Las horas de clase se le hacían bastante cortas y todo por aquellos nervios que le consumían con tanta facilidad, no podía dejar de sonrojarse cada vez que veía a Sirius por lo que había sucedido esa mañana, pero parecía que a su amigo solo le divertía mas verlo así de nervioso.

Sabía que esto era una locura pero por el otro lado estaba entusiasmado, sabía que las reglas del juego las había puesto Sirius y este no las rompería por nada y eso le hacía sentir un grado de seguridad. Mirar a Sirius siempre le tranquilizaba, siempre se pregunto cómo era que tenía esa magia a su alrededor.

Podía atraer a cualquiera, podía tener a la persona que quisiera, en verdad creía que se debía a "el encanto, Black" como James les había dicho una vez, pero ahora sentía que no era algo de los Blacks, no, era algo de Canuto. Ese magnetismo que atraía a cualquiera y solo por un día quería sentir eso, quería sentir que el también podía tener al que quisiera.

Solo por ello aguantaba pacientemente las risas de James y de Peter y de las insinuaciones que le hacía Sirius de su "precioso" cuerpo.

Fue en clase de pociones cuando Sirius se le acerco y disimuladamente le aventó un trozo de pergamino – A las 4 en la Casa de los Gritos- leyó y volteando por sobre su hombro vio a Canuto guiñándole un ojo mientras lamia una pluma de azúcar.

Los nervios crecieron aceleradamente, carcomiendo su estomago. Remus pensaba que aquello e traería gastritis sin lugar a duda. Aun así se dispuso a poner atención a las clases y a actuar con normalidad.

Su compañera de esa clase era Lily Evans, la chica de la que estaba profundamente enamorado su hermano Prongs, durante la elaboración de la poción cometió varios errores que rápidamente corregía la pelirroja que le muraba con suspicacia - ¿Algo interesante que contar Remus?- pregunto la chica mientras agregaba los ojos de sapo a la poción.

-No nada Lil- contesto el chico disimuladamente, aparentando que nada sucedía – Creí que pasaba algo importante para estarte equivocando tanto con la poción el día de hoy- le dijo la chica que releía la sindicaciones del libro de texto de pociones avanzadas – además de que no hemos hablado de lo que paso en la fiesta- continuo la pelirroja.

Remus intento aparentar que no había escuchado nada – Sabes que puedes decirme lo que sea, Rem- dijo la chica acercándose un poco mas y tomándole la muñeca con seguridad. Odiaba cuando la pelirroja hacia eso, detestaba sentir culpabilidad por no hablar con la chica que consideraba su conciencia.

-Es… complicado, me hicieron un comentario que me hizo sentir inseguro y… los chicos me están ayudando a no sentirme así- concluyo con rapidez, alejándose un poco de la chica, fingiendo que miraba de nuevo sus apuntes - ¿Qué tiene de complicado eso, Rem? ¿Qué es lo que no me has dicho?- pregunto perspicaz Lily.

El licántropo sintió como sus manos sudaban por los nervios, detestaba la inteligencia de la chica, además de que había veces que creía que tenia dones empáticos – Nada más es eso Lil. De verdad- contesto con rapidez para calmar un poco la situación, aunque fallo patéticamente por que le tembló la voz.

-¿Me dirás algún día?- pregunto Lily mirándole directamente a los ojos. Suspirando Lupin asintió dejándola repentinamente más tranquila – Bien, pásame la botella para la muestra- concluyo la pelirroja tomando la botellita, sellándola y caminando para entregarla.

Remus aun alterado suspiro de alivio al verla ya un poco alejada. Sabía que no podía ocultarle las cosas a su gran amiga y menos algo que lo tenía completamente tenso.

Cuando salieron de la última clase de aquel día eran las 2 de la tarde. Salieron con cara de sueño debido a la desvelada que sufrieron por la fiesta – Malditas mandrágora- dijo Prongs limpiando su túnica de tierra.

-Ya calma Cornudo, se acabaron las clases del día de hoy- menciono Sirius sonriéndole distraídamente a unas chicas de quinto que lo miraban risueñas – Bueno Canuto… no todas las clases al menos no para dos de nosotros, maestro Black- contraataco James mirando de reojo a Remus que en ese instante parecía un bello arándano por o rojo de sus mejillas.

-¿Qué tienes pensado para el día de hoy, Sirius?- pregunto el más bajo de los merodeadores intentando que sus libros no cayeran al suelo y manteniendo el paso de sus amigos.

