Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! Es propiedad de Akira Amano.
Aclaraciones:
«Pensamientos»
–Dialogo.
Cambio de Lugar
AU. Mundo alternativo.
Advertencias: Esta historia se centra en un mundo alternativo.
Summary cap. Anterior: Cuando Reborn llegó se pudo decir que su vida ya estaba empezando a cambiar, ahora ese oji ónix planeaba algo y estaba segura que sería algo malo. Después de todo, todavía no le dice lo más importante de esa ''tutoría''. Ahora mismo, la vida de Tsuna dará un giro de 180° grados.
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Capitulo
III
Tutores particulares.
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La Sawada sonrió cálidamente y ambos se dirigieron hacía la azotea.
Cuando Tsuna ya abrió la puerta de la azotea junto a Enma ya tenía a un salvaje Gokudera dándole la bienvenida.
–¿Cómo le fue Juudaime?–sonrió inclinándose.
–A-ah… bien… supongo…
–¡Gokudera-san! –Haru con su mano tiesa golpeo al albino en la cabeza–. ¿Cómo pregunta algo así?
–¡¿Qué te pasa ahou-onna?! –pregunta este con verdadero enfado.
–No deberías preguntar eso Gokudera. –hasta Yamamoto estaba de acuerdo con la castaña.
–Es verdad. –suspiro el pelirrojo tomando asiento al lado de Haru quien ya tomo su asiento después del golpe.
Todos recobraron nuevamente sus asientos terminando el almuerzo; Ryohei quien se fue por unos temas del club dejo el almuerzo a medio comer siendo devorado por Tsuna quien, aun que con cuerpo delicado y fino comía y comía.
–Espero que onii-san no se molesté. –medito después de ya comer.
–Le diré a onii-chan que fui yo. –Kyoko era buena amiga.
–¡Gracias Kyoko-chan! –agradeció la castaña.
–Tsuna-san siempre tiene hambre desu. –opina Haru tomando un sorbo de su jugo.
–Jeje. –se ruboriza un poco.
–No es malo que coma, es mejor así. –apoya Yamamoto.
–Estamos en etapa de crecimientos –bufeo Gokudera–, por lo que Juudaime, no debería molestarle.
Gokudera sonrío como siempre lo hace con Tsunami.
–Así que; comes harto Tsuna.
La nombrada tembló, estaban en la azotea lo cual era un lugar ''prohibido'' por la escuela pero nadie se daba cuenta por lo que no importaba mucho pero atrás de ellos se encontraba el nuevo profesor de matemáticas con una sonrisa.
–¡R-Reborn-sensei! –chilló Haru nombrando por su presencia.
–¿Qué demonios hacen en la azotea? –pregunta ''enojado'', en verdad estaba contento. Podía sacar ventaja de esto–, saben que está prohibido.
–Eso sabemos… –Yamamoto trago en seco.
–Entonces… –el mayor esperaba respuestas.
–Nosotros siempre estamos aquí y… –Enma trataba de ayudar pero estaba igual que la mayoría o peor, menos que Tsuna pero ese profesor con su mirada ya lo mataba, era como Hitler. Miraba a una persona pero todos sentían que lo miraban a ellos.
–Y… nunca nadie nos había dicho nada por lo que… suponemos que está bien… –sudó en seco Kyoko tratando de completar la frase de Emma.
–Ché, siempre estamos aquí y no nos dicen nada ¿Por qué ahora lo harían? –el albino dejo sin palabras a la todos a excepción del maestro del engaño.
–Sabes mocoso, eres solo un estudiante y yo tú autoridad por lo cual debes respetar quieras o no –el aura amenazante del tutor se formaba con cada palabra–, la azotea está prohibida y eso no cambia, tendré que llevarlos a detención…
Detención es igual a comité disciplinario que es igual a Hibari y Hibari Kyoya es igual a dolor, problemas y todo el cuento.
–¡Lo sentimos! –Tsuna quien fue la primera en procesar, maravillosamente pidió disculpas al instante.
Y en ese momento Reborn sonrió ya que le había dado la espalda; todo siempre marcha como él quiere y eso le gustaba.
–Lo sentimos sensei. –se disculpa Enma.
–N-no volveremos. –Kyoko y Haru imitaron al pelirrojo.
–Estoy de acuerdo. –Yamamoto se disculpó a su manera.
Y Gokudera viendo como su querida décima pedía perdón, él como buen amigo tenía que apoyarla.
–Tch. –chasqueo su lengua dejando en cuenta la rendición.
¡Felicidades Reborn, todo marcha según lo que quieres!
