La Primera cena

Al final del día todos los alumnos del colegio estaban en sus respectivas salas comunes, descansando frente a la chimenea, haciendo deberes o leyendo, se escuchaban cuchicheos sobre lo ocurrido con Ginny y Draco, todos se preguntaban donde estaban, pues no los habían visto en todo el día,

-Pero que ganas tengo de matar a ese Malfoy, mira que meterse con mi hermana!- exclamó Ron encolerizado,

- yo siento igual amor, pero ella se defendió muy bien- agregó Hermione pasando su mano por la cabeza del enojado chico.

-lo que me gustaría saber es donde están, porque después que entraron al despacho de McGonagall no los he vuelto a ver, y Draco faltó a todas sus clases…cosa rara en él.- dijo Harry sacando de su mochila un pergamino para hacer un resumen Oclumancia.

Por otro lado Ginny y Draco no la pasaban tan bien como sus amigos, ellos estaban sentados cada uno en un sofá mirándose con desprecio, y observando la cantidad de deberes que fueron apareciendo en la mesa mientras pasaban las horas.

Todo esto había distraído a Draco de manera tal, que no había vuelto a pensar en su padre y en lo que le hizo el Señor Oscuro; tenía su mente muy ocupada pensando en como salir de allí, pues no soportaba un minuto más con la traidora a la sangre a su lado.

Cuando dieron las once de la noche Ginny sintió hambre, pues no había comido nada desde el desayuno, pero no quería nada que viniera de la cocina del colegio, pues tenía deseos de preparar ella misma lo que iba a comer, así que se paró y caminó hacía un lugar un poco alejado de los sofás.

-veamos si es verdad lo que dijo la profesora, necesito una pequeña cocina equipada, y los ingredientes para hacer unos spaguettis bolognesa a lo muggle-

Inicialmente no pasó nada, pero cuando la chica empezó a caminar decepcionada, escuchó un estruendo y cuando se volteó lo que había pedido estaba allí, Draco la miraba extrañado.

-se puede saber que intentas Weasley-

Preguntó este, dirigiéndose a ella con un tono más o menos amable, pues estaba ya vencido por el hambre, el aburrimiento y el cansancio de estar sin hacer nada el día entero y trancado en un cuarto.

-Planeo preparar mi cena, quieres?-

Cuestionó ella con un tono indiferente, mientras ponía en agua la pasta y picaba tomates maduros.

–no pienso comer nada que prepares tú- sentenció él,

-pues como quieras Malfoy-

Dijo ella sin hacerle mucho caso, no pensaba meterse en problemas nuevamente, y mucho menos por su culpa.

-quiero un sándwich de mantequilla de maní y un jugo de naranjas recién exprimido-

Esperó unos momentos y en lugar de su pedido le llegó una nota que decía: "los elfos cocineros tienen derecho a dormir, la cocina esta cerrada hasta mañana. Att. La cocina."

Al ver esto Draco se puso rojo como un tomate.

-pero esto es imposible, aquí todo el mundo hace lo que le da la gana!-

Gritó él, caminado en círculos por toda la sala. Ginny lo miró de manera desaprobadora y siguió cocinando.

Draco no podía negar que olía delicioso, pero su orgullo y prepotencia no le permitían dirigirse a ella para pedirle un poco, pues a parte de todo también se moría del hambre…

Al cabo de cuarenta y cinco minutos Ginny tenía la cena preparada, pasta a la bolognesa, con rodajas de pan horneadas con aceite de oliva y romero y un toque de queso parmesano rallado, lo sirvió todo en dos platos de una manera muy delicada, y los llevó a la mesa de centro que estaba entre los sofás, luego volvió a la cocina en busca de jugo de frutas para llevarlos también a la mesa.

-si deseas puedes comer Malfoy, buen provecho- dijo ella sin siquiera mirarlo, y empezó a comer.

Por unos momentos la soberbia de él fue más fuerte que su hambre, pero el delicioso olor de esa comida muggle lo envolvía, se adentraba en él de una manera impresionante, pero más lo atraía la presentación de la comida, se veía realmente deliciosa, pero, no, que estaba pensando, no podía permitirse comer algo que haya preparado ella…

Minutos después Ginny terminó de comer y se acostó en su sofá. Cuando estaba casi dormida escuchó como Draco mediante un encanto llevaba en una bandeja hacia él la cena que ella preparado.

-Mm, a ver si no me enveneno con esto-

Se dijo para sus adentros, y empezó a comer. Para sorpresa de este, todo estaba delicioso, nunca se imagino que algo del mundo muggle fuera tan exquisito, -vaya que se las lleva bien con la cocina la amante de muggles esta!-

Exclamó tomándose el jugo, y a la vez sorprendido de haberle reconocido algo bueno a Ginny.

De la misma manera en que hizo que la cena fuera hacia donde se encontraba, hizo también para mandar los trastes la cocina.

-fregotego- dijo finalmente y se acostó, el cansancio era tanto que se durmió en seguida.