DISCLAIMER: Hermione Granger y Draco Malfoy son personajes del mundo mágico de Harry Potter, el cual pertenece a Rowling, lo que deja claro que tampoco son míos.

Aviso: Este fic participa del Segundo Reto «Historias en canciones» del foro «El triángulo donde tres están unidos».

Canción: Last First Kiss - Ron Pope.


Capítulo III.

De primeros besos

…What I'm trying to say

In my own simple way

is I want you to be my last first kiss

I want you to be my last first kiss,

my heart, yes it's finally found

someone I can't live without…

Blaise toma una honda respiración, antes de volver a tocar a la puerta. Afuera llueve a cántaros y aunque hace bastante frio, lo único que le afecta es la incertidumbre de pensar en lo que vendrá. O en lo que no vendrá.

Es la primera vez que hace algo como eso y a pesar de sentirse bastante inseguro de su siguiente paso, no duda de que está haciendo lo correcto. Mentirse a sí mismo es algo que ha hecho casi durante toda su vida y a pesar de que le costó trabajo reconocerlo, está cansado de vivir en una burbuja de excesos que cada vez lo hacen sentirse más vacío.

La puerta es golpeada por tercera vez y el corazón de Blaise empieza a escucharse en sus oídos. Normalmente es un hombre seguro, con una sonrisa cautivante y una gran facilidad para dirigirse a una mujer a modo de lograr envolverla con sus palabras y luego con sus brazos, como una serpiente que se dispone a alimentarse de su presa.

Pero esto es diferente. Ella no es cualquier chica.

Es inteligente, arriesgada, independiente, pero sobre todo, tiene carácter. Y por ello cuando la puerta de aquel apartamento se abre por fin, Blaise se da cuenta de que ninguna de sus tácticas de conquista va a funcionar. No cómo funcionan con las demás.

—Hola —pronuncia con la mitad de la tranquilidad que le inspira la circunstancia, mientras una sonrisa insegura aparece en sus labios.

Ella se queda impasible en el umbral de la puerta y lo mira con sus penetrantes ojos castaños haciendo que una gota de sudor recorra su espalda. Hace frio y aún así, suda como puerco. Pero ella no lo nota y cuando los oídos empiezan a pitarle, Blaise se da cuenta de que aquello es ridículo.

—Andaba por aquí cerca y quise venir a saludarte.

La pelirroja enarca una ceja y el moreno se da cuenta de la pobre excusa que ha inventado.

—Ok, ok, no es cierto —rectifica—, quisiera poder hablar contigo en realidad.

—¿De qué? —pregunta Ginny y Blaise se tranquiliza un poco al escuchar su voz.

—De cosas.

—Ginny, ¿sucede algo? —una voz masculina resuena en el interior del departamento y de inmediato una sensación desagradable se apodera del estómago del moreno.

—Oh, estás ocupada, lamento…

Una sonrisa se curva en los labios de la chica que disfruta enormemente de la situación.

—No te preocupes Charlie, en un momento estoy contigo.

¿Charlie? ¿Cómo Charlie Weasley? Blaise reza por no estar equivocado.

—¿Qué decías? —pregunta ella, retomando la conversación. La lluvia no cesa y el chico —empapado hasta los huesos—, empieza a tiritar.

—¿Puedo pasar?

—No.

—¿Puedes salir entonces?

—¿Es realmente necesario? —pregunta ella observando la lluvia que empieza a engrosar.

—Bien.

Blaise Zabini sabe que Ginny Weasley sólo quiere probar su capacidad de aguantar haciéndole las cosas lo más incómodas posibles, así que no le va a dar el gusto de verlo derrotado tan fácilmente.

Él es un Slytherin, y hará lo que sea por conseguir lo que quiere.

—He estado pensando últimamente y —observa a todos lados, en busca de una señal—, creo que tú y yo deberíamos estar juntos.

Ginny pone los ojos en blanco y Blaise sabe que su elección de palabras no es la acertada.

—Quiero decir, somos muy parecidos. Tú y yo amamos el quidditch, ambos tenemos grandes ambiciones, tú eres valiente, yo astuto…

Pero Ginny no cede un ápice y nuevas gotas de sudor se acumulan en su espalda.

—Eres bonita —le dice de pronto y ve como la mirada segura de ella se transforma un poco. Sólo un poco— y me encantas. Pienso en ti seguido y sé que también piensas en mí.

Los labios de la pelirroja se curvan ligeramente y Blaise no sabe si está emocionada o en cambio se burla de él. Pero no le importa, su cuerpo ya no tiembla y sabe que es tiempo de dar el golpe final.

—Déjame ser tu último primer beso.

—¿Disculpa?

Y se avienta de cabeza, y empapado como está, la atrapa entre su cuerpo y pared, a un lado de la puerta. Y funde sus labios con los de ella mientras se vanagloria a si mismo porque por fin ha podido probar esa boca que llevaba meses atormentándolo en sus sueños.

Al separarse, Ginny suelta una carcajada y Blaise no entiende nada.

