CAPITULO 3: I want to hurt you just to hear you screaming my name
Permaneció unos instantes más sobre ella mirándola a los ojos, sin saber qué más agregar, o qué hacer, cuando de pronto apareció Gir gritando y girando alrededor – Tacos! – por lo que Zim salió de ese sopor en el que estaba, y se irguió en frente de Gaz, y dando una última orden a la computadora antes de retirarse – que no escape de aquí, y mantenla saludable, necesito seguir haciendo averiguaciones – en cuanto acabo de decir eso Gir se lanzó sobre su cabeza y comenzó a jalar sus antenas, y taparle los ojos, y en el desesperado intento por sacárselo de la cabeza comenzó a destrozar varias cosas del laboratorio, generando pequeñas explosiones por todas partes. Gaz estaba harta de ver como ese idiota y su perro-robot, hacían ese patético espectáculo, asique sin tener ya muchas ganas de pelear con Zim tomó su Game Slave y volvió a iniciar la partida guardada, estaba en el tercer jefe del juego, tenía que matar a ese maldito cerdo-vampiro.
Gaz una hora después se percató de la ausencia del irken, había logrado alcanzar el penúltimo nivel, estaba demasiado obsesionada con este juego, no podía dejarlo hasta que venciera a ese chancho de mierda; de pronto sintió que le tocaban el hombro, pero no le importó y siguió con su partida, y mientras estaba a punto de pasar al siguiente nivel, un guante se posa sobre su consola y la cierra, poniéndole fin a la partida y mandando a la mierda todo su avance; comenzó a experimentar una ira que no sentía en mucho tiempo, o por lo menos en las últimas 24 horas (XD), miró sobre su cabeza, y ahí estaba con postura arrogante el imbécil de Zim que exclamó – ¡Cómo te atreves a ignorar al Gran Zim! Humana apestosa - , esas simples palabras fueron suficientes para que Gaz se abalanzara sobre él y comenzara a reventarle el rostro a golpes, mientras le decía – Maldito hijo de puta, arruinaste todo mi avance, yo te voy a enseñar de lo que soy capaz, ¿no querías mi atención, asqueroso gusano?, ¡vas a conocer el dolor! - , el alienígena comenzó a rogar para que se detuviera, en los pocos espacios que le quedaban entre golpe y golpe, nunca imaginó que ese juego sería el detonador de una reacción tan violenta.
Tras saciar sus ansias asesinas, se detuvo, y agarró el juego para dejarlo en la repisa nuevamente, ya no tenía ganas de empezar la partida otra vez, se sentó en la camilla y permaneció observando cómo se retorcía a sus pies aquel ente, intentando recobrarse de la golpiza.
Se levantó pesadamente, sintiendo una gran impotencia, cómo era posible que esa mujer tuviera tanta fuerza y se atreviera a darle golpes a él, un Invasor; con ello estaba empezando a concluir que nada de ese tipo obedecía a un plan para atraerlo, es más eso lo haría expulsarla en un cohete hacia la luna, o al centro del sol, o algo bastante lejos. Se dio cuenta de que ella lo miraba con sorna, seguro gozaba creyendo que le dominaba, recordó esos momentos en que él jalándola del pelo la tenía a su entero control, usándola como instrumento de su satisfacción personal, esa imagen bastó para dejar atrás la paliza que ella le propinó.
Estaba mirándole detenidamente, quería volver a ver su cuerpo masculino sobre el de ella, estaba dejando de preocuparle lo que había pasado entre los dos, ya que todo lo demás había traído consigo deliciosas sensaciones que tenía ganas de revivir.
Comenzó a acercarse a la camilla, cuando estuvo lo suficientemente próximo, la atrapó con un tirón de uno de sus brazos y la atrajo hacia sí, parecía tan vulnerable ahora, quería tomarla, ponerla a su entera disposición; ella lo miraba curiosa y a la vez desafiante, finalmente sujetó su cabeza por la nuca, y junto sus labios con los de ella, inmediatamente ambos respiraron agitados por la adrenalina del momento.
Gaz quería más de esos labios, quería probarlos denuevo, y ahora más profundamente, le jaló la ropa y plantó otro beso en su boca, comenzó a abrir la suya contra la de él, y meter su lengua para acariciar esa lengua bífida y áspera que sintió de inmediato jugueteando en respuesta. Sentían un calor profundo durante ese beso, que pareció una eternidad, él no aguantó más y la desnudó, mientras observaba cada centímetro de su piel, esas curvas, comenzó a empujarla hacia el suelo, ella no opuso resistencia, simplemente siguió besándolo mientras él experimentaba con sus manos por el incorrupto cuerpo. Una vez la tuvo en el suelo, empezó a lamerla de arriba hacia abajo, llegando hasta su sexo, metiendo su lengua dentro y haciendo que Gaz gimiera incontrolablemente y gritara su nombre a intervalos.
Paró de darle placer oral, y subió a besarla denuevo con más intensidad, para luego sacarse los pantalones y poseerla. Ella se dio cuenta y juntó un poco las piernas asustada, estaba prevenida del dolor que sentiría, no sabía si permitirle penetrarla. Zim notó su miedo, y comenzó a acariciarle el cabello para tranquilizarla, ella cerró sus ojos, y unos segundos después dijo – estoy lista –, el significado no podía ser más obvio, estaba permitiéndole profanarla, asique puso su pelvis entre las piernas de ella y con ayuda de una de sus manos posicionó su pene en el lugar correcto y comenzó a empujar.
Gaz estaba sintiendo dolor, pero quería continuar, quería que terminara de meterse dentro de ella, y que le diera con fuerza una y otra vez; se concentró en relajarse, de a poco iba abriéndose paso en sus adentros, hasta que de pronto quedó por completo adentro, y así pudo por fin comenzar a hacerla suya enteramente.
La penetraba cada vez más fuerte, ella gemía cada vez más alto, motivándolo a seguir así; le fascinaba la idea de tener el control sobre esa humana tan irascible. Se acercaba al clímax, y veía como ella disfrutaba también. Le dio por última vez con más fuerza, antes de acabar dentro de ella, dejándose caer sobre su frágil y sudoroso cuerpo, ella simplemente respiraba agitada; de pronto de una sola patada lo quitó de encima, tomó su ropa interior, pidió a la computadora un nuevo vestido, y se largó de ahí, dejando desnudo y desconcertado al irken.
