Muchas veces he pensado que he sido realmente afortunado en tener a un grupo de colegas que, además de valorarme, me inspiran a ser mejor en el ámbito profesional.
Pero sin lugar a dudas, al que más estimo es a Misaki.
No puedo decir que somos los mejores amigos de la galaxia, pero con él me siento en plena confianza. Ambos sabemos que todo lo que conversamos, o vemos del otro, quedará entre nosotros dos y nadie se enterará.
Cada vez que tengo una temporada libre, voy a Francia y entreno con él. Pero una de las cosas principales que motivan mi ida a Francia tiene nombre y apellido: Eva Laporte... ¡No! No escucho campanas de boda, ni veo venir compromisos, ni nada que se le asemeje. Simplemente me agrada estar a su lado sin hacer nada más que ver una película, salir por allí o pelotear un rato en el campo de juego mientras ella me acompaña leyendo un libro o estudiando para sacar su título de Educadora de Párvulos.
Recuerdo la vez que la conocí…
En esa época, Taro estaba pasando por una muy mala racha (Tanto profesional, como personal). Le habían chocado un Lamborghini Murciélago cuando salió con Hyuga y Wakabayashi a despejarse una noche; Le robaron una guitarra carísima cuando se las dio de músico, y una réplica exacta de la Mona Lisa, regalo de su padre… Sin contar que Azumi había terminado con él porque había conocido a alguien más. Según Misaki, alguien le había tirado un hechizo o algo así. Así que el pobre iba todos los Domingos a misa, hacía limpieza esotérica en su apartamento y en el camerino de su club, y todas esas cosas raras que la gente hace para sacarse "La mala vibra" de encima.
Un día, Ishizaki (apiadándose del pobre Taro), le propuso que entrara a una aplicación de citas mediante I-phone llamada "Tinder". Misaki, quién estaba tan desesperado, le hizo caso y allí conoció a Eva, quién fue la única que creyó que el Taro Misaki del Tinder era realmente el verdadero jugador de la selección de Japón y la mano derecha del súper goleador Tsubasa Ozora. Ambos se llevaron bien y tuvieron una cita. Entre conversa y conversa, Misaki descubrió con horror que Eva era una de las mejores amigas de colegio de Azumi y fue allí que decidió tener a la chica solo como amiga… tanto fue la química fraternal que hubo entre ellos, que se transformaron en excelentes amigos.
Cuando ocurrió el acontecimiento del choque del Lamborghini (Que fue justo después que Taro conociera a Eva), viajé inmediatamente para ver cómo se encontraban mis compañeros de selección (Pues tenía planeado viajar y justo coincidió con el accidente). Misaki estaba destrozado, ya que la farándula estaba haciendo añicos su reputación de niño bueno, y eso le afectó mucho. Más aún cuando Azumi lo llamó por teléfono para decirle que contaba con ella y… su prometido
-¿Por qué demonios no te pone una pistola en la cabeza cargada y ya?-Preguntó con sarcasmo Wakabayashi, mientras arreglaba su maleta para devolverse a Alemania (Hyuga había vuelto a sus actividades dos días atrás y ya no se encontraba con nosotros en Francia)- Que mujer más desubicada… Acaba de comprometerse con otro y no hace ni dos meses que terminó contigo. Weón, es obvio que te puso los cuernos. Mándala a la chucha
-Me preocupa más el asunto del coche- Repuso Misaki- Lo bueno es que ninguno de los tres iba con alcohol en la sangre y que tuvimos testigos de que la culpa no fue nuestra, sino del otro vehículo.
-Y que los tres weoncitos pueden seguir jugando a la pelota sin lesiones- Agregué- Imagínate si se hubiesen lesionado ¿Qué hacen? ¿Sus carreras? Todo el esfuerzo que han hecho se hubiese ido a la mierda. Lo material se recupera, cabros…Nuestros cuerpos no. Me alegro que estén bien.
Tanto Wakabayashi y Misaki me miraron y sonrieron. Los tres sabíamos que lo que les había pasado fue mala suerte, pues desde niños nos han inculcado la disciplina.
Un día después de la partida de Wakabayashi, Taro estaba obsesionado con hacerse un masaje de piedras calientes e insistía en que la madre de Eva (A quién yo aún no conocía) hacía ese tipo de terapias alternativas.
-Vamos a hacerte ese famoso masaje- Acepté, mientras tomaba las llaves de un auto que había rentado.
