La sombra que guía mis pasos
3: Unos grados de desviación en la exósfera
Izuku se despidió de su madre esa mañana, nervioso y tranquilo a la vez.
Caminó con pasos rápidos y rígidos por la ruta que había memorizado años atrás, hacia el sitio en donde se llevaría a cabo el examen práctico de entrada a Yuuei. Mientras más acortaba la distancia, más gente como él veía, que parecían estar en un estado parecido al suyo. La entrada, gigantesca a sus ojos, les daba la bienvenida a una nueva etapa de su vida. Quizás hasta podría tener amigos...
-Muévete, imbécil.
La mano de Bakugo fue lo primero que vio, yendo hacia su cara, y retrocedió de un salto, chocando con alguien y tartamudeando sinsentidos. Esperó uno, dos segundos con las manos sobre la cara, pero nada pasó.
-¿Qué miras, quieres pelea?
-Esta clase de comportamiento es indigno de alguien que aspira a ser héroe. Ni siquiera hemos empezado el examen práctico y ya estás acosando a alguien que está aquí por los mismos motivos que tú.
-¿Hah?
Izuku bajó las manos y vio que Bakugo, frente a él, no lo miraba, sino a algo por encima de él, detrás de él... La persona con la que había chocado. Miró hacia arriba y vio a un muchacho de rostro severo, alto y con anteojos.
-¿Así piensas que vas a aprobar el examen?
-¿Qué mierda te importa, cuatro ojos?
-Me importa porque los héroes son tan fuertes como el eslabón más débil del equipo. Podrás tener poder, pero con esa actitud sólo dañarías a los héroes. Así no llegarás nunca.
-¿Quieres pelear, maldito?- asumió una pose agresiva, e Izuku se echó hacia atrás, volviendo a chocar contra el muchacho de anteojos.
-No tengo tiempo para niñatos- dijo, y una mano se posó en el hombro del muchacho de ojos verdes -Vamos o llegaremos tarde.
-Eh, s-sí- dijo Izuku, empezando a caminar al lado del otro, sintiendo los ojos furiosos de Bakugo en su espalda. Cuando ingresaron al edificio, dejó escapar un suspiro y lo miró mejor -Gracias.
-Es mi deber como futuro héroe el ayudar a mis futuros colegas. No sé quién eres, pero sé que si estás aquí, es por una buena razón. No dejes que esa clase de gente te intimide.
Algo más tranquilo, Izuku casi sonrió.
-Sí- dijo, asintiendo.
-Ahora toca la presentación del examen práctico. Mantente alejado del muchacho explosivo, con la actitud que tiene no va a demorar en aprender, o en irse.
.-.
Izuku encontró muchos sitios libres alrededor de Bakugo, pero prefirió deslizarse en uno más cerca de la salida. No prestó atención a quién ocupaba el otro lado del asiento hasta que una voz femenina le habló.
-Qué bien que has llegado- se giró y vio a una chica de rostro amable y pelo castaño -Está a punto de comenzar. Estoy algo nerviosa, ¿y tú?
-Eh... yo... también... creo- movió las manos, sin saber bien qué hacer o decir.
-Dicen que All Migth estará dando clases este año. Será emocionante tenerlo de profesor, a un profesional como él.
-¿Era verdad?- de repente dejó de estar nervioso -¿No era un rumor que echó a correr la revista Capas y Caretas?
-¿Ahí empezó el rumor? Pues parece que ahora es una realidad.
Las luces se apagaron, y cayó el silencio en toda la sala.
.-.
Algo no encajaba.
Izuku observó al delegado de clase preguntar sobre los robots, y una pregunta le subió a los labios, sin poder contenerla.
-¿Qué pasa con quienes quieren ser héroes, pero no tienen habilidades específicas de combate?- Present Mic lo miró, con la boca abierta en medio de una palabra -Es decir, claramente favorece a quienes poseen habilidades especiales ofensivas. ¿No es algo desbalanceado?
El silencio parecía pesar, estático, sobre la sala.
-¡Esa es una pregunta interesante!- como si retomase el hilo, empezó a hablar de nuevo -Si bien parece que tenemos preferencia por habilidades especiales enfocadas en combate, tenemos otras clases para estudiantes que no pasaron el examen práctico, y han sido promovidos a la división de héroes.
Eso no respondió del todo a su pregunta, pero como la luz se apagó, supuso que no iban a dejarle preguntar otra cosa. Parecía un punto delicado. El delegado de clase lo miraba, al parecer, sorprendido.
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Izuku veía las enormes puertas, y sintió que le temblaba todo el cuerpo.