–Entonces…
La castaña de ojos avellana tenía un intuición muy avanzada y aquella se activo justo cuando su tutor se volteo con una gran sonrisa, no de las buenas, de las malas.
–Los quiero a todos ustedes en la casa de dame-Tsuna mañana, también irán Hibari y Mukuro.
–¿Eh? ¡¿A mi casa?! –la dueña de aquel hogar reacciono.
–¿Tsuna-chan tiene una relación con Reborn-sensei? –pregunta Kyoko dudosa.
–A-ah… –la chica tartamudeaba.
–¿Qué? ¿Todavía no les cuenta? –pregunta el de fedora.
Eran comentarios sospechosos.
–¿Nos contarnos qué desu? –Haru fue la primera en sospechar.
–N-no es nada Haru…
–Tsuna… –Yamamoto también sospechaba.
Ella suspiro.
–Reborn…
–¡Le dijo ''Reborn''! –exclamo el peli plateado con la cara del grito idéntica a la pintura.
–Vaya –suspiro el nombrado–, yo soy el tutor de Tsuna.
Él se acerco y entrego su tarjeta, Gokudera la recibió haciendo que sus ojos se iluminaran.
–¡¿U-usted es el famoso tutor conocido por todo Japón hasta en Italia?! E-el famoso tutor… ¡Reborn-san!
–El mismo. –el alagado se sintió así.
–Que bipolaridad…–comenta Enma.
–¡Mis mas sinceras disculpas por todos los problemas que cause Reborn-san! –se arrodilla el chico dando un claro ejemplo de bipolaridad como dice Enma.
–Como sea –ignoro un poco al albino–. Quiero que estén mañana en la casa de Tsunami, temprano, nada de ''no puedo'', nada de nada.
Su mirada de molestia de que si decían que no era horrible.
–No tenemos opción. –suspira Enma.
–Siempre vamos a la casa de Tsuna-chan, así que… –mira a Haru quien también va–, no hay problema.
–¡Así es desu!
–Me parece –sonríe maliciosamente–. Tsuna, tú le dirás a Hibari.
–¡¿Eh?! –exclama la chica con terror–, ¿Por qué yo?
–¿Tratas de negarte? –el aura aterradora que enmendaba el ónix era demasiado.
–N-no. –se rindió la chica poniendo sus manos como defensa.
–Hm. –sonríe nuevamente para salir de la azotea.
–Estas en problemas, Tsuna. –dice Yamamoto tomando un sorbo de jugo.
–E-eso ya lo sé… –responde la chica.
Todos sonrieron y algunos suspiraron para seguir con su almuerzo, el tiempo paso entre las risas del grupo y el regreso de los desparecidos como Mukuro, Lambo, I-Pin y Chrome. Según ellos tenían cosas importantes que hacer pero ya se sospechan los romances o los rumores según Kyoko que era experta en ese tema al igual que Haru.
Ya que las tres más dos personas más: Chrome y Tsuna. ¿Por qué Tsuna? Fácil, aun por su torpeza es una chica linda, tierna y alegre que llama la atención de la población masculina y los que siempre están con ella lo saben muy bien hasta Reborn y Hibari.
La campana sonó y todos caminaron al salón.
–¡Waauu nos toca natación desu!
Haru estaba más que alegre, le encantaba nadar.
–¿N-natación? –pregunta nuevamente la castaña sin creerlo.
–Así es; ahora más que nada la piscina debe estar abierta, Juudaime. –responde el albino con una gran sonrisa.
–Huum~ –imita un puchero cogiéndose de hombros.
A todas las mujeres les gusta lucir su cuerpo ¡pero no! Sawada Tsunami tenía un gran cuerpo con proporciones medianas que la hacían resaltar pero el problema no era el cuerpo, si no el estomago.
Podía decirse que Tsuna era una gran comelona y eso le había jugado en contra.
Al llegar al salón agarraron sus cosas y las chicas partieron a los camarines a cambiarse, en el clímax donde Tsuna agarra su traje de baño y se lo coloca, agarra un rollo y muere.
–V-vamos Tsuna-san… –Haru trataba de calmar a su amiga.
–No es para tanto –se acerca Kurokawa inspeccionándola–, tu estomago es plano, solo si agarras–con sus dedos tomo un pequeño rollito de Tsuna–. Se nota.
–P-pero…–insistía la chica.
–Deja de preocuparte por el peso Tsuna-chan, es mejor disfrutar. –de vez en cuando, Kyoko tenía razón.
–Apoyo a Kyoko-chan desu.
–Como digan. –suspira Sawada.
