Disclaimer: League of legends y sus personajes no me pertenecen.


No existe "yo" en la palabra "equipo". (Parte 3)


—¡Ezreal!

—¡Lux! ¡Cállate!— le advirtió Katarina, tratando de analizar su entorno en busca de amenazas.

La chaqueta estaba sospechosamente visible en un prado donde ellas podían ser fácilmente flanqueadas y la asesina lo sabía, los gritos de su compañera solo empeoraban su situación, pero Lux pareció entenderlo pronto.

La maga se puso en guardia al igual que ella, pero por varios segundos nada sucedió.

—Ahí.

Katarina habló bajo, solo para que la otra la escuche. Inmediatamente Lux apunto hacia unos matorrales que se movían. Cargo su varita y esperó.

El rubio salió a la vista sin mirar al frente, sacudiéndose una de las botas como si la tuviera sucia y maldiciendo, tardo demasiado en reparar en ellas y cuando lo hizo levantó ambas manos quedándose quieto para no ocasionar su muerte a manos de sus compañeras.

—¡¿Pero qué demonios haces?!

—Yo… emmm… pise algo.

—¡No eso, imbécil! — le reclamó molesta la asesina—¡¿Qué demonio significa esto?!— volvió a reclamar levantando la chaqueta.

—¡Oh! ¡La encontraste, genial!— se animó el rubio llegando a donde estaban, tomándola entre sus manos— agh, se arruino.

—¡Tarado!

—Esperen—trató de calmar Lux, poniéndose entre medio de ambos cuando Katarina lo tomaba de la camisa.

—¿Qué les ocurre? Ni que hayan encontrado-

—Pensamos que algo terrible te había pasado— explicó Lux.

— ¿Eh? No, no… solo… decidí hacer un poco de la jungla desde que no encontré nada en la línea y… bueno… uno de los monstruos me sacó más ventaja de la que esperaba.

— ¿Te lastimaste?—preguntó con cuidado Lux, haciendo que la asesina hiciera un gesto de asco nuevamente

—No… no, sencillamente una de sus garras alcanzó mi chaqueta y preferí dejársela antes que mi cabeza ¿Sabes?

El rubio dejó de hablar, dando lugar a que Lux lo revisara, cuando esta terminó le dio la impresión que quería abrazarlo, pero simplemente terminó dándole una cálida sonrisa que hizo que se sonrojara, sonriéndole también para demostrarle que todo estaba bien.

—Agh, por favor ¿Dejaste que unas criaturas programadas te patearan el trasero? patético.

Ezreal desvió la mirada a Katarina. La chica estaba de brazos cruzados evitando ver la escena.

—Para tu información, las criaturas de aquí son de nivel mercenario.

—Y tú definitivamente tienes un nivel de novato ¿Por qué mejor no te subes a un estandarte y le haces señas al equipo contrario para que te maten?

— ¿Por qué te enojas de repente? Pensé que hasta gusto te daría que me encontraran muerto.

—Y no te equivocas, es justamente verte bien lo que me pone de mal humor, aun debo encargarme de que no te corten el cuello, que molesto.

— ¿Ah sí? ¿Es eso?— desafío el rubio, contagiándose del mal humor de la chica— ¿O es que no te gusta que Lux se me acerque tanto?

— ¡¿Qué?!

—Ya me oíste.

—¡Tú y tu "no-novia" pueden ir, meterse a un arbusto y hacer un montón de… bebes rubios, arios, cuyos padres parecerán primos hermanos, e imponer nuevamente el fascismo y a mí no podría importarme menos!

— ¡Pues lo disimulas horrible!

— ¡Tu disimulas horriblemente la gana que tienes de que algo pase!

— ¡Y a ti te encantaría que algo pasara!

—Chicos…

— ¡Si, si, tiene razón! ¿Sabes?— ahora Katarina encaraba a Lux señalando a Ezreal con uno de sus dedos— me encantaría que le volaran la cabeza de una buena vez.

—Tranquila, somos un equipo, no olviden que-

—¡¿No te dije que fueran las dos por la derecha?!— le recriminó el tirador , pero luego miró a Lux también—¿Qué es? ¿Querías volver conmigo cuanto antes o reamente odiabas estar con ella?

— ¿Qué? No…

—Apuesto a que puso una cara de desilusión cuando vio que se trataba de ti y no de mi.

Katarina endureció su mirada pero no replicó a la última observación.

—No… no fue por eso, pensaba que vendrías con ella.

—¡Bien! Pues esto es perfecto ¿No crees?— desafío Katarina, ignorando ambos nuevamente a la maga— ya estamos los 3 aquí, ahora tu ve con ella y yo iré sola, así cuando otra estúpida criatura quiera desgarrarte el ano, Lux estará allí para curártelo a besos.

—¡Oh! ¡Tu quisieras que ella…!

—¡Yo no quiero eso! —gritó la asesina ya sin verlos, mientras se encaminaba por el camino superior.

—¡Perfecto! ¡Vámonos, Lux! — contestó el rubio tomando el contrario.

Solo pudo dar unos cuantos pasos cuando su cuerpo dejo de poder avanzar.

