Gravity Falls: Bosque Sangriento
Capítulo 3
- Soy Shandra Jiménez, reportando desde...-. A la reportera de verdad se le notaba afectada por la trágica muerte de su gato.
- ¿Qué diablos, se la van a pasar hablando de esto toda la semana?...- decía Stan revisando la nevera y escuchando las noticias mientras la tv estaba encendida. Esos días las visitas a la Cabaña del Misterio habían disminuido considerablemente. Pero ya tenía planeado como superar ese obstáculo.
- Jefe, chicos, miren eso...- dijo Soos.
- Oh...guácala...- dijo Wendy - se ve como la versión maltrecha de uno de mis peluches...-.
- ¿Y eso? - dijo Stan, riéndose de Wendy, e intentando bromear - como si no fueran a llegar a mi edad...-.
- No, tío Stan, no están hablando de ti - dijo Mabel riéndose.
- Jajaja, lo sé,…adelante Shandra, escupe...- dijo el señor Pines mirando con algo de sorna las noticias.
Dipper se reía del comentario de Mabel. Y en la pantalla...
- Conversamos con un residente local que dice finalmente haber visto a la criatura...y que ésta lo golpeó.-.
En la pantalla se mostraba una interpretación artística basada en el relato de un testigo que trataba de cubrirse el rostro, aunque era obvio que era Tyler, gracias a un mal pixelado. Decía que en la oscuridad no pudo ver en detalle que era, pero que andaba a dos patas, tenia espinas, y se le veía una cara como de lechuza. Estaba en el bosque, y cuando lo vio alimentandose, se le echo encima y lo derribo contra unas rocas...o algo así. El reportaje estaba rematado con el tema musical de "Saw" de fondo.
- Pues...no quisiera encontrármelo...- dijo Soos.
- Bah, estaba todo oscuro dice - dijo Mabel - ¿qué tal si en realidad se parece a un gato grande?-.
- Buen punto...podría ser un puma - dijo Dipper - excepto que los pumas no se beben la sangre de sus presas...y lo de las espinas...-.
- Quiza era un puma...mezclado con erizo...- dijo Mabel muy seriamente.
- Muy bien...creo que los del noticiero están ganándome con esto de venderle terror barato a la gente, jejeje- dijo Stan - hmmf, aprendices...-.
- Tío Stan, esto es serio, me temo. Algo se está escondiendo en nuestras propias narices...-.
- Relájate ya...- dijo Wendy, despeinando a Dipper. El chico se sonrojó por completo.
- Creo...que iré a por aire...- dijo Dipper. Salio un momento de la cabaña.
- No te alejes demasiado...- le dijo Soos - pensándolo bien...iré por un refresco...-.
Una vez afuera, Dipper se quedó mirando el cielo del atardecer. ¿Qué más secretos ocultaba aquel lugar? ¿Era cierto, y no se podía confiar en nadie?
Y entonces se quedó sumergido en sus pensamientos.
- Que pasa Dip-Dip? - le dijo Mabel.
- Nada...es solo que...todo lo que está pasando...-.
- No es eso lo que te preocupa...-.
- Es eso, es decir, es terrible, y...-.
- A mí no me engañas...-.
- Vamos, Mabel...-.
- El niño oveja ya no tiene respuestas?, jajajaja-.
- ¿Oveja? ¿Me perdí de algo? –dijo Soos con una soda en la mano.
De pronto, los tres vieron un ejército de ardillas, mapaches, liebres y algunos ciervos desplazarse con rapidez entre el bosque. Huían de algo.
- ¿Qué es todo ese alboroto? - dijo Stan.
- Los del fisco - dijo Wendy con parquedad.
- Oh...creo...creo que escuché algo por ahí - dijo Stan, desapareciendo rápidamente de la escena, con algo de efectivo.
- Dipper...- dijo Mabel, agarrándose del brazo de su hermano.
- Esto no me gusta nada...-.
Pato apareció detrás de su ama.
- No, Pato...quédate adentro...estarás mejor ahí...-.
El cerdito contestó con un gruñido. Al ver a los animales salvajes huir, también se asustó bastante.
- Parece una de esas escenas de las películas de princesas…solo que todos esos estan asustados – dijo Soos.