Veía a su alrededor a muchas personas como él, mucho más relajadas que él, hablando como si fuese un evento deportivo común y corriente. Vio a la muchacha de la tribuna, pero sintió que los pies le pesaban y no podía moverse. Sintió los ojos de alguien sobre él, y se giró para ver a Iida, quien asintió en su dirección. Izuku intentó devolverle el gesto, pero se sintió como si estuviese hecho de madera.
Agradeció no transpirar arena al estar nervioso.
Porque había usado sus habilidades antes, sí, pero nunca frente a otras personas. Después del examen de actualización, le mostró a su madre que podía mover objetos, y sintió los ojos llorosos la ver la alegría llorosa de su madre. Lo usaba poco en casa, mucho fuera, probando sus límites. Nunca con tanta gente alrededor. En el gimnasio no lo usaba, porque había gente, y aquí había mucha gente, y sentía que lo miraban, lo miraban a él, sabiendo...
-¿Qué esperan, una invitación?
La voz de Present Mic lo sacó de sus pensamientos.
-¡Comiencen!
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El primer robot apareció a los pocos segundos de entrar. Izuku se sorprendió ante lo pesados que eran, sintiendo el impacto en el suelo subiéndole por las piernas. Chocó las palmas, dio media vuelta y salió corriendo, dejando que la arena se vertiese tras él. Sintió que el robot lo seguía.
"Corta el cuello" dijo la voz metálica, y se dio vuelta para mirar a la máquina, que no lo miraba al fantasma, sino a él. El ser de arena desapareció de su campo visual, e Izuku se quedó quieto, oyendo el aire silbar.
El fantasma golpeó el cuello de la máquina.
El impulso no fue lo suficiente como para cortarlo, pero sí para que la cabeza rebotase en el suelo, y la máquina pareció perder potencia. Luego de unos segundos tensos, se apagó.
-Vaya, y yo que creía que sería mío.
Izuku miró al dueño de la voz. Un muchacho rubio y con un cinturón muy brillante lo observaba con curiosidad.
-Creo que tendré que ir a por otro antes que se terminen. Adieu.
El muchacho disparó un láser a un lado, y con el impulso desapareció.
"¿Antes que se... terminen?"
La voz metálica le dio sonido externo a sus pensamientos internos. A lo lejos, oyó el sonido de una batalla, y recordó algo sobre puntos. Puntos por cada máquina, y si había puntos, debía de haber una tabla de posiciones.
-QUEDAN SEIS MINUTOS- la voz de Present Mic llegó con claridad a su oídos, y le dio energía a sus piernas.
"Ir a por las máquinas" dijo la voz metálica.
.-.
-28 puntos.
-¡Uf! ¡45 puntos!
-¡32! ¡Muere!
La cantidad de enemigos descendía con rapidez, y no sabía cuántos estaban destinados para esa prueba. Por la cantidad de pedazos metálicos a su alrededor, ya habían caído muchos.
"Buscar nuevos robots" pudo escuchar la voz casi como si estuviese al lado, pero estaba a diez metros, encaramado a la pared de un edificio. Izuku vio uno, pero una explosión lo hizo pedazos. Giró a su alrededor, sintiendo que el tiempo que se le acababa le pesaba como el plomo. El fantasma se deshizo en arena, volando con el viento. Con lágrimas en los ojos, Izuku recordó que sólo había ganado dos puntos.
Y, entonces, llegó el terremoto.
.-.
El robot era más grande que los edificios más altos de la zona.
La visión fue como una ola gigante, que se llevó corriendo a los demás participantes. Izuku, comprendiendo que nada podía hacer contra eso, se dio la vuelta y los siguió. No iban a matarlo, pero...
-Ouuuuch...
La voz lo hizo detenerse.
Allí, bajo lo que parecía ser parte de un edificio destrozado, se encontraba la muchacha de pelo castaño.
Sobre ella, la sombra del robot crecía.
La arena negra salió disparada.
.-.
David no le había ganado a Goliat por fuerza.
No, eso no se consideraba siquiera.
Izuku sabía que, si fuese un enfrentamiento de fuerza, no sería más que un mosquito. Por eso, sabía que su única oportunidad sería el aprovechar los puntos débiles. Esos a los que el robot no podía llegar por ser demasiado grande, pero él sí, porque el fantasma podía.
Las partes planas eran similares al blindado de tanques. Atacar allí sería inútil.
Pero las articulaciones eran otro tema.
