Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece, es propiedad de Hiro Mashima, de lo contrario el manga sería privado ya que muy pocos lo saben interpretar. Y haría muchos spin-offs fluff de mis shipps.

Palabras: 1856.

Advertencias: Ligero OoC. FLUFF Universo Alterno. Cliché. Descuidos ortográficos y gramaticales. Final feliz. Escrito por mis patas pero sin mis pisadas(?) Inspirado en "La boda/The Wedding" de Nicolás Sparks; Págs 475, 481 y 482.


Para Liraz, porque merece todo mi love y que la noticee.


¿De verdad ha pasado tanto tiempo? Aunque sé que sí, la sola idea me parece asombrosa. Después de todo algunas cosas nunca cambian [..] A lo largo de nuestro matrimonio siempre has sido mi sueño, y nunca he podido olvidar lo afortunado que he sido desde el primer día que caminamos bajo la lluvia.

—The Wedding, de Nicholas Sparks.


Capítulo III

Dos días, tan solo dos días habían pasado desde que la acompañó a su coche y él ya se encontraba de vuelta en la cafetería. De eso ya había pasado cinco meses, y sí, no hubo ni un solo día que no fuera.

Juvia tan solo lo veía llegar y rápido se acercaba a pedirle la orden, aunque ella la supiera de memoria.

—¡Buenos tardes, Gray-sama! ¿Lo mismo de siempre? —preguntó sonriente.

Gray se preguntó si era posible que esta vez su sonrisa brillara más.

—Sí —respondió, ella estuvo a punto de irse, había aprendido que él era de pocas palabras, le gustaba compararlo en secreto con un venado, debía acercarse con cautela, aunque la verdad ella no pudiera controlarse cuando se trataba de él.

—Ahorita se lo traigo, Gray-sama, ¡hoy prepararon un pastel delicioso! Juvia está segura que le gustará.

Él sonrió, en ese tiempo había aprendido que ella era muy energética, y había comprobado que cada recomendación que le hacía era cierta.

—Entonces tráeme... —Dudó un momento—. ¿Ya casi sales? —cambió la conversación.

Ella se sorprendió.

—A Juvia le queda una hora más de trabajo.

Entonces Gray con el ceño fruncido le pidió dos rebanadas. Ella pensó que ese día él traía hambre.

Gray abrió su laptop para empezar con un ensayo que debía entregar en una semana, pero no lograba concentrarse. Por un lado había algo que quería decirle a Juvia pero no sabía cómo, y por el otro estaba harto de sus amigos.

Natsu y Erza.

La verdad no sabía cómo se había librado de ellos está vez, desde que empezó a ir a la cafetería fue que Natsu lo hostigaba con 'la mesera bonita', como una vez la llamó Erza, incluso lo golpeó cuando mencionó a Juvia delante de Loke, aunque ellos no sabían su nombre y tampoco era que él planeara decirles como se llamaba, pero de lo que sí estaba seguro era que ellos no debían saber que él seguía frecuentando el lugar.

—¡Mira, Erza! ¡Es el striper!

Gray nunca había conocido la vergüenza, ni cuando su papá le buscaba novia, o cuando Erza hacía destrozos, o cuando Loke coqueteaba con cuánta mujer hubiera, tampoco cuando Natsu se mareaba al bajar de algún transporte, pero al ver a Juvia salir de la cocina con su orden al mismo tiempo que Natsu gritó, él deseó poder hacerse pequeñito y esconderse por siempre.

—Gray —saludó Erza mientras Natsu volteaba hacia todos los lados.

—¿Aún no ordenas? Muero de hambre.

—Pide tu propia comida... —Gray estaba dispuesto a empezar otra de sus peleas verbales pero fue interrumpido por una voz que ya conocía muy bien.

—¿Desean ordenar algo? —preguntó Juvia al llegar a la mesa y dejar el café y las dos rebanadas que Gray había pedido antes.

A Erza los ojos le brillaron y rápido tomó uno de los platos y empezó a saborear el pastel. Natsu sin embargo sonrió al reconocerla.

—¡Pero si es la mesera bonita! —gritó, Gray pensó que era un buen momento para una tormenta eléctrica, algún terremoto o un incendio. O mejor aún, un rayo que le cayera directamente a su amigo, al fin y al cabo no sería la primera vez.