- ¿Crees que debas vestirte de oveja de nuevo, y atraer al bicho ese asi? - le dijo Mabel a Dipper en la oreja.
- No, de ninguna manera...no...hay...forma - contestó Dipper, rojo de vergüenza.
- Creo que te verías bien disfrazado de oveja...- dijo Soos antes de dar otro sorbo a la soda.
Dos días despues, y más animales muertos. Casi una veintena de gallinas, varios pavos...y un cerdo, siendo las victimas más recientes. Y hubo quien dijo, ahora sí, haber visto algo parecido a la criatura que describieron. Algunos cuerpos presentaban mutilaciones casi quirúrgicas.
Mabel y sus amigas iban de paseo por el pueblo.
- Y ya se comió...digo...bebió a más animales... - dijo Mabel entristecida. La sola idea de que algo así le sucediera a Pato la aterraba. Era cierto que bromeaba con el asunto, pero era solo para distraerse. No se lo comentaba a Dipper.
- Yo no he podido dormir últimamente por eso - dijo Candy.
- No se preocupen chicas, si ese feo monstruo aparece de nuevo, yo misma lo muelo a golpes - dijo Grenda muy confiada de sí misma.
- ¡Buuuu! - gritó alguien. Cuando las chicas voltearon a ver, era una grotesca cara como de murciélago. Grenda, asustada, se escondió tras Mabel y Candy.
- Jajajaja...el trío de perdedoras...¿qué, buscan esconderse del monstruo? - dijo Pacífica Noroeste, quitándose la máscara. Sus amigas la festejaban con un coro de risas.
- ¡Muy gracioso, Pacífica...no juegues con eso! - gritó Mabel.
- ¿Qué, es tan serio, rara?- le contesto la rubia.
- ¿No tienes mascotas, verdad?-.
- Jajajajaja...como tú digas...definitivamente perteneces a ese cuchitril donde vives...vámonos chicas, estoy perdiendo el tiempo aquí - dijo Pacifica con supremo desdén.
- Arrghh, como un día la agarre, va a saber lo que es bueno...- dijo Grenda enfurecida.
- Cálmate Grenda...- le dijo Candy, abrazándola.
- No...no te gastes...no lo vale...- dijo Mabel - vamos a algún otro lado...-.
A lo lejos, Dipper observó lo sucedido. Le dolía tanto ver que esa arrogante chica tratase así a su hermana. Ni el haber descubierto el fraude tras la historia de su familia le había enseñado a Pacífica algo de humildad.
- ¿Quieres un caramelo? - le dijo una voz siniestra que venía detrás suyo.
- ¿Eh, que diablos? - dijo intimidado Dipper, volteando lentamente. Y en eso un láser apuntó a sus ojos. Cuando estaba por gritar...
- Soy yo, torpe...- le dijo Wendy. Traía un balde con lo que parecía jalea de cacahuate en una mano, y en la otra un puntero laser.
- Oh...Wendy...jeje...si, siempre supe que eras tú, te...te seguía la corriente - dijo un azorado Dipper.
- Como quieras, Sherlock...-.
- Eh...¿qué...qué es eso…?-.
- No es lo que llevo...es lo que pienso hacer...-.
- ¿Y eso es?-.
- Piensa...tú...yo...-.
Dipper mostro una sonrisa bobalicona al oír eso.
- Jalea de cacahuate...la cara de Pacífica...-.
Wendy y Dipper se escondieron tras un arbusto. Pacífica estaba sentada, casi como tomando el sol. Ella y sus amigas conversaban animadamente, sin prestar atención a nada. Tal es así que, en un momento, cuando las chicas se fueron un rato para ir por una soda, Pacifica ni se percató de la emboscada de Wendy y Dipper, quienes le echaron encima la jalea de cacahuate, y luego corrieron tan rapido como les fue posible.
- ¿Ey, quiénes son?! ¡Cobardes! ¡Ya verán! ¡Esto no se le hace a una Noroeste!-.
Antes de que llegaran las otras chicas, Wendy y Dipper ya habían desaparecido.
- ¡Jajaja, eso...eso fue genial, Wendy!-.