No está sorprendida, pero tampoco enojada. Es una chica extraña pero lo mira, y aún mejor, vuelve a besarlo. Y entonces la puerta se abre de pronto y un pelirrojo alto, de ojos azules y nariz pecosa, sonríe divertido.

—Le hubieras dicho desde el principio que también te gusta —pronuncia Charlie Weasley cubriéndose con su chaqueta, antes de salir a la intemperie—. Le habrías evitado tener pasar por esta penosa situación.


Es una tarde bastante fría.

Todavía no termina el otoño, pero ya se siente el aire helado colarse por entre los cargados estantes de la biblioteca. A esa hora hay pocos estudiantes en el recinto. Solamente permanecen aquellos que gustan de la lectura, los que hacen deberes adelantados, o algunos que como él, están esperando por una oportunidad.

El lugar es bastante grande y tiene un aroma que inspira calidez. Las mesas colocadas estratégicamente la una de la otra, sólo permiten el intercambio entre quienes ocupan el mismo espacio. No dan lugar a la tertulia y exigen concentración. Y él está concentrado, tal vez no en el libro que tiene en las manos, pero si en la persona de la mesa contigua.

Ella manipula un tomo de unas diez mil páginas. Es antiguo y por lo visto importante, tal vez sobre historia. Lo toma con cuidado y pasa la página cada quince minutos. Una lectura rápida para ella puesto que necesita memorizar.

Para él, toda una tortura.

¿Va a leerlo todo?

Aún es temprano y tiene tiempo de sobra para releer cuanto quiera el capítulo que escogió. Por lo que Draco supone, adelanta tarea o de seguro se prepara para los exámenes que serán en un mes. Pero así es ella y él no desea que cambie nada; ni la manera como enreda un rizo en uno de sus dedos para relajarse, ni tampoco la forma como se arruga levemente su frente cuando parece que no ha comprendido bien el párrafo que acaba de leer, ni mucho menos el tic que tiene de morderse los labios cuando está concentrada.

Draco sólo desea que el lugar se vacíe por completo, que la chica de Ravenclaw —que está ataviada con tres libros de encantamientos—, termine su tarea y que para entonces, Hermione Granger no haya decidido irse ya.

Está nervioso. Más de lo recuerda haber estado alguna vez en su vida porque siempre ha tenido el mundo a sus pies. Traga saliva con dificultad mientras estudia las palabras que debe decir. Durante años fue un bastardo con ella y lo que menos quiere es volver a arruinarlo. No lo mira, y sin embargo, sabe que es consciente de su presencia.

Entonces la detalla.

Sus rizos caen por sus hombros con libertad mientras sus ojos castaños siguen la lectura sin perder detalle. Sus mejillas —levemente coloreadas de carmín—, hacen juego con la bufanda de su casa, y sus dientes —perfectamente alineados desde la última vez—, muerden con suavidad su labio inferior.

¿Cuánto más?

El reloj de arena de la biblioteca muestra la lentitud con que corre el tiempo, y nota como las figuras confusas de su libro de runas antiguas se burlan de él. No sabe si es peor esperar o que llegue el momento. La seguridad que tiene en si mismo tal vez no le alcance en esta ocasión.

Y entonces la chica de mirada castaña se levanta y luego de organizar el despliegue sobre la mesa, abandona el lugar.

Y él la sigue minutos después y la encuentra justo al final del pasillo, tratando de alcanzar el lugar donde estaba el libro cuando llegó. Él contiene el impulso de acercarse a ayudarla.

Todavía es muy pronto.

Ella lo coloca en su lugar y se dispone a irse, pero justo al dar media vuelta lo ve. Entonces se pone tensa y se queda quieta. Él sabe lo que le inspira y entiende aquella reacción, pero desea que todo sea diferente y decide que depende de él.

—Granger —le dice con sigilo.

—¿Qué quieres? —pregunta ella a la defensiva, y la imagen altiva del rubio le hace pensar que debe cuidarse. No sabe lo que está sucediendo en su interior y él lo agradece.

—Hablar —contesta con su característica voz arrogante. Ella enarca una ceja y guarda silencio y él sabe que lo invita a continuar. La conoce bien y está convencido de que esta es la oportunidad que esperaba.

Y la toma.

Y se lanza al vacío sin rodeos.

—Me gustas —declara firmemente y con el cambio del semblante de la chica, sabe que tomó la delantera—, sé que te has dado cuenta.

Hermione se relaja un poco. Lo suficiente para que Draco sepa que eligió el camino correcto. Da un paso hacia ella y al ver que no se mueve, da uno más. Y luego otro. Y un último hasta quedar a centímetros.

Ambos se miran y ella sonríe por fin.

—Me preguntaba, ¿cuándo tendrías el valor para decirmelo?

Él deja escapar el aire contenido en sus pulmones y ella lo besa. Y el beso es mucho mejor que en sus sueños.

Suave, profundo, húmedo.

Entonces se miran.

—Un buen primer beso —susurra ella.

—Un buen «último» primer beso —rectifica él—. No quiero que haya nadie más.