Al cambiarse, las chicas salieron dejando un desfile de modas para los chicos quienes estaban grabando todo en su mente.
–¡Miren, hay sale Sasagawa Kyoko!
Kyoko era la idol de la escuela y eso no cambiaria. Al ya salir Kyoko la siguió Chrome, Haru y Hana que fueron modelos bien recibidas, Tsuna estaría igual si fuera hombre ¡¿Quién no querría estar con esas cuatro belleza?!
La oji avellana se encontraba afuera oculta en la pared temblando no queriendo salir, odiaba natación ¿Por qué? Simple; siempre se sentía observaba por la mayoría de los chicos y segundo: no sabe nadar.
Eran clases de natación pero desde hace cuatro o cinco años ya debería saberlo y era una vergüenza no tenerlo en cuenta hasta ahora.
–¡Tsuna-san! –se sorprendió al escuchar la voz de su amiga que se acercaba con una sonrisa–, vamos desu, no puede quedarse aquí sola.
La castaña la miro con cara de lastima; esas de gatito muerto. Pero Haru sonrió y la llevo de la mano para que saliera.
–Ahí va dame-Tsuna –los comentarios ya eran altos–, aun que es una dame sigue siendo hermosa.
–Es verdad; si solo fuera más inteligente, buena en los deportes y más sociable. Sin duda sería perfecta.
–No lo dudes.
Un azabache quien estaba en un árbol observando todo con un telescopio sonreía, eso le faltaba a su querida alumna y mucho más, haría que todo eso lo tuviera ¿Cómo? Ya tenía un plan en mente. Es el mejor tutor del mundo, nada es de menos.
Por otra parte los comentarios fueron una piedra en el zapato para Gokudera quien miraba con odio profundos a los causantes de los rumores dándoles un aura como si fuera a asesinarlos, lo cual puede ser correcto.
–Gokudera das miedo. –le comenta Yamamoto con una sonrisa.
–Eres muy despreocupado friki del beisbol. –bufeo este por lo bajo.
–Jaja, yo diría que estoy de acuerdo con los comentarios. –cruza sus brazos atrás de su cabeza con una despreocupada sonrisa.
–¡¿Qué?!
–Vamos Gokudera, sabes que Tsuna es muy hermosa.
–¡N-no digas esas cosas a la Juudaime! –se ruboriza el albino.
Yamamoto soltó una sonrisa.
Tsuna por su parte se encontraba hecha bolita al lado de sus amigas no queriendo que las clases continuaran pero su sueño se fue a la mierda cuando el profesor toco el silbato para que estas empezaran.
–N-no… –un aura depresiva cayó en ella.
–Vamos, Tsuna-chan–Kyoko le extiende su mano.
–K-Kyoko-chan. –solloza la chica.
–Será divertido desu. –Haru estaba más que alegre, a Hana le daba igual, para Kyoko todo era felicidad y para Chrome era como siempre, timidez pero alegre.
–S-si ustedes lo dicen. –la chica se rindió y suspiro para ponerse de pie.
El profesor dio las instrucciones, todos se preguntaban porque Dino era el profesor de natación pero nadie sabía, una buena suerte para las chicas que estaban babeando.
–Tsuna-chan ¿todavía no sabes nadar? –el único que sabía de aquel secreto aparte de sus amigas, Yamamoto y Gokudera, era el pelirrojo.
Tuvo una mala experiencia la vez que trato de aprender a nadar con Gokudera, Yamamoto y Haru. Moraleja; nunca le digan que no sabes nadar.
–No, todavía no. –rasca su nuca nerviosa.
–Si quieres, puedo enseñarte –se ruborizo un poco el chico–, yo sé nadar bien por Adelheid…
–¡¿Enserio Enma-kun?! –la femenina estaba más que contenta ¡una persona con métodos normales podía enseñarle!
Enma asiente.
–¡Eso sería genial! Muchas gracias Enma-kun. –sonríe tiernamente la chica.
Él la imito y el Dino dio la orden de que todos fueran a la piscina para empezar a calentar; lo que Enma aprovecho junto con Tsuna para empezar a nadar siendo inadvertidos por la mayoría ya que no eran personas que llamaran mucho la atención, no tanto como Kuroko Tetsuya pero tenían su falta de atención.
Pero obviamente Gokudera, Yamamoto y sus amigas los notaban bien por lo que no pasaron desapercibidos por ellos.
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En los Pasillos
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Por otro lado un profesor estaba caminando satisfecho revisando su lista, ya tenía: natación, inglés e italiano, ciencias, deportes y defensa personal.