- Me revienta la gente de ese tipo...y además, papá me dijo que me deshiciera de esto, así que...tú ya lo viste...-.
- Jaja...oh...de verdad...yo...-.
- Dilo ya...-.
- Wendy...-.
- Caray, ¿Dip, pasa algo?-.
- Yo...no sabía que podías tener tu lado...cruel, jejeje...-.
- Y quién no...hey, son los chicos, debo irme...dile a Stan que estoy enferma o algo así...-.
- ¡Hecho! Cuidate, nos vemos...-.
- Igual Dip...-.
El viejo McGucket iba tras una cabra que le había robado una llave inglesa recién encontrada. Era muy tarde de noche, y además el cielo estaba iluminado muy tenuemente por la luna creciente. Pero era difícil explicarle a McGucket que, con lo que acontecía en el lugar, no era precisamente buena idea.
- ¡Ven aquí, rumiante de pacotilla! - exclamaba McGucket. De casualidad, el emparedado que había estado comiendo antes de que la cabra entrara en escena seguía en su bolsillo trasero, de modo que había una zarigüeya siguiéndolo, esperando poner sus garras en el preciado bocado.
- ¡Vuelve, ladrona! -. Al final, McGucket logró alcanzar al animal, y forcejeó para recuperar su herramienta. En eso, cayeron ambos a un charco.
- ¡Ajá, la tengo! - gritó triunfante McGucket - ¡no vas a vencerme, animalejo!-. Sin embargo, él notó que la cabra se había quedado totalmente quieta. La zarigüeya de pronto recurrió a su táctica de simular su muerte.
Un fuerte olor invadió la atmosfera. McGucket miró de un lado a otro.
- ¿Quién anda por ahí sin bañarse? - dijo a la par que se olía una axila. Y entonces escuchó una especie de siseo.
Se volteó a ver, solo para comprobar que no había nada. Luego miro hacia arriba. Pero en cambio escucho como que algo se aproximaba, y no importa que tantas veces volteara, siempre eludía su rango de vista.
- ¿Quién anda ahí? ¿Quién...? ¿Alguien manifiéstese?- gritó McGucket saltando prácticamente. En eso, fue embestido fuertemente. McGucket se levantó y vio como una presencia de casi su tamaño se llevaba a la cabra, que no opuso ninguna resistencia. El propio viejo se sintió paralizado en ese instante. La bestia tenía unos ojos enormes que brillaban, garras, y una hilera de espinas recorriendo su espalda. Su boca parecía pequeña, pero al abrirse revelaba colmillos largos y finos como los de una anguila morena. Al menos fue lo que McGucket logró distinguir.
El engendro dio un gran salto llevándose a la cabra. Cuando McGucket salió de su trance, echó a correr despavorido como nunca, no sin antes tentar una defensa arrojándole la zarigueya en coma.
- ¡La bestia, la bestia, el chupacabras! - se oyó en el pueblo. Muchos le salieron al encuentro. Pero...
- ¿En serio le van a creer a este loco? - se oyó decir.
- ¡Ya cállate! -.
- Tienen que creerme, tienen que creerme, yo vi a la bestia, estaba siguiendo a una cabra cuando-.
- Me han hecho perder mi tiempo...- dijo "Varonil" Dan.
- Muy bien McGucket - dijo el sherrif Blubs - entiendo que este...asustado, todos lo estamos, pero...si sigue fomentando el desorden, temo que tendré que arrestarlo...-.
- Ya lo oyó - dijo el oficial Durland.
- ¿Que no entienden? - exclamó fuera de sí McGucket, y terminó sacudiendo a Durland.
- Muy bien, va a acompañarnos...- dijo severamente Blubs, esposando a McGucket.
- Listo, nada que ver, todos vuelvan a sus casas...-.
Más tarde, en el vehículo patrulla…
- Durland...-.
- ¿Si, Blubs?-.
- ¿Crees...que realmente haya tal cosa como un...chupacabras allá en el bosque?-.
- No lo sé...pero supongo que estaremos seguros mientras estemos aquí...-.
- Suena bien...vayamos por rosquillas...-. Los dos policías no sabían ahora a qué atenerse…
Entretanto, en la Cabaña del Misterio.
