Buscando "Un Árbol y tres Bambalinas"

Contest FFAD: Una Perfecta Navidad

Edward Claus

Escrito por: Rosie Rodriguez (Osbelys)

Disclamer: Los personajes no son míos, la historia es de Edward Claus.

Esta Historia Contiene: Escenas Fuertes, sexuales y lenguaje soez, si no te gusta, abstente de leerla.

Beteado por Monz Pollen. Beta FFAD ( www . facebook groups / betasffaddiction/)

Capítulo3—

— ¡Vamos Bella, dinos que te puso en la nota, ese hombre! —suplicaba Alice al lado de su amiga, ella giró su rostro y observó el de la pequeña enana, sus ojos tenían cierta diversión.

—Que quiere follarme otra vez —dijo Bella con sarcasmo, apurando más su andar.

— ¿Lo harás? —Esta vez fue Rosalie la de la pregunta.

— ¡Por el amor a Dios! Claro que no me dijo eso, solo que ustedes están bastante fuerte con el tema. ¡Supérenlo!, solo fue una noche de…—pero la morena aguardó silencio abruptamente.

— ¿Pasión? ¿Locura? ¿Copas? —indagaba Alice divirtiéndose con la situación a la vez que se miraba su manicure, como quien no quería la cosa.

— ¿Qué quieren saber? — la pregunta de Isabella hacia sus amigas fue directa al grano, era mejor acabar con todo esto.

— ¿Qué tal lo hace? —al escuchar eso Bella casi se ahogó con si propia saliva.
—Les dije que no me recuerdo de nada —. Ella también quería saber que tal lo hacía, pero no recordaba absolutamente nada, de nada.

—Vamos, Bellita, algo tienes que recordar —le animó Rose.

—Les digo la verdad, solo sé que estábamos cantando la canción de We are Young de Fun y luego blanco, hasta el día siguiente —Bella se encogió de hombros, sin saber qué hacer, las miradas de Alice y Rosalie eran de incredulidad.

— ¿Se protegieron? —Alice arqueó una ceja esperando la contestación de su amiga "mete pata"

—Tomo la pastilla —Bella contestó automáticamente.

—Por lo menos —suspiró Rose, Bella la miró arqueando una ceja —. ¿Qué? —preguntó como si no hubiera dicho nada.

—Puedes explicar el porqué de esa frase "Por lo menos" —dijo Bella haciendo comillas en el aire.

—No puedo creer que estés preguntando eso, Isabella Swan —le replicó la rubia con un deje de incredulidad —, pero te lo explicaré. ¿Te imaginas por casualidad si no se hubieran protegido? Un hijo puede nacer de una noche entre dos personas, por si no lo sabes —su manera de dar a entender las cosas era hostil — ¿Cómo serías capaz de criar a un hijo del cual ni siquiera sabes el nombre del padre? —le inquirió con desdén a su amiga. Rosalie era una perra.

—Su nombre es Edward —repuso la joven ―.

— ¿Y? Solo sabes eso ¿o acaso sabes dónde vive siquiera? ¿O quiénes son sus padres? ¿Te imaginas si es casado, si tiene hijos? ¿Si…

—Para, ¡Ya basta! —gritó Bella haciendo que ellas se detuvieron en el acto —. Ya, si, fue un error acostarme con alguien de cual ni siquiera se su color favorito, pero ya pasó. Ahora sigo con mi vida, no es que este enamorada de él ni mucho menos —. Dijo todo tan rápido que al terminar tomó una respiración profunda. —Dejemos el tema atrás, ¡Por Dios! Ni siquiera sé cómo folla porque estaba borracha, no me crucifiquen por eso ¿Acaso ustedes no lo han hecho alguna vez en su vida? — le inquirió a sus amigas cruzándose de brazos —Son tropiezos que uno comete en su vida. Dejen de estar atosigándome por algo que ya ocurrió —. Sin dar a oportunidad a que ellas respondieran caminó lo más rápido que sus piernas pudieron hacia su apartamento.

Bella ni siquiera sabía porque les había dicho todas esas cosas a las chicas, tampoco sabía si todo era verdad ¿Quién era ese tal Edward? ¿De verdad se había costado con él?, eso no era posible porque cuando despertó aún seguía con la ropa. No entendía nada, todo era un revoltijo dentro de su cabeza. Pero de lo que sí estaba segura, era que si ella, Isabella Swan, se hubiera revolcado con alguien lo recordaría, eso era algo que no se olvidaba, ni aunque se tuviera la peor borrachera del mundo. Tenía que hacer algo para solucionar ese enredo.