Le faltaba mucho más y tenía que conseguir más por lo que fue a merodear un poco por las salas inspeccionando a los candidatos que ocuparan un puesto muy importante para la vida de alguien especial que puede cambiarse para todos; ese era su trabajo y no iba a descansar hasta terminarlo.
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En la Azotea
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–¡Moriré!
Puede que después de un rato Tsuna hasta aprendido a nadar, o casi nada porque es ''dame'', pero nadar era cansador y la pobre ya se estaba muriendo.
–¡Juudaime! –el albino fue al rescate de la castaña–, ¿se encuentra bien?
–S-si…
–No lo creas. –habla Hana sentándose al borde la gran piscina.
–Es obvio que miente. –sonríe Yamamoto.
–¿Sarcasmo? –pregunta el peli plateado.
–Para nada. –niega este.
–Quiero que se acaben las clases. –suspira la chica apoyada en el borde de la piscina.
–Bueno, puede que su deseo se cumpla, Tsuna-chan. –dice Haru observando la hora.
–Es verdad, faltan quince minutos. –corrobra Kyoko la información.
–Entonces… –Tsuna se le iluminaron los ojos
–¡Es hora de ir a cambiarse! –los deseos de Tsuna se hicieron escuchar por el silbato del sensei dando la orden.
Por su parte, la chica corrió felizmente a los camerinos siendo seguida por sus amigas.
Las chicas llegaron al camerino y Tsuna ya estaba en la mitad cambiándose de ropa, era la más alegre en salir cuando la mayoría estaba por entrar.
Después de salir, el timbre sonó y caminaron para el cambio de hora. La castaña estaba más que feliz además de estar rodeado por sus amigas, la chica cerró los ojos disfrutando las risas de los demás pero también percibió un delicioso aroma a pastel ¡ella tenía mucha hambre! Demasiada hambre, y necesitaba comer.
–¿Tsuna-chan? –llama su amiga, Kyoko.
–Ah, sigan sin mí. –dijo para seguir el aroma.
–¿Juudaime? –todos se quedaron quietos observando a la chica.
–¡Tienes que volver rápido Tsuna! –llama Yamamoto.
–Tenemos clases con Reborn-sensei… –recuerda Enma.
Aún así, las advertencias no fueron de ayuda y Tsuna siguió el olor, atravesó algunos pasillos y hasta puertas que estaban conectadas por otras habitaciones, hasta el final salió por el pasillo y entro al lugar donde venía todo este delicioso aroma de pastel.
Al entrar, se encontró con el director de la escuela preparando un pastel.
¿Qué mierda, desde cuando el director hace pasteles cuando debería estar trabajando?
–¿G-Giotto-san? –pregunta Tsuna corroborando si era él.
El nombrado alzo la vista para ver a su chica favorita, le lanzo una sonrisa.
–Hola, Tsuna.
–¿Qué hace aquí? –pregunta cerrando la puerta y quedando al frente del mayor siendo separados por la gran mesa que sostenía el pastel.
–Eso tengo que preguntar yo, deberías estar en clases. –Giotto atrapo a la muchacha.
–Ah… es que… –la menor sudo frio–, recién vengo de las clases de natación y el hambre me ganó…
–¿Natación? –la imaginación del rubio no pudo evitar volar, ahora mismo quería ser un estudiante de secundaria.
–Así es –asiente–, por eso. Me dio hambre.
Giotto sonrió amablemente, saco un pequeño plato y con un cuchillo corto el pastel de fresas que adornaba con crema, el típico pastel de fresas.
Después de cortar el trozo, saco una cuchara y le dio todo a Tsuna.
–¿Eh? ¿E-esta seguro? –pregunta babeando por el pastel.
–Hm –asiente–, aunque todavía no aseguro su sabor, no lo he probado…
–¡Esta bien! –dice ella feliz aceptante el pastel–, todo lo que cocina Giotto-san sabe bien.
La chica sonrió tiernamente cerrando los ojos y ladeado la cabeza, ella misma antes había probado la cocina de Giotto y siempre era bueno, casi al mismo nivel que su madre.
El rubio, desprevenido. No pudo evitar sonrojarse y agachando la mirada mientras que Tsuna disfrutaba el pastel.
«Esta chica es demasiado tierna.»
Sus pensamientos no tenían equivocación alguna, vio como la castaña comía alegremente del pastel deleitándose con el sabor.
–¿Cómo esta? –pregunta.
–¡Esta delicioso, Giotto-san! –él se alegro por el comentario.
Rápidamente la Sawada ya se había terminado el trozo de pastel.
Giotto la quedo mirando y observo sus labios, donde en su mejilla, cerca de ellos tenía un poco de crema.
