preguntó para sí si Elesis tenía un problema con el juego.
- Elesis, ¿Sabes algo de ese combate sorpresa que anunciaron en el cartel?
- No, ni idea.
Su charla se vio interrumpida por los gritos del público, que se alzaron al ver entrar a Camila en la arena. Llevaba en sus manos un megáfono de la agencia CoBo que utilizó para amplificar su voz a todo el coliseo.
- ¡Bienvenidos damas y caballeros al torneo de Ranox en honor a los héroes que se han enfrentado a los demonios!
El pulpito estalló en vítores y alabanzas tanto a Camila como a los citados héroes. Entre los que se encontraban los buscadores del Eldrit.
- Algunos ya habrán oído hablar de ello, pero tenemos un combate sorpresa para ir abriendo el apetito. Una luchadora me ha pedido personalmente que le permita enfrentarse en duelo en esta arena para poner fin a su discusión.
De repente, Eve sintió un mal presentimiento.
- ¡Que entren en la arena: Lu, la reina del infierno!
Dando un salto desde algún lugar en las gradas Lu aterrizó en el centro de la arena y alzó los brazos para recibir la ovación del público.
- ¡Y la heroína conocida por todos: Elesis, caballera de Belder!
Eve se quedó paralizada en su butaca, mientras Elesis miraba boquiabierta en todas direcciones como si esperase que alguien le confirmase lo que acaban de decir.