Remus acababa de abrir la boca para mandarlos mucho al demonio pero Sirius sonriendo sínicamente respondió – Mis clases son personalísimas, lo que el señor Lunático y yo hagamos en las clases se queda en las clases-

Sorprendidos, los tres merodeadores guardaron silencio mirándole desconcertados y uno de ellos agradecido.

Así entraron al gran comedor a tomar sus alimentos. Se sentaron como siempre, saludando a los demás chicos que poco a poco se aglomeraban a su alrededor y tomaban asiento para que una vez más les narraran los eventos del partido.

Remus se sirvo solo un poco de carne con papas, comenzó a comer distraídamente sintiendo que en cualquier segundo vomitaría lo que estaba masticando, miro a sus amigos que hablaban de las tácticas y las jugadas que hicieron para ganar y apostaban que gryffindor ganaría la copa.

Suspirando miro su reloj, percatándose que e media hora se encontraría en su clase con Sirius, decidió que no podía probar ningún bocado mas por los nervios, así que se levanto no sin antes ganarse varias preguntas acerca de huida pero fácilmente se libro diciendo que debía ir a dejar sus cosas a la torre. Separándose al fin de tantas miradas que le hacían sentir incomodo.

Jamás le gusto estar entre tanta gente, por temor de que alguien le descubriera además de que por la soledad que sufrió de niño, por su condición, lo hacía ser tímido e introvertido.

Camino hacia la biblioteca a dejar varios libros que había tomado y sonriéndole a la bibliotecaria con amabilidad, se sentó y comenzó a hacer la tarea que le habían dejado esa misma mañana, mirando cada dos segundos sus reloj, desconsolado por el cosquilleo que estaba en su estomago, así fue, después de un larguísimo rato en la biblioteca, que dio la hora señalada.

Guardo sus cosas y camino con rapidez por los jardines, metiéndose por el pasadizo secreto que el llevaría a la casa que visitaba una vez al mes. - ¿Por qué tenias que elegir este lugar?- murmuro entre dientes. Subió las interminables escaleras, hasta que llego al cuarto que usaba para transformarse, abrió la puerta para encontrarse con un Sirius desparramado sobre la cama, mirando hacia la puerta.

-Llegas tarde-

Canuto se levanto de la cama con tanta gracia que lo hacía verse adorable, con el cabello suelto a la altura de sus hombros, y esa mirada gris azulada que le paralizaba. Por unos segundos Remus olvido como se respiraba y el por qué estaba ahí.

-Bien, tienes puntos menos, Lupin. Ahora acércate- le dijo palmeando un sitio a su lado, el cual ocupo con algo de torpeza el castaño.

Sirius le miro bastante divertido, tener a Moony así de nervioso y cohibido le hacía sentir poderoso – Comencemos, antes que nada Remus, quiero decirte que las clases las llevaremos a tu ritmo, ya te dije que todo será poco a poco y no comenzare con lo más difícil, de hecho la clase de hoy es exclusivamente para que hablemos sobre todo. Voy a preguntarte cosas y quiero que me respondas sinceramente, sin importar la pregunta que te haga. ¿De acuerdo?- pregunto Padfoot. El lobo suspiro y asintió aun nervioso.

-¿Qué es lo que más te gusta de ti?- la pregunta le saco completamente de balance, no esperaba algo así, además de que no estaba muy seguro que responder.

-Pues… no lo sé- dijo sinceramente.

-¿Qué es lo que no te gusta de ti?-

-…Mi… mi complexión… mis cicatrices… ¡no lo sé Sirius!-respondió Remus, mientras se miraba las manos.

-¿Has tenido alguna pareja?-

-Pues… si hace algún tiempo-

-¿Te has besado con alguien?-

-…..no….- al decir aquello Sirius se volteo a mirarlo desconcertado.

-¿Has tenido pareja y o te has besado con ella?... ¡Estas de broma no Moony, entonces para qué demonios salías con ella!- pregunto Padfoot mirándolo con algo de burla. El castaño le miro e intentando defenderse dijo – No me dio la gana besarme con ese idiota, además de que no era ella era un el-

El silencio cayó sobre ellos y Lunático al fin noto lo que había revelado, queriendo acabar con aquella situación y con aquel silencio que le ponía de los nervios intento explicarse. – Eso me lleva a la siguiente pregunta- continuo Sirius.

