Espejos

Muchas veces pienso que fue una gran equivocación traerte a vivir a mi casa.

—¿Vas a quedarte allí o vienes conmigo?— te pregunto porque quiero que sueltes ese bendito libro, sé que yo te lo di y que es absurdo estar celoso de un libro, pero quiero que despegues tus ojos de él y vengas a dormir conmigo, aunque no te lo diga directamente...

—Sí, hasta que no lo termine no me voy a levantar... quedan sólo unas 100 páginas. Adelántate si quieres— me contestas sin siquiera levantar la mirada, pasando otra página.

Increíble que alguien a mi edad haga estas cosas, pienso mientras me acerco al sofá en un impulso digno de un adolescente... porque en este preciso momento quiero que tus ojos se fijen en mí. Sólo en mí.

—¿Es más interesante ese libro que la propuesta que te hago, Shinobu?— pregunto con mis ojos clavados en los tuyos mientras te arrebato el libro de las manos. Ya te sonrojaste y te ves tan lindo, tan adorable. Tú siempre me doblegas con tu forma tan encantadora de manipularme, con esa expresión en tu mirada, con ese sonrojo en tus mejillas... Por una vez que yo sea el que te seduzca, podemos considerarnos a mano ¿no lo crees?

—Idiota— musitas con la voz muy baja, casi inaudible— nada puede resultarme más interesante que tú.

Eres algo de admirar, mira que fijarte en este viejo sin nada que ofrecerte más que incertidumbre pudiendo tener cualquier cosa que quisieras, metiéndote en mi corazón a fuerza de insistencia, perseverancia y obstinación en algunas ocasiones. Eres como un espejo que refleja todas las cosas en mí que no quería aceptar, que me había negado a demostrar, que me molestaban en mí mismo y ahora amo al verlas en ti. Derritiendo mi corazón y haciéndome creer de nuevo en que amar con tanta vehemencia es posible.

—Entonces, ven conmigo— susurró acercándome a tu rostro. Cada vez que puedo estar tan cerca de ti es como si una fuerza me arrastrara, embriagándome de tu mirada, de la suavidad de tus labios, de la calidez de tu aliento.

Te beso. Si alguna vez sientes que no puedes con esto, con todas las cosas que pueden suceder a nuestro alrededor... recuerda que somos un espejo, Shinobu... yo estoy del otro lado, siempre.

Cada vez que nuestros labios se encuentran es como si fuera la primera vez, no puedo cansarme de admirarte, de besarte, de tocarte.

—Vamos a la cama— jadeas mientras beso tu cuello. Ah, tu voz es tan dulce, en algunos momentos me es irritante, no lo voy a negar, pero así somos de contradictorios y de iguales.

—Cambie de opinión— susurro contra la piel de tu clavícula, saboreándola con cada beso, dibujando cada zona por donde paso. Eres un manipulador, un terrorista, tú causaste esta necesidad que tengo de ti. Hazte cargo de ella.

Voy recorriendo con mis labios cada trozo de piel que descubro al desabotonar tu camisa ¿Desde cuándo no te he tocado? ¿Un mes quizás? ¿Cómo haces para soportarlo? Si no te he tocado en un día y siento que ardo por dentro... ¿cómo podemos soportar un mes?

—Mmm-Miyagi...— Cada vez que me llamas con esa voz rompes una barrera, causando que me desconozca. Temo que te aburras de mí y te vayas, que abras las alas y emprendas el vuelo que tu juventud te permite, dejándome sólo... sin tu reflejo en el espejo.

Pero no voy a permitírtelo, voy a dejar mi huella en tu piel para que no puedas dejarme, para que solo conmigo puedas sentir este fuego, para que solo conmigo te sientas en casa.

Porque eres como mi reflejo devolviéndome lo que por años entregue y a nadie más pude dar, trayéndome hacia ti cuando más solo y perdido estaba.

Sigo trazando los contornos de tu cuerpo con mis labios hasta que llego a tu vientre, cada rincón de tu piel es tan suave que no puedo evitar devorarte, tú me descontrolas, desbocas mi pulso, mis latidos con tu respiración, con tus gemidos.

Siento tus dedos enredarse en mi cabello cuando me apodero de tu hombría con mis labios, sacándote más gemidos descarados que sólo yo puedo obtener de ti, sé que solo yo puedo hacerte sentir así como sólo tú haces que sienta estas cosas.

—Miyagi... suéltame... me voy a... ¡Ah!— siento tu esencia en mis labios mientras miro tu rostro aun encendido en una mezcla de placer y vergüenza que me fascina.

No quiero perderte nunca, Shinobu. Eres la mitad de me faltaba; desde que estás aquí has llenado cada espacio de mi vida de ti, haciendo imposible imaginármela sin tu presencia. Me has dado un motivo para creer en algo, para luchar por ese algo... y fue tan fácil hallar que la respuesta todo el tiempo eras tú. Como un espejo que me refleja, haciéndome sentir más grande de lo que pude llegar a ser con nadie más.

Asido a tus manos mientras nos volvemos uno solo una vez más, siento que no hay lugar al que no podamos ir, que no hay nada que lo que sentimos no pueda lograr. Hasta gracias a ti me he vuelto increíblemente cursi y confiado.

Mirándote a los ojos hallo la verdad sobre mí mismo, mientras veo como mis ojos se reflejan en los tuyos, en ese mar gris que muestra mi alma como nunca la había visto. Nunca mi vida habría cambiado sin ti, porque tú me complementas, y eso es lo que más amo de ti.

—¡Miyagi!— Te escucho clamar por mí. No tienes idea de cómo me eleva la forma en la que me llamas cuando hacemos el amor.

Me muevo un poco más rápido para llenar cada rincón de tu cuerpo de mí. Esta tan claro... somos dos reflejos en uno solo, esa es nuestra promesa.

El ayer fue solo historia que me preparó para ti y el mañana es un misterio que enfrentaré a tu lado en su momento, pero mientras pueda ver tu mirada fija en la mía, mientras tus ojos se enfoquen en mí... no hay nada que me haga sentir dudas, por eso... mantén tus ojos en mí, Shinobu... no mires a nadie más.

—Te amo, Miyagi— tu voz retumba en mis oídos una vez más borrando todo rastro de temor o ansiedad. El viejo yo hace tiempo se fue y sólo queda este que halla tu reflejo en todo lo que hace, en todo lo que piensa...

—Yo también te amo— susurro admirando las lágrimas que se asoman por tus ojos, puedes ser tan agresivo y a la vez tan frágil.

Y con los sublimes movimientos de tu cuerpo contra el mío siento como el mundo desaparece por una fracción de segundo mientas te escucho alcanzar el clímax junto a mí.

A veces pienso que una equivocación traerte a mi casa porque ahora que estás en ella siento que no puedo vivir aquí sin ti… y cada vez que veo tu rostro iluminarme estoy más seguro... eres el amor de mi vida.


¡Por fin hice el de Junjou Terrorist! es que no encontraba la canción adecuada para lo que quería hacer y hasta hoy fue que la encontré... de verdad no quiero darles excusas, solo me queda esperar que les haya gustado y que haya movido sus sentimientos.

La canción es Mirrorsde Justin Timberlake y creo que se adapta totalmente a esta pareja. Una vez más espero que haya sido de su agrado y espero sus comentarios... gracias por leer hasta aquí.