Durante todo el trayecto Taro me revolvía los sesos hablándome una y otra vez de la mala suerte, de Azumi y su prometido y que él tenía la fe de que ella volvería a él porque habían sido más de 3 años de relación y que un amor tan lindo no podía acabar así como así porque nadie podría reemplazarlo y blah blah.
-Misaki: No soy quién para criticarte y aconsejarte. Pero yo creo que deberías dejarla ir… ¿Podrías seguir con ella sabiendo que te cuerneó? ¡Cómo te dije antes! No tengo derecho a hablarte de sentimientos porque fui un cobarde y Yoshiko se puso a andar con un gringo porque jamás quise dejar Japón y ella no quería abandonar USA
-Pero igual vuelve a ti ¡Y a eso me refiero cuando digo que Azumi no podrá dejarme ir!
-Compadre: Ya te dejó… se va a casar
-¿Y por qué me llamó?- Me preguntó desafiante
-Te llamó porque quería saber cómo estabas… es algo normal después de haber vivido tantas cosas juntos.
Después de eso hubo un silencio que ambos agradecimos.
Cuando llegamos a la casa de Eva, me pareció que era un barrio lindo (No vivía gente acaudalada, pero era muy acogedor). Su casa era muy familiar… no de la típica soltera moderna o viceversa. Taro abrió la reja y pasamos por el ante jardín y toqué la puerta de la casa (Ya que no tenía timbre)
Esperamos un rato muy corto (Menos de 20 segundos) y una chica nos recibió. Tenía los ojos claros y piel bronceada. No era ni gorda ni flaca, pero se mantenía en forma y poseía una estatura mediana.
-Hola- Saludó a Taro con cariño mientras lo abrazaba- Supe lo del choque… te iba a llamar justo hoy para salir a tomarnos un café
-Tenía ganas de verte, pero también a tu mamá ¿Atiende hoy su consulta? Necesito un masaje de piedras calientes para quitarme las malas vibras ¡Y si puede hacerme un machitún sería la gloria! ¿Crees que pueda hacer una limpieza también?- Eva nos miró como si mi amigo estuviera loco
-Hola-La saludé sonriendo, intentando relajar a la chica-Mucho gusto, soy Hikaru Matsuyama
-Compañero de selección de Taro – Sonrió ella mientras completaba mi presentación- Lo sé. Siempre te veo en TV y mi prima es fan tuya
-Muchas gracias
-Agradecería mucho si puedes firmarle un autógrafo
-Pues encantado
-Mi nombre es Eva Laporte por cierto, un placer
-El placer es todo mío
-Cómo te iba diciendo, Eva. Necesito un masaje- Insistió Taro- Necesito limpiar mis vibras
-Cariño, el masaje no te quitará las malas vibras… Eso te corresponde a ti. Lo que hará el masaje es relajarte- Le explicó la muchacha
-Como sea, lo necesito ¿Tu mamá está acá?- Insistió Misaki
-No lo está. Pero pasen- Nos hizo pasar y nos sentamos en unos sillones mullidos. La casa era muy linda y me hacía sentir muy cómodo.
-¿Qué haré? Estoy desesperado Eva
"Tu estás desesperado y yo estoy estresado por tu culpa" Pensé
-Primero que nada: Deja de llorar como nenita- Le pidió Eva- Segundo: Esas cosas de las malas vibras son idioteces, si crees en ellas ponte algo de plata encima y ya está. Pero no te estreses y no nos estreses al resto
-Al fin alguien se apiada de mí- Exclamé
Eva simplemente me sonrió para después sentarse al lado de Taro
-Yo creo que debes mirar el mundo desde otro ángulo. Nada te pasa, Taro… simplemente te sientes agobiado con lo que estás pasando. Eres joven, lindo, tierno y rico… lo que lo hace mucho peor y te hace irresistible. Sé que encontrarás a otra chica pronto y Azumi quedará en el olvido. Por el momento enfócate en lo importante: EL CHOQUE ¿Se te ha manchado la hoja de vida?
-No- Respondió Taro- El otro vehículo tiene la culpa, lo captaron las cámaras y tenemos testigos de que así fue
-¿Ves? Un problema resuelto. El auto lo recuperarás, con tu sueldo de dos semanas podrás comprar otro igual o mejor, y la guitarra… lo mismo. Ahora aprovecha a tu amigo y entrenen y hagan cosas de hombres como ir a un cabaret o jugar al fútbol ¡Lo que es yo, tengo que irme a la universidad!
-Te pasamos a dejar- Me ofrecí inmediatamente- Y nos avisas cuando salgas para pasarte a buscar
Taro me miró con una ceja alzada… Obviamente ya sabía que Eva me había caído bien.