Juvia no entendía, ¿ese raro chico de cabello teñido le estaba diciendo bonita a ella?, y lo que era peor, ¡delante de su Gray-sama! Que si bien, tenía una serie de pasos a seguir para conquistar el corazón de su cliente favorito, no tenía ningún plan de reacción ante semejante insulto. Estaba pensando en cómo rechazarlo sin parecer grosera porque lo reconocía de la primera vez que vio a Gray, así que supuso eran amigos; y no era tonta, sabía que debía ganarase a sus amistades, pero a Juvia no le interesaba esa clase de 'relaciones abiertas'.

—¿Verdad que sí, Erza? —preguntó Natsu porque nadie le había afirmado lo de la mesera, y él era como el principito, nunca olvidaba lo que había dicho, aunque no solía recordar lo que otros le decían.

Al escuchar su nombre, la pelirroja dejó de comer (ya iba con la segunda rebanada, y Gray por la vergüenza ni cuenta se había dado) levantó la vista y la observó. Juvia sintió que casi podía ver dentro de ella. Erza abrió lo ojos.

—¡Sí! ¡Es ella la mesera bonita! —gritó aun más fuerte que Natsu—. ¡Rápido, no la dejes ir! Tenemos que...

—¡NO! —chilló Juvia, interrumpiendo así a la pelirroja—. A Juvia no le interesan sus propuestas indecorosas e indecentes.

Gray, quien apenas reaccionaba y trataba de enteder por qué parecía que Juvia iba a vomitar, y lo más importante, qué estúpida propuesta iba a hacer Erza, de algo estaba seguro, sus amigos lo querían humillar. Algo en él le decía que era una venganza por su antigua maña de desvertirse, aunque llevaba un año sin quitarse la ropa en la calle.

Al ver que Gray abría la boca para hablar, Natsu tomó la palabra.

—Cierra la boca, hielitos, Erza y yo lo hemos hablado, y como nuestras sospechas son ciertas debemos interferir.

—Natsu tiene razón, Gray. Tú no sabes lidiar con estas cosas —señaló Erza.

Gray se llevó las manos a su cabello en señal de frustración. ¡Sus amigos tampoco sabían lidiar con eso! Natsu era un pervertido asexual con complejo de Peter Pan y más cosas que por más contradictorias que fueran él juraba que su amigo las tenía, y luego estaba Erza, ¡Erza no era quién para opinar! si no podía forzar a Jellal para que la invitara a salir por una vez en sus vidas, tampoco podía decirle a él que invitara a Juvia.

Mientras tanto, Juvia estaba superando la extraña situación en la que se encontraba, abrazó la bandeja que traía y sintió una mirada atrás de ella, así que, ignorando la extraña conversación frente a ella giró la cabeza, y observo a Mirajane y Cana pegadas a la puerta de la cocina y viendo a su dirección. Lo que le faltaba, pensó.

Se obligó a hablar con un tono cortés. —¿Desean ordenar algo más?

Natsu preguntó si podía pedir un desayuno, a lo que ella dijo que sí, porque lo servían todo el día, así que el chico ordenó jugo de naranja, huevos con tocino y hot cakes. Erza pidió más pastel junto con un chocalate caliente y Gray estuvo tentado a pedir la cuenta y marcharse, pero no podía arriesgarse a que fueran más imprudentes, dicidió quedarse y pedir otro café frío, Erza y Natsu solían decirle que le faltaba el respeto al pedirlo frío, cuando Juvia los vio discutir nuevamente no evitó reír.

—Los amigos de Gray-sama son simpáticos —aunque seguía pensando que eran raros, pero graciosos al fin de cuentas.

Erza sonrió. ¡La mesera tenía su visto bueno! Cuando Juvia se fue el bombardeo hacia Gray empezó.

—No puedo creer que le gustes.

—Debes invitarla a salir, Gray.

—No creo que una mujer tan linda te vuelva a hacer caso.

—Se puede cansar de ti.

—Sigo sin creer que se haya fijado en ti. ¿Qué te habrá visto?

—Dile que te gusta y proponle matrimonio.

—Debe ser popular entre los hombres, te la van a bajar por estúpido.

—Llévala a una cita romántica bajo la luz de la luna.

Gray cerró los ojos. 'Debes', 'dile', 'no creo', lo tenían harto. No podían obligarlo a nada, además si él iba a invitarla a salir lo haría porque quiere, no porque otros le digan u obliguen.