Colocando toda su fuerza en el zarpazo, Izuku le ordenó al fantasma que cortase, con sus garras, hasta que el brazo cayese. O hasta que no pudiera usarlo. Vio, tenso, cómo el robot lo veía, sin ver a la muchacha, y cómo levantaba el brazo, en un movimiento que duró mil años y medio segundo a la vez.
"Cortarcortarcortarcortarcortar"
Cada zarpazo parecía no hacer nada.
El brazo cedió un poco.
No había sido visible de no haberlo esperado, pero así y todo Izuku sabía que no era suficiente.
Transpiró arena y le ordenó que fuese a por la muchacha, que ya estaba intentando mover los escombros que tenía encima.
"Ciudado. Chica de carne y hueso" oyó que se movían, despacio, y vio que el robot pareció notar que algo le pasaba a su brazo.
"Distrae" dijo el otro, dejando de lado la articulación y yendo hacia lo que parecía ser la cámara, con trozos de cable y metal. Suficiente como para entorpecer la visión.
Las manos sosteniendo una esfera de energía, de control.
Izuku empezó a transpirar, y no por el nerviosismo.
-¡Oye!- la muchacha lo llamó, e Izuku asintió, sin responder -Si estás bien, ¡vámonos!
Fantasma uno aprovechó un árbol que salió volando cerca de la cabeza. Tomó impulso, agarró el tronco, y lo estrelló, con las raíces y la tierra de frente, en la cámara del robot gigante, deshaciéndose en arena.
El segundo también estaba desbaratándose.
-¡Sí, vamos!- dijo Izuku, comenzando a trotar hacia ella. Lento. No llegaría. Si llamaba a un tercer fantasma...
-¡Vamos!
La voz era conocida, pero no lograba recordar de dónde.
Sintió que un par de brazos le rodeaban la cintura y se lo cargaban al hombro, un hombro musculoso y alto. Viendo cómo el robot empezaba a apagarse, con Uraraka en el otro brazo musculoso, se alejaron a toda velocidad de la zona de desastre.
.-.
-Gracias, gracias, gracias- le dijo a Iida, al llegar a la zona segura -No sé qué habría pasado si no hubieras estado allí.
-Probablemente habrías tenido que caminar bastante. Y para eso están los héroes, ¿no?
Izuku rió, algo nervioso, recordando lo de los puntos. Dos puntos. AL menos no era cero, pero dudaba que eso lo pusiese muy alto en la tabla de posiciones.
-Gracias a tí también, Midoriya- dijo Uraraka, inclinándose ante él -No sé qué hiciste, pero me ayudaste a escapar. Antes que tú pudieras...
-Es... es que no podía... es que eres... es que venía el robot... - los nervios le volvieron al cuerpo, y se puso rojo. Intentó no tartamudear, pero no le fue posible, así que cerró la boca y se inclinó de nuevo -¡M-muchas gracias a los dos! ¡P-por todo!
-Oye, ¿puedo preguntar qué habilidad tienes? Lucía algo rara- preguntó Uraraka.
-Es... telekinesis. Mi madre puede mover objetos pequeños, y yo... bueno, puedo mover cosas algo más grandes.
-¿Un gen recesivo? ¿Uno que invierte la dilución de las habilidades especiales?- Iida lo miró, curioso.
-¿Recesivo? ¿Por qué no uno que estuviese presente en antepasados paternos lejanos, y que dada la combinación con las habilidades de mi madre, resultase en algo así? Es decir, Kamui Woods dijo que era algo similar en su caso...
-Una de mis bisabuelas tenía una habilidad parecida a la mía. Sólo que ella hacía más livianas las cosas para siempre, yo modifico la gravedad por un tiempo.
-¡Como un concentrado!- Izuku la miró, sonriendo -Es como cuando te especializas en un rubro y puedes hallar los límites y empujar más allá, y entonces expandes la capacidad humana y...
-Bien, jóvenes, veo que ustedes están de buen ánimo.
La voz, gentil, los hizo mirar a los tres hacia un lado. Una adorable viejecita los miraba, sonriendo.
-¡Recovery Girl!- dijo Izuku, emocionado.
-Vaya, muchacho, veo que el susto se te ha pasado.
-Er... sí- dijo, algo avergonzado.
-Es normal. Veamos, jovencitos, vamos a ponerlos casi nuevos para que puedan salir andando hacia sus casas.
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La carta llegó una semana después.
Dos personas solicitaron que se les diese algunos puntos propios a Izuku.
Midoriya aprobó con dos puntos de villanos y noventa y cinco de rescate.
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-Es hora de subir de nivel.
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Este capítulo costó bastante, debido a que no me decidía qué ruta tomar. Pero al fin pude ponerlo de una forma que me agradase.
Saludos
Nakokun
