La noche ya había caído sobre la ciudad cuando ambos vampiros se levantaron. Habían ido en busca de su presa antes de que len se despertara.

Habían llegado hasta una fiesta, en donde encontraron a algunos muchachos borrachos y aprovechándose de esa vulnerabilidad, ambos se encargaron de buscar a una víctima para saciar su sed de sangre.

Gakupo fue hasta un chico que lo había estado mirando desde que había entrado al lugar de la fiesta. El muchacho de cabello corto y rosa tenía un aura sensual que hizo que Gakupo sintiera deseos de poseerlo. Cuando ambos se encontraron, de inmediato se besaron, con tal pasión que Gakupo sintió que se ahogaba ante tantas sensaciones que aquel humano le hacía sentir.

El chico de cabello rosa lo llevó hasta una de las habitaciones que había al fondo del recinto.

Sin esperar, Gakupo empujó al muchacho a la cama y se quitó la chaqueta, el otro chico se sentó y lo atrajo hasta él tirándole del cuello de la camisa, se volvieron a besar casi como si se quisieran comer a bocados.

-Luki.

-Gakupo.

Luki le besó el cuello mientras con una sola le desabrochaba la camisa, ambos estaban fundidos en quitarse la ropa tan rápido que a veces la tela cedía y simplemente la ropa se iba rompiendo con cada tirón que se daban.

Ambos rodaban en la cama hasta que Gakupo simplemente tumbó al otro chico y metió sus largos dedos en la boca del muchacho, este, sin quejarse los lamió con la misma avidez que había demostrado con sus besos.

Gakupo se sentía excitado, el olor del sudor de Luki hacía que deseara cada vez más la sangre del muchacho y sin más le besó en el cuello.

Luki sintió la pierna de Gakupo entre las suyas y su pene se endureció ante el contacto, sintió los dientes y el largo cabello del otro joven sobre su piel, solo con esos simples contactos sentía tal placer que pronto la pierna del joven de cabello morado se sintió húmeda por los fluidos de Luki, los pequeños mordiscos que Gakupo le daba le hizo pronto perder el sentido del tiempo y cayó en la cuenta de que jamás había sentido un orgasmo que le hiciera gritar solo a través de un fuerte mordisco.

Gakupo también se dejó llevar por aquella sensación parecida al orgasmo que había llegado a él a través de la primera gota de sangre que su lengua había sentido, succionó con rapidez hasta que el Luki se desmayó.

A pesar de tal placer, igual deseó haber seguido hasta el final con aquel muchacho, pero la recompensa llegaría al volver a casa junto a Len.

La habitación comenzó a darle vueltas y solo en ese momento se dio cuenta que la sangre del joven de cabello rosa estaba mezclada con alcohol.

-Debí haberme dado cuenta antes. -Dijo sonriendo mientras buscaba su ropa y trataba de no parecer demasiado borracho.

Por su parte, Kaito se encontró con un viejo seguidor, pues a veces habían humanos que lo buscaban para saciar su propia adicción, después de todo solo podían alcanzar tal placer a través de vampiros que bebieran de ellos.

Kaito se acercó a él con paso seguro y felino. Sabía que Meito era una presa fácil.

El chico de cabello castaño le sonrió sensualmente desde donde estaba y se le acercó también, le hizo un gesto a Kaito y este le siguió.

-Hacía mucho que no nos veíamos, cariño.- dijo Meito al entrar a uno de los cuartos escondidos de la vista de los curiosos.

Meito lo besó. El vampiro le besó con cariño, debía ser cuidadoso para que aquel humano no se hiciera aún más adicto de lo que ya era.

Meito se le abalanzó encima y ambos cayeron sobre la cama parecía que ya no podría esperar más para saciar su propia adicción y mordió a Kaito.

El joven vampiro sonrió, sabía que a Meito le gustaba jugar a sentirse como un vampiro, le mordió también pero con fuerza, de inmediato sintió cómo la sangre le llenaba la boca y el joven de cabello castaño se movió disfrutando del placer, jadeó por unos momentos y se dejó caer en los brazos de Kaito.

