CAPITULO III:
Damon nos acompañó a la habitación, la verdad no sabía que significaba eso de "tengo que hablar con ustedes". Eso nunca termina bien… ¿acaso nos querrá decir que se va? Pero eso no hace sentido… me acaba de prometer que no me dejará sola. ¿Querrá hablar de las veces que me hizo olvidar?. ¿Pero con Caroline acá? puede ser… mas que mal, a Caroline también la obligó a olvidar… no creo… en varios días solo me ha saludado y preguntado como estaba y ya… habría esperado a encontrarme sola, aunque eso no ha pasado, Caroline siempre está a mi lado… ¡Arggg! Mi mente no quiere dejar de pensar… Jeremy… ¿estarás bien? Tantos pensamientos, tantos sentimientos, tantas dudas…
- ¿Nos sentamos? – dijo de pronto Damon, señalando los sillones de nuestra habitación – Creo que es hora de que las ayude, aunque no me crean, tengo experiencia en ello – contó muy serio.
Con Caroline no reaccionábamos del asombro. Nos mirábamos boquiabiertas. Damon jamás ha contado nada de su pasado, salvo episodios en particular… ¿Y ahora nos dice que tiene experiencia en esto?, la verdad no terminamos de creerle, ¿por qué entonces no ayudó a Vicky?
- Hace mucho tiempo conocí a una chica – comenzó diciendo
-Damon, no queremos escuchar sobre las chicas que has metido en tu cama – le gritó Caroline, poniendo cara de asco
- La verdad, era una niña, Caroline, y no, no la metí en mi cama. ¿Me vas a dejar continuar o tengo que quebrarte el cuello?
Mystic Falls, primavera de 1856
Damon era un adolescente que apenas empinaba los 12 años. Stefan un chiquillo de apenas 9, al que aun había que vestir. Damon adoraba a su hermanito, pero a veces podía convertirse en un verdadero tormento. Su tía, Amelia Holzet, había asumido el cuidado de sus sobrinos, cuando la madre de ambos murió. Giussepe era su hermano mayor, y la tía Amelia cada día llegaba a su casa a vigilar la educación que recibían. Ella era la madre que Stefan conocía, y aunque Damon guardaba algunos (o muy pocos) recuerdos de su madre, pues tenía apenas 6 años cuando ella murió, también la miraba como si lo fuese.
Su tía Amelia se había casado hace muy poco con un austriaco bastante acomodado, Friedrich Holzet, médico que había llegado hace un par de años a Mystic Falls. Adoraba a los chicos como si fueran sus propios hijos.
Un cálido día de primavera su tía Amelia llegó con el tío Friedrich a hablar con Giuseppe. Con Stefan los mirábamos desde el jardín. La tía Amelia lloraba, mientras padre y tío Friedrich se abrazaban y reían. No entendíamos nada, hasta que padre nos pidió que nos acercaramos.
- ¿Tía, está bien? – preguntó Stefan con cara de susto al verla llorar
- Si cariño, estoy feliz, lloro de felicidad, porque aquí – se sobaba la tripa –crece un pequeño bebe que será tu primo o prima – le decía mientras lloraba y reía
- ¿Es verdad? – pregunté mirando a padre. El asintió con la cabeza
- Espero que sea chico, así podremos jugar con él, las niñas son muy molestas – solté sin pensar en lo que decía.
Stefan se alejo y se sentó en el jardín a llorar. Amelia se acercó al niño, preguntándose que lo tendría tan triste en medio de tanta felicidad.
- ¿Qué sucede cariño? ¿Por qué te alejaste? ¿Porque lloras? – preguntaba Amelia cada vez mas preocupada
- No quiero un primo, ni una prima, tía no me querrá más y estaré solo – soltó Stefan entre sollozos
- Pero amor, no te querré menos por tener un bebé, tu siempre serás mi niño, solo que ahora tendrás que cuidar del bebé como Damon cuida de ti. Serás una especie de hermano mayor para el bebe que crece en mi vientre – decía con cariño mientras acariciaba su cabello.