Estaba harta de todo, ella solo necesitaba un respiro. Por lo menos tenía el consuelo y ese era que faltaba cada vez menos para que la Navidad se acabara, estaban ya a 15 y eso quería decir que solo se tendría que aguantar 16 días más. Sonrió para sus adentros. Bella no mentía cuando decía que odiaba la navidad, ella no entendía por qué las personas se contentaban con una simple fecha, para ella no tenía lógica, era algo irracional.

Traspasando el umbral de la puerta de su apartamento recordó lo que había hecho al día siguiente de encontrarse a ese hombre en su cama

El reloj sobre la puerta que daba hacia la cocina de su apartamento marcaba las once y punto de la noche, todo el día se la había pasada pensando en nada, su mente estaba en blanco, producto de lo mucho, que a lo mejor, había bebido la noche anterior.

Con una copa de vino en sus manos y el libro de "Buscando una árbol y tres bambalinas" sobre su regazo se sentó sobre el sofá y empezó a leer el dichoso libro, pero era casi imposible concentrarse, el bullicio de la calle perturbaba la mente de la joven y le imposibilitaba siquiera poder leer un párrafo. La música de los vecinos a todo volumen se confundía entre sí, ocasionando una contaminación sónica en el aire y sus odios no podían ya con eso. Decidió centrarse en el libro y alejarse de la realidad, era algo que se le daba muy bien y esta no sería la excepción, las primeras líneas del primer capítulo rezaban de la siguiente manera:

"¿Qué es la navidad para las personas? Algunos dicen que es la época del año más hermosa de todos; otros que es una temporada en donde uno encuentra reconciliación con uno mismo y con los demás; en donde uno se reúne con la familia y amigos para pasar las fiestas en paz; donde la humanidad trata de olvidar todos los errores que cometieron durante todo el año y procuran no pensar en ello; donde una buena conversación y una fiesta no puede faltar y donde las palabras amor, salud, y prosperidad son dichas una y otra vez hasta el cansancio. Para algunas personas la navidad es de color de rosa, simplemente está hecha para pasarla a lo grande, pero ¿Qué sucede con las personas que no les agrada la navidad? Pues, esas personas tendrán una razón para tener esa aversión hacia esta fecha y es que como dice el dicho "no todos somos monedas de oro para caerle bien a todo el mundo", pero la realidad es que no todo son risas, fiestas, y aunque muchos vean la navidad como la representación de "la felicidad", otros la ven como "la maldición". Una razón en específico no hay para explicar el porqué de esto, pero no obligatoriamente a todos les tiene que gustar la navidad, porque entre gustos y colores, hay muchas opciones."

Bella cerró el libro con una sonrisa en su boca, estaba comenzando amar el libro cada vez más, por la simple razón de que decía la verdad y no mostraba la navidad como algo esplendoroso.
Observó el reloj nuevamente y ahora este marcaba las once y cincuenta minutos ¿tanto tiempo había durado leyendo? O mejor dicho ¿tanto tiempo había durado tratando de concentrarse? Al parecer sí.

Agarró la copa de vino y tomó un largo trago, pensando en nada. Su mente estaba en blanco, como si vida.

Y es que así era ella, simple y sin nada por dentro. La vida aún no le daba alguna diversión, algo riesgoso, alguna desilusión, ni siquiera le había dado la oportunidad de enamorarse. Era como si Bella estuviera predestinada a ser nadie y de cierta forma eso le desagradaba.

En ese momento el reloj marcó justamente las doce de la noche, dándole paso a otro día, Bella decidió que era hora de acostarse y así lo hizo.

―Solo 15 días más ―dijo dándose ánimos internamente, para luego meterse dentro de las cobijas y caer en un profundo sueño.

Regresando a la realidad, Bella dejó el libro sobre el sofá y caminó hacia la cocina, tenía hambre. Una vez allí se preparó un emparedado y lo comió, estaba masticando el último trozo cuando el rostro de Edward se le vino a la mente ¿Por qué no? Dijo dentro de sí.

Con eso entre ceja y ceja Bella metió su mano dentro de su abrigo y consiguió la nota un tanto doblada, con nota en mano fue hacia el teléfono fijo de su casa y marcó el número.
El sonido tan irritante de "tu, tu, tu" seguía sonando, Bella estaba a punto de colgar cuando escuchó su voz.

— ¿Diga? —por unos instantes se le pasó por la mente no responder y dar paso atrás a lo que haría, pero luego dijo "¿Por qué no?, en la vida hay que tomar riesgos"

—Edward —musitó en voz muy baja.

—Sí, ¿Quién habla? —su voz tenía un tono de confusión.

—Soy Bella, la chica…

—La chica con la cual pasé la noche ese día de la fiesta ¿cierto? —Bella no pudo más que reírse ante lo que Edward le había dicho.

—Me supongo, a menos que tenga un clon y yo ni enterada —bromeó un poco mordiéndose el labio, estaba nerviosa.