El rubio se acerco hacía la chica, inclinándose para quedar a su altura.
–¿G-Giotto-san? –esta vez, Tsuna quedo desprevenida, al sentir la dulce y suave lengua del director pasar por su mejilla.
El rose hizo arder a la chica, Giotto lamio su mejilla suavemente pasándola por todo el contorno donde tenía la crema rozando sus labios, el contacto no hizo poder pensar con claridad a la víctima, solo hasta que él se separo con una sonrisa.
–Dulce. –comenta maliciosamente.
–A-a-ah… G-Giotto-san… –la menor se toco el lugar atacado dejando salir humo de su cara color carmín.
–¿Qué sucede Tsuna? ¿Te sientes mal? –actuó como si nada dejando más desconcertada a la castaña.
–N-no es nada… solo… lo que acabas de hacer… –dio en el punto clave.
–Ah, ¿eso? –suspira–, solo quería probar el pastel.
«¡Hay otras maneras de hacerlo!»
Reclamo en sus pensamientos, para luego esta vez ella suspirar.
–Ya es tarde Tsuna, deberías ir a clases. –Giotto rompió el silencio con una bella sonrisa haciendo que la chica dejara salir un leve rubor.
–¡Ah! –se acordó que tenía clases con Reborn, iba a morir–, e-es verdad, nos vemos Giotto-san.
–Adiós. –se despide viendo como la chica salía corriendo.
Tsuna estaba muerta, sin duda ese demente la castigara con tareas y tareas de la peor materia del mundo, matemáticas, bueno. Ella las odiaba.
Corrió hasta llegar al aula y ver por la pequeña abertura al pelinegro haciendo clases normales. Se separo de allí y suspiro. Estaba segura que si entraba recibiera un gran sermón y la dejaría en vergüenza, y eso no quería. Hubiera sido mejor quedarse con Giotto hasta que las clases acabaran.
–¿Qué haces en los pasillos, herbívora?
Ella chillo levemente, se le olvido por completo que tenía a otra bestia por enfrentar, ella giro y vio como el azabache la penetraba con solo la mirada.
–A-ah… H-Hibari-san…
–¿Por qué no entras a clases? –pregunta, más bien. Parecía ser que tuviera interés.
–E-es que, n-no quiero…
–No me importa, entra. –eso fue una orden, ella tembló.
–P-pero no quiero… –hizo un leve puchero.
Hibari suspiro.
Adentro del aula, Reborn sintió algunas voceas afuera por lo que decidió abrir la puerta, en esos segundos de distancia Hibari ya percibió que alguien se acercaba por detrás de la chica.
La puerta se abrió, y Reborn no vio nada, ni un ser humano. Por lo que cerró la puerta y continúo su clase.
Por otra parte, Tsuna se encontraba apoyaba en la espalda del azabache, ambos estaban en el suelo. Hibari tomo de la mano a Tsuna haciendo que avanzaran hasta la pared donde había otro pasillo, allí se agacharon, Hibari pego su espalda en la pared dejando a la chica al frente suyo.
El corazón de Tsuna latía rápido por la impresión y por todo, una mano de Hibari se encontraba en su boca para que no inmutara ninguna palabra ni alegato, la otra se encontraba en su cintura pegándola más a su cuerpo y pecho.
Después de unos segundos que fueron en sí eternos, la chica levemente saco la mano del prefecto de su boca y dijo:
–¿Y-ya no está, Hibari-san?
El mayor giro su cabeza dejando que el aliento suyo se estrechara con el cuello de la chica la cual tembló al sentir el pequeño viento caliente de la boca del azabache.
–No, no está. –responde para sacar sus manos del cuerpo de la chica.
Ella con dificultad se levanto y Hibari la siguió.
–G-gracias por no dejarme entrar a clases… –con timidez le agradeció.
–No me lo agradezcas.
«Hibari-san es una buena persona»
–Porque ahora tienes que ir a detención.
«¡Me equivoque!»
Hibari desvió la mirada dejando a una solloza Tsuna estilo anime por ahora estar en detención.
–Tu castigo comenzara ahora, ven. –volteo para ver a la chica, ella asintió y lo siguió.
Por lo menos, se perdería las clases de Reborn aun que estaba segura que lo pagara el doble en casa, odiaba que fuera su tutor, en sí, odiaba a los tutores.
La chica siguió al prefecto hasta llegar a la biblioteca, aquella estaba en silencio, ni la encargada estaba presente, se quedo observando los asientos y los grandes estantes que tenían los libros, al ver a Hibari que estaba en una distancia ancha, lo siguió.