Luna contempla distraída los copos de nieve que empiezan a caer fuera del lugar a través del ventanal, al tiempo que un embelesado Theodore Nott no le quita los ojos de encima a ella. Por fin ha sido capaz de invitarla a salir y le aterra la idea de que pueda sentirse incómoda, o peor aún, que se dé cuenta de lo aburrido que es él. Porque es cierto, a pesar de que es un chico atractivo, con excelentes notas académicas y de un carácter agradable, Theodore Nott considera que tal vez no está a la altura de la mujer que tiene frente a él.

Y aquello le preocupa sobremanera.

—¿Qué desean ordenar? —pregunta una voz extraña que interrumpe el ritual secreto de ambos, por lo que Luna con una sonrisa se dirige a ella.

—Me gustaría un helado de arándanos, por favor —contesta con voz cantarina y la vuelapluma de la chica apunta el pedido en una pequeña libreta, mientras ella la observa con curiosidad— ¿Qué vas a pedir tú, Theodore? —pregunta viéndolo y sus ojos grises sonríen igual que sus labios.

—Lo mismo, por favor —contesta tan distraído que no se percata de que ella ha pedido un helado a pesar del frío invernal.

Una vez la mesera tiene la orden se retira y la burbuja que los había cubierto al principio, de nuevo se cierra alrededor.

—¿También te gusta el helado en invierno? —le pregunta mientras lo mira con atención—, son pocas las personas que lo disfrutan. Mis amigos dicen que hace que se les congele el cerebro.

—Me gusta la sensación —miente y se imagina lo que puede venir a continuación, pero se arriesga porque es posible que su cerebro congelado trabaje mejor.

—Eres diferente —dice ella volviendo a poner sus ojos en el ventanal—, eso es lindo.

Y por primera vez desde que empezó la cita, Theodore Nott se relaja de verdad.

Y luego los helados llegan haciendo que las palabras se pierdan en la inmensidad de la nieve que ya empieza a llenar las calles de Hogsmeade.

Luna mira gustosa la enorme torre de helado rosa y rojo frente a ella y minutos después, se abandona a las sensaciones de su sabor. Theodore por su parte se da cuenta de que no importa lo feo que pueda sentirse el frío en la cabeza si a cambio se consigue una mirada como la que ella le dedica a aquella cosa que dentro de poco ya no existirá.

—¿Qué tal? —le pregunta y él se da cuenta que de nuevo se ha quedado concentrado en ella. Toma la cucharilla y le da una probada.

Efectivamente la sensación es horrible pero los ojos curiosos de ella no lo abandonan y se obliga a hacer buena cara.

—Muy bueno —contesta y se da cuenta de que la segunda cucharada es menos dolorosa. Y aún menos la tercera.

Luna sonríe gustosa. Él también y al terminar, caminan por la nieve.

—No te fue muy bien, ¿verdad? —pregunta ella y Theo parece confundido—. Con el helado quiero decir. Vi lo mucho que te dolió comerlo y aún así lo hiciste, ¿Por qué?

Theo se queda callado. Luna es demasiado observadora y lo ha tomado por sorpresa.

—Sonaba divertido y quería experimentarlo —contesta inseguro pero ella sonríe.

—Eres diferente —comenta una vez más.

—También lo eres tú —responde él mientras la mira— y eso es lindo.

—Theodore —agrega ella deteniéndose de pronto. Los copos de nieve caen sobre su cabeza y se adhieren a su cabello rubio mientras sus ojos grises se fijan en los de él—, no tienes que tratar de impresionarme. Me gustas tal y como eres.

Inevitablemente las mejillas del chico se enrojecen y su rostro se calienta sin piedad. Nunca podrá entender cómo es que siempre va un paso por delante de él y a pesar de que eso a veces lo desconcierta, también le confirma la razón por la cual ella es la dueña de todos sus pensamientos.

—¿Puedo besarte? —Le pregunta y no sabe en verdad por qué lo hace, sin embargo, siente que es lo correcto en esta situación.

—No sé hacerlo en realidad —contesta ella y por primera vez en todo lo que lleva de conocerla la ve sonrojarse y eso lo hace sentirse eufórico.

Lentamente se acerca y toma su rostro, posando con suavidad sus labios en los de ella. Luna besa tímidamente pero él es paciente y sabe que mejorará. No obstante, no puede imaginar una sensación más maravillosa que la de sentir su boca cálida, aún en medio de la nada.

—Este es tu primer beso, pero quisiera que fuera el último también.

—¿El último? —pregunta confundida.

—Sí. Tú último primer beso.

Entonces ella comprende lo que dice, sonríe y deja que tome su mano.


Hace bastante que quería hacer algo en lo que involucrara a mis tres OTP y esta canción me dio la oportunidad. Ha sido un experimento así que no me responsabilizo de lo que haya resultado aquí, pero si resalto que los tres mini relatos tienen algo en común: Cada uno tiene 800 palabras exactas y todos utilizan una misma frase que sé, lograron identificar XD.

Gracias por los comentarios en los capítulos anteriores y por ello saludo especialmente a MrsDarfoy, Doristarazona, SallyElizabethHR, Husar-patana,ValenG y Natalie Annick Malfoy Weasley.

Besos de chocolate.

Gizz.