—Eso sería algo mortal, dos como tú —ella dio un respingo de manera vergonzosa.

—Te llamaba para ver…si —y ella, Isabella Swan estaba tartamudeando.

— ¿Qué te parece si nos vemos a las cinco en el parque de Forks, el que está cerca de la biblioteca? —le preguntó directo.

— ¿En el parque? —preguntó ella arqueando una ceja, un tanto escéptica a ir a ese sitio, habían muchos chismosos.

—Sí, ¿algún problema? —inquirió y en su tono se pudo escuchar la desilusión.

— ¿Qué? No, no, para nada —se apresuró a decir Bella —. ¿A qué hora? — la chica sonrió, escuché una carcajada de su parte.

—Creo que te había dicho a las cinco de la tarde si no me equivoco —y era cierto.

— ¡Oh sí!, es que estoy distraída —patética excusa, le reprochó si mente.

—Vale, ¿entonces nos vemos? —Edward había querido decir eso como una oración normal, pero le salió como una pregunta.

—Supongo, a menos que se acabe el mundo —repuso Bella rodando los ojos.

—Hasta las cinco, Bella —el nombre de ella en sus labios se escuchaba…increíble.

—Vale —fue la contestación de Bella, ¿Qué más podía decir?

.

.
Y ese día fue la primera cita, si es que se podía llamar así, de esos dos.

Básicamente todo consistió en hacerse preguntas tontas, entre esas Bella fue más valiente y preguntó si entre ellos había pasado algo más esa noche, pero la verdad era que ninguno de los dos se acordaba y lo dejaron por la sana paz. Aunque muy en el fondo Isabella sabía que si algo hubiera ocurrido no se le hubiese olvidado así como así, independientemente de que hubiera estado borracha o no.

Ambos se contaron cosas de sus vidas y Bella descubrió que Edward como que no era tan tímido como parecía, el muchacho tenía agallas y eso le gustaba a la joven morena. Cullen era muy ocurrente cuando quería e Isabella no se quedaba atrás en cuanto a seguirle los juegos se refería y aquí estaban 5 días después de su primera cita en un Starbucks esperando sus respectivos capuchinos.

―Eddie, vamos dime ―se burlaba Bella con voz chillona, imitando la voz de Tanya.

― ¡Deja de decirme así! ―le regañó él frunciendo su ceño.

―La plástica te dijo así ¿no te lo puedo decir yo? ―inquirió ella alzando una ceja.

― ¿Celosa, Swan? ―preguntó él.

― ¿Por qué debería de estarlo, Cullen? ―otra pregunta, Edward le sacó la lengua a su compañera y esta le saco el dedo del medio.

―¿Sabías que eres muy grosera?, las damas no se comportan así ―le pico Edward jugando con la bufanda de su "amiga"

―Me vale, mierda ―repuso ella dándose la media vuelta para avanzar en la cola de pago.

Edward gustaba de Bella y en toda la extensión de la palabra, su manera de ser era única, y eso a él le encantaba. Luego de haberla conocido por cinco días se juró que esa chica sería para él, así muriera en el intento de cumplir dicha promesa.

Cada gesto, cada palabra, cada sonreí que ella llevaba a cabo era simplemente increíble para el cobrizo, la quería y Edward deseaba que ella fuera su novia. En cambio Bella se encontraba maravillada con ese chico, la verdad tenía lo suyo y en esos cincos días que llevaban conociéndose muchas veces había estado tentada a acortar la distancia que los separaba y besarlo, pero se había contenido por miedo a que él la rechazara, se podía decir que eran amigos y con eso a ella le bastaba, por los momentos, le dijo su conciencia sonriéndole con malicia.

Unos brazos la rodearon y le dejaron un beso en el cabello a la joven.

― ¿Estas molesta? ―preguntó él respirando el aroma de su amiga. Ella negó.

En eso la canción de la estancia se cambió y comenzó a sonar la canción de "Shake up Christmas", de Train y Bella rodó los ojos, Edward se rió por su acción, él sabía que ella detestaba la navidad, pero aún no lograba sacarle por qué lo hacía.

― ¿Esto es en serio? ―inquirió ella de mal humor, a la vez que el cantante empezaba a cantar el primer estribillo de la canción.

― ¡Estamos en navidad, Isabella!, obvio que es verdad ―le respondió él como si fuera algo indiscutible, divertido por la actitud de Bella.

―Es que está como fuerte, el temita ya ¿no? Por todos lados están esas canciones desquiciantes. Dios, parece una fiebre ―repuso ella, ya para ese entonces faltaban solo dos personas para poder pagar el cappuccino que habían pedido.

―No seas amargada, Bellita ―le dijo con sorna tomándola de los hombros para moverla al ritmo de la canción, ella sonrió con pesar.