Al ya estar a su lado, dejo sus tonfas al lado y levanto una caja de libros dejándolo al lado y dándole unos cuantos a la chica que atrapo por suerte.
–¿Qué haré con esto? –pregunta manteniendo el equilibrio.
–Los ordenaras.
–Pero, ¿esto no es el trabajo del comité de la biblioteca? –pregunta la chica.
–No tolero que desordenen y jueguen en la biblioteca, hay que ordenar los libros por nombre y sector y como no cumplieron mi orden –pauso un poco–. Los mordí a todos hasta la muerte.
«Lo sabia»
La chica sudo frio mientras obedecía al prefecto y ordenada los libros como el mismo decía, no quería terminar como el comité de la biblioteca.
Por otro lado, Hibari ya sentado en el el escritorio observaba a la chica mientras rojeaba un libro para ver si todo estaba perfecto en este, tenía que admitir que la ''dame'', de quien todos hablan tiene sus encantos ocultos, tienen un buen cuerpo y además es tierna y pone a sus amigos sobre todo, no le importa mucho si ella está en peligro.
Sonrió un poco por eso.
Tsuna se encontraba colocándose de puntitas para alcanzar el lugar donde tenía que poner ese libro, pero sintió como unas grandes manos algo frías lo tomaban y lo colocaban donde pertenecía, la chica volteo y se encontró con la figura de Kyoya a sus espaldas.
–Gracias Hibari-san. –agradece la chica con una sonrisa.
El azabache se quedo en silencio, mordió su labio inferior y aparto la mirada.
–Termina. –dijo antes de volver a su lugar.
–E-eso hago… –Tsuna por unos segundos se quedo mirando al oji grisáceo, y después de recordar la figura del chico se ruborizo.
Sacudió su cabeza y siguió concentrada en el tema de ordenar los libros hasta que recordó algo importante.
–Ah, Hibari-san. –llamo la chica teniendo la atención del chico–, ¿puedes venir hoy a mi casa?
Eso sonaba una propuesta, el chico no entendió porque y de igual forma quería aceptar pero.
–¿Por qué?
–Es que, Reborn quieren que todos vayan a mi casa hoy. –suspira.
–¿Hablas del nuevo profesor? –Hibari estaba en tanto de todo.
–Sí, sabes… es que él es mi tutor, mi mamá lo contrato, dice que lo recomendó mi abuelo. –otro suspiro, tanto que amaba a su abuelo y le manda un sádico de tutor.
–Ya veo… –miro las hojas del gran libro.
Así que, tutor… no sería malo –para él–, ser el tutor de Tsuna no sería nada malo. Después de la proposición de la menor el tiempo paso, mientras tanto Hibari seguía rojeando los libros y anotando algunas cosas, Tsuna sacaba algunos temas de conversación los que el azabache los contestaba, la chica no se sentía incomoda como pensaba. Así logro que el tiempo avanzara más rápido de lo normal.
Hasta lograr que la campana sonara y la chica haya terminado a tiempo.
–Ah, termine. –suspiro aliviada.
–Bien –dijo el mayor al revisar que esta todo en orden–, puedes irte.
–Gracias, Hibari-san. –agradece la menor para salir del lugar.
Tsuna salió de la biblioteca, camino unos cuantos metros cuando vio que venía como una avalancha de amigos preocupados se aproximaban.
–¡Juudaime!
–¡Tsuna-chan!
–¡Tsuna-san!
–¡Tsuna!
Y todos se tiraron encima de ella como si no la vieran en largo tiempo.
–I-itte… –se sobo su cabecita.
–¡Tsuna-san está viva desu! –Haru lloraba como si hubiera ido al infierno.
–E-estoy bien. –asegura la castaña con un leve sudor en su sien.
–Aún así, Tsuna-chan tienes que correr. –dice Enma preocupado.
–¿Por qué? –pregunta.
–Faltaste a una clase de Reborn, todos estaban con miedo, cuando pasó la lista y vio que no estabas… –recuerda Yamamoto.
–E-era la pero sonrisa que he visto en mi vida desu. –Haru tembló.
–Actuó normal pero estaba enojado. –dice el albino.
–Ahora mismo debería estar en la sala de profesores, pero parece que te iba a ir a buscar. –Kyoko coloco su dedo en su mentón recordando lo dijo del profesor.
–¡Ahh! Si es así tengo que correr. –la chica rápidamente se coloco de pie para salir de la escuela sin importarle sus cosas pero no pudo.