-¿Prefieres chicas o chicos?-

La pregunta le acelero el ritmo cardiaco y cerrando los ojos como si le costara trabajo decir aquello respondió –No lo sé, ambos creo-

-¿Alguna vez has tenido un faje?- Remus negó con la cabeza – ¿Un acercamiento?- volvió a negar- ¿Un polvo?- volvió a negar - ¿Alguien te ha tocado?-

Suspirando y mas rojo que su corbata negó efusivamente – Vaya Lupin, eras mas virgen que la dama gorda- menciono Sirius sonriendo. El castaño sintió como comenzaba a enfadarse de aquella situación, una de las razones de que hubiera aceptado esa locura de clases era para dejar de ser precisamente tan, tan… tan virgen como la dama gorda.

-Pero eso cambiara muy pronto- dijo Sirius mirándose las uñas y sonriendo con altanería - Ultima pregunta, ¿Hay alguien que te guste para tomarle como prueba de estudio?-

El licántropo levanta la cara y se quedo pensando un rato, no era que alguien le gustara en verdad, solo quería aprender a ser un poco más libre, un poco mas Sirius y James. Y si quería aprender tenía que ponerse una meta, una meta popular como Sirius y James. Pensó en cierto rubio de último curso pero rápidamente desecho la idea, de solo pensar que tenía que involucrarse con tan odioso y manipulador ser le daban escalofríos.

Fue cuando le llego la inspiración y mirando a Sirius respondió - Kingsley Shacklebolt-

-¿El prefecto de último curso de los Ravenclaw?- pregunto subiendo las cejas asombrado – No sabía que te gustaba Kingsley, es un buen sujeto, además de que es atractivo a su manera, de la casa de los Ravenclaw es uno de los mejores, Sera un buen sujeto de estudios. Bien Moony, decidido, al final de mis clases esa aguilita estará completamente loca por ti-

Remus sonrió y agito la cabeza, su amigo no tenía remedio, pero al menso se sentía más relajado por haber dicho que era bisexual y que su amigo lo tomara de buena manera – Bien, ¿para ser la primera clase no estuvo tan mal, no?- le pregunto Canuto.

-¿Eso es todo?- cuestiono un asombrado Remus – No amigo no es todo, tienes tarea y en la cena te daré una lección que quiero que aprendas- respondió Black levantándose de su lugar en la cama y poniéndose frente al castaño, tomo su mentón haciendo que se miraran fijamente.

-Debes de dejar de decir toda esa basura de que no sabes que te gusta de ti o de que no puedes hacer las cosas. Eres inteligente y atractivo pero lo primero de todo es hacer que tengas confianza, eso lo puedo hacer yo, tú tienes que hacerlo. Eso te levara tiempo pero quiero que lo intentes. Bien, quiero que hoy te acerques a Kingsley y comiences a hablar con él, lo primero que debemos hacer es abrir una puerta con él. Debes mantener una conversación larga con él y no olvides que debes mirarlo a los ojos. Te estaré observando. Su misión señor Lunático será que el sujeto de estudio lo voltee a ver cuando la plática haya terminado, ¿entendido?- término de darle las indicaciones y sonriéndole le brindo la mano para que se pusiera de pie.

-Creo que si… bueno lo intentare maestro- respondió el castaño sonriendo – Ese es mi pequeño- dijo Sirius revolviéndole el cabello con afecto. – Ah antes de que lo olvide, durante la cena quiero que me sigas y seguiré dándote lecciones, además de que debemos cambiar el hecho de que no has tenido contacto humano placentero, Lunático hoy mismo dejas de ser tan virgen como la dama gorda- concluyo el animago mientras bajaba las escaleras, dirigiéndose al castillo.

CONTINUARA…

Grax por leer, espero les haya gustado y me dejen reviews que me hacen muy feliz, esta vez fue un poco más largo el cap, aun así, espero les guste y ¡gracias por sus reviews!. No tardare en actualizar… lo juro jaja

Pero para que se queden con las ganas.

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En el próximo Capitulo.

-Mírame fijamente- murmuro Sirius con suavidad mientras se acercaba lentamente a él – Respira con tranquilidad, eso es…ahora humedece tus labios solo un poco- enseguida el castaño hizo lo que le indicaba – Perfecto, ahora lucen mas apetitosos, abre la boca solo un poco, deja que tu pareja desee el contacto-

Con lentitud el castaño se acerco hasta que choco su frente con la de Sirius – Deja que la persona con la que estas te desee- susurro tan bajo Cauto que apenas pudo oírle gracias a su oído agudo de licántropo.

-¿Me deseas…Sirius?