- ¿Es verdad tía? ¿y vivirá aquí con nosotros?
- No Stefan, vivirá con nosotros en el pueblo, pero vendremos cada día hasta que cumplas 16 años, que es cuando tu padre tendrá que hacerse cargo de tu educación, así como lo hará con Damon en 4 años más. Mas adelante tu primo o prima también tendrá que recibir la educación que tu recibiste, quien sabe, ¡hasta puedes ser tú quien le enseñe muchas cosas!
Los ojos de Stefan se abrieron con asombro mientras escuchaba a su tía, le hacía mucha ilusión ser hermano mayor, y pensaba en ser tan bueno como Damon lo era con él.
- Damon, no entiendo de que va todo esto – interrumpió de golpe Caroline.
Elena le dio un codazo haciéndole señas para que le dejara terminar. - ¿Damon? ¿Estás bien?
Damon seguía sentado mirando al suelo. Alzó la vista al beber de su copa de bourbon. Su rostro mostraba la felicidad que le evocaban aquellos recuerdos. La verdad se veía tan sereno, con una leve sonrisa en su rostro. Se veía... tan... humano...
De pronto siguió hablando.
Habían pasado un par de meses, y en enero de 1857 nació ella. Elisabeth Amalie Eugenie, llamada así por su padre en honor a la duquesa de Baviera, reina consorte de Hungría y Emperatriz de Austria: Sissi.
Sissi era una verdadera princesa. De tez blanca, grandes ojos grises, y con un cabello que parecía pelusillas en su pequeña cabeza, la hacía ver igual a las muñecas de porcelana que se encontraban en casa y que habían pertenecido a madre. Era realmente hermosa, y nosotros la cuidábamos cuando tía Amelia nos lo permitía.
Pasó el tiempo y Sissi con 2 años ya corría por el jardín persiguiéndonos. Al cumplir 4 ya nos identificaba perfectamente por nuestros nombres… o casi. Stefano era "fano" y yo era "eimon" claro, en su vocecilla sonaba adorable. Yo siempre le dije 'mia bellísima principessa'. Era nuestra adoración, nuestra hermanita pequeña. Cuando tenía 6 años dejamos de verla con tanta regularidad, para ese entonces, ya eramos su "hermano mayor Damon" y "hermano mayor Stefan". Ella era nuestra adorada principessa.
Al poco tiempo, la desgracia cayó sobre nuestra familia. Mejor dicho, Katherine llegó a nuestra familia. Ya no teníamos tiempo de jugar con una niña pequeña, teníamos que ocuparnos de nuestra huésped.
Poco tiempo después de nuestra supuesta muerte y la muerte de padre, Amelia y Friedrich se fueron de la ciudad, no quisieron ver como el "otro hijo" de padre llegaba a ocupar nuestro sitio. No era su familia y el dolor llevo a tía Amelia a una muerte lenta y dolorosa. Corría el año 1870 y tía Amelia murió. Tío Friedrich decidió al tiempo volver a Mystic Falls con Sissi, quien ya había cumplido 15 años. Años antes yo había abandonado a Stefan, lo había dejado al cuidado de Lexie, parecía ser una buena chica, y pensé que lo iba a ayudar. En la navidad de 1872 decidí volver a la ciudad, y descubrí que Sissi estaba de vuelta. La observe un par de días, para asegurarme que estuviera bien. Era toda una señorita, delgada, alta para su edad, con un bello cabello castaño que le llegaba en rizos hasta la cintura, su tez tan pálida como cuando era una bebé y sus ojos grises impresionantes. Siempre estaba acompañada de una chica más menos de su edad, cabello castaño, ojos marrones, tez blanca y que parecía ser su doncella. A pesar de habernos separado, guardaba un especial cariño por ella, era nuestra hermanita.