Sintió como alguien la agarro de las cinturas y la elevo dejándola en el mismo aire, ella tembló y con el mayor miedo de todo, se giro para ver a un bien furioso tutor.
–¡Hiii! –chilla la menor entrando al infierno.
–Espero que no trataras de escapar, verdad. Dame-Tsuna. –la voz del pelinegro no parecía de lo más normal del mundo.
–¿N-no estás molesto, verdad Reborn? –pregunta Tsunami tratando de evitar algo malo que presentía que pasaría.
–Para nada. –apretó más el agarre de la cintura de la menor.
–E-estoy muerta. –aceptó la derrota.
–¡Juudaime! –Gokudera sabía que no podía hacer nada por la chica, ya estaban terminando la jornada del día.
–Tranquilo Gokudera-san. –Haru también estaba preocupada pero no podía alterar a su amigo de la infancia.
–No se preocupen –colocó a la castaña en su hombro dejando sus pies al frente y torso en adelante en sus espalda, la cargaba como saco de papas–, cuidare bien de ella.
La sonrisa del profesor era sin duda temible.
–¡Noo! ¡No quiero! –reclamo la pequeña pataleando y moviendo sus manos.
–Ah sí –se voltea Reborn–, recuerden que tienen que ir a la casa de Tsuna. No falten. –lanzo una mirada letal, nadie faltaría.
Mientras que los demás veían del temible profesor cargar a Tsuna y ella luchando por su vida, oraban y rezaran porque nada malo le pasara a la pobre chica.
Hasta los profesores callaban por ver la escena, ahora en esos momentos deseaban que Hibari estuviera allí pero el prefecto salió con Kusakabe a encargarse de unos matones que estaban intimidando cerda de su preciada escuela.
Ahora mismo, Reborn había conseguido su propia oficina ¿Por qué? Porque tal vez sobornó a la mayoría con que era el mejor tutor del mundo y aquí y allá, puede que hasta Giotto haya caído en el soborno.
Él entro a su oficina, cerró la puerta y voto a Tsuna en el sillón.
–Y-ya déjame ir. –sollozaba la pequeña.
–No, te atreviste a saltarte una clase mía. –parecía el verdadero demonio teniendo un aura oscura detrás de él.
–L-Lo siento ¡nunca lo más lo hare! –puso sus manos al frente como autodefensa.
–Eso espero –dice él–, recibirás el castigo más tarde.
–¿Eh? ¿Entonces no me hará nada? –pregunta esperanzada.
–Ahora –aclaro–, puedo castigarte en tu casa.
Esa sonrisa, maldita sea, verdad que es su tutor.
–¡Ahh! –se desespero jalándose sus alborotados cabellos–, entonces ¿Qué haré ahora? –pregunta.
–Solo te traje para demostrar autoridad, nadie puede desafiarme, menos tú. Dame-Tsuna. –vaya que dejo las cosas claras, sin duda era de temer.
–Sí, lo siento, jamás volverá a pasar. –lloró estilo anime haciéndose bolita en el sillón.
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Más Tarde
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Después del gran y maldito alboroto de la escuela, desde natación con Enma, hasta ser guiada por la maravilla de probar el pastel de Giotto, ordenar los libros de la biblioteca con Hibari y estar casi en la entrada del infierno por Reborn al fin el gran momento llego.
Todos estaban reunidos la que ahora parecía pequeña, la casa de Tsuna, decir su comedor. Su junto con Fuuta fueron de compras lo que le dejo a la castaña todo el día la casa ya que siempre pasaban a hacer otras cosas y regresaban tarde. Sus amigas pasaron a hacer otras cosas dejando el tiempo colar, obviamente querían que Tsuna fuera con ellas pero Reborn no la dejo.
–Me gustaría saber porque todos estamos reunidos aquí. –habla Mukuro.
La verdad, es que esto parecía un harem de Otome, ya que la única mujer era Tsuna, ni siquiera sus amigas estaban allí y ella temblaba, después de todo hasta Hibari quien estaba más aislado estaba ahí.
–Faltan dos. –observa Reborn.
–Lambo no pudo venir, tiene un cita… –dice la castaña sonrojada, no sabía que ese maldito estaba saliendo con I-Pin.
–¿Y sempai? –pregunta Yamamoto.
–El cabeza de césped tiene club. –Gokudera cruzo sus brazos.
–Entonces, empecemos –por fin, todo comenzaba–. Yo soy el tutor de Tsuna asignado por el presidente de la compañía, Vongola. Y por temas de herencia, Tsuna será la sucesora de esa empresa, la décima.
–¡¿Qué?! –hasta la chica exclamo, no tenía ni la menor idea.