― ¡Edward, no! ―le dijo a manera de advertencia, pero sonriendo.

―It's Christmas time ―le susurró él en el oído, las personas presentes sonreían ante la escena.
― ¡Tú, no! ―gruñó ella, para ese entonces ya tenían que pagar el dichoso cappuccino.

Let me meet a girl one day that

Wants to spread some love this way

We can let our souls run free and

She can open some happiness with me

― ¿Cuánto es? ―preguntó Bella, pero Edward ya estaba pagando con un billete de diez dólares.
―Regalo de navidad ―dijo guiñándole un ojo.

El chico de la caja le sonrió con camaradería a Edward y le tendió el pedido, él tomó el suyo y luego le tendieron el de Bella, ella estaba por dar el primer sorbo cuando el chico de la caja la llamó.

―Chica, disculpa, este es el tuyo ―en eso aquel joven un tanto sonriente, le tendió otro envase, pero este decía en letras legibles y grandes: "¿Quieres ser mi novia?" Firmado por Edward.
Bella se dio la vuelta mirando a su amigo, quien sonreía encogiéndose de hombros a la vez que bebía de su café.

― ¿Esto es en serio? ―increpó ella anonadada. Nunca nadie había hecho algo así por ella, era demasiado tierno y cursi.

―Sí, muy en serio ―Edward se acercó a ella y la tomó del mentón. Todo había sido planificado, la ida al Starbucks, lo de la música, la cola, absolutamente todo.

Cuando Edward se dio cuenta que Bella era la chica de sus sueños lo planificó y fue hablar con el director de aquel local, el cual no puso peros para la escenografía y colaboró con todo, e incluso los trabajadores sabían del dichoso plan.

―Yo…―Bella observó a su amigo, quién esperaba una respuesta, ¿Qué podía perder si aceptaba? Nada, él era un buen chico, solitario igual que ella, tal vez sus almas congeniaran mucho mejor juntas ―. Sí.

Edward cerró sus ojos al escuchar la respuesta y sonrió.

El envase con café reposaba en las manos temblorosas de Isabella Swan y Edward no desaprovechó la oportunidad y unió sus labios con los de ella, besándola lenta pero profundamente. Había esperado hacer esos durante 5 largos días y ahora que lo hacía no quería acabar, pero el oxígeno era algo vital para poder seguir viviendo, así que se separó de ella a una velocidad torturante. Sus respiraciones eran agitadas y la necesidad de más crecía dentro de ellos. Las personas a su alrededor aplaudían y silbaban como locos, Bella se sonrojó y su única manera de escape fue abrazar, a su ahora, novio, Edward Cullen.

―Gracias ―murmuró él cargándola, haciendo que Bella despegará sus pies del suelo y riera a carcajadas ―. Te quiero ―confesó Edward.

―Yo también. ―Bella le dio otro beso a Edward, pero esta vez mucho más casto que el anterior.
―Ahora si nos podemos tomar el café ―comentó él tomando la mano de su novia.

― ¿Este era todo el secreteo que tenías desde hace un día? ―preguntó ella con suspicacia, saliendo de ese lugar.

―Ajam.

―Y yo pensando que era otra cosa ―se quejó la chica, unos brazos la rodearon por los hombros y se sintió segura.

― ¿Y qué creías tu que planeaba?

―Cualquier cosa, menos esta ―contestó ella levantando su mano con el envase, donde se encontraba la petición.

Edward negó con su cabeza.

―Las chicas saben de esto ¿verdad?

―Sí.

―Perras mentirosas, y yo que pensaba que eran mis amigas, se unen con el enemigo ―gritó ella enfadada, pero unos labios encima de los de ella la acallaron.

― ¡Oh vamos!, admítelo, fue original ―repuso él. ―sí, pero…

―Nada. Te quiero, Grinch ―dijo Edward acallándola al instante con un beso succionador.

Sus lenguas batallaban en una pelea sin fin y Edward era quien llevaba el control de la situación, con sus manos sujetando firmemente el rostro de Bella, en cambio ella trataba de seguirle el ritmo. ¡Edward era un buen besador!

― ¡Chicos! ―gritó Alice lanzándose encima de ellos, interrumpiendo el magnífico beso en el acto, Bella presionó sus labios tratando de recuperar la respiración y Edward le tomó la mano como acto de reflejo ―. Lamento haber interrumpido ese besote que se estaban dando, pero ¡felicidades! ―Bella observó a Edward, quiera se mordía los labios, este le ofreció una mirada de diversión a su chica para luego ponerle atención a ese pequeño demonio que hablaba sin parar delante de ellos.

La pregunta que los dos se hacían era ¿Hasta cuándo duraría esa burbuja de felicidad?