- Soos, necesito que vengas más temprano pasado mañana...- dijo Stan con voz inusualmente animada, al teléfono.
- ¿Alguna razón en especial, jefe?-.
- La mejor idea que pude haber tenido...en verdad, jejeje-.
- Bueno...como usted diga...-.
Unas horas más tarde, Mabel se desveló. Al notar que todo estaba "bien" con Dipper, pensó que sería mejor atisbar por la ventana. El cielo se veía despejado. Y de pronto, al perderse en medio de la vista nocturna, le pareció que una de las estrellas, además de brillar demasiado, se movía como un aparato dirigido, para luego desaparecer.
- Bah, debe ser una estrella fugaz. ¡Oh sí, pide un deseo! Deseo...casarme con el vampiro de esa novela...o alguien que se le parezca...adiós...-.
A varios kilómetros de ahí, la luz se hacía más grande, y buscaba un punto del bosque donde aterrizar con algo de tranquilidad. Hacia ella se dirigió corriendo la criatura, como si hubiera recibido una llamada...
Y una llamada era también lo que estaba haciendo Stan.
- ¿Taxidermia Knight's? ¿Tienen algo que ya no les sirva? ¿Veinte dólares? Pero qué…-.
A la tarde siguiente, Stan guiaba a los turistas, algo más tranquilo ya que sabía que Mabel no corría peligro alguno. Pasaría la noche en casa de Candy, y esta vez, había ido desde temprano, para no salir de noche. Ella misma había dudado en hacerlo, ya que esa misma mañana se contabilizaban en más de cien las victimas animales del nuevo depredador alfa de Gravity Falls. Uno que nadie sabía identificar.
Dipper estaba en casa de Soos, leyendo páginas de Internet en su computadora. Este también veía, a la par que comía unas galletas. Al propio Pines le resultaba más como leer ahí que en el teléfono móvil.
- , a ver...bah, es solo un fotomontaje...tipo disfrazado...¿qué es esto? ¿Webmisterio? Ah, venta de medicina natural...¿chupacabras? Mmm no...no...tampoco...esa..."Foto" parece Toby versión lagarto...bah, nada que destacar...-.
- Nunca se me ocurrió mirar aquí...- dijo Soos.
- ¿Oh...y esto? - dijo Dipper. En una foto, que se veía algo borrosa, era posible ver una criatura de aspecto similar a un murcielago, a lo lejos. Lucía temible.
- ¿Crees que esto sea real, Soos?-.
- A ver...oh, ¡ya lo recuerdo!-.
- ¿Qué?-.
- Es un cartón recortable que venía con una revista, fue la serie "ridículamente realista", y era divertido...no como el Pie Grande, ese si daba miedo...-.
- Rayos...bueno...nada por hoy...gracias Soos, me voy a casa...-.
- De nada bro...oye...será mejor que no te vayas solo, con todo lo que está pasando…vamos, te acompañaré...-.
- Bueno...gracias de nuevo...-.
Soos acompañó a Dipper hasta la cabaña. Pero, en el camino, algo se escabulló.
- ¿Diablos, oíste eso?- dijo Dipper a la defensiva.
- ¿Si, claro...que rayos? ¡Ni es de noche!- le dijo Soos temiendo que fuera…la bestia.
Ambos fueron un poco hacia atrás, intentando no mostrar temor. De la espesura les salió un coyote al encuentro. Este gruñía, pero no parecía dispuesto a atacarlos. Dipper y Soos lo observaban. Luego el animal huyó rapidamente. Cuando los dos caminaron un poco más, Soos pisó algo. Retrocedió espantado, igual que Dipper. Era el cuerpo de una cabra lozana. Sin heridas. Solo dos orificios en el cuello. El cuerpo estaba completamente tieso, como si la hubiesen disecado.
- ¡¿Dios, qué es eso?!- exclamo Dipper, en pánico. Él y Soos terminaron abrazados.
- ¡Vámonos de aqui Dipper, a la cabaña!-.
Soos y Dipper se esfumaron tan rapido como pudieron de ahí.
- ¡Ya lo viste, Soos...ese...ese coyote no pudo haber matado a la cabra!-.
- ¿Tú crees?-.
- Sé quién lo hizo...mejor dicho...qué...-.