—¡Suéltame!

El gritó de Katarina hizo que primero entendiera su situación antes que la de él. La asesina estaba rodeada por una cárcel brillante y miraba a Lux molesta, el tirador también podía ver ahora la misma magia sobre él.

—¡Agh, Lux! ¿Qué dijimos sobre usar las cárceles en tus compañeros?

—Escuchen… los dos— comenzó la maga, tocándose la frente con paciencia— no tenemos tiempo de discutir nuevamente por lo mismo.

—¡¿Discutir?! ¡¿De que hablas?!— la interrumpió Katarina— Estamos de acuerdo, tu ve con el príncipe de las hamburguesas y las malteadas y yo iré por el lado contrario.

—¡Eran pizzas! ¡Pizzas y malteadas! — la corrigió el rubio recordando la pizzería cerca del instituto que lo patrocinaba— y te vendrían bien unas, quizás tu carácter podrido se deba al hambre.

—Mi carácter podrido se debe a tener que lidiar con lo mucho que apesta tu cabello por usar tanto fijador.

—¡Aja! Ya avanzamos, admites que tienes un carácter podrido.

—Ni siquiera sé porque están discutiendo ahora…— se lamentó la maga, que trataba de averiguar el problema.

—¡Ella empezó!

—¡Illi impizí!— repitió Katarina imitando la expresión del rubio.

—¿Qué? ¿Volvimos en el tiempo a cuando peleábamos de niños? ¡Bien! Sii Kitirini, mirinmi, sii ginil mi silti lis clisis piri ki mi pipí mi di itinciin.

—¿Qué?

—¡Ya me oíste!

—¡Lo único que escuche es como haces el ridículo! ¡Oh! ¡Espera! ¡Ese es tu habitual "tu"!

—¡Tu habitual tu es perder siempre tus juguetes y culpar a los demás, I-dio-ta!

—¡Tu habitual tu es robarle los juguetes a los demás solo porque tu papi veía raro comprarle un juego de cocina a su hijo!

—¡Ya basta! — les gritó, apremiantemente, viendo como el rubio ya abría la boca para empezar a discutir de nuevo— No me importa quien empezó… o lo que sea que estén discutiendo ahora… ¡Dios! ¡¿Por qué se llevan tan mal?!

Lux tomó como un pequeño avance que ambos estaban ahora cruzados de brazos, mirando con enojo el lado contrario a donde se encontraba el otro, seguramente pensando que otra cosa podrían decir para lastimarse.

—Yo… se que ambos van a odiar escuchar esto— comenzó la maga con cuidado, teniendo un poco de su atención— pero ustedes dos… se parecen tanto…

—¡Cállate!

Lux se encogió un poco en su lugar al escuchar la orden de ambos a la vez, pero pro desgracia vio que pronto el enojo que traían volvía a concentrarse contra cada uno.

—¡Tu no le das ordenes!

—¡Oh! ¡¿Y tú sí?!

—¡Yo soy su amigo! ¡Veo por su bien! ¡No era una orden!

—¡Bien! ¡Bien! Me parece perfecto que te ubiques en tu lugar de "a-mi-go" solamente.

—¡Tu ni su amiga eres!

—¡No quiero serlo!

—¡No, claro que no! ¡Tú quieres algo más!

—¡Tu eres el que quieres algo más! ¡Deja de proyectarte en los demás! ¡Si no lo logras es solo tu culpa, imbécil!

—¡Por lo menos yo lo intento! — gritó el rubio sintiendo que sus fuerzas comenzaban a subir, como si estuviera listo para empezar una pelea contra Katarina.

Nuevamente la cárcel de Lux se hizo notar y trató de tranquilizarse.

—Tu solo estas ahí, muerta de miedo— siguió diciendo en un tono mas calmado, aunque aun molesto— no tienes derecho a enojarte.

—Sigues diciendo estupideces que nadie entiende— se defendió Katarina con cierto desdén.

—Cuando hagas algo al respecto… y estés enojada por eso… te estaré esperando.

—¡Ja! ¿Qué es eso? ¿Un desafío? ¿Necesitas que te recuerde quien perdió contra unos simples bots programados? No durarías ni dos segundos contra mí.

—Tienes suerte que este bajo estas ataduras.

—¡No! ¡Tu tienes suerte que tu "amiga" nos detenga con estas ataduras!

—¡No! ¡Tu tienes suerte de que "mi" amiga quiera salvar tu mugroso semestre!

—¡Oh! ¡¿Ahora yo debo ser la agradecida?!

—Agh…— se lamentó Lux, tratando de recordar algún conjuro que sellara sus bocas por algunos minutos.

Kayn los veía discutir, mientras se apoyaba en su guadaña en la gruesa rama de un árbol cercano, ya comenzaba a aburrirse cuando sintió la presencia de alguien atrás de él.

—Novedades— pidió con calma y Evelynn se hizo visible poniéndose a su altura, también mirando con cierto desprecio a los del otro equipo.

