No tenía que haber salido de la mansión aquella noche.
James no sabía por qué, pero tenía esa sensación clavada en el cuerpo desde que había puesto un pie en la calle.
Confiaba plenamente en Sirius, a quién había dejado de canguro de su pequeño, pero aún así recelaba de la situación.
Últimamente los mortífagos se habían acercado demasiado a él y a su familia.
"Por su culpa Lily está herida"
Pensó frustrado y entristecido.
Tenía que salir para visitarla.
Llevaba dos días sin verla, tal y como Dumbledore se lo había recomendado, pero ya no podía esperar ni un instante más.
"Harry estará bien, Sirius le cuidará. Lilian me necesita ahora tanto como yo a ella"
Nervioso Sirius contemplaba el tranquilo rostro de Harry mientras dormía.
Acababa de oír ruidos extraños por los alrededores y se encontraba tenso.
No quería que nada malo sucediese cuando él estaba a cargo del pequeño.
"Seguramente dirán que dejé que Catherine le hiciera daño"
pensó entristecido recordando la discusión que el día anterior había tenido con la mayoria de los miembros de la Orden del Fénix.
Los únicos que le habían defendido habían sido James, Peter y en contra de todo pronóstico, Remus.
"Me he pasado los últimos meses desconfiando de él, y ahora me defiende"
Musitó mirando fijamente el aire tranquilo que Harry mostraba en sus sueños.
"Quién pudiera ser niño otra vez para encontrar esa paz"
Un sonido suave en la puerta le hizo casi dar un salto.
Inequívocamente alguien estaba llamando a la puerta con el puño.
Tomó fuertemente su varita y caminó hasta allí no sin antes conjurar una barrera de protección alrededor de su ahijado.
-No hay nadie en casa- casi gruñó con voz áspera
-Abre, canuto, tenemos que hablar
Sirius se quedó parado al reconocer la voz de Remusin tras la puerta.
¿Cómo sabía él dónde se escondían Lily y James?
Se suponía que era un secreto que sólo Peter como su guardián secreto y él mismo conocían su paradero.
¿Y si era una trampa?
-Márchate, seas quién seas, si no quieres que te hechice- amenazó tomando con fuerza la varita
-Soy Remus, y si no me abres, los mortífagos estarán aquí dentro de unos minutos. Ada acaba de informarme que han delatado a James.
-¿Y crees que yo voy a creer que?
-Por favor, Sirius. Hazlo por Harry. Está corriendo un gran peligro
Inspirando hondo, giró su vista para ver al pequeño.
No tenía más remedio que arriesgarse.
No confiaba en lunático, y lo sabía, pero no hacer caso del posible ataque era una locura en los tiempos que estaban.
Abrió la puerta rogando no estar cometiendo el mayor error de su vida.
-Ada me ha prometido una media hora de ventaja- musitó rápidamente el recién llegado mirándole a los ojos- Tenemos que llevar a Harry a un lugar seguro
-Aún no confío en ti- susurró Sirius cabezón cómo él sólo- y mucho menos me fío de ella
-Sé que crees que yo soy el espía, pero no es cierto. Tienes mi palabra
-¿Y piensas que tu palabra valdrá algo?
-Elige. Harry o tu desconfianza conmigo. - susurró con voz ronca- No tenemos casi tiempo.
Durante un segundo el rostro de Catherine le fue a la mente mientras apretaba la varita prestada que había tomado del ministerio.
Ella era muy astuta, tanto que podría haberle sonsacado la información a Peter.
Sabía que no descansaría hasta encargarse de su estúpida misión.
¿y que hacía él mientras tanto?
Dudar como un niño asustado y desconfiar del mensajero.
-Cuida de Harry- oyó cómo James le pedía antes de marcharse para cuidar a su mujer
-Eso es precisamente lo que voy a hacer- musitó en voz alta volviendo al presente
Caminó hasta la cuna del pequeño y tras cogerle en brazos caminó hasta Remus.
-Muy bien lunático, estamos esperando. ¿A dónde piensas llevarnos?
-A un lugar seguro, confía en mí.
-eso intento, lunático, eso intento