—No lo haré —dijo—. Ve y obliga a Jellal que te invite al fin a salir y cásate con él, y tu Natsu... —suspiró rendido —Deja de ser tan Natsu por favor.

Natsu empezó a decir que no entendía a qué se refería, ¿cómo podía ser menos él? En ese caso Gray debería dejar de ser tan Gray.

Quería responder sobre la falta de imaginación en la respuesta, pero vio la hora, así que decidió irse, cuando Erza le preguntó sobre el dinero de la cuenta, argumentó que Natsu podía pagar por el café.

Natsu maldijo por lo bajo.

Juvia salió de la cocina al mismo tiempo que Gray cruzaba por la puerta, al llegar a su mesa favorita se dio cuenta que faltaba alguien.

—¿Y Gray-sama?

—Se marchó —respondió Erza—. ¡Pero no te rindas con él por favor!

Ladeó la cabeza confundida, ¿cómo pasaron de una propuesta indecente a pedirle que no se rindiera con su Gray-sama?

—Mira Juvia, a Gray debes acorralarlo y obligarlo a salir contigo —Natsu empezó a hablar con la boca llena, para después ser golpeado por la pelirroja.

—¡Tiene que ir despacio! Pero no tanto, debe tenerle paciencia, a como es Gray seguro te consigues novia primero.

Al fin empezaba a enteder todo, bueno, aún pensaba que eran raros, pero ya tenía dudas sobre esas propuestas, no quería contarle a Mirajane pero si quería enteder por completo a este par debería hacerlo. Hizo lo que el manual de mesera decía: Asentir con una gran sonrisa, disculparse y retirarse de ahí.

—De verdad no puedo creer que alguien linda y simpática se fije en alguien como Gray —comentó Natsu mientras seguía devorando su desayuno.

—Así es el amor, puede ser lo que él necesita, debemos decirle a su papá que deje de buscarle novia.

Diez minutos después Juvia cruzaba por la salida trasera, fue la última hora más interesante de su vida, ni hablar de la risa de Cana cuando les contó el malentendido con los amigos de Gray. Quizá tenían razón y debía parar su imaginación. Avanzó hasta el estacionamiento y se sorprendió de ver a alguien parado junto a su coche.

—Pensé que Gray-sama se había ido.

Él respiró profundo, trató de reunir el valor necesario, así como ella cuando se atrevió a decir su orden de memoria o aquella vez bajo la lluvia, ahora era su turno. Desde que llegó ese día a la cafetería sabía que lo haría, aunque pensó en darle una rebanada de pastel para que ella no lo estuviera viendo a los ojos.

De verdad lo ponía nervioso.

—¿Qué pasa?

—Hay una película que quiero ver, ¿me acompañas? —preguntó serio. Quería salir con ella, no porque Natsu le dijera que iba a ser la única en fijarse en él, tampoco porque según Erza se podía cansar de él.

No.

Lo hacía porque no le era suficiente con intercambiar unas cuantas palabras cuando ella le llevaba el café o la cuenta. Tampoco era suficiente verla mientras atendía a otros clientes. Quería escuchar su risa y poder perderse en ella, quería saber qué le gustaba; necesitaba saber si de verdad era un ángel como él pensaba. Necesitaba muchas respuestas, sabía que le gustaba, ya no tenía dudas desde aquél día que caminaron bajo su paraguas, pero ahora quería saber qué tanto le gustaba, o si la había idealizado. Y porque creía que no podía haber mejor primera cita que con ella.

Juvia se mordió el labio inferior, trató de que su respuesta no sonara muy efusiva, pero no pudo.

—¡Claro que sí, Gray-sama! —exclamó antes de abrazarlo.

El sol brillaba en lo alto del cielo, pero la sonrisa de ella, y la mirada de él resplandecían aun más.


N/A Esas son puras mentiras(8) No he olvidado este mini-fic :x Gracias a Liraz por el review, y por siempre estar en mis gruvias ñoños, esto es para ti, espero que aún te guste la idea D:

De nueva cuenta recuerdo que este fic es cursi en su totalidad, y que el unico enemigo a vencer es la lluvia, pero como hoy ando de buenas el cielo resplandece a su alrededor :x

—Gracias por leer—