—Es como nos informaron, Katarina Du Coteau, la chica de pelo rosa, fue la que se sumó como reemplazo del jugador lesionado. Parece tener historia con el tirador, por lo cual se llevan muy mal. Y… coincido con la maga, son igual de cabeza dura ambos… parecen tener el mismo gusto también.

—Parece que la chica nos hizo un favor y los aprisionó a ambos.

—Yo les hubiera cortado la cabeza hace varios minutos.

—Podemos arreglar eso— comentó con una sonrisa dirigida a su compañera y esta se la devolvió, desapareciendo al instante.

Lux miraba ahora arbitrariamente a ambos, totalmente confundida de cómo había llegado a ese tema.

—Yummi no es un campeón inútil, solo tiene un kit de habilidades demasiado complicados que seguramente gente bruta y sin ninguna habilidad como tú no saben usar.

—Literal, Yummi se esconde en el tirador… se… esconde…

—¿Podemos concentrarnos? — pidió ya agotada, y vio por primera vez que ambos dejaban de pelear por completo.

—Libéranos…

—¡No hare eso hasta que…!

—¡Lux, libéranos!

Pero ambos vieron como ya era muy tarde. De un segundo a otro una enorme masa de roca impactaba el costada de la maga, embistiéndola con fuerza, arrogando su cuerpo como si se tratara de una rama que se quebraba y giraba por el mal cuidado césped del lugar.

—¡Lux!

Ambos vieron como el encantamiento desaparecía y eran liberados de este.

—Agh, Malphite ¿Cuantas veces debo decírtelo? — se quejó Kayn, apareciendo en escena justo entre medio de los chicos y su compañera— Cuando te lances, que no sea a un solo objetivo, uno esta mal, dos esta bien, tres es perfecto ¿A cuántos derribaste esta vez?

La roca miró el cuerpo de la maga a la distancia y luego a su compañero.

—Emmm ¿Uno?

—Exacto, campeón, solo uno… y tenias dos inmovilizados. Matemáticas.

—Oh…

—Sí, bueno, Irelia estaría desilusionada ¿Sabes?

—Perdón…

—Descuida… no le diremos nada, será nuestro secreto… y ahora… ¿En que estábamos?

Kayn podía ver las miradas llena de odio de los otros dos jugadores, sonrió para acrecentar ese sentimiento.

Katarina avanzó un par de pasos antes que Ezreal extendiera un brazo a un costado, en señal de que esperara.

—¿Qué haces?

—Créeme que quiero lo mismo que tú.

—Lo dudo.

—Asegurarme que Lux está bien y patearles el trasero a estos tipos ¿No?

—… no necesariamente en ese orden.

—Ya perdimos.

—¡¿Qué?!

—La tercera jugadora de ellos esta por aquí, es un tres contra dos sin contar que tiene a Lux en su parte del terreno. No podemos ganar.

—Solo mira y …

—No, Kat.

El chico sabiá que debía actuar rápido, pero para salir de la situación desventajosa que tenían, discutir con Katarina solo empeoraría las cosas.

—Vamos a ganarle, los destruiremos y humillaremos… pero no ahora.

—… bien.

—Encárgate de Lux.

—Estan esos dos en el camino, quiere decir que me encargue de ellos y luego la busque.

—No, yo me encargare de todos.

—Agh… mi héroe.

—Yo les distraeré, no puedo ganarles, saca a Lux y no permitas que Kayn te toque, si lo hace perderemos toda oportunidad.

—¿Y su asesino?

—Ya me encargue de eso— comentó con confianza el tirador apuntando con su guante a un costado, cargándolo y disparándolo.

Katarina pudo escuchar una exclamación de dolor y lo tomó como la señal.

Comenzó a correr en dirección a los otros dos mientras veía como Evelynn se materializaba para caer al suelo, cubriéndose la herida generada por Ezreal.

— ¡Oh, sí! ¡Ven a mí!— exclamó Kayn, viendo a la asesina correr, empuñando su guadaña.

La chica lanzó una daga justo a su cabeza, apenas dándole tiempo para esquivarla.

—Fallaste, muñequita.

—Ya quisieras.

El chico vio como la asesina se acercaba a gran velocidad y desaparecía antes de recibir el golpe de su arma. Pronto se dio vuelta para encontrarla al lado del cuerpo de su compañera, ya recogiendo la daga al lado de este para volverla a lanzar y desaparecer.

—¡No te irás! — bramó, pero de inmediato un rayo enceguecedor le dio en el rostro.

—Oh, sí se irá— anuncio el rubio, cargando a lo máximo su guante para volver a dispararles.

Esta vez la carga desorientó totalmente al chico, para cuando las cosas volvieron a la normalidad vio como Malphite había protegido a Evelynn con su cuerpo.

—Hola, grandulón— lo saludó la chica, acariciándole el rostro con una de sus manos en muestra de agradecimiento.

El chico notó que su equipo estaba bien al mismo tiempo que el equipo contrario ya no estaba.

—Son rápidos…— comentó con seguridad, tomando entre sus manos la chaqueta roja, la que le habían quitado a una de las bestias para tenderles la trampa— pero muy idiotas.


Nota del autor.

Katarina y Ezreal tenían historia :O