La tarde del 27 de diciembre, mientras observaba desde un árbol a mi Sissi montar a caballo, vi como cayo al suelo, quebrándose un brazo y partiéndose la frente. Sangraba profusamente, y al segundo estaba a su lado. Le di mi sangre, aprovechando que estaba inconsciente para ayudarla… ella entreabrió sus ojos y me reconoció.
En mi desesperación, corrí lo mas lejos que pude. Sissi había pensado que todo era producto del golpe que se había dado, pero cerraba sus ojos y veía aquellos ojos azules que le encantaba mirar cuando era una niña. Nunca había visto ojos tan hermosos. Claro, ella no conocía aun los propios, si no se habría dado cuenta que sus ojos eran tan hermosos como los de él.
Sissi se levanto algo confundida al ver su vestido roto en el brazo y cubierto de sangre, pero cuando se revisó no mostraba ninguna señal de herida, al menos visible. Corrió hacia su caballo, para revisar que estuviera bien, pero no le encontró. Claro, al sentir a un vampiro el pobre corrió asustado. Sissi camino hasta su casa y se dio un baño. Ordeno a sus criadas quemar su vestido y no contar a su padre lo que había sucedido. Para su suerte, Bucéfalo había regresado a casa antes que ella y sin ningún rasguño, lo que la hizo sentir mas aliviada.
Al llegar a la casa que compartíamos con Stefan, note un terrible olor a sangre que emanaba del lugar. Eso no era una buena señal, y significaba que Lexie no había podido con la sed de Stefan. La verdad es que si lo hizo, por un tiempo, pero luego de eso, Stefan tuvo una "recaída". En aquel momento, no se encontraba en la casa, pero si los cuerpos de sus victimas. En su mayoría chicas jóvenes, a las que quizás había obligado. Una de ellas llamó mi atención. Era la chica que acompañaba a Sissi cada vez que la estuve observando, salvo el día de hoy, que estaba en su caballo. Dios mío, si Stefan la trajo acá… quizás…
Corrí tan rápido como pude a la casa de Friedrich… lo encontré desangrado en el salón. Ya estaba entrado en años y no se parecía en nada al Friedrich que conocimos, su cabello blanco como la nieve y una espesa barba cubría su rostro. A mi paso encontraba mas y mas cadáveres desangrados, corrí a la habitación de Sissi y vi a Stefan a punto de clavarle los colmillos en su pequeño y blanco cuello. La tenía sujetada por la espalda, por lo cual Sissi no podía verlo. Ella lloraba amargamente y el le decía al oído que no se moviera... que iba a ser rápido y poco doloroso. Después de ver a sus víctimas, se sabía que ello era una soberana mentira.
Grité a Stefan que no le hiciera daño, él se dio la vuelta y quedaron mirando hacia donde me encontraba. En cuanto me vio, abrió sus ojos y me lanzo una mirada suplicante… aparentemente le ordenó que no hablara, pues la congoja se veía en su rostro y por más que tratara de gritar no podía.
Traté de hacer que Stefan entrara en razón, pero me miraba con los ojos inyectados en sangre. Cuando me acerque para quitarle a Sissi, él la arrojó a un lado para transarse en una pelea conmigo. En cuanto logré reducirlo le grité al rostro:
- ¡MATASTE AL TÍO FRIEDRICH! ¡Y CASI MATAS A SISSI!
La expresión de Stefan cambió en cuanto oyó mis palabras. Corrió hacia la chica que yacía a un costado de la cama y a quien iba a drenar minutos antes. Me miró con cara de asombro y largó el llanto
- Damon… creo … que esta… muerta
¿Que opinan? espero pronto continuarla, ya se verá a Damon como tutor vampirístico :)
Muchas gracias por sus reviews, de verdad me gusta mucho leerles. Este capitulo se dedicó mas que nada a los recuerdos de Damon, que poco y nada se han visto en la serie, ya en los proximos seguiré ampliando a los demás personajes. Lamento que haya quedado tan corto, pero en el próximo me aplicaré!
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