CAPITULO 3

— ¿Como es posible que la trate de esa manera?. —

— No pensé... que ella haría algo como esto. —

— ¿Algo como esto?. Acaso, ¿No ha visto sus muñecas?, están completamente llenas de heridas, y todas han sido debido a las peleas con usted. Comprenda, ella no es tan fuerte como aparenta. —

Mi cabeza daba vueltas, Me sentía mareada y el cuerpo lo sentía adormecido. A lo lejos escuche la voz de Sasori, pero... No estaba segura de la voz que hablaba con el, sonaba, familiar.

— Amo a mi hija, pero tengo un carácter muy fuerte. Y me arrepiento de ser tan mala con ella... No tienes porque juzgarme jovencito. —

— ¿Mala?. Señora, Sakura casi se muere si no es porque llegue a buscarla para traerla al hospital. —

Abrí los ojos con cansancio, todo a mi alrededor era blanco y borroso, voltee hacia donde escuche las voces y vi dos manchas borrosas de color rojo y otra rubia. Los recuerdos de la noche de navidad llegaron a mi cabeza. Las heridas profundas en mis brazos, recordé, ese impulso por hacerlas profundas y lentas.

Trate de sentarme. Al ver con claridad, me di cuenta que quienes estaban frente a mi eran Sasori y mi madre angustiada. Sasori se notaba molesto y preocupado, ambos al verme se acercaron.

Sasori me abrazo antes de que pudiese articular palabra.

— Tonta, no vuelvas a hacer eso, lo prometiste.— Dijo el al momento de juntar su frente con la mía. — Pense que te perdería, no sabes cuanta sangre tuve que donarte. —

Mi madre se acerco a mi y retrocedí en la cama. Todo estaba roto con mi familia. Habia un hueco enorme y molesto que me carcomia el pecho con una sensación insana y lúgubre. Ella decidió agachar la mirada antes de retroceder en su intento por abrazarme.

La vi salir antes de regresar la vista hacia Sasori.

...

.x.

...

Eran las cinco de la mañana cuando abrí los ojos con claridad. Estaba acostada en la habitación de Sasori con la mirada perdida en el techo. A lo lejos lo escuche hablando con su nana. Las vacaciones ya habían comenzado y las pasaría con el. No tenia ánimos de nada, y supe perfectamente que eso estaba mal.

Algo en mi se había roto, había ocasionado una fisura demasiado profunda. Era algo que tardaría en sanar, mi mente estaba deshecha, mis pensamientos eran nada y mi piel aun no cicatrizaba.

— Me duele el pecho.— Susurre.

Sasori entro a la habitación con su teléfono celular en mano y me sonrió al termino de su llamada, justo cuando lo guardaba en el bolsillo de sus pantalones.

— ¿Estas mejor?. — Pregunto con voz tranquila, el olor a madera que lo caracterizaba por su oficio me inundo las fosas nasales. Asentí. —. Bueno, no en verdad pero hago lo posible. Lamento haberte causado tantos problemas. —

Acaricio mi cabello y negó con soltura.

— No es molestia Boba, eres todo lo que tengo y no quiero perderte. —

Su celular comenzó a sonar de manera irritante dentro de su bolsillo, lo vi sacarlo con el semblante oscuro.

— Rima ha estado llamando de nuevo y me siento bastante molesto, a decir verdad. Pero no es algo que no pueda solucionarse. —

Gire los ojos hacia el techo tratando de recordar aquel nombre en labios de el y recordé a la chica que Sasori me mencionaba, Rima era una chica muy obstinada y manipuladora. Ex novia de Sasori, y la causa del porque se había aislado de la sociedad años atrás.

Tras acusarlo de haberla dejado embarazada Sasori había hecho lo posible por solucionar la situación, pero no había terminado nada bien. Desde el momento en que Sasori me contó lo sucedido, solo pude apoyarle. Aquella mujer lo había engañado dos veces anteriormente y el le había perdonado. Pero tras el tercer engaño y el supuesto embarazo, Sasori había quedado devastado y con un gran resentimiento hacia las relaciones personales.

Por ello, cuando Sasori tomo la decisión de externar sus sentimientos por mi, me había sorprendido de sobre manera. Pero aquello era otro tema.

— Y ¿Que te ha dicho?, le habrás contestado en algún momento, supongo.— En cuanto le pregunte. Saco su celular y me lo mostró, había algunas fotos de una niña pelirroja de ojos miel. Me sorprendí.

— Aunque me las haya mandado, no me importa que sea hija mía o de cualquier imbécil con el que se acostó. No puedo Sakura. Solo tengo rencor hacia lo que tenga que ver con ella. — Dijo Sasori frotando su cien con calma.

Muy a mi pesar. Aquella niña era idéntica a Sasori, los mismos labios, ojos y tono de piel, casi como el mármol. Otro hueco entro en mi pecho. Pero no era algo que pudiese reclamar. No tenia derecho a sentirme celosa. No de una niña.

— La niña... se parece muchísimo a ti. ¿No te da curiosidad saber si ella en verdad es tu hija?. —

Sasori suspiro.

— Me iré al infierno por esto Sakura. Pero no, no me interesa en lo mas mínimo. es pasado ahora. Ademas, le he hecho un favor. Si ella fuese mi hija, nunca seria feliz con una relación tan insana como la que tenia con Rima. Esta era la mejor opción. — Observe como revolvió su cabello molesto y le acaricie el rostro buscando confortarlo por aquella declaración, que estaba segura, Sasori nunca había dicho en voz alta desde que se entero de la existencia de aquella niña.

Oye, esta bien. Rima ya ha hecho su vida. Solo quería mostrarte el crecimiento de la niña después de tantos años. No te sofoques por ello. En todo caso, Si llegases a tener curiosidad por la paternidad, deberías ir y resolverlo, sabes que siempre te apoyare. —

Sasori me abrazo.

— Eres asombrosa.— Me dijo, yo solo sonreí con las ganas que no tenia.

— Bien. Nada de cosas tristes por hoy, tenemos el día libre los dos así que, ¿Porque no salimos a divertirnos o algo?. —

Si bien, las fotos de la supuesta hija de Sasori me habían alterado un poco, debía apoyarlo, esa pequeña me había causado ternura.

Asentí sonriendo y me puse de pie junto a el.

Nos alistamos para salir.

Sasori había decidido ir al parque de diversiones a unos quince kilómetros de su casa, había escuchado que la temática era de fantasía debido a los festivales de principios de año.

...

— No lo se, me hace sentir extraña, pero aun así. me gusta muchísimo...— Murmure dentro del auto mientras observaba a Sasori cerrar el portón. Hay algo en el, que me causa cierto temor... pero me hace sentir protegida y amada, hay tanta calidez en mi pecho...

Observe a mi alrededor mientras el auto avanzaba, había una reserva natural antes de llegar al parque y debíamos pasar por aquí, realmente era una vista preciosa. El día pintaba maravilloso.