–¡¿Por qué no me dijiste?! –pregunta Tsuna sin poder creerlo.
–Era una sorpresa. –sonríe él.
–¡Estás loco, me niego!
–No tienes derecho de decir nada. –parecía que el camaleón que adornaba la fedora de Reborn ahora en un arma.
–¡T-Ten cuidado Reborn! –Dino se coloco al frente de la chica para que este no le hiera nada.
–Dino. –su voz parecía amenazante.
–Kufufu. –Mukuro se limito a reír más.
–Tú. –se acerco hacía el risueño para que pareciera que fuera a golpearlo.
–¡Mukuro! –grito la oji avellana.
Todos abrieron los ojos sorpresivos, pero en vez de un golpe ahora en su pecho tenía una chapita que decía ''Japonés moderno''.
–Tú le enseñaras a Tsuna japonés moderno. –dice el tutor.
–¿Qué? –pregunta este.
Antes de que preguntara más cosas, se giro y le lanzo otra chapita a Hibari que logro atrapar con buenos reflejos, la dio vuelta y la leyó.
–Hibari será el tutor de defensa persona. –perfecto, luchara con Hibari la pobre.
Por otro lado, al que estaba protegiendo a la chica, el rubio abrió los ojos sintiendo como algo se estrellaba en su frente.
–¡D-Dino-san! –se preocupo la chica al verlo en el suelo.
–Duele –se sobo la frente para ver la chapita que estrello junto su frente–, ¿inglés e italiano?
–Exacto –dice para esta vez ir donde Gokudera quien atrapo con suerte.
Sin decir una palabra leyó.
–¿Qué dice? –pregunta Tsuna.
–Ciencias. –mostró la chapita.
–Yamamoto. –nombro al chico para que este con reflejos gracias al beisbol atrapara la chapita–, te toca, deportes.
–Vaya, genial. –sonríe el deportivo.
–Dame-Enma –pobre del chico que no logro reaccionar a tiempo y esta chapita llego en su pecho.
–Ah… –la dio vuelta para también leer–, natación…
–Ya le di la chapita a Giotto. –sonríe el azabache.
Ahora el mismo se coloco una en el pecho, Tsuna la leyó.
–¿Matemáticas? –pregunta.
–Por último yo. –sonríe–, felicidades.
El oji ónix se acerco a la chica teniendo a todos los hombres detrás de él.
–Te presento a tus tutores particulares, Tsuna.
La nombrada sudo frío, su vida acaba de dar un giro de 180°.
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Continuará…
Yahoo
Perdonenme la vida por no actualizar en tan largo tiempo, pero aparte e excusarme con la realidad de las pruebas y todo eso, no tenía mucha inspiración que digamos ya que me bloquee unos días hasta semanas que vinieron acompañados del mes rojo de diciembre y algunos de noviembre.
¡Pero si nena salí de vacaciones sana y salva!
Si, por dios ese momento donde todos tus esfuerzos dieron sus frutos, ya no preocupaciones porque no entrega un trabajo o nada. Estoy muy feliz:D
Por eso, perdónenme si me demore.
Otra cosa, es la primera vez que una historia tiene tantos comentarios ¡Por lo que le agradezco mucho!
Las adoro TToTT
Muchas gracias por todo, lamento por no contestar sus reviews personalmente pero siento que me demoraré mucho ¡pero en verdad muchas gracias! Estoy demasiado feliz para ser verdad TTuTT
Por eso, hay un largo capítulo para que puedan disfrutarlo y esperar al cuarto que voy en la mitad:3
Ahora pasemos a ver las votaciones que tanto esperan:
Gokudera Hayato Ciencias
Yamamoto Takeshi Deportes
Reborn (5) Matemáticas
Dino Cavallone (1) inglés e Italiano.
Mukuro Rokudo. Japonés moderno
Kozato Enma (1) Natación.
Giotto (5) Gastronomía
Hibari Kyoya (16) Defensa personal.
Como verán, Hibari arrasó con todo esto de la votación así que creo que la pareja de Tsuna será Kyoya:v bueno, ustedes eligieron pero obviamente la chica tendrá su momento con cada uno y más del ganador. Todavía falta para votar. En el capitulo cinco o seis creo que las votaciones se cerrarán para empezar la linda historia de amor:v y tener más momentos.
¡Muchas gracias por todo en verdad se los agradezco! Son tan bonitas TTuTT
Por eso, estaba pensando en dejar como último cap. o anterior, un sensual LEMON 7u7 que había nombrado antes, pero por eso para que se animen en seguir votando y comentando:B
¡Nos leemos!
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