Ya estaba saciado y Meito ya había caído como siempre en aquel limbo entre el sueño y la realidad. El vampiro lo dejó sobre la cama y se marchó.

La fiesta se había vuelto demasiado bulliciosa para ambos vampiros, Kaito se llevó a Gakupo del lugar luego de verlo tambalearse borracho. Ambos se rieron de la torpeza del antiguo samurái y así se marcharon a casa.

Al llegar, aun estaba todo a oscuras, Kaito le indicó a Gakupo que lo siguiera en silencio para no despertar a Len, sin embargo, a veces se les escapaban algunas risitas tontas. Kaito ayudó a Gakupo a llegar hasta su cuarto pero cuando estaba a punto de retirarse Gakupo lo atrajo hasta a él y lo besó.

Kaito le respondió el besó aun cuando se sentía confundido ya que desde la llegada de Len ambos se habían alejado, pero su cuerpo pronto recordó las caricias de su antiguo amante. Con una de sus manos le sujetó la cabeza y bruscamente le jaló el cabello hacia atrás para dejar libre el largo cuello de Gakupo.

El antiguo samurái sintió la lengua de Kaito pasar por todo su cuello y luego ser besado. Gakupo lo tomó del cuello, el beso fue bastante largo y apasionado. Le quitó la camiseta y Kaito le quitó lo que le quedaba de la camisa.

Kaito vio los chupetones que la víctima del vampiro le había dejado y lo mordió con real fuerza, Gakupo gimió no de dolor, sino que de placer. Gakupo lo llevó hasta la cama y cuando ambos cayeron sobre ella, se colocó sobre él para besarle pecho.

El vampiro de cabello azul movió con una de sus manos las caderas de Gakupo y con la otra le desató la coleta, el largo cabello de Gakupo cayó libre sobre los hombros del joven y rozó la piel de Kaito.

Gakupo se incorporó lamiendo sus labios y Kaito le desabrochó el pantalón. Kaito tambien se incorporó para besarlo de manera brusca, el pelilargo le rasguñó la espalda e hizo que su amante gimiera, ambos se volvieron a besar. Se quitaron los pantalones dejando al descubierto su excitación.

Gakupo separó las piernas a Kaito y lo penetró, al hacerlo lo escuchó gemir. Aunque el cuarto estaba oscuro, podía verle de frente mientras hacía aquellas bellas expresiones mientras gemía muy despacio. Lo volvió a embestir suavemente para que se fuera acostumbrando. Kaito gemía levemente ante los movimientos de su amante, sin embargo, así como como los movimientos del vampiro iban en aumento, sus gemidos también.

Len se despertó tarde y mientras se preparaba para el ensayo de aquella noche escuchó algunos ruidos, unas risas y puertas cerrándose. El muchacho salió de su habitación y se dirigió con cautela hasta el lugar donde el ruido procedía.

No vió a nadie cuando llegó hasta el comedor y cuando ya estaba a punto de volver a su cuarto para terminar de arreglarse, escuchó otros ruidos, casi imperceptibles lo cual le dio un poco de miedo pero pronto se dio cuenta que venía del cuarto de Gakupo.

Escuchó un pequeño gemido y luego otro, pensando que Gakupo de nuevo sufría de alguna pesadilla, abrió con cuidado la puerta.

Vio a Kaito abrazando a Gakupo mientras ambos jadeaban.

Kaito que estaba de frente a él lo vio.

-L... Len... -Dijo entre gemidos.

Gakupo volteó para verlo, todo el alcohol que estaba en su sangre se disipó cuando el joven mortal salió del cuarto.

Gakupo fue el primero en salir a buscarlo, Kaito iba detrás de él, ambos se miraron por un segundo sintiéndose culpable ya que ambos también sabían lo que el joven había llegado a sentir por ambos.

Buscaron por toda la casa pero no lo aparecía en ninguna parte.

Eran crueles y lo sabían, era cruel el haber jugado con los delicado sentimientos del pobre muchacho pero él los hacía a ambos sentirse amados de nuevo, los hacía sentir la alegría de nuevo.

-Permíteme hacerte feliz, permíteme amarte porque si no lo haces entonces no tiene sentido para mí seguir viviendo.